Bettina Orlopp, de Commerzbank, aconseja «correr hacia los problemas difíciles»

La consejera delegada de Commerzbank repasa en CNBC International su salto desde McKinsey, la transformación de la cultura de cumplimiento y la calma como herramienta ante el asedio de UniCredit.

Bettina Orlopp no es de las que esquivan los problemas. Los persigue. En una extensa entrevista con CNBC International, la consejera delegada de Commerzbank condensó su visión de liderazgo en una idea que atraviesa dos décadas de carrera: correr hacia los problemas difíciles, no alejarse de ellos.

La historia arranca en 2014, cuando Orlopp dejó McKinsey tras 19 años para sumarse a uno de los bancos más importantes de Alemania, una entidad que entonces cargaba con preguntas profundas sobre su futuro. Le cuestionaron por qué elegía un banco en crisis. Ella mantuvo la convicción: necesitaba un capítulo nuevo. Y lo encontró.

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De McKinsey a un banco en crisis

Durante la conversación, Orlopp recordó la anécdota del SMS que le envió Martin Blessing, entonces consejero delegado de Commerzbank, en pleno Año Nuevo. Su móvil nuevo había fallado durante las vacaciones y los mensajes se perdieron. Solo gracias a un amigo comun, que le escribió el 4 de enero preguntando si todo estaba bien, supo que Blessing intentaba contactarla. Segundos después llegó el segundo SMS. Lo que vino después es historia: la incorporación que redefiniría su trayectoria.

El desafío de transformar la cultura de cumplimiento

Poco después de aterrizar, le encargaron el área de cumplimiento normativo. Un colega senior le advirtió que esa cultura no se podía cambiar. Le planteó que era una misión imposible. Orlopp no lo aceptó: explicó al medio que ella siempre creyó que los problemas tienen solución. Esa creencia impulsó su ascenso, primero transformando el cumplimiento, luego como directora financiera durante la pandemia y finalmente como CEO.

La entrevistadora también le preguntó por la gestión de la presión. Orlopp describió su llegada al banco como una etapa de crisis encadenadas. Martin Blessing se retiró en 2016; Martin Zielke ocupó el cargo hasta 2020. Después, entre 2021 y 2024, la entidad atravesó un periodo especialmente convulso. Aun así, ella asegura mantener la calma: ha visto tantas cosas que sabe que siempre habrá un mundo al día siguiente.

Esa serenidad contrasta con la imagen que a veces se asocia al liderazgo bancario. Orlopp reconoció que de joven no era tranquila. Aprendió a serlo. En McKinsey, donde las mujeres representaban menos del 10% del personal cuando ella llegó, descubrió que no necesitaba alzar la voz para ser vista. Sostiene que una mujer tranquila e inteligente tiene el privilegio de que la vean. Si fuera un hombre callado, cree que habría sido más difícil.

Un colega me dijo que no podía cambiar la cultura de cumplimiento, que era una misión imposible. Siempre pensé que se puede resolver.

— Bettina Orlopp, CEO de Commerzbank

Ser mujer en la banca alemana

La entrevista también abordó el sexismo en el sector. Orlopp contó un episodio de sus inicios en McKinsey, cuando un cliente la llamó de forma despectiva en medio de una reunión con mucha gente. Ella detuvo el encuentro y dejó que el socio se hiciera cargo. Recibió apoyo inmediato. La lección que extrae: no hay que dejar pasar esas situaciones.

También habló de conciliación. Recordó una época en la que sus hijos estaban enfermos, su marido estaba de viaje y ella no podía acudir a una reunión importante. Escribió a sus colegas explicando la situación. Nadie respondió. Al volver a casa, su marido le dijo que era tonta, que todo el mundo habría dicho ‘estoy enfermo’. Esa anécdota refleja, según la propia Orlopp, cómo funcionaba el mundo laboral entonces. Hoy, asegura, el teletrabajo ha abierto posibilidades que antes ni se imaginaban. Su recomendación a las mujeres jóvenes: volver cuanto antes al 100% cuando sea posible.

El legado familiar y la franqueza como brújula

Orlopp es la segunda generación de su familia en McKinsey: su padre también fue socio. Aunque él no quería que ella siguiera sus pasos, ella se postuló en secreto. Cuando consiguió el puesto y se lo contó, su padre ya estaba muy enfermo. Murió poco después, antes de verla convertirse en socia. De él heredó, dice, la calma, el sentido del humor y la franqueza.

Sobre su estilo personal, Orlopp se describe como directa, familiar y sin juegos en los negocios. Admite que en su primera década en McKinsey no era tranquila, pero aprendió a serlo al comprender que, pase lo que pase, siempre habrá un mundo al día siguiente. Esa perspectiva, asegura, le ha servido para afrontar el momento más delicado de su carrera: la irrupción de UniCredit en el capital de Commerzbank.

UniCredit irrumpe y la calma se pone a prueba

Cuando Andrea Orcel y su grupo paneuropeo comenzaron a construir una posición en Commerzbank, Orlopp tenía claro que eso no cambiaría su decisión de liderar el banco. Se siente responsable de la entidad y de sus grupos de interés. Su receta, explicó en la entrevista, no es resolver los problemas sola, sino reunir al equipo adecuado para enfrentarlos.

En un sector donde el liderazgo femenino sigue siendo minoritario, el relato de Orlopp tiene un valor que trasciende Alemania. Su trayectoria muestra que la calma no es pasividad y que la franqueza no es rudeza. Son herramientas. Y funcionan. La pregunta que queda en el aire tras 34 minutos de conversación es si esa combinación bastará ante el envite de Orcel.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de CNBC International en YouTube.

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