Feedback es un término anglosajón que estamos escuchando mucho últimamente dentro del mundo de los negocios y que, por supuesto, también resulta importante para los autónomos.
Vamos a ver de qué se trata exactamente y qué puede hacer un profesional por cuenta propia para obtener más por parte de sus clientes, así como las ventajas que esto tiene para él.
¿Qué es el feedback?

Este término podemos traducirlo al castellano como retroalimentación. Es decir, información que recibe el profesional directamente de sus clientes sobre sus productos o servicios. Incluso sobre su propia forma de trabajar.
Le permite al autónomo saber qué piensan de él aquellos que ya son su clientes. Una información que puede llegar a ser de mucha utilidad.
Feedback positivo y negativo

La retroalimentación puede ser positiva o negativa. En el primer caso, los clientes le dicen al autónomo qué es lo que les gusta de su forma de trabajar o de sus productos o servicios. Y es el feedback que todos esperan recibir.
En cuanto al negativo, es también muy útil. Porque le sirve al profesional para saber qué es lo que no está haciendo bien. Si esa crítica es constructiva, puede llegar a ser muy interesante para quien la recibe.
Ventajas de la retroalimentación

Esta información le reporta muchos beneficios a quien la recibe. De hecho, prestar atención al feedback es una buena forma de encaminarse hacia un proceso de mejora continua, eliminando deficiencias.
Una de sus grandes ventajas es que permite al autónomo estar al tanto de qué es lo que no está haciendo bien, lo cual le permitirá tomar decisiones y emprender acciones que le lleven a mejorar lo que sus clientes le han dicho.
El feedback y la imagen de marca

La imagen de marca de un negocio, o la marca personal de un profesional, tienen un gran peso en las decisiones de compra de los consumidores. Cuanto mejor sean estas, más posibilidades hay de vender.
Si un autónomo tiene muchas opiniones positivas dejadas por sus clientes, eso mejorará notablemente su imagen. Cuanto mejor sea su valoración, más sencillo resultará que otros consumidores decidan contratar sus servicios o comprar sus productos.
Cómo obtener feedback

Un cliente puede quedar muy satisfecho con el servicio recibido, pero eso no significa que vaya a dejar un comentario positivo o a trasladar su sensación al profesional. De hecho, esto es más común que ocurra cuando la experiencia no ha sido buena.
Dado que los consumidores no suelen dejar su opinión de manera espontánea, el profesional tiene que buscar alternativas para conocer más sobre la experiencia de los mismos. Para ello tiene diferentes formas.
Hacer encuestas online

Son el mecanismo por excelencia cuando se trata de obtener feedback. Pueden enviarse mediante correo electrónico a aquellos que ya son clientes o plantearse directamente a través de las redes sociales.
Los cuestionarios funcionan mejor cuanto más breves y más sencillos son. La idea es que no le quiten demasiado tiempo a aquellas personas que deben responderlos.
Ofrecer algo a cambio

El sistema de recompensas funciona muy bien a la hora de obtener feedback, y su puesta en marcha y aplicación son muy sencillas. Se trata de ofrecer algún beneficio extra a cambio de conseguir una opinión.
Una forma muy habitual de lograrlo es enviar un email a un cliente y ofrecerle un descuento para próximas compras a cambio de que deje su opinión en la web del profesional o en plataformas externas.
Otros lugares para buscar feedback

Puede ocurrir que el cliente haya dejado su opinión a través de diferentes canales y esta haya pasado desapercibida. De ahí la importancia de revisar de forma periódica todos los medios de comunicación.
Desde los comentarios dejados en las publicaciones de redes sociales hasta las conversaciones grabadas con el departamento de atención al cliente y las interacciones con el chatbot.
El momento perfecto para solicitar la retroalimentación

A fin de que la opinión del cliente esté bien fundada, es importante saber cuándo pedir el feedback. Lo que recomiendan los expertos es dejar pasar unos días después de que se haya recibido el producto o servicio.
Así el cliente podrá hacerse una mejor idea de si lo que ha adquirido satisface sus expectativas. De esta forma, su opinión (buena o mala) estará mucho mejor fundada.
Hay que aplicar el feedback

Por último, no hay que olvidar que esta información la queremos para algo. De nada nos sirve la retroalimentación si no le sacamos partido a lo que nos dicen los clientes.
La información hay que analizarla en detalle y depurarla. Una vez detectados los puntos a mejorar, es hora de diseñar una estrategia y ponerla en práctica. Además, después hay que monitorizar los resultados para ver si se están consiguiendo los objetivos buscados.




















