IATA también carga contra la regulación a favor de Ryanair de la UE

Iata se suma a las criticas de ALA contra los cambios en el reglamenteo

IATA se une a las voces que se muestran descontentas con las nuevas medidas de Europa para regular los vuelos dentro del continente. El acuerdo de Bruselas, que acaba por dar la razón a Ryanair en cuanto a la posibilidad de cobrar a los pasajeros un recargo extra por el equipaje de mano, ha generado dudas también en la asociación internacional, ya que teme que pueda traducirse en un aumento general del precio de los billetes para todos los pasajeros, usen o no el servicio.

«La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) expresó su frustración por el hecho de que las revisiones del Reglamento UE 261 (Reglamento europeo sobre los derechos de los pasajeros) no alcanzaran la reforma sustancial necesaria para abordar las profundas deficiencias del reglamento. El resultado es una oportunidad perdida, con escasas mejoras en la experiencia del pasajero y sin ningún beneficio para fortalecer la competitividad europea», se lee en el comunicado de la institución.

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«Los únicos cambios sustanciales con respecto a las interrupciones fueron: la inclusión de una lista no exhaustiva de circunstancias extraordinarias, si bien, inexplicablemente, no refuerza el enfoque de la industria que prioriza la seguridad, y la obligación de que los aeropuertos cuenten con planes de contingencia para la gestión de incidencias en caso de interrupciones masivas, lo que representa un primer paso, aunque pequeño, hacia la responsabilidad compartida en todo el ecosistema de la aviación», sentencia.

Un reglamento que cuesta 8.000 millones de euros

Según los cálculos de la IATA, el reglamento no hace más que subir el coste operativo para las aerolíneas. La medida de pedir que las líneas aéreas cobren un precio fijo por el equipaje de mano y las exigencias en cuanto a puntualidad acaban por ser demasiado costosas, según la asociación.

IATA hace su aviso sobre el futuro de las aerolíneas. Imagen: Agencias
Horarios de Vuelos en Barajas. Fuente: Agencias

«El Reglamento UE 261 supone una carga regulatoria que asciende a 8.000 millones de euros anuales, pero no cumple con su objetivo de mejorar la gestión de retrasos y cancelaciones, como demuestran los datos de Eurocontrol. Esto es previsible, dado que una parte importante de los retrasos se debe a deficiencias en el sistema europeo de gestión del tráfico aéreo», se lee en su comunicado.

«En aras de ofrecer un mejor servicio a los pasajeros, las aerolíneas apoyaron las propuestas de la Comisión Europea para ampliar los plazos de espera antes de que se apliquen las obligaciones de compensación. Esto habría aumentado la capacidad de las aerolíneas para ofrecer alternativas, que los pasajeros consideran su máxima prioridad cuando sus planes de viaje se ven interrumpidos. Esta importante reforma se eliminó en las negociaciones con el Parlamento Europeo, mientras que se añadieron otros requisitos (varios de ellos ajenos a las interrupciones) con escasa participación y sin tener en cuenta sus consecuencias operativas», sentencia.

IATA: «Es una oportunidad perdida»

Tras 13 años de debate, se perdió la oportunidad de mejorar la competitividad de Europa y la experiencia de los pasajeros corrigiendo las deficiencias del Reglamento UE 261. El resultado no reducirá los retrasos, sino que, considerando el conjunto de cambios, generará dificultades operativas y costes adicionales que, en última instancia, recaerán sobre los pasajeros. Se trata, por tanto, de una reforma meramente nominal que no beneficia en nada a los pasajeros afectados. Los responsables de esta decisión política deben rendir cuentas, con datos transparentes que permitan supervisar sus costes e impactos», declaró Willie Walsh, director general de la IATA.

IATA señaló dos oportunidades futuras que deben aprovecharse con atención. “¿Qué camino debemos seguir? En primer lugar, debemos colaborar con el Consejo y el Parlamento para garantizar que el paquete de medidas no empeore una situación ya de por sí delicada con cargas regulatorias adicionales que el sector no puede permitirse. El objetivo debe ser una implementación práctica, eficaz y coherente. En segundo lugar, la inminente Estrategia de Aviación Europea debe abordar las deficiencias en la gestión del tráfico aéreo, que son la causa principal de muchos retrasos”, afirmó Walsh.

Otro reto para las aerolíneas como Iberia o Ryanair

El problema es que las aerolíneas tendrán que asumir estos costes adicionales en un año que sigue siendo complicado. Aunque por fin hay señales del final del conflicto en Irán, este ya ha tenido un efecto directo en el precio del combustible de los aviones, afectando incluso a aquellas empresas, como Iberia o Ryanair, que han podido operar con normalidad, pero usando sus reservas de combustible.

Avión de Iberia en Barajas. Fuente: Agencias
Avión de Iberia en Barajas. Fuente: Agencias

En este panorama, es de esperar que el precio de los billetes acabe por aumentar. Pero la recomendación de Bruselas de sumar un importe fijo al precio del vuelo por el equipaje de mano, incluso si el pasajero no usa el servicio, y la mayor presión sobre las reclamaciones dibujan un panorama que puede afectar a un sector que en los últimos años ha crecido sobre todo gracias a las low cost.


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