Nadie es tan guapo como en su foto de perfil ni tan feo como en su figura de cera. Lo de los Museos de Cera alrededor del mundo es verdaderamente una cuestión delicada y un tema a estudiar. Son fundamentalmente lugares de ocio donde la gente se supone que observa de cerca, y de la forma más realista y veraz posible a sus ídolos: personajes relevantes del mundo del deporte, el cine, la música e incluso la realeza.
Cada país tiene su museo, pero concretamente el de Madrid, tiene unas características muy particulares, y es que las figuras no terminan de parecerse al cien por cien a la persona en cuestión…
En este caso Madrid se libre y la polémica gira en torno a la nueva figura de Beyoncé que el Madame Tussauds de Nueva York ha erigido en su honor de forma temporal.
BEYONCÉ EN NUEVA YORK

Lleno de júbilo y satisfacción, el equipo del Museo de Nueva York tuiteaba que «Beyoncé está de vuelta, dominando el mundo. Asegúrate de venir a ver antes de que se vaya en septiembre«. ¿Beyoncé? ¿En serio? Sus fans a través de las redes sociales han puesto el grito en el cielo cuando han visto la figura de su diva
En un principio bromearon con la posibilidad de que fuese Lindsay Lohan o la mismísima Kate Hudson, sin embargo, el tono dejó de ser gracioso cuando la BeyHive de la artista (su legión de fans) se dio cuenta de que su tono de piel estaba bastante más claro que el de Beyoncé generalmente tiene.
El Madame Tussauds ha dado un paso al frente y ha tenido que salir al paso de las acusaciones alegando que «nuestro talentoso equipo de escultores se esfuerza para que todas nuestras figuras de cera representen en color y forma a la celebridad que corresponde. La iluminación y el flash de las fotografías pueden distorsionar y tergiversar el color de nuestras figuras de cera«.
No es la primera vez que una figura de Beyoncé destila polémica. La imagen de la intérprete de ‘Single Ladies’ que recoge el Museo de Cera de Madrid también trajo cola… ¡Atención!
BEYONCÉ EN MADRID

¿A quién se le ocurriría la maravillosa idea de basarse en el frame de una actuación en directo para erigir una figura de cera a tamaño real?
El resultado habla por sí solo. Una cabellera de rizos de su época 2009 -I am… Sasha Fierce- y un vestido de cristales de Swarovski en color verde esmeralda que lució para la gala de los premios BRIT Awards en Londres el pasado año 2014 y en la que cantó el primer single de su quinto álbum de estudio en solitario: ‘XO.
¿Habrá llegado esta imagen del museo de cera de Madrid a los ojos de Beyoncé? ¡Qué bochorno!
REINA LETIZIA

Y de la reina de la música a la reina de España. La relación de la familia real española con el Museo de Cera de Madrid es bastante peculiar. En un principio, el núcleo familiar de la Monarquía de nuestro país estaba formado por don Juan Carlos I y doña Sofía y sus tres hijos, las infantas Elena y Cristina y el príncipe Felipe. Cuando los hijos de los reyes eméritos contrajeron matrimonio, se incluyeron las figuras de cera de sus respectivos cónyuges, no obstante, con el «cese temporal de la convivencia» de doña Elena -anunciado en 2007 y efectuado en 2010- y la imputación en el caso Nóos por parte de Iñaki Urdangarín -diciembre de 2011-, los dos yernos de don Juan Carlos fueron retirados del Salón Real.
La misma suerte correrían Elena y Cristina, quienes pasaron al almacén del Museo una vez que su hermano, Felipe, fue proclamado Rey de España. Recientemente, y fruto de sus constantes cambios físicos -a golpes de bisturí- el Museo de Cera de Madrid se ha visto forzado a modificar la figura de la Reina Letizia. La última se hizo en 2014, cuando el Felipe VI se proclamó Rey de España.
INFANTA LEONOR

En aquel mismo contexto de modificaciones y defenestraciones varias de los miembros de la familia real, todos se preguntaban qué sucedería con las actuales infantas de España y la Princesa de Asturias, doña Leonor.
Lo cierto es que en 2014, cuando su padre, Felipe VI fue proclamado oficialmente Rey tras la abdicación del emérito, y su madre, doña Letizia, Reina consorte, los organizadores del Museo de Cera procedieron a erigir su figura. Ella, a la temprana edad de 9 años, ya adquirió el título de Princesa de Asturias. ¿El resultado? El que observamos. Desde la dirección del Museo han preferido esperar un poco más para diseñar, crear e instalar en el Salón Real el de su hermana pequeña, doña Sofía.
DAVID BISBAL

Volvamos a casa. En octubre de 2001, un chico de 22 años natural de Almería, ingresaba en la academia de un nuevo programa de televisión llamado ‘Operación Triunfo’. 15 años después, David Bisbal es uno de nuestros artistas más internacionales, reconocidos y bien remunerados del panorama actual.
Ese gesto serio, ese rosario debajo de una camisa estampada y esa melena de rizos rubios, que ha sido motivo de memes y risas infinitas entre los cibernautas y los tuiteros en las redes sociales. Lo han llegado a comparar con la típica peluca clásica de juez británico.
NICOLE KIDMAN

Si escribes en la barra de búsquedas de Google las palabras «Museo de Cera de Benidorm«, primero te saldrá un artículo en el que se habla de «Turismo de vergüenza ajena» y segundo una plataforma tipo Change.org en la que se pide, a través de firmas, la reapertura inmediata del Museo de Cera de Benidorm.
Desde luego, valdría la pena ir hasta tierras alicantinas para echarse unas risas porque una cosa es que Nicole Kidman lleve años adicta y enganchada al bótox y otra, de verdad, es hacer de ella la caricatura a tamaño real de la novia de Chucky. ¡El museo de los horrores!
DAVID BECKHAM

No ha habido ni habrá futbolista más camaleónico que David Beckham. Sus tatuajes, sus cambios constantes de look, sus tintes en el pelo y su estilo personal han hecho de él un verdadero icono de moda gracias también a los consejos de su esposa, Victoria.
La necesidad de colocar una fotografía al lado de esa figura de cera para explicar que no se trata de otra persona sino de David Beckham era una absoluta necesidad. No sabemos si el David al que han querido plasmar a tamaño real era al Beckham que ellos imaginaban sin su fama, su dinero o sin los buenos consejos de la potencial figura de moda que tiene al lado, pero de verdad, la imagen es, cuando menos, escalofriante…
FERNANDO ALONSO

Esta figura puede que sea, probablemente, la reina de las figuras horribles. Y es que el propio Fernando Alonso parece que está riéndose de sí mismo, algo que por cierto, es muy sano y muy inteligente.
El campeón del mundo de Fórmula 1 está representado en el Museo de Cera de Madrid con la boca abierta y con los puños cerrados, celebrando, se sobreentiende lo que se supone que es una victoria, una de aquellas que disfrutaba cuando competía en el monoplaza de la casa Renault. El piloto asturiano no es el único deportista homenajeado en el Museo de Cera de Madrid… ¡Ojo al siguiente!
RAFA NADAL

Rafa Nadal es, a día de hoy, nuestro tenista más internacional. No había salido al campo de juego alguien tan bravo y tan bárbaro desde Manolo Santana, al menos eso dicen los expertos del sector. Las victorias del deportista merecían reconocimiento, no solo a través de Copas Davis o torneos Roland Garros sino en la prestigiosa Sala del Deporte del Museo de Cera de Madrid.
El mallorquín no quiso faltar a la presentación oficial de su figura de cera en el Museo de Cera de Madrid y bueno, poco más tenemos que explicar… Su cara de circunstancia al observar su imagen erigida a tamaño real habla por sí sola. Y asusta. Mucho.
BARACK OBAMA

El día 4 de noviembre de hace ya casi diez años, Barack Obama fue elegido democráticamente el presidente número 44 de los Estados Unidos de América. Un hito sin precedentes, pues entraba por primera vez en la Casa Blanca, como presidente del país más poderoso del mundo, un hombre de raza negra.
La influencia de Barack Obama ha sobrepasado todos los límites, los medios de comunicación investigaban sobre su vida y su pasado y cada uno, en lo suyo, le dedicaba lo que podía al que se convirtió en el personaje del año según la revista TIME. El Museo de Cera hizo lo propio y levantó en su honor esta figura en la que más bien debieron inspirarse en un collage entre Obama y Nelson Mandela. ¡Qué desastre!