La electrificación de la industria ya es posible: la receta de Eurelectric para escalar su despliegue

La electrificación industrial se enfrenta a seis grandes condicionantes que deben resolverse simultáneamente para que las inversiones resulten viables.

Los «Power Couples» son la solución para la electrificación de la industria, una colaboración integrada entre industria, empresas energéticas, operadores de red, proveedores tecnológicos e inversores. Es decir, ya se ha encontrado una tecnología que puede acelerar la descarbonización europea en un sector muy difícil de asociar con la transición energética, debido a su dependencia de un flujo constante de energía que las renovables por su naturaleza no pueden facilitar. Por ello, pese a la existencia de ejemplos de la aplicación de este fenómeno, según denuncia la patronal de la industria energética europea Eurelectric, aún existen barreras de coordinación que limitan su escalada.

Electrificación en la industria: nuevas soluciones, mismas barreras

La organización sostiene que numerosas iniciativas fracasan cuando los factores relacionados con el precio de la electricidad, la conexión a la red, la financiación y la operativa industrial se abordan de forma secuencial, en lugar de diseñarse conjuntamente desde el inicio.

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Según el estudio, la electrificación industrial se enfrenta a seis grandes condicionantes que deben resolverse simultáneamente para que las inversiones resulten viables: acceso a electricidad baja en carbono a precios previsibles, disponibilidad de capacidad de red, integración con el sistema eléctrico, un marco regulatorio favorable, mecanismos de reparto de riesgos y garantías de demanda a largo plazo. La ausencia de uno solo de estos elementos puede comprometer la rentabilidad de proyectos valorados en cientos de millones de euros.

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La cuestión resulta especialmente relevante para Europa en un momento en el que la electrificación avanza a un ritmo inferior al esperado. El informe recuerda que el grado de electrificación del continente apenas aumentó un punto porcentual durante 2024, a pesar de que alrededor del 72% del mix eléctrico europeo ya procede de fuentes bajas en carbono. Para Eurelectric, el cuello de botella ya no se encuentra en la generación renovable, sino en la capacidad del sistema para transformar esa electricidad limpia en inversiones industriales reales.

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Redes eléctricas europea. Fuente: Merca2

De hecho, la patronal identifica además una contradicción estructural que afecta a gran parte de la industria europea. Mientras que las decisiones de inversión se toman con horizontes temporales de entre 15 y 30 años, la electricidad continúa adquiriéndose en mercados caracterizados por una elevada volatilidad y horizontes mucho más cortos. Esta falta de visibilidad sobre los costes energéticos futuros dificulta la aprobación de nuevos proyectos industriales y retrasa decisiones de inversión.

Por ello, una de las principales recomendaciones del informe pasa por impulsar contratos de suministro eléctrico a largo plazo, como los PPAs, junto con modelos de servicio que permitan transformar grandes inversiones iniciales en costes operativos predecibles. El objetivo es que las empresas puedan planificar su actividad con certidumbre sobre el coste energético durante toda la vida útil de las instalaciones.

Las industrias por si mismas pueden ayudar a regular la demanda energética

Otro de los obstáculos señalados por Eurelectric es el desfase entre los tiempos industriales y los tiempos de desarrollo de las redes eléctricas. Mientras muchas inversiones industriales requieren estar operativas en dos o tres años, las ampliaciones de capacidad de red suelen necesitar entre cinco y diez años para completarse. Esta diferencia de plazos está provocando retrasos en proyectos industriales e incluso condicionando las decisiones sobre dónde ubicar nuevas instalaciones.

El informe también subraya la importancia de incorporar flexibilidad a la demanda eléctrica, ya que en lugar de actuar únicamente como consumidores pasivos, las industrias podrían participar activamente en el sistema mediante almacenamiento energético, gestión inteligente de la demanda o integración de generación propia. Esta aproximación no solo reduce costes energéticos, sino que además genera nuevas fuentes de ingresos gracias a la prestación de servicios de flexibilidad al sistema eléctrico.

Para demostrar la viabilidad del modelo, Eurelectric recopila varios casos de éxito ya operativos en Europa, donde entre ellos destaca el proyecto de Heineken en Portugal, que combina contratos de suministro renovable, energía solar in situ, almacenamiento térmico y un modelo de calor como servicio para eliminar la exposición a la volatilidad de los precios eléctricos y evitar grandes desembolsos iniciales. También menciona iniciativas desarrolladas por Microsoft en Irlanda para utilizar infraestructuras de respaldo de centros de datos como activos de flexibilidad para la red, así como proyectos urbanos de recuperación de calor residual en Suecia.

En definitiva, la electrificación de la industria no solo depende de sustituir combustibles fósiles por electricidad renovable, sino en construir ecosistemas de colaboración capaces de coordinar infraestructuras, contratos energéticos, financiación y operación industrial bajo un mismo esquema. Solo así, concluye el informe, Europa podrá acelerar la descarbonización de sectores tradicionalmente difíciles de electrificar sin comprometer su competitividad industrial.


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