Prórroga de Almaraz: dispara un 40% la energía renovable desperdiciada en España

Un informe de Aurora Energy Research eleva un 40% los vertidos eólicos y solares en 2030 si la central extremeña continúa operando. El curtailment alcanza ya 4,5 TWh en 2026 y anticipa un cuello de botella creciente en la red.

La prórroga de Almaraz disparará un 40% la energía renovable desperdiciada en España en 2030, según los análisis de Aurora Energy Research. El dato revela una tensión de fondo: la central nuclear extremeña permitirá reducir el consumo de gas y contener los precios mayoristas, pero competirá por una capacidad de red limitada con la generación eólica y solar que ya no logra evacuarse.

La consultora calcula que el curtailment (los vertidos técnicos no integrados por falta de capacidad) aumentará un 40% en 2030 frente a un escenario sin prórroga. La cifra se añade a un indicador que ya se ha disparado en lo que va de 2026: 4,5 TWh de electricidad renovable desperdiciada, frente a los 3,6 TWh de todo 2025.

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Alejandro Zerain, Head of Advisory de Aurora Energy Research, sitúa el desafío en la red, no solo en la generación. Desde un punto de vista puramente técnico, la extensión de la central nuclear Almaraz reducirá el consumo de gas y el coste para los consumidores, pero a su vez tiene un impacto en la integración de las energías renovables y en la incorporación de nuevos proyectos’, explica.

Un 40% más de vertidos en 2030, la factura de mantener Almaraz

El análisis de Aurora Energy Research advierte de que la prórroga agravará la congestión en un sistema ya tensionado. España ha alcanzado una penetración de renovables muy alta, pero la red de transporte no ha seguido el ritmo de instalación. El resultado es un volumen creciente de electricidad que no encuentra hueco.

Los vertidos incluyen eólica, solar, y termosolar. La consultora prevé que el efecto se concentre en Extremadura, y dentro de ella, en la provincia de Cáceres. En algunos nudos de la red eléctrica extremeña, durante junio se registraron tasas de electricidad no integrada de alrededor del 60%.

La prórroga no solo reduce gas: también retiene capacidad de red que la generación solar y eólica necesita para llegar al consumidor.

No es solo una cuestión técnica. Cada megavatio hora no evacuado reduce los ingresos de las plantas renovables en operación y añade incertidumbre a los proyectos en desarrollo. La rentabilidad de la energía limpia empieza a depender menos de lo que produce y más de lo que consigue inyectar.

Los 4,5 TWh ya desperdiciados en 2026 anticipan el coste de un sistema con mucha generación y poca red.

Extremadura, el territorio donde Almaraz y la fotovoltaica compiten por la misma red

energía renovable desperdiciada

El problema es especialmente severo en Extremadura, donde se concentra una elevada capacidad renovable. Almaraz comparte una red limitada con la generación solar. La capacidad de transporte no ha crecido al mismo ritmo que las plantas fotovoltaicas, y la permanencia de la nuclear contribuye a que la congestión persista.

El principal centro de consumo es Madrid, pero las líneas que transportan la electricidad generada en Cáceres atraviesan Badajoz, una zona con restricciones ya relevantes. Aurora apunta a una mayor sobreproducción eléctrica en la región como consecuencia.

El impacto en los vertidos no será homogéneo. Las restricciones afectan directamente a los ingresos de las plantas en operación y dificultan la planificación de nuevos proyectos. La localización se ha convertido en una variable crítica: dos proyectos idénticos pueden tener modelos de negocio muy distintos según el nudo al que se conecten.

La red y los permisos flexibles definen el siguiente asalto

La prórroga de Almaraz coincide con un cambio regulatorio: la publicación de los permisos de acceso flexible a la red. La normativa introduce cuatro modalidades y busca facilitar la conexión de baterías y el aumento de la demanda donde puede reducir la congestión. Aurora considera que esta fórmula resulta especialmente atractiva para el almacenamiento.

Zerain apunta que ‘los permisos flexibles son una mejor opción para las baterías que los permisos de conexión en firme’, además de eximir del pago de peajes y cargos. La contrapartida es la incertidumbre: el impacto de las restricciones dependerá de cada instalación, su localización y el punto de conexión.

El almacenamiento se ha convertido en la pieza clave para dar flexibilidad al sistema. No obstante, las reglas de acceso a la red pueden definir tanto el modelo de negocio como la capacidad real de las baterías para prestar servicios. La ubicación gana peso frente a la tecnología.

El informe de Aurora introduce una contradicción incómoda para la planificación energética española. Mantener Almaraz abarata el sistema a corto plazo y reduce el gas, un argumento que ha pesado en la decisión del Gobierno. Pero hacerlo sin desplegar al mismo ritmo la red de transporte y las infraestructuras de almacenamiento convierte la descarbonización en un ejercicio de capacidad inutilizada.

Los 4,5 TWh vertidos en lo que va de 2026 equivalen al consumo anual de cientos de miles de hogares. La cifra muestra que el problema no es la falta de generación limpia, sino la incapacidad de moverla. España se acerca a un punto en el que cada nueva planta renovable aporta menos valor marginal si no se refuerza el sistema que la integra.

El precio mayorista se ha disparado en las últimas semanas, coincidiendo con las olas de calor y el encarecimiento del gas en los mercados internacionales. En ese contexto, la prórroga de Almaraz actúa como un alivio parcial de costes, pero también como un síntoma de que la planificación del sistema no puede tratar la generación y la red por separado.

La evolución de los vertidos será, por tanto, el indicador clave para evaluar si la prórroga de Almaraz se integra con éxito. El reto no se resolverá solo con más megavatios: pasa por reforzar redes, acelerar el almacenamiento y adaptar el acceso a una realidad cada vez más condicionada por la congestión.


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