Frenazo del 7,7% en pisos: caen los grandes propietarios

El mercado inmobiliario español ha encadenado un frenazo del 7,7% en compraventas mientras los grandes propietarios de pisos en España ven cómo se reordena su negocio. La fotografía es paradójica: caen las operaciones, pero las grandes carteras patrimoniales siguen creciendo en manos concentradas. En regiones como Navarra, sagas familiares, mujeres empresarias y algún exfutbolista reconvertido en casero figuran entre los mayores tenedores de vivienda.

Quiénes son los grandes propietarios de pisos en España

El perfil del gran tenedor ha cambiado. Ya no se trata solo de fondos extranjeros con nombres impronunciables. En Navarra, según el cruce de datos catastrales y registrales que recoge Noticias de Navarra, los primeros puestos del ranking patrimonial los ocupan apellidos conocidos del tejido empresarial foral, varias mujeres con carteras propias —algo que hace una década era anecdótico— y exfutbolistas que han canalizado parte de sus rentas hacia el ladrillo.

La concentración no es menor. Un puñado de familias controla decenas, en algunos casos centenares, de inmuebles en suelo urbano. La Ley de Vivienda estatal define como gran tenedor a quien posea más de diez inmuebles urbanos, y en zonas declaradas tensionadas el umbral baja a cinco. Navarra no ha declarado todavía áreas tensionadas con el rigor de Cataluña, lo que ha convertido a la comunidad en un terreno más cómodo para operar.

Los datos de compraventa, sin embargo, contradicen la idea de un mercado boyante. La caída interanual del 7,7% en operaciones es la más pronunciada desde 2020, y borra buena parte del repunte registrado en el ejercicio anterior. Según los datos del INE, el ajuste se concentra sobre todo en vivienda usada y en compradores particulares, no en operaciones mayoristas.

Por qué caen las compraventas mientras crece el patrimonio

La explicación es menos misteriosa de lo que parece. El comprador minorista —familia joven, primera vivienda, hipoteca a treinta años— se ha quedado fuera del mercado por la combinación de precios disparados y tipos que, pese a las bajadas del Banco Central Europeo a lo largo de 2025, siguen lejos del barato dinero de hace cuatro años. El gran propietario, en cambio, opera con caja, sin necesidad de financiación bancaria, y aprovecha precisamente esa retirada del minorista para comprar a mejor precio.

Eso sí, no todo el monte es orégano. Los rendimientos por alquiler residencial se están estrechando en las grandes ciudades por la presión normativa y por la saturación de oferta en segmentos premium. La rentabilidad bruta media en capitales como Madrid o Barcelona ronda el 4,5%, según los últimos cálculos del Banco de España, frente al 6% que se veía en plazas medianas hace solo dos años. Pamplona, por comparar, sigue ofreciendo retornos algo superiores, lo que explica parte del interés patrimonial reciente.

¿Hasta cuándo aguanta este desajuste entre operaciones a la baja y concentración al alza? Los analistas consultados por esta redacción apuntan a que la brecha solo se cerrará cuando o bien el comprador medio recupere capacidad —vía salarios o vía caída de precios— o bien la fiscalidad sobre la tenencia múltiple se endurezca de forma efectiva.

Un mercado a dos velocidades que conviene mirar con calma

Aquí toca opinar. Llevo años cubriendo el sector y me parece que el relato dominante —el del fondo buitre que compra todo— se ha quedado corto y, francamente, despista. La realidad navarra que describe el reportaje confirma algo que el dato agregado oculta: los grandes propietarios de pisos en España son, en una proporción muy alta, capital local, familiar, con arraigo y con nombres y apellidos. Eso no es bueno ni malo en sí mismo, pero tiene implicaciones políticas distintas a las del relato del fondo extranjero.

La concentración patrimonial en pocas manos siempre genera fricciones cuando coincide con un acceso a la vivienda en deterioro. Y ese es el punto donde el debate se vuelve incómodo: ¿se puede pedir que el casero local —que muchas veces es la viuda con tres pisos heredados o el exfutbolista que invirtió bien— soporte el ajuste que no han querido hacer las administraciones en suelo, fiscalidad y vivienda pública? La respuesta honesta es que no del todo, y que cargar la solución sobre el propietario privado tiende a generar efectos secundarios indeseados, retirada de oferta de alquiler incluida.

Eso no exime de regular. Pero conviene distinguir entre gran tenedor institucional y patrimonio familiar acumulado, porque ni el origen del capital ni la capacidad de respuesta ante un cambio normativo son los mismos. La próxima fotografía relevante llegará con los datos de compraventa del segundo trimestre, previstos para finales de julio de 2026, y con el debate sobre nuevas zonas tensionadas que varias comunidades tienen pendiente. Hasta entonces, el mercado seguirá moviéndose con esta extraña coreografía: menos operaciones, más concentración y un comprador medio que mira desde la barrera.

Las hipotecas fijas se disparan y blindan a miles de familias

El 68% de las nuevas hipotecas firmadas en España son ya a tipo fijo, según la última estadística publicada por el Instituto Nacional de Estadística. Es la cifra más alta desde que se llevan registros homogéneos, y dibuja un mapa muy distinto al de hace una década, cuando el tipo variable copaba más del 90% del mercado.

El dato importa por una razón concreta: blinda a cientos de miles de hogares frente al próximo movimiento del Banco Central Europeo, que el mercado ya descuenta para finales de este año. La protección no es teórica. Es contractual, está firmada y dura veinte o treinta años.

Hipotecas fijas y tipos de interés: el giro del mercado español

Hasta 2015, la hipoteca a tipo variable era casi un dogma en España. El euríbor estaba en mínimos, los bancos ofrecían diferenciales agresivos y el cliente medio asumía el riesgo de subida sin pestañear. Ese consenso saltó por los aires con el primer ciclo alcista del BCE en 2022.

Desde entonces, el viraje ha sido sostenido. De acuerdo con los datos publicados por el INE, las firmas a tipo fijo superaron por primera vez a las variables en 2021, y la brecha se ha ensanchado cada trimestre desde entonces. El Banco de España también recoge en sus boletines mensuales una concentración cada vez mayor del crédito hipotecario nuevo en el segmento fijo, con tipos medios que en los últimos meses se han movido en la horquilla del 2,9% al 3,4% TAE.

Las entidades, eso sí, no han hecho este giro por convicción. Lo han hecho porque el cliente lo ha exigido. Tras ver cuotas que se duplicaban entre 2022 y 2023 con el euríbor disparado por encima del 4%, la demanda de seguridad se impuso al cálculo de coste mínimo. La banca se ha adaptado.

Protección de hipotecados: cuántos hogares quedan blindados

El stock total de crédito hipotecario vivo en España ronda los 500.000 millones de euros, según las series del Banco de España. De ese total, algo más del 40% corresponde ya a operaciones a tipo fijo, frente al apenas 8% que representaban en 2015. La diferencia, traducida a hogares, son aproximadamente 1,8 millones de familias que hoy duermen tranquilas aunque el BCE vuelva a apretar.

¿Qué significa esto para la próxima subida? Que el canal de transmisión clásico de la política monetaria, el que golpea al consumo vía cuota hipotecaria, se ha estrechado de manera notable. Cuando Christine Lagarde mueva el tipo de depósito, el dolor financiero se concentrará en el 60% restante del stock —los variables y los mixtos—, no en el conjunto del mercado.

hipoteca tipo fijo España

Algunos analistas del sector lo ven como una buena noticia para la estabilidad financiera doméstica. Y lo es. Pero conviene no perder de vista la otra cara: una política monetaria menos eficaz para frenar el consumo significa que, si el BCE quiere realmente enfriar la economía, tendrá que apretar más fuerte y durante más tiempo. El coste lo pagarán quienes sigan en variable y quienes pidan financiación nueva.

Una transformación estructural con riesgos asimétricos

Creo que estamos ante un cambio estructural, no coyuntural. La memoria del shock de 2022-2023 ha calado en el consumidor español de una forma que recuerda, salvando las distancias, a cómo la crisis de 2008 transformó la cultura del ahorro en Estados Unidos. La gente no olvida fácilmente cuando la cuota mensual se le come el sueldo.

Eso sí, el blindaje tiene letra pequeña. Las hipotecas fijas firmadas entre 2020 y 2021 a tipos del 1,5% son una joya para sus titulares y un agujero silencioso en el balance de la banca, que las financia con pasivo más caro. Las firmadas en los últimos dieciocho meses, con TAE por encima del 3%, son rentables para la entidad pero comprometen la capacidad de ahorro del hogar durante décadas. No todas las hipotecas fijas son iguales, ni todas protegen lo mismo.

Hay otro matiz incómodo. La protección frente a la subida de tipos solo opera mientras el contrato se mantiene vivo. En un escenario de pérdida de empleo o caída de ingresos, la cuota fija no se renegocia: o se paga, o se entra en mora. La estadística de impagos del primer trimestre, que se conocerá en las próximas semanas, será un termómetro útil para medir hasta dónde llega de verdad ese blindaje.

El próximo Consejo de Gobierno del BCE, previsto para junio, marcará el ritmo. Si Lagarde confirma el sesgo restrictivo que apuntaron las actas de la última reunión, el mercado hipotecario español llegará a esa cita con un colchón inédito en su historia reciente. Habrá que ver, entonces si ese colchón aguanta el segundo asalto.

Rafa Guerrero (44), psicólogo clínico: “Los ‘therians’ no buscan ser animales; buscan algo mucho más básico”

Cuando los medios de comunicación y, principalmente, las redes sociales empezaron a difundir imágenes de adolescentes que se comportaban como lobos o gatos en los pasillos de sus institutos, la reacción social fue casi unánime: memes, burlas y señalamientos. Lo que casi nadie se preguntó fue el porqué. Para Rafa Guerrero, psicólogo clínico, los therians no son un fenómeno extravagante ni una moda pasajera.

Para el especialista, estos jóvenes son el síntoma visible de una necesidad humana tan antigua y tan urgente como cualquier otra: la de ser visto por los demás. Y esa lectura cambia por completo el foco del debate sobre sus gustos y personalidades.

Qué hay realmente detrás del fenómeno therian

Qué hay realmente detrás del fenómeno therian
Fuente: agencias

Los therians son adolescentes (no todos) que se identifican con animales como lobos, gatos o perros y que pueden fluctuar de una identidad a otra según el momento. Lo llamativo no es la máscara que eligen, sino la razón por la que la necesitan. Según Guerrero, los therians como grupo comparten algo fundamental: no han sido vistos por su entorno más cercano. No han recibido el reconocimiento de su tribu, ese núcleo de personas que debería sostenerlos emocionalmente durante una de las etapas más vulnerables de la vida.

Al ponerse la cara de lobo y comportarse como un animal, estos jóvenes consiguieron exactamente lo que llevaban tiempo buscando. Su entorno reaccionó, las familias preguntaron qué estaba pasando y la sociedad entera los convirtió en noticia. Los therians, en definitiva, lograron ser vistos. Y eso, lejos de ser una anécdota, es la clave de todo lo que ocurre.

Guerrero traza una línea directa entre ese adolescente con orejas de lobo y el niño pequeño que se tira al suelo en el supermercado ante la negativa de sus padres. Ambos están haciendo lo mismo: llamar la atención de la manera más eficaz que tienen a su alcance. La rabieta y la identidad therian son síntomas distintos de la misma necesidad no cubierta. La pregunta que el psicólogo lanza es la que realmente importa: ¿qué pasó en esa tribu para que este adolescente no hubiera sido visto antes de llegar a ese punto?

Ser visto, una necesidad que nadie debería tener que mendigar

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Guerrero no presenta la necesidad de ser visto como una debilidad ni como un capricho. La enmarca en algo mucho más profundo: la biología de nuestra especie. A diferencia de los reptiles, que nacen ya preparados para sobrevivir solos, el ser humano es una criatura radicalmente dependiente del grupo. Necesita la tribu para calmarse, para protegerse y para desarrollarse. La independencia absoluta, advierte el psicólogo, no existe en nuestra especie. Lo que sí podemos alcanzar, con el tiempo y el acompañamiento adecuado, es la autonomía.

Esa necesidad de ser visto no desaparece con la adolescencia. Está presente en el adulto que siempre monopoliza las cenas con sus amigos, en el joven que publica contenidos cada vez más provocadores en redes sociales buscando comentarios y en quien conduce a 200 por hora en un Ferrari llamando la atención de todo el que pasa. Todas esas conductas, por distintas que parezcan, tienen el mismo origen: alguien que en algún momento de su vida no recibió el reconocimiento que necesitaba y que desde entonces lo busca por cualquier camino disponible.

El error más extendido, según Guerrero, es responder a estas llamadas de atención mirando hacia otro lado. Tanto ante la rabieta del niño como ante el comportamiento de los therians, la recomendación de ignorar la conducta para que se extinga es, a su juicio, un error que agrava el problema. Lo que hay que hacer es exactamente lo contrario: acompañar, atender y después buscar la raíz de lo que ocurre. Sentarse al lado del niño que llora en el suelo del centro comercial no significa ceder al capricho. Significa reconocer que está sufriendo y que ese sufrimiento merece una respuesta humana.

Para el psicólogo, los therians han conseguido algo paradójico. Al ser señalados y ridiculizados por la sociedad, obtuvieron precisamente lo que les faltaba: atención. El reto ahora no es juzgar la máscara, sino preguntarse qué vacío vino a cubrir.

Jensen Huang (Nvidia): la IA no te despedirá, te vigilará

El último mensaje de Jensen Huang sobre la IA y el trabajo sacude el debate laboral: la inteligencia artificial no echará al empleado, lo supervisará minuto a minuto. El consejero delegado de Nvidia, compañía con una capitalización superior a los 3 billones de dólares, defiende que entramos en una nueva revolución industrial donde la productividad se medirá en tiempo real. El recado tiene lectura financiera, regulatoria y sindical.

Claves de la operación

  • Nvidia consolida un relato que sostiene su valoración bursátil. El discurso de Huang refuerza la narrativa de demanda perpetua de chips para IA empresarial, palanca clave del precio de la acción.
  • El micromanagement algorítmico abre frente regulatorio en Europa. El AI Act y la directiva de trabajo en plataformas obligan a transparencia sobre sistemas de supervisión automatizada, con sanciones que pueden llegar al 6% de la facturación global.
  • El impacto sobre el empleo cualificado en España aún es incierto. Sectores como banca, seguros, consultoría y telecomunicaciones, donde IBEX 35 concentra inversión en IA, son los primeros candidatos a implantar herramientas de supervisión continua.

El relato de Nvidia que mueve la cotización

Huang no habla solo como tecnólogo. Habla como el primer beneficiario de la tesis que defiende. Cada vez que el CEO de Nvidia describe una nueva fase de adopción empresarial de IA, el mercado descuenta más pedidos para sus GPU H100 y B200, los aceleradores que sostienen los centros de datos de Microsoft, Meta, Amazon y Google.

La idea central, recogida en declaraciones reproducidas por la propia compañía y medios especializados, es que la IA no sustituirá al trabajador del conocimiento. Lo acompañará. Le dirá qué priorizar, le sugerirá la siguiente acción, medirá su rendimiento. En palabras del propio Huang, será un agente que micromanagea al humano. El término no es inocente.

Observamos que el argumento desmonta la objeción más cara para Nvidia: si la IA destruye empleo masivo, llega antes la regulación dura, y con ella el frenazo de la inversión corporativa. Si en cambio la IA multiplica la productividad del empleado existente sin reducir plantilla, el gasto en infraestructura se justifica como inversión en eficiencia, no como sustitución. La diferencia, para una empresa que factura más por trimestre que la mayoría de cotizadas españolas en un año entero, es enorme.

El frente europeo: cuando supervisar al trabajador es vigilarlo

El planteamiento choca con el marco regulatorio europeo. La normativa europea sobre IA clasifica como sistemas de alto riesgo aquellos destinados a la gestión y evaluación de trabajadores. Eso incluye la asignación de tareas, la monitorización del rendimiento y las decisiones de promoción o despido apoyadas en algoritmos.

El cuadro se completa con la directiva de trabajo en plataformas digitales, aprobada en 2024, y con el criterio que la AEPD viene aplicando en España sobre control empresarial mediante sistemas automatizados. La supervisión en tiempo real que describe Huang, llevada al extremo, encaja en el perímetro de lo que Bruselas vigila.

Y ahí está el matiz. Una herramienta que sugiere al comercial qué cliente llamar primero no es lo mismo que un sistema que cronometra cada llamada y penaliza la pausa. La frontera la marcará la jurisprudencia, no el discurso de un CEO.

El verdadero negocio de Nvidia no es vender chips: es vender una narrativa de productividad sin despidos que mantenga a la regulación europea entretenida y al inversor convencido.

Cabe recordar que el debate no es nuevo. Amazon lleva años bajo escrutinio por el control algorítmico de sus operarios logísticos. Lo que cambia ahora es el alcance: ya no se trata del empleado de almacén, sino del analista financiero, el abogado júnior, el desarrollador de software o el redactor publicitario.

Lo que se juega España: del IBEX a la pyme tecnológica

El mensaje de Huang aterriza en un mercado español donde la inversión en IA se concentra en pocos nombres. Telefónica integra IA generativa en atención al cliente y red, Santander y BBVA llevan años desplegando modelos en riesgos y banca minorista, Indra refuerza su división de defensa con capacidades de análisis automatizado, e Inditex aplica algoritmos en previsión de demanda. La diferencia con sus pares europeos sigue siendo notable: la inversión tecnológica de la banca española en relación a sus ingresos es inferior a la de BNP Paribas o ING, y la brecha se ensancha cuando se compara con la banca estadounidense.

El ecosistema de empresas emergentes españolas vive el otro lado del fenómeno. Compañías como Multiverse Computing, Sherpa.ai o Bitext compiten en un terreno donde el gasto en cómputo lo marca Nvidia. Cada euro invertido en GPU sale del presupuesto de contratación o del de marketing. La paradoja es evidente: el ecosistema local depende del proveedor que define las reglas del juego.

En esta redacción entendemos que la tesis de Huang tiene una grieta. Si la IA realmente multiplica por dos la productividad del empleado, el equilibrio competitivo obliga a una de dos cosas: o las empresas reducen plantilla para capturar el ahorro, o lo trasladan al cliente vía precios. El relato de «misma plantilla, más output» es estable solo en mercados en crecimiento. En sectores maduros, donde la demanda es inelástica, el ajuste llega por la vía del empleo. Tarde o temprano.

El próximo punto de control llega con los resultados trimestrales de Nvidia previstos para finales de mayo, y con el debate sobre el desarrollo del AI Act que el Parlamento Europeo retomará en el segundo semestre de 2026. Dos citas que medirán hasta dónde llega el discurso y dónde empieza el cumplimiento.

Cobrar dos años de paro aunque cotices: el supuesto del SEPE

El SEPE confirma que se pueden cobrar hasta 720 días de prestación contributiva por desempleo, lo que equivale a dos años de paro, incluso si durante ese tiempo vuelves a cotizar en determinados supuestos. La clave está en cómo se compatibiliza, se suspende o se reanuda la prestación cuando aparece un nuevo trabajo por el medio.

Vamos por partes, porque aquí hay letra pequeña que decide si cobras 24 meses completos o pierdes parte del derecho. Lo que importa es esto: el paro contributivo se calcula por días cotizados, y la ley permite no solo guardarlo, sino en algunos casos seguir cobrándolo mientras trabajas.

Cómo funcionan los 720 días de paro contributivo

El paro contributivo, lo que en la web del SEPE aparece como prestación contributiva por desempleo, se cobra en función de lo que hayas cotizado en los últimos seis años antes de quedarte sin trabajo. Para llegar al tope de 24 meses de paro hacen falta al menos 2.160 días cotizados, es decir, seis años completos de cotización por desempleo.

La cuantía no es fija durante todo el periodo. Los seis primeros meses se cobra el 70% de la base reguladora; a partir del séptimo mes, baja al 60%, según los topes del IPREM. A efectos prácticos, alguien con un sueldo medio puede rondar los 1.200 euros al mes los seis primeros meses y bajar después.

Aquí viene el detalle que cambia todo: el derecho al paro no se pierde por volver a trabajar. Lo que ocurre es que se suspende, se consume o se compatibiliza, dependiendo del tipo de contrato y de cómo lo gestiones con el SEPE.

Los tres supuestos en los que sigues cobrando aunque cotices

El SEPE distingue tres situaciones en las que la prestación se mantiene total o parcialmente aunque el desempleado vuelva a tener actividad laboral. Conviene saber cuál te aplica antes de firmar nada, porque comunicar mal el cambio al SEPE genera reclamaciones de cobros indebidos meses después.

Trabajo a tiempo parcial compatible con el paro. Si firmas un contrato a tiempo parcial mientras cobras el paro, puedes seguir cobrando la parte proporcional de la prestación correspondiente al tiempo que no trabajas. La prestación se reduce en el mismo porcentaje que la jornada del nuevo contrato. Hay que comunicarlo al SEPE en los 15 días siguientes a la firma.

Suspensión y reanudación por trabajo de menos de 12 meses. Si encuentras un trabajo a jornada completa que dura menos de 12 meses, el paro se suspende. Cuando termina ese contrato, puedes reanudar la prestación pendiente con la misma base reguladora, sin perder días. Es la fórmula más habitual para llegar a los 720 días en varios tramos.

Compatibilidad para mayores de 52 años en programas concretos. En supuestos tasados, como el contrato de relevo o ciertas medidas de fomento del empleo, la prestación se mantiene durante un periodo aunque la persona esté cotizando, con la idea de incentivar la contratación. Aquí conviene revisar la convocatoria, porque cambia según la norma vigente.

Ojo con la elección entre reanudar la prestación antigua o pedir una nueva si vuelves a trabajar más de 12 meses tras agotar parte del paro. La opción de derecho del SEPE permite quedarte con la base que más te convenga, pero tienes solo 10 días hábiles para elegir desde que te comunican la nueva prestación. El error más común es dejar pasar ese plazo: el SEPE aplica la opción por defecto y puedes perder cientos de euros al mes.

Qué dice esto del modelo de protección por desempleo

El supuesto de los dos años de paro no es nuevo: la prestación contributiva tiene este tope desde la reforma del Real Decreto Legislativo 8/2015, y la posibilidad de compatibilizarla con trabajo a tiempo parcial viene de antes. Lo que sí ha cambiado es la información disponible en la sede del SEPE, que ahora detalla los supuestos en simuladores y guías paso a paso.

El problema histórico no es la norma, sino el desconocimiento. En la redacción hemos visto casos de personas que rechazan trabajos temporales porque creen que pierden el paro, cuando lo que ocurre es que se suspende y se reanuda intacto. Otras firman jornadas parciales sin avisar al SEPE y acaban devolviendo cobros indebidos con recargo. La diferencia entre cobrar los 720 días completos y perder parte del derecho está en la gestión, no en la suerte.

De cara a los próximos meses, conviene mirar dos frentes: si el Gobierno saca adelante la reforma del subsidio asistencial pendiente, que afecta al tramo posterior al paro contributivo, y si el SEPE simplifica la opción de derecho, que sigue siendo el trámite más confuso para quienes encadenan contratos. Para quien hoy está en el paro, el mensaje es práctico: aceptar trabajo no es renunciar al desempleo, siempre que se comunique en plazo.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: 15 días hábiles desde el cese laboral para solicitar la prestación; 15 días para comunicar un trabajo a tiempo parcial; 10 días hábiles para ejercer la opción de derecho tras un nuevo empleo.
  • Requisitos clave: Estar en situación legal de desempleo, haber cotizado al menos 360 días en los seis años previos y estar inscrito como demandante de empleo.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica del SEPE con Cl@ve o certificado digital, teléfono 060 o cita previa en la oficina de empleo.
  • 💰 Importe o coste: 70% de la base reguladora los seis primeros meses y 60% a partir del séptimo, con topes según el IPREM y los hijos a cargo.
  • ⚠️ Error a evitar: No comunicar al SEPE el nuevo contrato dentro del plazo, lo que genera cobros indebidos con recargo y posible sanción.

Oferta de Empleo Público 2026: el Gobierno aprueba mañana las plazas

El Gobierno aprueba este martes 5 de mayo la Oferta de Empleo Público de 2026, que fijará varios miles de plazas para oposiciones estatales y abrirá el calendario de convocatorias del año. Lo que se decide mañana en Consejo de Ministros marca el cupo total de plazas para entrar como funcionario o personal laboral en la Administración General del Estado.

Vamos al grano: la OEP es el documento que dice cuántas plazas se ofertan, en qué cuerpos y bajo qué criterios. Una vez aprobada, cada ministerio y organismo tiene un año para publicar las convocatorias concretas, con fechas, temarios y plazos de inscripción.

Qué se aprueba mañana y a quién afecta

El Consejo de Ministros tiene previsto dar luz verde al real decreto que recoge la OEP 2026 para la Administración General del Estado, según ha avanzado Expansión. El texto fija el número total de plazas, las divide entre acceso libre y promoción interna, y reserva el cupo legal para personas con discapacidad (mínimo 7%).

La OEP afecta a cualquiera que quiera opositar a un cuerpo estatal este año: desde Auxilio Judicial o Tramitación Procesal hasta los grandes cuerpos técnicos como Inspectores de Hacienda, Técnicos de Hacienda, Cuerpo Superior de Administradores Civiles, Letrados, Inspectores de Trabajo, Cuerpo de Gestión, Auxiliares Administrativos del Estado o personal sanitario y docente que dependa de la Administración central.

Ojo con el dato clave: la aprobación de la OEP NO es la convocatoria. Es el paso previo. Las convocatorias concretas las publica cada ministerio en el BOE a lo largo de los meses siguientes, y es ahí donde aparecen el temario, las fechas de examen y los plazos de inscripción reales. Para entendernos: mañana sabremos cuántas plazas hay; las pruebas vendrán después.

Cómo prepararte sin perder el plazo (y los errores que más cuestan)

El error más común entre quienes preparan oposición es esperar a la convocatoria oficial para empezar a moverse con los papeles. Cuando se publica en el BOE, el plazo para presentar la solicitud suele ser de 20 días hábiles, y se va volando entre el certificado digital, la tasa, el modelo 790 y la titulación compulsada.

Estos son los pasos prácticos para no llegar tarde:

  • Date de alta en el sistema Cl@ve o consigue el certificado digital ya, antes de que abra la convocatoria.
  • Revisa el portal de empleo público en la web del Punto de Acceso General, donde se centralizan las ofertas de la AGE.
  • Ten lista la titulación exigida (original y copia), el DNI en vigor y la cuenta bancaria para domiciliar la tasa.
  • Si tienes derecho a exención de tasa por familia numerosa, demanda de empleo o discapacidad, prepara el certificado actualizado: caduca antes de lo que crees.

El despiste que más oposiciones tira por tierra es la tasa pagada fuera de plazo o sin justificante. Si el resguardo no figura correctamente, el tribunal puede excluirte sin más trámite, y los recursos posteriores casi nunca prosperan.

Qué cabe esperar de esta OEP y por qué importa

Las últimas ofertas de empleo público han rondado las 35.000 plazas anuales entre reposición y estabilización, una cifra histórica empujada por la jubilación masiva de funcionarios entrados en los años 80 y por los planes para reducir la temporalidad en la Administración. La OEP 2024 se quedó en torno a esa cifra y la de 2025 mantuvo la línea, según los datos que publicó el Ministerio de Función Pública.

La pregunta que importa al lector es si esta oferta seguirá esa senda o si recortará plazas. La señal a vigilar es doble: cuántas plazas se reservan a promoción interna, frente al acceso libre y, sobre todo, cuántas van a cuerpos de la base administrativa, que son los que más oportunidad real ofrecen a quien empieza desde cero. La promoción interna se come una parte cada vez mayor del pastel, y eso reduce el número efectivo de plazas para opositores externos.

Hay otro factor que mirar la semana que viene: el calendario. Si la OEP se aprueba mañana pero las convocatorias se retrasan al último trimestre, el examen efectivo no llegaría hasta bien entrado 2027, lo que alarga la espera para miles de personas que llevan años preparándose. La eficacia de una OEP no se mide solo en el número de plazas sino en lo rápido que se traducen en oposiciones reales con fecha de examen.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: Aprobación de la OEP el 5 de mayo de 2026. Las convocatorias concretas se publicarán en el BOE durante los meses siguientes, cada una con plazo propio de 20 días hábiles.
  • Requisitos clave: Nacionalidad española o de la UE, mayoría de edad, titulación exigida según el cuerpo y no estar inhabilitado para el empleo público.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica del ministerio convocante con Cl@ve o certificado digital. Información centralizada en administracion.gob.es. Teléfono 060 para consultas generales.
  • 💰 Importe o coste: Tasa de examen entre 11 y 31 euros según el grupo del cuerpo. Exención total para demandantes de empleo de larga duración y familias numerosas de categoría especial.
  • ⚠️ Error a evitar: Pagar la tasa fuera de plazo o no adjuntar el justificante correcto. Es la causa número uno de exclusión de las listas provisionales de admitidos.

Iain McGilchrist (73), psiquiatra: “La intuición es clave; perderla es quedarse solo con una razón que puede volverse loca”

Hay ideas que, al escucharlas, reorganizan la manera en que uno entiende el mundo. Iain McGilchrist, psiquiatra, filósofo y neurocientífico británico, lleva décadas defendiendo una tesis que desafía los lugares comunes sobre el cerebro humano. Según el especialista, vivimos en una civilización que ha apostado por la mitad equivocada de su mente y está pagando un precio altísimo por ello.

La intuición ocupa el centro de su pensamiento. Para McGilchrist, desdeñarla en nombre de la razón no es un avance intelectual sino una mutilación. Y lo argumenta con décadas de investigación clínica, casos psiquiátricos extraordinarios y una erudición que abarca desde las matemáticas hasta la poesía.

El gran malentendido sobre los hemisferios cerebrales

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Durante años, la divulgación popular instaló una idea errónea en el imaginario colectivo: el hemisferio izquierdo era el de la razón y la lógica, frío pero fiable, mientras que el derecho era el de las emociones y el arte, interesante pero incontrolable. McGilchrist desmonta ese relato punto por punto. No se trata de qué hace cada hemisferio sino de cómo y con qué actitud se relaciona cada uno con el mundo.

El hemisferio derecho, explica, es el que percibe el contexto completo, entiende la ironía, capta la metáfora y comprende lo que alguien realmente quiere decir más allá de sus palabras literales. También es el que modera las emociones excesivas y el que alberga las más profundas: la compasión, la culpa, la vergüenza. El izquierdo, en cambio, tiende a fragmentar la realidad en pedazos desconectados, a encasillar la experiencia en categorías previas y a generar ira y agresividad cuando opera sin contrapeso.

Para ilustrarlo, McGilchrist recurre a uno de sus casos clínicos más reveladores. Un paciente que había sufrido un ictus en el hemisferio derecho tenía el brazo izquierdo completamente paralizado pero negaba cualquier problema. Cuando el médico colocó el brazo ante sus ojos y le pidió que lo moviera, el hombre respondió que ese brazo no era suyo, que pertenecía a otro paciente. Esa negación absoluta de la realidad, esa incapacidad para asumir lo evidente, es exactamente lo que ocurre cuando el hemisferio izquierdo opera sin la guía del derecho.

Por qué la intuición no es el enemigo de la razón

Por qué la intuición no es el enemigo de la razón
Fuente: agencias

Uno de los argumentos más poderosos de McGilchrist es su defensa de la intuición como facultad cognitiva legítima e imprescindible. En los últimos años, ha proliferado cierta tendencia a presentarla como una fuente de sesgos y errores que la razón explícita debería corregir. El psiquiatra rechaza esa visión con contundencia y, sobre todo, con ejemplos concretos.

La intuición, señala, permite integrar de forma simultánea docenas de hilos de pensamiento que la mente consciente no podría procesar uno a uno. Un piloto que aterriza un avión averiado en el río Hudson sin saber exactamente cómo lo hizo, un matemático como Henri Poincaré que resuelve un problema complejo en el momento en que pone el pie en el escalón de un autobús, un maestro del ajedrez que ve el siguiente movimiento sin calcular variantes durante minutos: todos ellos ilustran que la excelencia real no se construye sobre el pensamiento explícito, sino sobre algo más profundo que lo ha integrado y lo ejecuta de forma espontánea.

Perder la intuición, advierte, tiene consecuencias graves. El caso de la esquizofrenia lo demuestra con claridad. Quienes la padecen carecen precisamente de esa guía interna que orienta el juicio en tiempo real. Lo resuelven todo racionalmente y llegan a conclusiones que, siendo deducidas paso a paso desde premisas razonables, resultan completamente delirantes. El escritor G. K. Chesterton lo formuló con precisión hace más de un siglo: el loco no es quien ha perdido la razón sino quien lo ha perdido todo menos la razón.

McGilchrist no propone abandonar el pensamiento racional ni la ciencia. Ambos tienen un valor indiscutible. Pero advierte que la ciencia también se equivoca, que la razón también lleva por caminos erróneos y que la intuición, con todas sus imperfecciones, acierta el noventa y nueve por ciento de las veces porque es el resultado de años de experiencia destilada en un juicio inmediato. Ignorarla sería tan absurdo como dejar de usar los ojos porque una ilusión óptica nos engañó una vez.

El problema, concluye, es que la sociedad contemporánea ha construido un mundo dominado por el hemisferio izquierdo, lleno de fragmentos sin contexto, de ira moral, de literalidad y de negación de todo lo que no puede medirse. Recuperar la intuición no es volver a un pensamiento mágico ni renunciar al rigor. Es reconocer que la parte más importante de nuestra mente lleva demasiado tiempo sin ser escuchada.

Moeve y Accenture suman fuerzas para acelerar la descarbonización de las operaciones de clientes industriales en toda la cadena de valor

Moeve se alía con Accenture para reforzar su oferta de soluciones integrales de reducción de emisiones dirigidas a sus clientes industriales, Moeve decarbonize. A través de esta iniciativa, la compañía hará uso de la experiencia global de Accenture y sus capacidades de estrategia y tecnología aplicadas a entornos industriales complejos, para acompañar a empresas de sectores como la industria pesada en la definición y ejecución de sus planes de descarbonización a lo largo de toda la cadena de valor.

Moeve reafirma así su compromiso para acompañar a sus clientes industriales en su hoja de ruta hacia la descarbonización, poniendo a su disposición un porfolio completo de energías (electricidad renovable, biometano, HVO, etc.), a la vez que proporciona soluciones que optimicen el coste energético. De esta manera los clientes podrán ir cumpliendo en sus objetivos de reducción de emisiones sin perder competitividad.

Por su parte, Accenture ayudará a acelerar la descarbonización de los clientes de Moeve, usando herramientas digitales, como la inteligencia artificial generativa, que permiten analizar datos complejos, modelizar escenarios y planificar la transición energética de manera óptima, con un foco especial en la reducción de las emisiones de la cadena de suministro de las distintas industrias (alcance 3).

Maarten Wetselaar, CEO de Moeve, ha señalado: “Con acuerdos estratégicos como el que anunciamos hoy con Accenture reforzamos nuestra capacidad para acompañar a nuestros clientes industriales en una transición energética que requiere más que nunca eficacia, agilidad e innovación. La combinación de la experiencia energética de Moeve con la visión estratégica y tecnológica de Accenture nos permite ofrecer soluciones integrales y diferenciales en un mercado en plena transformación”.

Mercedes Oblanca, presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal, ha añadido: “La descarbonización de la industria es un reto complejo que exige combinar estrategia, tecnología y una ejecución rigurosa. A través de esta

colaboración con Moeve, pondremos a disposición de sus clientes industriales nuestras capacidades en datos, digitalización e inteligencia artificial y nuestro conocimiento estratégico e industrial para ayudarles a diseñar y desplegar hojas de ruta de descarbonización realistas, basadas en datos y con una visión integral de toda la cadena de valor”.

Una oferta completa

De esta forma, la oferta Moeve decarbonize impulsada por la compañía energética cuenta con el apoyo de socios estratégicos para ofrecer a sus clientes un acompañamiento integral que permita alcanzar los objetivos de sostenibilidad de forma ágil, eficiente y adaptado a cada necesidad. Acuerdos como el alcanzado a principios de año con GreenYellow para potenciar el desarrollo y la financiación de proyectos de eficiencia energética se suman al anunciado con Accenture, centrado en la estrategia, la digitalización y la reducción de emisiones en toda la cadena de valor.

El Tesoro lanza dos subastas en mayo y el BCE alerta de recesión

El Tesoro Público arranca mayo con dos subastas esta semana en pleno aviso del BCE sobre el riesgo real de recesión en la eurozona. La coincidencia no es casual: el organismo emisor sale al mercado primario justo cuando los inversores recalibran expectativas de tipos y se replantean cuánto pagar por la deuda soberana del sur de Europa.

Las dos citas están convocadas para los días 5 y 7 de mayo. La primera, una subasta de letras a 6 y 12 meses; la segunda, de bonos y obligaciones a medio y largo plazo. El calendario lo fijó el propio Tesoro a comienzos de año en su plan de emisiones para 2026, y se mantiene pese a que el contexto macro ha virado bruscamente en las últimas semanas.

Las subastas del Tesoro en mayo: cuánto y a qué precio

El Tesoro busca colocar entre 5.500 y 7.000 millones de euros en el conjunto de las dos sesiones, según el rango habitual que viene manejando este ejercicio. Es un volumen alineado con la media de las subastas anteriores y que encaja con la previsión de emisión neta de 55.000 millones que la institución comunicó al mercado para todo 2026.

El interés está en la rentabilidad. Las letras a doce meses se adjudicaron en la última subasta en torno al 2,15%, según los datos publicados por el Banco de España en sus boletines mensuales. Si el BCE acaba moviendo ficha hacia un recorte adicional —algo que ahora mismo el mercado descuenta con probabilidad creciente—, los tipos cortos podrían comprimirse rápido. Por eso muchos inversores minoristas, que se acostumbraron a comprar letras directamente en la web del organismo durante 2023 y 2024, miran esta semana con interés especial.

En el tramo largo, el bono a 10 años español cotiza con una prima sobre el Bund alemán que ha vuelto a ampliarse hasta entornos que no se veían desde finales de 2024. El diferencial es la fotografía exacta de cómo el mercado lee el momento: España paga más, pero todavía mucho menos que Italia.

El BCE pone el foco en la recesión: por qué importa para la deuda

Mientras el Tesoro prepara las subastas, desde Fráncfort llegan mensajes que alteran el guion. Un miembro del Consejo de Gobierno del BCE ha señalado, en declaraciones recogidas por Reuters, que los temores de recesión en la eurozona son reales y justificados. La frase, dicha así, sin matices habituales del lenguaje del banco central, ha pesado en los mercados de renta fija europeos.

¿Qué cambia esto para quien compra deuda española? Bastante. Si la recesión se confirma, el BCE tendría margen para acelerar los recortes de tipos, lo que beneficia al precio de los bonos ya emitidos pero comprime la rentabilidad de los nuevos. Es un equilibrio incómodo: el inversor que entra ahora en una subasta de letras puede verse pagando hoy un cupón que dentro de tres meses parecerá generoso, o puede quedarse atrapado en un tipo que se queda corto si la inflación rebrota.

De hecho, el propio Banco de España ha venido alertando en sus últimos informes trimestrales de que el escenario central de crecimiento se ha debilitado. La economía española sigue creciendo por encima de la media de la eurozona, eso sí, pero el viento de cola se está agotando.

deuda pública España

Lectura editorial: una semana que define el tono del trimestre

Hay algo que me parece especialmente relevante en esta combinación de eventos. El Tesoro lleva año y medio aprovechando la fase alta del ciclo de tipos para alargar el plazo medio de la deuda española, que ya supera los ocho años. Es una jugada técnica pero con consecuencias de fondo: blinda el coste financiero del Reino de España frente a futuras turbulencias. Si el BCE entra en modo recorte agresivo por una recesión, esa estrategia se verá como acertada. Si la inflación vuelve a sorprender al alza, parecerá cara.

Creo que el mercado todavía no ha procesado del todo lo que significa que un miembro del Consejo del BCE hable abiertamente de recesión. Durante meses, el discurso oficial ha sido el del soft landing, ese aterrizaje suave que justificaba mantener tipos restrictivos sin provocar daños. Que ahora se admita que el riesgo es real obliga a recalibrar. Y obliga, también, a mirar con otros ojos las subastas de esta semana.

Cabe recordar que España emite deuda en un contexto de prima de riesgo contenida pero con una ratio deuda/PIB todavía cercana al 105%. No es una posición frágil, pero tampoco es la de un país que pueda permitirse un encarecimiento brusco de la financiación. La fotografía cambia mucho según el escenario: con tipos a la baja y crecimiento débil, el Tesoro respira; con tipos rebotando por inflación persistente, el coste de refinanciar los vencimientos de 2027 y 2028 se complica.

El próximo hito a vigilar es la reunión del BCE de junio, donde se publicarán nuevas proyecciones macroeconómicas. Si confirman el deterioro, las subastas del Tesoro de las próximas semanas se convertirán en termómetro inmediato del apetito inversor por la periferia. Y si el organismo decide pisar el acelerador en los recortes, quien haya comprado letras esta semana al 2% largo se llevará una pequeña victoria. Pequeña, pero victoria al fin.

Grupo Emperador rompe con el modelo clásico del alcohol en España y apuesta por vender directo al consumidor

El sector de los espirituosos en España está viviendo una transformación silenciosa pero profunda, y en el epicentro de este cambio se encuentra el Grupo Emperador International Brands. Con un portfolio que abraza desde la cotidianeidad del brandy Terry hasta la exclusividad extrema de Dalmore, la compañía ha decidido dar un paso al frente y pasar a un modelo de distribución directa.

En este sentido, al mando de esta transición está Ángel Piña, General Manager de Grupo Emperador International Brands, quien tiene claro que la cercanía es la nueva moneda de cambio en el mercado actual. Desde MERCA2 hemos podido conversar con el directivo para poder saber cada detalle de esta nueva operación, y qué momento viven las bebidas como el brandy y el whisky.

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«Lo que estamos pretendiendo es llegar al consumidor de una forma más directa para poder construir marca en el largo plazo«, explica Ángel Piña. Para el directivo, la eficacia no solo reside en la logística, sino en la capacidad de hablarle de tú a tú a un público que está redescubriendo el placer de una buena copa, pero bajo sus propias reglas.

GRUPO EMPERADOR: DE LA DISTRIBUCIÓN TRADICIONAL AL CONTROL TOTAL DE MARCA

En este contexto, el paso hacia un modelo de distribución directa no es un simple movimiento logístico para Grupo Emperador; es una declaración de intenciones sobre quién debe liderar el relato de sus productos. Según explica Ángel Piña, la motivación principal reside en la construcción de marca a largo plazo.

«Lo que estamos pretendiendo es llegar al consumidor de una forma más directa para poder construir marca en el largo plazo. Cuanto más cerca estemos de ellos, pues es mucho más eficaz«, señala el directivo, subrayando que la cercanía es el único camino para revitalizar etiquetas que, aunque icónicas, necesitan una nueva narrativa.

Este cambio cierra una etapa marcada por las limitaciones de modelos externos que no siempre permitían el enfoque necesario en categorías específicas

Ángel Piña es tajante al respecto; al ser dueños de marcas líderes mundiales en brandy como Terry o Fundador, y referentes en whisky como Dalmore o Jura, la responsabilidad de innovar recae exclusivamente sobre ellos. Si alguien está motivado a darle una vuelta a reinventar la categoría, justamente somos nosotros. Nos corresponde ese rol de locomotora«, afirma, dejando claro que el grupo ha decidido dejar de ser un pasajero en la distribución para convertirse en el motor que impulse de nuevo estas bebidas en el mercado español.

Uno de los pilares de esta nueva etapa es el relevo generacional, un desafío que el modelo anterior no lograba atajar con éxito. El General Manager de Grupo Emperador reconoce que existe un abismo de conocimiento en los consumidores más jóvenes. «Para las generaciones más jóvenes, no saben qué es el brandy».

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Jura / Fuente: Grupo Emperador

Por ello, la estrategia directa busca presentar el producto no como algo estático o antiguo, sino como algo «tremendamente versátil» que encaja con los gustos de la Generación Z. Al eliminar intermediarios en la comunicación, el grupo busca que el redescubrimiento de estas categorías sea más tangible, directo y, sobre todo, adaptado a los códigos de consumo actuales.

LOS DIFERENTES MOMENTOS DE CONSUMO

La estrategia de Grupo Emperador no se limita a un solo nicho. La compañía presume de una versatilidad casi única en la industria, capaz de cubrir todo el espectro del poder adquisitivo. Piña ilustra esta dualidad con un ejemplo gráfico: «Nuestro brandy Terry se puede comprar por 7,25 euros, pero a la vez, en nuestra boutique de Dalmore, hay un whisky de 25.000 euros la botella. Somos la misma compañía».

Sin embargo, esta amplitud de catálogo permite a la firma atacar lo que Piña denomina «momentos de consumo». La visión del directivo huye de las etiquetas rígidas; entiende que el consumidor es fluido. «Tenemos la misma edad el lunes que el viernes, pero no nos comportamos igual si estamos en casa, con amigos o trabajando», señala el general manager.

Bajo esta premisa, el grupo busca estar presente tanto en el «carajillo» de media tarde como en la copa premium de una noche de ocio nocturno. Además del mercado doméstico tradicional, Piña identifica un vector de crecimiento crucial en la población de origen iberoamericano residente en España. Con más de 6 millones de personas vinculadas culturalmente al consumo de whisky y brandy, el potencial de reconexión con marcas icónicas de la casa es inmenso.

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Bodega Tribuna / Fuente: Grupo Emperador

El futuro, a pesar de las incertidumbres geopolíticas y la inflación, se presenta optimista para el grupo. Con un objetivo de crecimiento sostenido del 20% para los próximos tres o cuatro años —ya sea de forma orgánica o mediante nuevas adquisiciones—, la apuesta por la producción local en Jerez de la Frontera se mantiene como un pilar innegociable.

«Consumir producto local es una forma de compra inteligente. No solo porque culturalmente es nuestro, sino porque nos salvaguarda de costes de transporte e inflación», añade Ángel Piña. En un entorno «irritante» y volátil, Grupo Emperador elige crecer contratando a más personas y reforzando su legado de 150 años, demostrando que, a veces, para avanzar con fuerza, hay que tomar el control total del camino.

ASML controla la IA mundial con solo 60 máquinas al año

La europea ASML controla el ritmo global de la IA con apenas 60 máquinas EUV al año, una cifra ridícula para el tamaño del mercado que alimenta. Sin sus equipos, no hay chips avanzados de Nvidia, AMD ni Apple. Tampoco para TSMC, Samsung o Intel. Y la cotización de la holandesa, en máximos históricos, lo refleja.

Claves de la operación

  • Cuello de botella estructural en la cadena de la IA. ASML produce alrededor de 60 unidades EUV al año, con precios que rondan los 200 millones de euros por máquina estándar y hasta 380 millones por las High-NA. Cada unidad condiciona la capacidad mundial de fabricar semiconductores avanzados.
  • Una sola compañía europea sostiene la valoración del Nasdaq. La capitalización de ASML supera los 350.000 millones de euros y la convierte en la mayor tecnológica cotizada del Viejo Continente, muy por delante de SAP. Su pulso marca el ánimo de Wall Street en las semanas de resultados de las grandes del chip.
  • Bruselas tiene un activo geoestratégico que no había sabido explotar. El control de exportaciones a China, negociado con Washington y La Haya, ha demostrado que la UE conserva una palanca industrial difícil de replicar. La política comercial europea empieza a moverse en torno a esa realidad.

El embudo que dicta el calendario de Nvidia y TSMC

La litografía ultravioleta extrema (EUV) es el único proceso capaz de imprimir circuitos a 3 y 2 nanómetros con rendimiento industrial. ASML es el único fabricante del mundo que vende esas máquinas. No hay alternativa equivalente, ni la habrá a corto plazo: Canon y Nikon llevan más de una década descolgadas de esta carrera.

El dato que conviene fijar es la magnitud del cuello de botella. La compañía entrega entre 50 y 60 sistemas EUV al año, según los informes anuales publicados en su sala de inversores. TSMC, el principal cliente, opera en sus fábricas de Hsinchu y Tainan con varias decenas de estas unidades. Samsung y SK Hynix se reparten otra parte. Intel ha sido el comprador estrella de la nueva generación High-NA, con la que pretende recuperar terreno en el nodo de 18A.

Aquí está el matiz. Cada máquina tarda más de un año en fabricarse, integra unas 100.000 piezas y exige proveedores especializados como la alemana Zeiss para la óptica. No es un cuello de botella que se rompa con dinero. Se rompe con tiempo y con ingeniería.

El pulso por el dominio de la IA pasa por una fábrica en Veldhoven

El gasto anunciado por los hyperscalers para 2026 supera los 350.000 millones de dólares en infraestructura, según las guías presentadas por Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon en sus últimas conference calls. Esa inversión depende, al final de la cadena, de cuántas wafers de 3nm logra producir TSMC. Y eso, a su vez, depende de cuántos escáneres EUV haya recibido en los últimos 18 meses.

Observamos un desajuste evidente: la demanda de cómputo crece a tasas anuales del 40-50%, pero la capacidad de fabricación de los equipos críticos crece menos del 10%. El mercado se lo ha tomado en serio. Las acciones de ASML acumulan una revalorización superior al 60% desde principios de 2024, según los datos recogidos en los registros públicos de la SEC.

El control de exportaciones añade tensión. Desde 2023, ASML no puede vender sus equipos más avanzados a clientes chinos. La cuota de China en su facturación se redujo del 46% en 2024 a cifras notablemente inferiores en los últimos trimestres. Aun así, los pedidos pendientes globales superan los dos años de producción.

Una sola fábrica en Veldhoven decide el calendario industrial de la inteligencia artificial mundial, y ningún plan de soberanía tecnológica europea ha sabido todavía sacar partido a esa palanca.

La pregunta que se hacen los analistas es si esa posición es sostenible. Tampoco es para tanto, visto con perspectiva: ya hubo monopolios industriales europeos antes (Airbus en aeronáutica civil, Nokia en telefonía móvil) que se erosionaron en una década. La diferencia es la barrera de entrada.

EUV chips IA

Lo que Europa se juega y lo que el inversor debería vigilar

Analizamos la posición de ASML como el activo industrial más singular que tiene la UE en este ciclo. Mientras Bruselas debate la European Chips Act y reparte subvenciones para atraer fábricas a Sajonia o a Cataluña, la realidad es que el eslabón más crítico de toda la cadena ya está en territorio europeo. Y nadie en Washington, Pekín o Seúl puede replicarlo en menos de quince años.

El antecedente más cercano para entender la situación es el de la propia ASML hace dos décadas. En 2006, la compañía facturaba menos de 4.000 millones de euros y competía de tú a tú con Nikon. Las apuestas tempranas de TSMC e Intel, que cofinanciaron el desarrollo de la EUV con participaciones minoritarias, le permitieron alcanzar la masa crítica que hoy ningún rival puede igualar. Ese capital paciente del cliente es lo que hizo posible el monopolio actual. La lección, para el ecosistema español de empresas emergentes en deep tech, es incómoda: sin una década larga de inversión sostenida, no hay liderazgo industrial real.

El riesgo está en la concentración. Cualquier incidente en Veldhoven, una nueva escalada arancelaria entre EEUU y China o un endurecimiento de los controles de exportación afectaría de inmediato a las cuentas de la holandesa. La compañía publicará sus próximos resultados trimestrales en julio de 2026, y los pedidos netos serán la métrica que el mercado mire con lupa. Si el ratio book-to-bill cae por debajo de 1, la narrativa de escasez se resentirá. Si se mantiene por encima, ASML seguirá decidiendo, desde una sola fábrica al sur de Ámsterdam, a qué velocidad avanza la inteligencia artificial mundial.

Bill Gates y la ley del mínimo esfuerzo inteligente: el método que usó en Microsoft para eliminar el trabajo inútil

¿Y si el secreto de productividad de Bill Gates no era trabajar más, sino identificar con precisión qué trabajo no valía nada? La pregunta incomoda porque contradice todo lo que nos enseñaron sobre el éxito: madrugadas, reuniones interminables y tareas que se acumulan como señal de importancia.

El fundador de Microsoft aplicó durante décadas una lógica opuesta: antes de optimizar cómo se hacen las cosas, hay que preguntarse si esas cosas merecen hacerse. Eso no es pereza. Es cirugía de precisión aplicada al tiempo.

Bill Gates y el origen de una filosofía que cambió Microsoft

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En los primeros años de Microsoft, Bill Gates no solo escribía código: auditaba procesos. Su obsesión no era producir más rápido, sino eliminar los pasos que consumían energía sin generar valor. Aquí nació lo que hoy se conoce como la filosofía del esfuerzo mínimo inteligente, que no significa hacer poco, sino no hacer nada que sobre.

Esta mentalidad se tradujo en decisiones concretas dentro de la compañía: interfaces más simples, menos comandos y flujos de trabajo diseñados para que el usuario consiguiera más haciendo menos. Bill Gates entendió antes que nadie que la complejidad innecesaria es el mayor enemigo de la productividad real.

El método de Bill Gates para detectar el trabajo inútil

La primera herramienta que Bill Gates usaba para auditar cualquier proceso era una pregunta brutal: ¿qué pasaría si esto simplemente no se hiciera? Si la respuesta era «nada grave», el proceso se eliminaba. En Microsoft esto se aplicó a reuniones, informes internos y capas enteras de burocracia corporativa que ralentizaban las decisiones sin aportar información útil.

El segundo nivel del método consiste en automatizar lo que no puede eliminarse. Bill Gates fue pionero en entender que un trabajador que automatiza una tarea repetitiva no está siendo perezoso: está liberando capacidad cognitiva para los problemas que sí requieren pensamiento real. El resultado fue una cultura interna donde el ingenio valía más que las horas.

Por qué la pereza inteligente es un activo estratégico

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Estudios de eficiencia laboral indican que entre el 40% y el 60% de las tareas diarias de un trabajador medio no contribuyen directamente a los resultados de la empresa. Bill Gates lo sabía por intuición cuando todavía no existían los datos para demostrarlo. Por eso valoraba a quienes simplificaban por encima de quienes acumulaban horas visibles.

La paradoja es que la persona que resuelve un problema en dos pasos en lugar de diez no parece trabajar mucho. Pero es precisamente esa persona la que Bill Gates identificaba como talento de alto rendimiento: alguien que entiende el problema de fondo y no se conforma con ejecutar el procedimiento establecido.

Cómo aplicar la lógica de Bill Gates en tu trabajo hoy

El primer paso es hacer un inventario brutal de tus tareas semanales y marcar cuáles existirían aunque tú no las hicieras. Reuniones de seguimiento sin agenda clara, informes que nadie lee, aprobaciones de varios niveles para decisiones menores: todo eso es ruido que Bill Gates habría cortado sin dudarlo.

El segundo paso es rediseñar lo que queda. No se trata de hacer las mismas cosas más rápido, sino de preguntarse si el proceso en sí está bien diseñado. La velocidad aplicada a un proceso inútil solo produce resultados inútiles más rápido, algo que el fundador de Microsoft repetía como principio de diseño organizativo.

Práctica laboralModelo tradicionalMétodo Bill Gates
ReunionesDiarias, sin límite de tiempoSolo con agenda y duración fija
Informes internosSemanales por protocoloSolo si generan decisión real
AprobacionesMúltiples niveles jerárquicosMínimo de firmantes necesarios
Tareas repetitivasEjecución manual sistemáticaAutomatización o eliminación
Criterio de éxitoHoras trabajadasResultados concretos obtenidos

El futuro del trabajo ya sigue la filosofía de Bill Gates

En 2026, la inteligencia artificial ha convertido la lógica de Bill Gates en la norma competitiva. Las empresas que sobreviven no son las que tienen más empleados trabajando más horas, sino las que han identificado qué partes de su operación pueden simplificarse, delegarse a una IA o eliminarse directamente. La brecha entre quienes aplican esto y quienes no se mide ya en rentabilidad.

El consejo experto para los próximos años es claro: antes de adoptar cualquier nueva herramienta o metodología, aplica primero el filtro de Bill Gates: ¿resuelve esto un problema real o añade una capa más de complejidad gestionable? Microsoft se construyó sobre esa pregunta. Y las empresas y profesionales que la interioricen hoy llevan ventaja mañana.

¿Trabajas en Madrid? Menos horas de oficina y el mismo sueldo con el cambio que llega este verano

¿De verdad hay trabajadores en Madrid que cobran lo mismo y salen antes de la oficina? No es un rumor ni una promesa política: es una práctica que lleva años consolidándose en silencio y que este verano vuelve a ganar protagonismo. La capital lidera la adopción de la jornada intensiva estival, un modelo que transforma la rutina laboral sin tocar la nómina.

El debate sobre las 37,5 horas semanales ha sacudido el Congreso, las mesas de negociación y los grupos de WhatsApp de empresas de toda España. Aunque la ley está bloqueada, muchos convenios y acuerdos de empresa ya aplican reducciones reales. Madrid, con su alta concentración de sedes corporativas y trabajadores de oficina, es donde más se nota el cambio.

Madrid, el epicentro del cambio laboral este verano

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En Madrid se concentra la mayor proporción de trabajadores de cuello blanco de España, y eso la convierte en el territorio donde la jornada intensiva de verano se aplica con más fuerza. Miles de empleados de banca, consultoría, tecnología y administración pública ya salen a las 15:00 horas entre junio y septiembre sin reducción de sueldo.

El mecanismo es sencillo: las horas que se dejan de trabajar por las tardes en verano se compensan el resto del año con jornadas algo más largas. El resultado es un horario continuo de mañana que libera las tardes más calurosas sin alterar el cómputo anual ni el salario mensual. Para muchos madrileños, es el mayor beneficio laboral del año.

Qué dice la ley sobre la jornada laboral en Madrid

En Madrid, como en el resto de España, la jornada laboral máxima legal sigue fijada en 40 horas semanales, aunque la presión política por bajarla a 37,5 horas es intensa desde hace años. El Gobierno aprobó el proyecto en Consejo de Ministros, pero el Congreso lo rechazó en septiembre de 2025, dejando a millones de trabajadores a la espera de un acuerdo definitivo.

Lo relevante es que la ley no prohíbe reducir horas: simplemente establece un máximo. Por eso muchas empresas de Madrid han negociado por convenio o acuerdo interno una jornada intensiva estival que es, en la práctica, una reducción real de la presencia en la oficina. El marco legal permite hacerlo, y cada vez más compañías lo hacen para retener talento.

La jornada intensiva: así funciona en la práctica

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La jornada intensiva de verano funciona concentrando todas las horas del día en un bloque continuo, normalmente de 8:00 a 15:00 horas, sin la pausa de mediodía habitual de la jornada partida. El trabajador no trabaja menos en términos anuales, pero percibe una mayor calidad de vida durante los meses más duros del año.

En Madrid, el período más habitual para aplicarla va del 1 de junio al 30 de septiembre, aunque algunos convenios arrancan antes o la limitan a julio y agosto. Las empresas del sector tecnológico y financiero, muy presentes en la capital, son las más activas en extender este modelo, incluso añadiendo los viernes de jornada intensiva durante todo el año como medida de conciliación permanente.

Por qué cada vez más empresas de Madrid se apuntan sin que les obliguen

La razón es estratégica: en un mercado laboral competitivo, Madrid se ha convertido en un campo de batalla por el talento. Ofrecer jornada intensiva en verano cuesta poco a la empresa y supone un beneficio muy valorado por los empleados, especialmente por quienes tienen hijos en edad escolar o largas distancias de desplazamiento.

Según los datos del sector, el 87% de los trabajadores en España apoya modelos de reducción horaria sin merma salarial. Las empresas que han adoptado la jornada intensiva reportan menos absentismo y mayor compromiso del equipo. En Madrid, donde los desplazamientos son más largos y el calor estival más intenso, el impacto positivo se multiplica.

ModalidadHorario habitualPeríodo de aplicación
Jornada intensiva clásica8:00–15:00Junio–septiembre
Jornada intensiva viernesLunes–jueves partido, viernes continuoTodo el año
Reducción estival por convenio1 hora menos al día14 julio–14 agosto
Jornada de 4 días (voluntaria)32–36 horas semanalesTodo el año
Objetivo ley 37,5 horas37,5 h semanalesPendiente de aprobación

Madrid marca el paso: lo que viene para los trabajadores en otoño

El debate sobre la jornada laboral no va a desaparecer. Aunque la ley de 37,5 horas fue rechazada en el Congreso, el acuerdo social sigue vivo y la presión de los sindicatos y de la opinión pública es creciente. Madrid, como capital económica, será el primer termómetro de cualquier nuevo intento legislativo en otoño de 2026.

El consejo práctico es claro: si tu empresa aún no ha implantado la jornada intensiva este verano, consulta tu convenio colectivo antes de que llegue junio. En muchos sectores ya está regulada y basta con solicitarla formalmente. El cambio puede que no llegue por ley este año, pero en Madrid está llegando por la puerta de los acuerdos de empresa, convenio a convenio, oficina a oficina.

Rallo: Taiwán dispara su PIB al 13,7% gracias a TSMC y la IA

Que una economía rica crezca un 13,7% interanual es una rareza estadística que parece reservada a países emergentes. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha logrado Taiwán en el primer trimestre de 2026, según analiza Juan Ramón Rallo en su último vídeo. La explicación cabe casi en dos siglas: TSMC e inteligencia artificial.

Una tasa de crecimiento sin precedentes en una economía desarrollada

Rallo arranca su análisis con una premisa contraintuitiva: si alguien escuchase que un país acaba de expandirse un 13,7% en términos interanuales, pensaría inevitablemente en India, Vietnam o cualquier otra economía en vías de desarrollo. Lo habitual en los países ricos, recuerda el economista, son ritmos del 2% o el 3%, y un 4% ya se considera excelente. Cifras como la taiwanesa solían pertenecer al club de las economías que partían de niveles bajos de renta per cápita y se desarrollaban a marchas forzadas.

Y, sin embargo, Taiwán no es un país pobre. Su renta per cápita supera ampliamente la de China continental, lo que hace todavía más sorprendente el dato. Rallo subraya además que no se trata de un trimestre aislado: en el cuarto trimestre de 2025 la economía taiwanesa creció un 12,7%, en el tercero un 8,4% y en el segundo un 7,7%. La aceleración es sostenida y, en sus palabras, posiblemente representa la mayor tasa de crecimiento jamás registrada por una economía desarrollada.

El motor exportador y el valor añadido interno

El canal apunta directamente al sector exterior como detonante. Las exportaciones taiwanesas avanzan a un ritmo superior al 35% interanual, y aunque buena parte de esos flujos requieren importar componentes (que también crecen al 27%), la diferencia se queda dentro del país en forma de valor añadido. Ese diferencial es el que está enriqueciendo a las familias y explicando que el consumo doméstico avance por encima del 5% interanual.

La pregunta lógica es qué producto concreto puede generar semejante valor añadido. Rallo lo resume con una metáfora clara: Taiwán ha encontrado su pozo de petróleo, y ese pozo se llama chips avanzados.

TSMC: el cuasi monopolio que sostiene la cadena global

TSMC fabrica el 70% de todos los chips más avanzados del planeta. Y Rallo insiste en un matiz importante: fabrica, no diseña. Sus clientes son Apple, Nvidia, AMD, Qualcomm y otras 500 compañías que diseñan los chips y le encargan la producción. Su competidor inmediato, Samsung, apenas alcanza el 6 o el 7% de cuota, y en los nodos más punteros, TSMC se acerca al 100%.

¿Por qué nadie consigue replicarlo? Según el analista, porque la compañía ha acumulado durante años un conocimiento técnico tácito, no transferible y casi imposible de copiar. Los competidores lo intentan, los incentivos económicos son enormes, pero el resultado sigue siendo esquivo.

Taiwán está creciendo a tasas espectaculares porque produce algo que nadie más sabe ni va a saber producir a corto y medio plazo en el resto del mundo.

— Juan Ramón Rallo

La inteligencia artificial cambia la escala del negocio

TSMC lleva una década en posición dominante, así que la pregunta es por qué la explosión de crecimiento llega justo ahora. La respuesta, según Rallo, está en el auge de la inteligencia artificial. Hasta hace poco, su principal cliente era Apple y su negocio giraba en torno al iPhone. Desde 2024, el centro de gravedad se ha desplazado hacia Nvidia, cuyas GPU diseñadas son fabricadas materialmente por la taiwanesa.

La cadena causal queda así perfectamente engarzada: Oracle, Meta, Microsoft o Alphabet invierten cantidades extraordinarias en centros de datos; esos centros se nutren de GPU de Nvidia; y esas GPU acaban saliendo de las fábricas de TSMC. El resultado, en cifras, es contundente: en 2023 la compañía facturaba 70.000 millones de dólares anuales, y para 2026 se estiman 158.000 millones, más del doble en apenas tres años.

Geopolítica: ¿por qué China no puede simplemente invadir Taiwán?

El razonamiento intuitivo invitaría a pensar que esta dependencia mundial convierte a Taiwán en un blanco geopolítico irresistible para Pekín. Si controlar TSMC equivale a controlar la economía global de los chips, ¿no es una invasión solo cuestión de tiempo? Rallo desmonta el argumento con varias capas.

Primero, TSMC no es autónoma. Necesita importar las máquinas de litografía de la holandesa ASML, que mantiene un monopolio incluso más blindado que el de la propia TSMC. También depende de productos químicos llegados de Estados Unidos y Japón. Una invasión cortaría inmediatamente esos suministros. Segundo, las máquinas ya instaladas tampoco serían un trofeo aprovechable: ASML ha confirmado que cuenta con un software capaz de inutilizarlas en remoto en caso de invasión.

Y queda el factor humano. Si los ingenieros taiwaneses no cooperan con un eventual gobierno ocupante, ningún experto chino puede sustituirlos a corto plazo, porque el know-how acumulado dentro de TSMC no está documentado de forma trasladable. China lo ha intentado replicar dentro de sus fronteras y solo lo ha conseguido en chips menos avanzados. La conclusión del economista es nítida: una invasión no entregaría TSMC, sino que la destruiría, perjudicando también a la propia China, que sigue siendo importadora neta de chips taiwaneses.

Lectura para el inversor y el lector europeo

Para el inversor, el mensaje implícito del vídeo es doble. La concentración del mercado en torno a TSMC ofrece una oportunidad estructural ligada al ciclo de inversión en centros de datos, pero también un riesgo de concentración geográfica que ningún ETF temático puede diversificar del todo. Rallo menciona vehículos como ETFs sectoriales de semiconductores que combinan exposición a TSMC, ASML, Nvidia, Broadcom, Micron o AMD, con rentabilidades muy elevadas en el último año.

Para el lector europeo, la lectura es geopolítica antes que financiera. La prosperidad récord de Taiwán no es solo un fenómeno asiático: es el reflejo de que la cadena de valor de la inteligencia artificial descansa sobre una isla, una compañía y un puñado de proveedores europeos y estadounidenses. Cualquier perturbación allí se sentirá aquí.

Un crecimiento que es también un seguro

El cierre del análisis ofrece una idea sugerente: ese conocimiento hiperespecializado, irreproducible a corto plazo, no solo enriquece a Taiwán, sino que probablemente actúa como su mejor póliza de seguros frente a una invasión. La paradoja es elegante. Cuanto más imprescindible se vuelve TSMC, más caro resulta destruirla y menos rentable conquistarla.

¿Resistirá ese equilibrio la próxima década, conforme la demanda de cómputo para IA siga multiplicándose? Esa es la pregunta que queda abierta, y de su respuesta dependerá buena parte del crecimiento mundial.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube:

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Ballenas Ethereum acumulan 140.000 ETH en solo 4 días

Los grandes tenedores de Ethereum están comprando otra vez. En los últimos cuatro días, las direcciones conocidas como ballenas, las carteras con cantidades muy grandes de la moneda, han sumado 140.000 ETH a sus balances. La cifra coincide con algo que no se veía desde finales del año pasado: un mes entero de entradas netas de dinero en los fondos cotizados de ether.

Qué dicen los datos sobre la acumulación de ballenas

Los 140.000 ETH equivalen, al precio actual de la segunda criptomoneda más grande del mundo, a unos 480 millones de dólares, alrededor de 445 millones de euros al cambio. No es una cifra que mueva el mercado por sí sola, pero sí es relevante por el patrón: compras sostenidas, repartidas en varios días, hechas por carteras que históricamente entran antes de los movimientos fuertes de precio.

Por ponerlo en contexto, una ballena en el argot del sector es una dirección que controla suficiente cantidad de una criptomoneda como para influir en su mercado si decidiera vender o comprar de golpe. En el caso de Ethereum, se suele hablar de carteras con más de 10.000 ETH. Son perfiles que combinan fondos de inversión, exchanges, validadores grandes y particulares con mucho patrimonio.

El dato llega acompañado de otra señal interesante. Los ETFs spot de ether, esos fondos que cotizan en bolsa y replican el precio del activo sin que el inversor tenga que comprar la moneda directamente, encadenan su primer mes con flujos netos positivos en 2026. Es decir, entra más dinero del que sale. Tras un arranque de año plano, los productos de gestoras como BlackRock o Fidelity vuelven a captar capital.

Por qué importa para el inversor medio

La pregunta lógica es: ¿qué tiene que ver esto con alguien que no opera en cripto? Más de lo que parece. Cada vez más fondos de pensiones y carteras gestionadas en Europa y Estados Unidos tienen exposición indirecta a ether a través de estos ETFs. Cuando las ballenas acumulan y los fondos captan dinero al mismo tiempo, el suelo del precio tiende a sostenerse mejor, y eso afecta al valor de productos financieros que muchos ahorradores tienen sin saberlo.

El precio de ETH se mueve estos días en el entorno de los 3.400 dólares, lejos todavía de los máximos históricos que tocó en ciclos anteriores. La narrativa que circula entre analistas es la de un activo en fase de acumulación silenciosa, esperando un catalizador que active la demanda minorista. Ese catalizador puede ser una decisión regulatoria, una actualización técnica de la red o, simplemente, que bitcoin marque un nuevo máximo y arrastre al resto del mercado.

ETF ethereum

Conviene recordar que estas señales on-chain, los datos públicos que cualquiera puede consultar en exploradores como Etherscan, no garantizan nada por sí solas. Hemos visto periodos de acumulación que terminaron en correcciones, y movimientos de ballenas que resultaron ser simples reorganizaciones internas entre carteras de un mismo custodio.

Lectura del momento: paralelismos con ciclos anteriores y riesgos

El patrón actual recuerda a lo vivido a finales de 2023 y principios de 2024, cuando las ballenas de ether acumularon durante semanas antes de la aprobación de los ETFs spot en julio de aquel año. Aquel movimiento previo se interpretó después como una apuesta informada de actores que veían venir el cambio regulatorio. No estamos ante una situación idéntica, pero el comportamiento se parece: compras pacientes mientras el precio no se mueve mucho, esperando un detonante.

La diferencia es que en 2026 el catalizador no está claro. Los ETFs ya existen, la última gran actualización de la red, llamada Pectra, se activó hace meses, y la regulación europea bajo el marco MiCA supervisada por ESMA está plenamente en vigor. Algunos analistas apuntan a la posibilidad de que la SEC autorice el staking dentro de los ETFs de ether, lo que permitiría a los fondos generar rendimientos extra bloqueando las monedas para validar transacciones, una especie de depósito remunerado en versión cripto. Si eso ocurre, podría reactivar el interés institucional.

El riesgo evidente es que el catalizador no llegue, o llegue tarde. Una acumulación que no encuentra demanda compradora detrás se traduce, antes o después, en ventas para realizar beneficios. Y la liquidez del mercado cripto en momentos de duda puede evaporarse rápido, como hemos visto en otros ciclos. El otro riesgo es macro: si los tipos de interés en Estados Unidos se mantienen altos más tiempo del esperado, los activos de riesgo, y ether lo es, sufren.

De aquí a final de trimestre hay dos fechas a vigilar. La reunión de la Reserva Federal de junio, que marcará el tono sobre los tipos, y la decisión pendiente de la SEC sobre las modificaciones solicitadas por varios emisores de ETFs de ether. Cualquiera de las dos puede inclinar la balanza. Mientras tanto, las ballenas siguen sumando posiciones en silencio, sin prisa, como si supieran algo que el resto del mercado todavía no descuenta.

Bitcoin recupera los 80.000$ pero los traders dudan

Bitcoin ha vuelto a cruzar la barrera de los 80.000 dólares por primera vez en tres meses, una subida que devuelve algo de oxígeno al mercado pero que los operadores más curtidos están recibiendo con cautela. El rebote llega empujado por el tirón de las bolsas asiáticas y por el llamado ‘Project Freedom’ anunciado por la Administración Trump, aunque la fotografía completa es más matizada de lo que sugiere el titular.

Para el lector que solo entra y sale del mercado de vez en cuando, la pregunta es sencilla: ¿estamos ante el inicio de otro rally cripto o ante un respiro pasajero? Los datos apuntan a que la respuesta, hoy mismo, no es nítida.

Qué hay detrás del salto a los 80.000 dólares

El precio de bitcoin ha subido cerca de un 6% en las últimas 24 horas y acumula un avance de doble dígito desde los mínimos de mediados de abril, según los datos recogidos por los principales exchanges. Es la primera vez desde principios de febrero que BTC cotiza por encima del umbral psicológico de los 80.000 dólares, unos 73.500 euros al cambio actual.

El detonante ha sido doble. Por un lado, el rebote coordinado de las bolsas asiáticas durante la sesión del lunes, con el Nikkei y el Hang Seng cerrando en verde tras varias jornadas de caídas. Por otro, el anuncio del llamado ‘Project Freedom’, un paquete de medidas de la Administración Trump orientado, según fuentes oficiales, a flexibilizar el marco regulatorio de los activos digitales en Estados Unidos. La combinación ha activado compras tanto en el mercado al contado como en derivados.

En paralelo, los flujos hacia los ETFs al contado de bitcoin (los fondos cotizados que replican el precio del activo y se compran como una acción cualquiera) han vuelto a terreno positivo después de varias semanas de salidas. BlackRock y Fidelity, los dos grandes vehículos del segmento, han registrado entradas netas durante las últimas tres sesiones, según los datos publicados por las gestoras.

Por qué los traders están cubriéndose pese a la subida

Aquí es donde la historia se complica. El mercado de opciones, ese rincón técnico donde los profesionales pagan por protegerse frente a movimientos bruscos, está mostrando señales de prudencia que contrastan con el optimismo del precio al contado.

El skew de las opciones a un mes (un indicador que mide si los inversores pagan más por protegerse de caídas o por apostar a subidas) se ha desplazado hacia el lado defensivo. Dicho de otro modo: hay traders que están comprando seguros contra una corrección incluso mientras bitcoin sube. Es el equivalente a contratar una póliza contra incendios justo cuando todo el barrio celebra que ha dejado de llover.

Los analistas citados por CoinDesk apuntan a que esta cobertura defensiva refleja dudas sobre la sostenibilidad del rebote. La cifra de 80.000 dólares funciona ahora como una resistencia técnica que el mercado ya ha tocado y perdido en otras ocasiones durante este ciclo, y un rechazo en esta zona podría devolver al precio a los 72.000-75.000 con relativa facilidad.

precio bitcoin hoy

Qué nos dice el precedente y qué vigilar a partir de ahora

Conviene situar este movimiento en perspectiva. La última vez que bitcoin recuperó un nivel psicológico tras tres meses de tropiezos fue en el verano de 2024, cuando el activo rebotó desde los 53.000 hasta superar los 70.000 en cuestión de semanas, impulsado por la aprobación de los ETFs al contado en enero de aquel año. Aquel rally tuvo recorrido, pero fue precedido también por episodios de cobertura defensiva muy parecidos a los que vemos ahora.

La diferencia, en esta redacción, es de fondo. Aquel impulso vino acompañado de una narrativa institucional muy consolidada, la entrada masiva de capital nuevo a través de los fondos cotizados. El rebote actual depende en buena medida de un factor político (el ‘Project Freedom’) cuyo desarrollo y calado regulatorio están todavía por concretarse. La SEC aún no ha publicado las directrices que se esperan derivadas del plan, y sin ese encaje normativo el viento de cola podría amainar tan rápido como ha llegado.

Hay además un riesgo que rara vez se subraya: la concentración de la subida en pocas manos. Cuando un movimiento alcista depende de los flujos de un puñado de gestoras y de noticias políticas concretas, la fragilidad es estructural. Basta con que uno de esos pilares falle para que el precio devuelva el terreno conquistado.

Las fechas a vigilar son varias. La primera reunión de la Reserva Federal tras este rebote, prevista para finales de junio, marcará el tono macro. En paralelo, los detalles operativos del ‘Project Freedom’ deberían concretarse en las próximas semanas. Si ambos vientos soplan a favor, los 80.000 dólares pueden ser piso. Si decepcionan, serán techo. El mercado de opciones, por ahora, no se moja.

Para quien observa desde fuera, la lectura útil es esta: el regreso a los 80.000 es una buena noticia para los que ya tenían bitcoin en cartera, pero los que se planteen entrar ahora deberían saber que están comprando justo en una zona donde los profesionales están pagando por cubrirse. No es una señal de venta ni un veredicto, es contexto.

Bizum Pay desata la guerra entre bancos por los comercios

Bizum Pay ha encendido la mecha de una guerra silenciosa entre los grandes bancos españoles por los comercios físicos. El sistema, que hasta ahora dominaba el envío de dinero entre particulares con más de 28 millones de usuarios registrados, según los datos publicados por la propia plataforma, da el salto al punto de venta. Y lo hace en un terreno donde Visa y Mastercard llevan décadas sin competencia real.

El movimiento no es menor. Cada euro que pase por Bizum Pay en una tienda física es un euro que deja de generar comisiones de intercambio para las redes internacionales de tarjetas. Por eso los bancos accionistas, los mismos que comparten el capital de la sociedad gestora, ahora compiten entre ellos por captar a los comerciantes que instalarán el nuevo método de cobro.

Bizum Pay en comercios: el reparto de un mercado que mueve miles de millones

El mercado español de pagos en establecimientos supera los 200.000 millones de euros anuales en operaciones con tarjeta, según la serie histórica que publica el Banco de España sobre sistemas de pago. La tasa de intercambio en pagos con tarjeta de débito está limitada al 0,2% por la normativa europea, y al 0,3% en crédito. Parece poco. Multiplicado por miles de millones de operaciones, no lo es.

Bizum Pay aterriza con la promesa de comisiones más competitivas para el comerciante y liquidación inmediata, sin esperar a los plazos habituales del circuito de tarjetas. La plataforma está participada por CaixaBank, Santander, BBVA, Sabadell y otra docena larga de entidades. Sobre el papel, todos reman en la misma dirección. En la práctica, cada banco quiere que sus TPVs y sus clientes empresa sean los que canalicen el nuevo flujo.

Las fuerzas comerciales están desplegadas. Los gestores de banca de empresas han recibido instrucciones de incluir Bizum Pay en las propuestas a comercios medianos y grandes, según ha podido confirmar esta redacción en conversaciones con varios responsables de medios de pago. La urgencia se entiende: quien capte hoy al comerciante se queda con la cuenta operativa, el TPV y, con suerte, la financiación del circulante.

Guerra Bizum-Visa: el verdadero campo de batalla

El choque con Visa y Mastercard es el subtexto de toda esta operación. Bruselas lleva años empujando para que Europa tenga un sistema de pagos propio que reduzca la dependencia de los esquemas estadounidenses. El proyecto European Payments Initiative, conocido como Wero, avanza despacio en países como Francia, Alemania o Bélgica. España, con Bizum, lleva ventaja.

¿Tiene Bizum Pay capacidad real para arañar cuota a las redes internacionales en el corto plazo? Mi respuesta, después de seguir el lanzamiento desde dentro del sector, es que no de forma inmediata. La penetración de la tarjeta contactless está consolidada, los consumidores no cambian hábitos por gusto y los comercios tampoco quieren multiplicar terminales. Pero el escenario a tres o cuatro años es distinto. Si la app de Bizum se convierte en el reflejo automático del usuario también en la caja del supermercado, la cuota puede moverse en serio.

Bizum bancos

Las cifras que se manejan internamente apuntan a un objetivo de captación de entre el 5% y el 8% del volumen de pagos minoristas en los próximos tres años. Son cifras que circulan en el mercado, sin confirmación oficial por parte de la sociedad gestora. Aun así, alcanzar ese rango supondría un trasvase relevante desde el ecosistema de tarjetas.

Lo que está realmente en juego para la banca española

Conviene situar este movimiento en su contexto histórico. La banca española lleva desde la crisis de 2012 buscando ingresos que no dependan del margen de intereses. Los pagos son un negocio recurrente, escalable y con fricción baja para el cliente. Quien controla el rail de pagos controla el dato, y quien controla el dato puede vender crédito al consumo, seguros o servicios de tesorería con un coste de adquisición ridículo.

Por eso lo que parece una guerra fraternal entre socios de Bizum es, en realidad, una pelea por el cliente del futuro. La paradoja es evidente: los mismos bancos que cofundaron la plataforma para defenderse de las fintech y de las big tech ahora compiten entre ellos dentro de su propia criatura. He visto este patrón antes, en el lanzamiento conjunto de cajeros compartidos o en las pasarelas de comercio electrónico de los noventa: la cooperación dura hasta que el negocio se vuelve interesante.

El riesgo principal no es competitivo, es regulatorio. Si Bizum Pay alcanza una posición dominante en pagos minoristas, la CNMC y la propia Comisión Europea pondrán la lupa sobre las comisiones, las condiciones de acceso para bancos no accionistas y la interoperabilidad con Wero. La línea entre cooperación bancaria legítima y cártel de facto es estrecha, y la jurisprudencia europea de los últimos años no perdona.

El próximo termómetro llegará con los resultados semestrales de los grandes bancos en julio. Ahí veremos si las comisiones por servicios de pago empiezan a moverse. Si lo hacen, la apuesta habrá empezado a dar fruto. Si no, tocará explicar a los accionistas por qué se invirtió tanto en una plataforma que aún no factura.

Repsol vende el 49% de sus renovables en España a Emiratos

Repsol ha vendido el 49% de su mayor cartera de energías renovables en España a un fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos. La operación, anunciada esta semana, supone una rotación de activos que la petrolera lleva preparando desde hace meses y que encaja en su plan de aligerar balance sin perder el control operativo de los proyectos. La compañía mantiene la mayoría y la gestión, mientras el socio emiratí entra como inversor financiero a largo plazo.

El acuerdo afecta a una cartera que combina parques eólicos terrestres, plantas fotovoltaicas y almacenamiento, distribuidos por varias comunidades autónomas. No se ha hecho pública la cifra exacta de la transacción, aunque fuentes del sector la sitúan en una horquilla de varios miles de millones de euros, en línea con valoraciones recientes de carteras renovables maduras en el mercado ibérico.

Una operación que cambia el perímetro renovable de Repsol

La estructura es la habitual en este tipo de desinversiones parciales: Repsol cede una participación significativa, pero minoritaria, conserva la operación y consolida los ingresos por gestión. El comprador, vinculado al ecosistema inversor de Abu Dabi, se incorpora como socio estratégico en un vehículo conjunto que agrupa los activos seleccionados.

La cartera traspasada concentra una parte sustancial de la potencia renovable instalada de la compañía en el país. Según los datos publicados por Repsol en sus últimos informes a inversores, la petrolera mantiene un objetivo de capacidad instalada bruta superior a los 9-10 GW hacia finales de la década, con España como mercado núcleo. La rotación de capital sirve precisamente para financiar ese crecimiento sin tensionar el balance ni recurrir a deuda adicional en un entorno de tipos todavía elevados.

Cabe recordar que esta es la tercera operación de farm-down que Repsol cierra sobre su negocio renovable en menos de cuatro años. Ya hubo entradas previas de socios financieros como Crédit Agricole Assurances y EIP en 2022, y un movimiento posterior con un fondo estadounidense. La diferencia esta vez es el origen del capital: un fondo del Golfo, en pleno apetito por activos verdes europeos.

Por qué Emiratos compra renovables españolas

El interés emiratí por las renovables ibéricas no es nuevo. Masdar, el brazo verde de Mubadala, lleva años construyendo una posición notable en el sur de Europa, y otros vehículos de Abu Dabi y Dubái han comprado carteras eólicas y solares en Portugal, Italia y España. La lógica es doble. Primero, los EAU buscan diversificar su balance soberano fuera del crudo y posicionarse como inversores creíbles en la transición energética antes de que el dinero institucional europeo termine de copar el mercado. Segundo, la rentabilidad regulada y los power purchase agreements a largo plazo que ofrece el sistema eléctrico español encajan con horizontes de inversión de 20 o 25 años.

Para Repsol, el atractivo del comprador es evidente: capital paciente, sin presión por salidas a corto plazo, y con capacidad para acompañar futuras ampliaciones de cartera. El ecosistema inversor de Abu Dabi ha demostrado en los últimos cinco años una disciplina financiera que muchos fondos de infraestructuras tradicionales empiezan a echar de menos.

venta cartera renovables

Lo que esta venta dice del modelo Repsol y de la transición energética española

Aquí es donde la operación deja de ser una nota financiera y se convierte en una pista sobre hacia dónde va la compañía. Repsol está construyendo un modelo de renovables asset-light en el que la petrolera actúa como desarrollador y operador, pero comparte la propiedad con socios financieros que aportan el grueso del equity. Es el mismo libro de jugadas que han adoptado Iberdrola con sus rotaciones de cartera o Acciona Energía con sus desinversiones puntuales. La diferencia es que para Repsol esto no es solo una palanca financiera: es la condición que permite seguir invirtiendo en upstream, en transformación industrial y en biocombustibles sin dilatar el ratio de deuda.

Tengo dudas, sin embargo, sobre la sostenibilidad de este modelo a largo plazo. Si cada vez que se desarrolla una cartera la mitad acaba vendida, la pregunta es qué queda en el balance del grupo cuando termine el ciclo inversor. La compañía responde que la operación incluye dividendos preferentes y comisiones de gestión que mantienen una rentabilidad atractiva sobre el capital propio retenido. Es razonable, pero el rendimiento neto para el accionista de Repsol depende de que el flujo de nuevos proyectos no se interrumpa.

El otro ángulo es macro. Que un fondo del Golfo pague múltiplos elevados por renovables españolas confirma que el mercado ibérico sigue siendo, pese a la canibalización de precios en horas solares y al ruido regulatorio, un destino de capital de primer orden. Habrá que ver, en la próxima presentación de resultados de Repsol prevista para julio, cómo se traduce todo esto en guidance de deuda neta y en el calendario de inversión hasta 2027. La operación no resuelve los dilemas estratégicos de la petrolera, pero compra tiempo, y a veces, en este sector, eso vale tanto como un yacimiento.

El truco de Sfera para conseguir un look bohemio y sofisticado con estos vestidos fluidos

¿Puede una firma de moda accesible competir en estética con las grandes pasarelas bohemias? Sfera lleva dos temporadas demostrando que sí, y esta primavera-verano 2026 lo hace con una colección de vestidos fluidos que está arrasando en tiendas de toda España. El secreto no está solo en el tejido ni en el color: está en los detalles que muchas firmas pasan por alto.

La clave reside en el patrón oversize midi combinado con acabados en cuello y mangas que imitan la artesanía hecha a mano. El resultado es una prenda que se mueve, que respira y que, sobre todo, favorece sin esfuerzo. Lo que antes costaba cientos de euros en boutiques especializadas, Sfera lo ha traducido en un lenguaje de moda cotidiana sin perder ni un gramo de sofisticación.

Por qué los vestidos fluidos de Sfera conquistan el verano 2026

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La temporada 2026 ha confirmado lo que los expertos del sector ya intuían: el movimiento y la ligereza visual dominan la moda de verano. Sfera lo entendió antes que muchas: sus vestidos fluidos con corte midi han sido diseñados específicamente para aportar ese aire desenfadado pero pulido que pide el estilo actual. Los tejidos ligeros, con caída natural, no solo favorecen la silueta sino que funcionan desde una terraza hasta una boda íntima al atardecer.

Lo que diferencia a estas prendas de Sfera del resto del mercado es la atención al acabado artesanal: los cuellos con detalle de volante o bordado y las mangas con remates a mano crean una textura visual que eleva el conjunto sin complicarlo. No hace falta añadir nada más; el vestido hace el trabajo solo.

El patrón oversize de Sfera y el secreto del corte favorecedor

La gran revolución de esta colección de Sfera está en aplicar el patrón oversize a una silueta midi: ni demasiado largo ni demasiado corto, con una amplitud en el torso y los hombros que libera el cuerpo de cualquier presión visual. Esta combinación es especialmente generosa con todo tipo de morfologías porque redistribuye el volumen de forma armónica, sin marcar ni ocultar. El boho chic siempre ha apostado por esta filosofía de la ropa que «viste sin encorsetar», y Sfera la ha trasladado a un precio muy democrático.

Los tejidos ligeros —viscosas, crespones y gasas naturales— potencian ese efecto de movimiento continuo que caracteriza al estilo bohemio. Cada paso genera una ondulación que añade vida a la prenda, convirtiendo algo tan simple como un paseo por el mercadillo o una tarde de terraceo en una declaración de estilo sin pretensiones.

Acabados artesanales: el detalle que transforma el vestido

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Los cuellos de los vestidos fluidos de Sfera de esta temporada no son un elemento decorativo menor: son el alma del diseño. Los acabados con bordados, nidos de abeja o pequeños volantes en la abertura del escote aportan ese aire artesanal que conecta directamente con la tradición textil mediterránea y los mercados de artesanía del mundo boho chic. Es esa imperfección controlada la que da autenticidad.

Las mangas tampoco son un detalle menor. Los remates acampanados o con puntilla en el puño añaden movimiento extra en el gesto cotidiano: al levantar el brazo, al saludar, al coger una copa. Sfera ha entendido que el estilo bohemio vive en el detalle dinámico, no en la forma estática, y eso se traduce en vestidos que se transforman con quien los lleva.

Cómo combinar estos vestidos de Sfera para cada ocasión

Para un paseo veraniego o un mercado artesanal, la fórmula perfecta con los vestidos fluidos de Sfera pasa por unas sandalias de cuero trenzado, un bolso de mimbre y el cabello suelto con algún accesorio de hilo o plata. La prenda ya hace tanto trabajo visual que el resto del look puede ser absolutamente minimal. Sfera ha pensado estas prendas para lucirse sin esfuerzo añadido.

Para eventos de día como bodas en jardín, bautizos o comuniones, estos vestidos de Sfera admiten una sandalia de tacón bajo o media espadrille de cuña y una joya discreta en el cuello. El corte midi garantiza comodidad durante horas mientras el tejido fluido mantiene el aspecto cuidado sin rigidez. Es exactamente el equilibrio que la moda boho chic prometió siempre y que pocas firmas logran a este precio.

OcasiónCalzado idealAccesorio clave
Paseo y mercado veraniegoSandalia plana trenzadaBolso de mimbre o rafia
Evento de día (boda, bautizo)Sandalia de cuña o espadrilleJoya de plata discreta
Terraza y noche de veranoMule de tacón bajoBolso de cadena dorada
Escapada rural o festivalBota campera o botínSombrero de paja de ala ancha
Día de playa o chiringuitoChancla de piel o cuerdaPañuelo en el cabello

Sfera y el futuro del estilo bohemio en la moda española

Todo apunta a que el estilo boho chic no es una tendencia pasajera sino un movimiento de fondo en la moda española de 2026 y lo que queda de década. La demanda de prendas que combinan comodidad, autenticidad visual y elegancia relajada no para de crecer, y firmas como Sfera están bien posicionadas para liderar ese mercado frente a propuestas de lujo inaccesibles. La sostenibilidad implícita en los tejidos naturales y la durabilidad del estilo clásico bohemio añaden otro argumento de peso para el consumidor actual.

El consejo final es claro: invierte en una o dos piezas clave de esta colección de Sfera antes de que se agoten las tallas. Los vestidos fluidos con acabados artesanales son de esas prendas atemporales que sobreviven a una temporada porque su fuerza no depende de una tendencia fugaz sino de un estilo de vida. Compra bien, compra una vez, y deja que el tejido hable por ti.

El precio de la luz se dispara un 44,84% el lunes 4 de mayo

El precio luz lunes 4 mayo se disparará un 44,84% respecto al domingo, según los datos del mercado mayorista OMIE. La subida llega en un momento de tensión geopolítica creciente, con el conflicto de Irán y los efectos derivados del cierre del estrecho de Ormuz presionando al alza los mercados energéticos europeos. España, pese a depender poco del crudo iraní, no escapa al contagio: el gas natural marca el coste marginal en muchas horas del pool eléctrico, y cualquier sacudida en los flujos de hidrocarburos termina trasladándose al recibo doméstico.

Una subida del 44,84% que rompe la tendencia de abril

El salto es notable. El sábado y el domingo el mercado había cerrado con precios contenidos, beneficiados por la baja demanda del fin de semana y por una entrada significativa de generación renovable. Ese alivio se evapora el lunes. Según los datos publicados por OMIE, el operador del mercado ibérico de electricidad, el precio medio del lunes 4 de mayo se sitúa muy por encima del registrado en jornadas anteriores, con franjas horarias especialmente caras al final de la tarde y primera hora de la noche.

El patrón es conocido. Con la salida del sol, la fotovoltaica desploma los precios entre las 11:00 y las 16:00. A partir de ahí, la curva se tensa: cae la solar, sube la demanda doméstica e industrial, y entran en el mix los ciclos combinados de gas, que fijan el precio marginal. Este lunes, ese tramo nocturno se paga especialmente caro.

Cabe recordar que el pool español funciona bajo el sistema marginalista europeo: la última tecnología necesaria para cubrir la demanda fija el precio que cobran todas. Cuando ese cierre lo hace el gas, y el gas está caro por una crisis geopolítica, la factura sube para todos los consumidores acogidos a la tarifa PVPC.

Ormuz, Irán y el contagio al mercado eléctrico español

El telón de fondo es el conflicto en Oriente Próximo y, sobre todo, la situación en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del crudo y una parte muy relevante del GNL mundial. El cierre o la perturbación de ese paso obliga a redirigir cargamentos, encarece los fletes y eleva la prima de riesgo sobre todos los hidrocarburos. España importa GNL de varios orígenes, pero los precios se forman en mercados globales: el estrecho de Ormuz es un cuello de botella que afecta a todos por igual.

¿Significa esto que la subida del 44,84% se debe íntegramente a Irán? No exactamente. La variación porcentual abulta porque el domingo partía de un nivel bajísimo, casi anómalo. La métrica relevante no es solo el salto diario, sino el precio absoluto del lunes y, sobre todo, su comparación con la media móvil de las últimas semanas. En esa lectura, el repunte es preocupante pero no sin precedentes.

precio luz hoy

Qué pasa cuando la geopolítica se mete en la factura

He cubierto suficientes ciclos del precio eléctrico español como para saber que las subidas de un día concreto rara vez cuentan toda la historia. Lo importante es el patrón. Y el patrón actual combina tres ingredientes incómodos: una primavera con menos viento del esperado en algunas semanas, un mercado del gas tensionado por el riesgo geopolítico, y una demanda eléctrica que se sostiene gracias a la electrificación creciente del transporte y la calefacción.

España ha hecho los deberes en renovables. La fotovoltaica bate récords casi cada mes y el peso de las tecnologías limpias en la generación nacional, según los datos publicados por Red Eléctrica, supera con holgura el 50% en cómputo anual. El problema es que el sistema marginalista no premia esa abundancia cuando el sol se pone. En las horas críticas, el gas sigue marcando precio, y mientras el conflicto de Ormuz no se desactive ese gas seguirá caro.

Aquí es donde la política energética europea se enfrenta a su contradicción más persistente. Bruselas ha hablado durante años de desacoplar el precio de la electricidad del precio del gas. La reforma del mercado eléctrico aprobada en 2024 introdujo mejoras —contratos por diferencias, más PPAs, mayor protección al consumidor vulnerable— pero no eliminó la lógica marginalista. Mientras esa arquitectura siga vigente, cada crisis en Oriente Próximo se trasladará, antes o después, al recibo de la luz español. No me parece sostenible a medio plazo, y sospecho que la próxima legislatura europea volverá a abrir el debate.

Para el consumidor de a pie, la recomendación práctica es la de siempre: desplazar consumos a las horas centrales del día, cuando la fotovoltaica deprime los precios, y revisar si la tarifa contratada se ajusta al perfil real del hogar. Las diferencias entre tramos pueden superar el 300% en jornadas como la de este lunes. La factura mensual, eso sí, dependerá de cómo evolucione el conflicto en las próximas semanas y de si Ormuz vuelve a la normalidad antes del verano, cuando la demanda por climatización dispara estructuralmente el consumo.

Lorenzo Ramírez alerta: la guerra financiera por Ormuz acorrala a EEUU

La aparente calma en Oriente Medio esconde, en realidad, una batalla mucho más sofisticada que la militar. Así lo defiende el periodista económico Lorenzo Ramírez en su última intervención en Negocios TV, donde sostiene que la verdadera ofensiva en torno al estrecho de Ormuz se libra en los mercados financieros y que Washington afronta una situación límite por la escasez de misiles interceptores y el riesgo de una crisis de deuda soberana.

El silencio bélico como termómetro frágil

Ramírez parte de una premisa sencilla: en la coyuntura actual, la ausencia de noticias es buena noticia. Tras meses de tensión, defiende que el compás de espera entre Washington y Teherán evita un choque directo, aunque advierte que esa tregua puede ser solo el preludio de un rearme mutuo. Las bolsas reflejan ese alivio momentáneo, pero el periodista no se fía: sospecha que ambos contendientes están aprovechando para reabastecer arsenales antes de medir fuerzas otra vez.

El detonante real de la pausa, según su análisis, no fue diplomático sino logístico. Recuerda que la propia CNN publicó la semana pasada que Estados Unidos sufre una escasez crítica de misiles interceptores, no de los ofensivos, sino de los que alimentan los sistemas antiaéreos. Esos arsenales se agotaron en los primeros días tras el bombardeo inicial, lo que erosionó la confianza de los países del Golfo en la capacidad del Pentágono para proteger sus bases e infraestructuras energéticas.

La guerra financiera que nadie quiere nombrar

El periodista sostiene que el frente realmente decisivo no es el energético, sino el monetario. Explica que los países del Golfo han recibido el visto bueno del Tesoro estadounidense para ser rescatados mediante líneas de liquidez articuladas por la Reserva Federal, en lo que podría convertirse en la mayor asistencia financiera de la historia. Y aquí introduce un matiz revelador: ya no se trata de que esos socios compren deuda norteamericana, sino de evitar que la vendan.

Ramírez recuerda el muro de vencimientos que afronta el Tesoro este año —cifra que sitúa en torno a los diez billones— y avisa de que cerca de un tercio se refinanciará al doble del interés original. En su análisis, el riesgo mayor no está en Riad ni en Pekín, sino en Tokio.

Hay una guerra financiera que en estos momentos es incluso más importante que la energética; si todo este sistema se detiene, el orden financiero internacional salta por los aires.

— Lorenzo Ramírez, en Negocios TV

Japón, recuerda, depende del estrecho de Ormuz para entre el 70% y el 80% de su energía y es el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos, con casi el doble de deuda pública norteamericana que China y los países del Golfo juntos. La política de tipos bajos del Banco de Japón ha sostenido durante años el carry trade que financia activos estadounidenses; cualquier ruptura de ese hilo, advierte, descose el tejido financiero global.

La estrategia iraní de las tres M

Para entender el cálculo de Teherán, el periodista cita a analistas iraníes que resumen la táctica en tres siglas: municiones, mercados y midterms. La primera apunta a la escasez de interceptores estadounidenses; la segunda, a la apuesta por que las bolsas terminen descontando recesión y guerra financiera; y la tercera, a las elecciones legislativas de medio mandato que se celebrarán en noviembre y que podrían inclinar el Congreso hacia el Partido Demócrata si la inflación sigue castigando a las clases trabajadoras.

Mientras tanto, Irán activa rutas alternativas por el mar Caspio y por sus fronteras terrestres y ferroviarias del norte para sortear el cuello de botella de las aduanas del sur. Y los hutíes, según Ramírez, ya no parecen apuntar a un ataque directo en el estrecho, sino al cobro de peajes, una fórmula que el mercado empieza a interiorizar y que explicaría parte del repunte reciente del crudo.

Seguridad, vigilancia y el debate que no llega

El analista dedica un tramo extenso a lo que considera un patrón preocupante: la combinación entre episodios de seguridad sospechosos en torno a Donald Trump y la prórroga aprobada por el Congreso de la ley de vigilancia e inteligencia extranjera. Sostiene que estas normativas, como ya ocurrió tras el 11-S o el 7-J, abren la puerta a que agencias y compañías privadas espíen a ciudadanos sin orden judicial, y que el discurso de sacrificar libertad a cambio de seguridad acaba dejando al ciudadano sin ninguna de las dos.

Transgénicos por la puerta de atrás en Europa

El último bloque del análisis aterriza en Bruselas. Ramírez denuncia que la Unión Europea está a pocos pasos de aprobar una legislación que permitirá la edición genética de cultivos sin que esa modificación tenga que figurar en el etiquetado. La excusa técnica, explica, es que al tratarse de cambios sobre el propio genoma —y no de injertos externos— ya no se considerarían organismos modificados genéticamente.

Para el periodista se trata de un ardid terminológico cuyo único objetivo es ocultar al consumidor lo que compra, justo cuando el cierre de Ormuz encarece los fertilizantes y golpea a los agricultores, incluidos los estadounidenses. Lamenta que esta normativa llegue después de años de asfixia regulatoria al pequeño productor europeo, de competencia desleal desde terceros países y de una PAC que describe como un abrazo del oso. Una huerta como la española, recuerda con cierta amargura, podría competir en todo el mundo si no fuera por las restricciones autoimpuestas.

Un tablero donde lo financiero manda

La lectura editorial que deja Ramírez es incómoda: la geopolítica del petróleo se ha vuelto inseparable de la arquitectura de la deuda soberana, y los bancos centrales están actuando como cortafuegos de un sistema que no resiste un parón en los flujos de petrodólares ni en el carry trade japonés. Para el lector español, el aviso es doble: una recesión europea derivada del shock energético y una posible reconfiguración de las reglas alimentarias sin debate público.

¿Estamos ante una pausa táctica o ante el preludio de una crisis financiera de manual? Esa es la pregunta que sobrevuela todo el análisis y que, de momento, nadie en Washington parece querer responder en voz alta.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.

Ternus releva a Tim Cook en Apple y cambia el uso del cash

El relevo de Tim Cook por John Ternus al frente de Apple trae consigo un cambio que afecta directamente al bolsillo del accionista: menos recompras, más inversión. Según adelanta Bloomberg, el ingeniero que ha liderado el desarrollo del iPhone durante la última década quiere reorientar la enorme caja de la compañía hacia proyectos industriales y tecnológicos, en lugar de seguir alimentando el programa de buyback que ha sostenido la cotización durante años. La lectura es clara. Wall Street tendrá que recalibrar su modelo.

Claves de la operación

  • Giro en la política de capital de Apple. Ternus prioriza inversión productiva sobre recompras, rompiendo el patrón financiero que ha definido la era Cook desde 2012.
  • Riesgo inmediato sobre el BPA. Menos recompras implican menos reducción del número de acciones en circulación, lo que presiona a la baja el beneficio por acción y obliga al mercado a revisar valoraciones.
  • Lectura competitiva frente a Nvidia y Microsoft. El movimiento responde al retraso de Apple en IA generativa y a la presión de unos rivales que invierten cifras récord en infraestructura.

El precio de pasar de financiero a industrial

Apple ha devuelto a sus accionistas más de 800.000 millones de dólares en recompras desde 2012, un volumen sin precedentes en la historia corporativa. Ese flujo ha sido el motor silencioso de la revalorización bursátil de la compañía: cada trimestre, menos acciones en circulación, mismo beneficio repartido entre menos manos, BPA al alza casi por inercia. El relevo en la cúpula apunta a frenar esa maquinaria.

Según el reporte de Bloomberg firmado por Mark Gurman, Ternus quiere destinar capital a fabricación propia de chips, expansión de capacidad en servicios y, sobre todo, a recuperar terreno en inteligencia artificial. La compañía cerró el último ejercicio con cerca de 165.000 millones de dólares en caja e inversiones líquidas, una cifra que en otras manos habría disparado adquisiciones. En las de Cook, fue combustible para el dividendo y la recompra.

El problema es que el mercado se ha acostumbrado.

Analizamos este giro como una transición de modelo, no como un ajuste táctico. Apple deja de comportarse como una cash machine que devuelve cada dólar al inversor, para parecerse más a una compañía industrial clásica que reinvierte. Microsoft hizo ese viaje hace una década con Satya Nadella. Nvidia nunca ha estado en otro sitio. Apple llega tarde, y con el mercado mirándolo en directo.

¿Puede Ternus cerrar la brecha de IA sin romper el múltiplo?

La cuestión que sigue de cerca esta redacción es si el nuevo consejero delegado podrá justificar el giro con resultados antes de que los grandes fondos pierdan la paciencia. La cotización de Apple ha vivido del relato del retorno al accionista. Cambiar ese relato en plena guerra de la IA, con Nvidia capitalizando por encima del fabricante del iPhone desde finales de 2024, supone asumir un riesgo de múltiplo que pocos directivos se atreverían a tomar en su primer año.

Los precedentes invitan a la cautela. Cuando Cook redujo el ritmo de recompras durante la pandemia, el valor lo acusó. Cuando Meta anunció en 2022 su ciclo inversor en metaverso, perdió dos tercios de su capitalización en doce meses. Recuperar la confianza luego costó un año y medio y un giro de mensaje hacia IA. Ternus tendrá que comunicar mejor de lo que comunicó Zuckerberg en su momento.

sucesor Tim Cook

El giro de Ternus convierte a Apple en una historia de inversión industrial pura, justo cuando el mercado pagaba múltiplos por su disciplina financiera.

Hay un componente geopolítico que conviene no perder de vista. La inversión productiva de Apple se concentra cada vez más fuera de China: India, Vietnam, y un programa específico en Estados Unidos vinculado a la fabricación de chips con TSMC en Arizona. Esa diversificación no es barata. Tampoco es opcional, dado el escenario arancelario abierto desde 2024 entre Washington y Pekín. El nuevo CEO hereda esa factura.

Lo que España y Europa se juegan en este nuevo ciclo de Apple

Aquí, el impacto se mide en dos planos. El primero, bursátil: Apple es una posición pesada en los fondos indexados que comercializan BBVA, Santander, CaixaBank o Bankinter a sus clientes. Cualquier ajuste de múltiplo en el valor afecta a millones de partícipes españoles, aunque no lo perciban en el extracto mensual. El segundo, industrial: si Ternus acelera inversión propia en chips, la presión sobre proveedores europeos del ecosistema —desde la holandesa ASML hasta los suministradores de equipamiento alemanes— se intensifica. España, sin grandes campeones en semiconductores, queda al margen del flujo principal.

El paralelismo con el IBEX 35 es revelador. Telefónica vivió en su día su propio dilema entre remunerar al accionista o invertir en fibra y 5G. La compañía optó durante años por mantener el dividendo, y el resultado fue una década de capitalización plana hasta que el ajuste fue inevitable. Apple parece haber leído ese capítulo. La diferencia es que llega con caja, no con deuda. Y eso lo cambia todo, o casi.

Observamos que el verdadero examen llegará con la primera conference call de Ternus al frente, prevista tras el cierre del ejercicio fiscal 2026. Allí tendrá que poner cifras al nuevo modelo: cuánto a inversión, cuánto a accionista, qué horizonte de retorno. Si el mensaje es claro y el plan creíble, el mercado dará margen. Si suena a improvisación, el castigo será inmediato. Los números no mienten.

Las renovables disparan su inversión a máximos de 5 años por Irán

Los fondos de energías renovables han registrado en lo que va de 2026 las mayores entradas netas de capital en cinco años, y la razón ya no es estrictamente climática. Es geopolítica. La escalada militar en torno a Irán ha movido el tablero y ha empujado a los inversores institucionales a reconsiderar dónde está el riesgo real de la transición energética.

Según datos recogidos por Financial Times, los flujos hacia vehículos especializados en limpias se han disparado en el primer cuatrimestre del año hasta niveles que no se veían desde 2021, cuando el rebote post-pandémico y los planes de estímulo verde marcaron el techo del ciclo anterior. La diferencia es que ahora el motor no es la promesa de descarbonización, sino el miedo a otra crisis de suministro como la de 2022.

Por qué el capital vuelve a las renovables en 2026

El conflicto en el Golfo Pérsico ha vuelto a poner sobre la mesa una idea que parecía olvidada: que la energía es, antes que nada, un asunto de seguridad nacional. El precio del Brent superó los 110 dólares por barril en abril, y el gas TTF europeo cotiza en máximos de 18 meses. Ese contexto ha reactivado el interés por activos que hace apenas año y medio se daban por amortizados.

Los datos que cita el FT apuntan a entradas netas superiores a los 4.000 millones de dólares en fondos temáticos de transición energética durante el primer trimestre. Es un giro brusco. En 2024 y buena parte de 2025, estos vehículos sufrieron reembolsos sostenidos por la combinación de tipos altos, costes de capital al alza y una rotación hacia tecnológicas estadounidenses.

El cambio no es casual. La Agencia Internacional de la Energía ya advirtió de que cada episodio de tensión geopolítica en Oriente Medio acelera entre 12 y 18 meses los planes de despliegue renovable en países importadores netos de hidrocarburos. Europa encaja exactamente en ese perfil.

Iberdrola, Acciona y el efecto cotización

En la bolsa española el reflejo es nítido. Iberdrola acumula una revalorización superior al 14% en el año, mientras que Acciona Energía rebota cerca de un 22% desde los mínimos de febrero. Solaria y Grenergy, más castigadas en 2025, también recogen parte de la rotación, aunque con la volatilidad propia de las small caps del sector.

Los analistas consultados por casas como JP Morgan y Morgan Stanley destacan que el repunte no es solo especulativo. Hay una recomposición de carteras institucionales que estaban infraponderadas en utilities europeas y que ahora buscan exposición a cash flows regulados, contratos PPA a largo plazo y activos con cobertura natural frente al precio del gas. La pregunta es si este movimiento tiene recorrido o si, como tantas veces en este sector, se agota cuando la prima de riesgo geopolítica se modere.

Yo tengo dudas razonables sobre la sostenibilidad del rally a corto plazo. Las renovables siguen siendo un sector intensivo en capital, sensible a los tipos, y el BCE no ha enviado señales claras de recortes agresivos en la próxima reunión. Si los tipos se mantienen donde están durante el resto del ejercicio, la mejora operativa puede no ser suficiente para sostener múltiplos.

energías limpias bolsa

Seguridad energética, el nuevo argumento de venta

Lo más interesante del momento actual es que el discurso ha cambiado. Durante una década, la narrativa de la transición energética se vendió como un proyecto climático con beneficios económicos asociados. Hoy se vende al revés: como un proyecto de soberanía energética con beneficios climáticos asociados. Es un giro retórico, sí, pero también es un giro político con consecuencias reales en los presupuestos públicos.

La Comisión Europea ha acelerado la revisión del paquete RePowerEU, y varios gobiernos —Alemania, Países Bajos, Italia— han anunciado planes de aceleración de tramitación de permisos para parques eólicos y solares. España, que en teoría parte con ventaja por su mix renovable, tiene sin embargo el problema crónico de los cuellos de botella en la red de transporte. Red Eléctrica trabaja en un plan de refuerzo cuya ejecución no se espera completa antes de 2028.

Cabe recordar que el ciclo anterior de euforia renovable, el de 2020-2021, terminó con correcciones del 40-50% en muchos valores cuando los tipos empezaron a subir. No estamos en el mismo punto del ciclo, pero conviene no olvidar que este sector tiene una memoria corta y una pendiente larga. La diferencia esta vez puede estar en que el catalizador no es una moda ESG, sino una guerra activa que no parece tener una salida diplomática inmediata.

El test real llegará con la próxima publicación de resultados trimestrales de las grandes utilities europeas, prevista para finales de mayo. Si Iberdrola, EDP, Enel y Engie confirman guidance al alza y mejoran el pipeline de proyectos firmados, el argumento de los flujos tendrá soporte fundamental. Si no, habremos visto otro rebote táctico más, alimentado por titulares en lugar de por earnings. La respuesta llegará pronto.

Meses de paro por años cotizados: así calcula el SEPE tu prestación

Por cada año trabajado generas hasta 4 meses de paro con un mínimo de 360 días cotizados en los seis años anteriores al desempleo. Esa es la regla básica que recuerda el SEPE y que marca cuánto tiempo cobrarás la prestación contributiva si te quedas sin empleo.

Vamos al grano: si has cotizado un año entero, te corresponden 120 días de paro (cuatro meses). Si llegas a seis años cotizados, ya estás en el tope de 720 días, es decir, dos años completos cobrando la prestación. Pasarte de ahí no suma más tiempo: el techo está fijado por ley.

Cómo se calculan los meses de paro por años cotizados

El cálculo del SEPE funciona en una escala sencilla, aunque la jerga del organismo a veces lo enrede. La fórmula es de un tercio del tiempo cotizado en los últimos seis años, con un mínimo de 360 días para tener derecho y un máximo de 2.160 días que se traduce en 720 días de prestación.

Te traduzco la tabla oficial al lunes en la cocina:

  • De 360 a 539 días cotizados → 120 días de paro (4 meses).
  • De 540 a 719 días → 180 días de paro (6 meses).
  • De 720 a 899 días → 240 días (8 meses).
  • De 900 a 1.079 días → 300 días (10 meses).
  • De 1.080 a 1.259 días → 360 días (12 meses).
  • De 1.260 a 1.439 días → 420 días (14 meses).
  • De 1.440 a 1.619 días → 480 días (16 meses).
  • De 1.620 a 1.799 días → 540 días (18 meses).
  • De 1.800 a 1.979 días → 600 días (20 meses).
  • De 1.980 a 2.159 días → 660 días (22 meses).
  • Desde 2.160 días → 720 días (24 meses, el tope).

Aquí viene lo importante: el SEPE solo cuenta cotizaciones que no se hayan usado para una prestación anterior. Si ya cobraste el paro hace tres años, esos días ya están «gastados» y no entran en el nuevo cálculo. Solo cuentan los días cotizados después de la última prestación reconocida.

Cuánto se cobra y qué errores te dejan sin paro

La cuantía no depende de los años cotizados sino de la base reguladora de los últimos 180 días. Los primeros 180 días cobras el 70% de esa base; a partir del día 181, baja al 60%. Hay topes: en 2026, el mínimo va de 600 a 800 euros al mes según hijos a cargo, y el máximo ronda los 1.575 euros con dos hijos.

Y ahora el aviso que te ahorra disgustos. Tienes 15 días hábiles desde el cese laboral para solicitar el paro, y cada día de retraso es un día menos de prestación. El error más común es pensar que el plazo cuenta desde que cobras la última nómina o el finiquito: no, cuenta desde el día siguiente al fin del contrato.

Otros despistes que cuestan caro:

  • No renovar la demanda de empleo en los plazos marcados (el sello mensual es electrónico desde 2024).
  • Salir de España más de 15 días sin comunicarlo al SEPE: te suspenden el pago.
  • Aceptar un trabajo y no avisar: si lo detectan en cruzado con la Seguridad Social, hay que devolver lo cobrado de más.
  • No actualizar el IBAN si cambias de banco: el ingreso se queda en el limbo y tarda semanas en regularizarse.

Si el SEPE te deniega la prestación, tienes 30 días para presentar reclamación previa en la sede electrónica del SEPE. La denegación más habitual es por días cotizados insuficientes, y en muchos casos se resuelve aportando vidas laborales actualizadas que el organismo no había cruzado bien.

Por qué la regla de los seis años deja fuera a muchos trabajadores

La regla del cómputo en los últimos seis años no es nueva, pero genera un agravio que conviene nombrar. Un trabajador con 20 años cotizados pero que lleva siete sin trabajar (porque encadenó subsidios, formación o cuidados familiares) puede encontrarse con que no tiene derecho al paro contributivo aunque tenga dos décadas de cotización. Solo cuentan los seis años previos al desempleo, y si ahí no hay 360 días, no hay prestación.

Comparado con la reforma de 2012, que ya endureció el acceso, el sistema actual sigue penalizando trayectorias laborales discontinuas. La web del SEPE recoge los detalles del cálculo, pero no cambia la realidad: quien más necesita el paro (mayores de 50 con carreras intermitentes) es quien más a menudo se queda sin él y acaba en la red de subsidios, con cuantías más bajas.

De cara a los próximos meses, conviene mirar dos cosas. La primera, si hay convocatoria autonómica de ayudas extraordinarias para parados sin prestación. La segunda, si el subsidio para mayores de 52 sigue siendo accesible con los mismos requisitos: ahí está el colchón real para muchas trayectorias rotas.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: 15 días hábiles desde el día siguiente al fin del contrato. Cada día de retraso resta un día de paro.
  • Requisitos clave: Mínimo 360 días cotizados en los últimos seis años, estar en situación legal de desempleo y inscribirse como demandante de empleo.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica del SEPE con Cl@ve o certificado digital, teléfono 060 para información general y oficinas de empleo con cita previa.
  • 💰 Importe: 70% de la base reguladora los primeros 180 días y 60% después. Mínimo entre 600 y 800 euros al mes según hijos.
  • ⚠️ Error a evitar: Solicitar el paro fuera del plazo de 15 días hábiles o no renovar la demanda de empleo cada mes.

Cita previa Renta 2026: fechas para pedirla por teléfono y presencial

La Agencia Tributaria ya ha fijado el calendario de la Campaña de la Renta 2025-2026 y, si quieres declarar por teléfono o presencialmente, hay dos fechas que debes marcar: la cita previa para el plan Le Llamamos se puede pedir desde el 29 de abril hasta el 30 de junio de 2026, y la cita para atención presencial en oficinas se solicita entre el 28 de mayo y el 30 de junio de 2026.

Vamos al grano. La campaña de la Renta arrancó el 1 de abril por internet, pero los canales asistidos (teléfono y oficina) llegan después y tienen sus propios plazos. Si te despistas con el plazo de la cita, te quedas fuera de la atención personalizada y te toca hacerla por tu cuenta en la sede electrónica de la AEAT o esperar a una hipotética ampliación que no siempre llega.

Cuándo se pide la cita y por qué los plazos no coinciden

El calendario oficial de la AEAT para esta Campaña Renta 2025 (que se presenta entre abril y junio de 2026) reparte la atención en tres canales escalonados. Por internet, la declaración está abierta desde el 1 de abril y cierra el 30 de junio de 2026, con un matiz importante: si el resultado sale a pagar y quieres domiciliar, el plazo se adelanta al 25 de junio.

Por teléfono, el plan Le Llamamos permite que un técnico de Hacienda te llame, repase los datos y presente la declaración contigo. La cita para este servicio se solicita desde el 29 de abril y las llamadas se concentran entre el 6 de mayo y el 30 de junio. Para la atención presencial en oficinas, la cita se pide a partir del 28 de mayo y las visitas arrancan el 2 de junio. En los tres casos, el último día para pedir cita es el 27 de junio.

¿Por qué este escalonamiento? Es la fórmula con la que la AEAT intenta que la avalancha no colapse el 010 ni las oficinas. Lo cuenta también Business Insider España en su repaso de la campaña: el sistema funciona, pero solo si el contribuyente respeta el orden y no espera a la última semana, cuando los huecos vuelan.

Cómo se pide la cita y el error que más denegaciones genera

La cita previa se solicita por tres vías. La primera es la sede electrónica de la AEAT, con Cl@ve, certificado digital o número de referencia. La segunda son los teléfonos automáticos 91 535 73 26 y 901 12 12 24, que funcionan 24 horas. La tercera son los teléfonos con operador 91 553 00 71 y 901 22 33 44, atendidos de lunes a viernes de 9:00 a 19:00.

Aquí viene el aviso. El error más común es pedir la cita para el plan Le Llamamos antes del 29 de abril o para presencial antes del 28 de mayo: el sistema directamente no abre huecos y muchos contribuyentes interpretan que hay un fallo cuando en realidad están adelantándose al calendario. El segundo despiste habitual es no llevar el DNI de todos los declarantes (incluido el del cónyuge si la declaración es conjunta) ni los datos del IBAN actualizado, lo que obliga a reservar otra cita y empezar de cero.

Ojo también con anular. Si no puedes acudir, cancela con antelación desde la misma sede electrónica: dejar la cita perdida sin avisar no tiene multa, pero te baja en la cola si necesitas reservar otra y los huecos están a tope. Para más contexto sobre el funcionamiento del impuesto, la entrada del IRPF en Wikipedia hace un buen resumen del esquema general.

Lo que cambia respecto a campañas anteriores

El calendario de 2026 mantiene la estructura de los últimos años, pero con un detalle relevante: la AEAT ha reforzado el plan Le Llamamos tras las quejas de la campaña anterior, cuando muchos contribuyentes denunciaron que la línea estaba colapsada y que los huecos se agotaban en menos de 48 horas. La idea, según el servicio de prensa de Hacienda, es absorber parte de la demanda que antes se canalizaba en oficinas.

El precedente más claro está en la Campaña Renta 2023: aquel año la atención presencial saturó las oficinas grandes durante todo junio y el Defensor del Pueblo recibió varias quejas por desplazamientos inútiles. Si lo de este año funciona, el modelo telefónico se va a consolidar, y eso cambia el mapa de la asistencia fiscal en España: el contribuyente medio ya no necesita pisar una oficina para presentar su Renta. Para los que no se manejan en la sede electrónica, sigue habiendo presencial; pero el peso se desplaza al teléfono. Habrá que ver, en julio, qué porcentaje de declaraciones acaba presentándose por cada canal y si el 010 aguanta el pico de mediados de junio, que es el momento crítico.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: Cita Le Llamamos del 29 de abril al 27 de junio de 2026; cita presencial del 28 de mayo al 27 de junio de 2026. Campaña Renta del 1 de abril al 30 de junio de 2026.
  • Requisitos clave: Estar obligado o querer declarar el IRPF del ejercicio 2025 y disponer de DNI, IBAN y datos fiscales actualizados.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica de la AEAT con Cl@ve o certificado, teléfonos automáticos 91 535 73 26 y 901 12 12 24, o teléfonos con operador 91 553 00 71 y 901 22 33 44 (L-V de 9:00 a 19:00).
  • 💰 Importe o coste: El trámite de cita previa es gratuito; el resultado de la declaración depende de cada contribuyente.
  • ⚠️ Error a evitar: Pedir la cita antes de la fecha de apertura de cada canal o no llevar el DNI del cónyuge en declaraciones conjuntas.
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