La salida a bolsa de SpaceX pone a prueba la fiebre por la IA: oportunidades, riesgos y efecto en los mercados

La posible incorporación rápida de SpaceX al Nasdaq 100 podría impulsar aún más la demanda de acciones

Philipp Immenkötter, Senior Research Analyst en Flossbach von Storch Research Institute, pone de relieve la fiebre por la Inteligencia Artificial y cómo puede impactar en los mercados.

  • La salida a bolsa de SpaceX ha reavivado el interés por futuras OPV de gigantes de la IA como OpenAI y Anthropic, ante la expectativa de fuertes revalorizaciones iniciales.
  • Históricamente, muchas salidas a bolsa han registrado underpricing (infravaloración), generando ganancias para los inversores en el primer día de cotización, aunque no existe garantía de que se repita.
  • SpaceX, Anthropic y OpenAI siguen necesitando enormes cantidades de capital, lo que aumenta la importancia de fijar correctamente el precio de emisión para evitar perder recursos financieros.
  • La posible incorporación rápida de SpaceX al Nasdaq 100 podría impulsar aún más la demanda de acciones, debido a las compras obligadas de ETF y fondos indexados.
  • El underpricing beneficia a los inversores, pero supone un coste para las empresas emisoras, que dejan de captar miles de millones de dólares potenciales en sus operaciones.
  • Las compañías de inteligencia artificial afrontan una creciente escasez de financiación, tras agotar fuentes más baratas de capital y depender cada vez más de los mercados bursátiles.
  • Las OPV de gran tamaño podrían provocar movimientos de capital desde otros mercados, afectando potencialmente a acciones, bonos, oro o criptomonedas.
  • El actual entorno de altas valoraciones y fuerte apetito por el riesgo favorece las salidas a bolsa, pero también aumenta el riesgo de sobrevaloración de las nuevas emisiones.

Tras la salida a bolsa de SpaceX, la esperanza de algunos inversores de obtener importantes ganancias con otras como Anthropic y OpenAI sigue vigente. Otros, sin embargo, muestran una creciente inquietud. El volumen récord previsto para estas operaciones podría absorber una gran cantidad de capital procedente de otras acciones, sectores y clases de activos, provocando caídas de precios en esos mercados.

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En las OPV tecnológicas de 2023, por ejemplo, los inversores perdieron de media un 5% en la primera sesión. Imagen: OpenAI
En las OPV tecnológicas de 2023, por ejemplo, los inversores perdieron de media un 5% en la primera sesión. Imagen: OpenAI

OPV y la esperanza de una gran rentabilidad

Desde una perspectiva histórica, la esperanza de obtener una elevada rentabilidad el primer día de cotización de una acción está bastante justificada. Esto ocurre cuando el precio de mercado supera el precio de emisión durante la primera jornada bursátil, fenómeno conocido como underpricing o infravaloración en la salida a bolsa.

Durante los últimos 45 años, las acciones que han debutado en los mercados estadounidenses han cerrado, de media, un 19% por encima de su precio de emisión en su primer día de cotización. Las tecnológicas destacan especialmente: históricamente han registrado una subida media del 31% en la primera sesión, que llegó incluso al 87% durante la burbuja de las puntocom.

Las salidas a Bolsa que podrían marcar 2026 por tamaño, impacto y expectativas

Sin embargo, se trata únicamente de promedios. Desde la década de 1980, en casi un tercio de todas las salidas a bolsa en Estados Unidos el precio de mercado se ha mantenido por debajo del precio de emisión. No han sido infrecuentes los casos de overpricing o sobrevaloración. En las OPV tecnológicas de 2023, por ejemplo, los inversores perdieron de media un 5% en la primera sesión. Un caso ilustrativo fue Bullfrog AI, cuyas acciones cerraron un 26,8% por debajo del precio de emisión al término de su primer día de negociación.

La salida a bolsa de Facebook (hoy Meta) en 2012 constituye también un ejemplo muy conocido de que una OPV no tiene por qué ir acompañada de fuertes revalorizaciones inmediatas. La acción se emitió a 38 dólares y cerró la primera sesión en 38,23 dólares, apenas 23 centavos o un 0,61% por encima del precio inicial.

¿Cómo surge el underpricing?

La gran palabra clave en cualquier salida a bolsa es la incertidumbre.

Actualmente, SpaceX, Anthropic y OpenAI no generan beneficios netos. Aunque SpaceX cuenta con unidades de negocio rentables – especialmente Starlink -, el grupo sigue registrando pérdidas netas consolidadas. Estas compañías se encuentran en una fase de inversiones muy intensivas que van acompañadas de pérdidas. Para atraer a los inversores, es necesario fijar un precio relativamente bajo que compense dichas incertidumbres mediante la expectativa de una rápida revalorización de la acción (Beatty y Ritter, 1986).

Si el precio de emisión se fija demasiado alto, aparece el riesgo de la denominada Winner’s Curse o «maldición del ganador». Los inversores mejor informados se mantienen al margen de la operación, de modo que los inversores menos informados reciben una proporción desmesurada de las acciones emitidas. Aunque estos últimos logran acceder a la asignación, terminan pagando un precio excesivo (Rock, 1986).

Sin embargo, gracias a una nueva norma de incorporación acelerada, es muy probable que SpaceX sea incluida en el Nasdaq 100 poco después de su salida a bolsa (Schürmann, 2026). Como consecuencia, los proveedores de ETF deberán adquirir acciones de SpaceX para ajustar sus posiciones al índice.

De este modo, la base potencial de inversores de SpaceX – y de futuras salidas a bolsa de empresas de IA – se ampliará más allá de quienes elijan invertir directamente en la compañía, incorporando también a los inversores pasivos que simplemente poseen ETF referenciados al Nasdaq. La expectativa de que los ETF tengan que comprar acciones poco después de la OPV puede generar previsiones de una demanda muy elevada y alimentar aún más las subidas de precio.

Solo en 2025, el dinero dejado sobre la mesa en Estados Unidos ascendió a 13.000 millones, frente a un volumen total de emisiones de 39.000 millones. Imagen: Merca2 con IA
Solo en 2025, el dinero dejado sobre la mesa en EE.UU. ascendió a 13.000 millones, frente a un volumen total de emisiones de 39.000 millones. Imagen: Merca2 con IA

El dinero que se deja sobre la mesa

Aunque el underpricing beneficia a los inversores, supone un coste considerable para las empresas emisoras, ya que venden sus acciones demasiado baratas. Es lo que se conoce como money left on the table («dinero dejado sobre la mesa»), es decir, ingresos potenciales que la compañía deja de percibir (Loughran y Ritter, 2002).

Solo en 2025, el dinero dejado sobre la mesa en Estados Unidos ascendió a 13.000 millones de dólares, frente a un volumen total de emisiones de 39.000 millones.

Las empresas deben sopesar las ventajas esperadas del underpricing frente a los inconvenientes derivados de la pérdida de ingresos. En circunstancias normales, las ventajas son principalmente reputacionales y de marketing: una buena evolución bursátil mejora la imagen de la acción y de la empresa. Asimismo, los directivos se benefician de una percepción positiva del valor de su patrimonio cuando poseen acciones de la compañía.

Sin embargo, en el contexto de las OPV vinculadas a la inteligencia artificial, el dinero dejado sobre la mesa podría adquirir una relevancia mucho mayor de la que contemplan los modelos tradicionales.

El problema del hambre de capital

La teoría financiera explica las decisiones de financiación empresarial mediante la denominada pecking order theory o teoría del orden jerárquico de financiación. Según este enfoque, las empresas recurren primero a los beneficios retenidos, después a la deuda y, finalmente, al capital propio, que constituye la forma más costosa de financiación. Las salidas a bolsa ocupan, por tanto, el último escalón de esta jerarquía y se vuelven aún más costosas cuando existe underpricing (Myers y Majluf, 1984).

Las empresas de inteligencia artificial sufren una escasez estructural de recursos propios. La investigación y las inversiones consumen enormes cantidades de capital y los beneficios actuales están lejos de ser suficientes para financiar los planes de crecimiento previstos.

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Además de acudir al mercado de bonos, estas compañías han recurrido a financiación mucho más cara procedente de inversores privados (private debt), ya que los bancos son reacios a conceder préstamos debido al elevado riesgo. Pero ni siquiera estas fuentes han sido capaces de satisfacer su enorme demanda de capital.

Las OPV y ampliaciones de capital previstas por el sector de la IA sugieren que muchas empresas han alcanzado el último escalón de la jerarquía de financiación. Conseguir recursos para sostener las gigantescas inversiones necesarias resulta cada vez más costoso. Por ello, el dinero dejado sobre la mesa en estas operaciones tendría un impacto más doloroso de lo habitual.

¿Puede una salida a bolsa desencadenar una crisis?

La salida a bolsa de SpaceX atrajo 75.000 millones de dólares – una cifra récord – que necesariamente ha procedido de otros valores, sectores o clases de activos. Este importe equivale aproximadamente al volumen acumulado de las 250 OPV realizadas en Estados Unidos entre 2022 y 2025.

Cada vez son más las voces que advierten de que una retirada tan abrupta de capital de determinados mercados podría provocar caídas significativas de precios. Sin embargo, estas salidas a bolsa están llegando en una fase particularmente favorable del mercado.

Según la teoría del market timing, las empresas eligen salir a bolsa cuando las valoraciones son elevadas y el apetito por el riesgo de los inversores es fuerte (Baker y Wurgler, 2002). Estas condiciones animan a más compañías a aprovechar la coyuntura.

Estados Unidos ya vivió episodios similares en los primeros años ochenta, con numerosas salidas a bolsa de empresas vinculadas a materias primas, y posteriormente durante la burbuja tecnológica de finales de los noventa. En esas etapas, el underpricing fue especialmente elevado en determinados sectores porque las nuevas acciones se beneficiaban del entusiasmo generado por una nueva tecnología o una narrativa de crecimiento dominante.

Actualmente, el mercado tecnológico estadounidense se caracteriza por valoraciones elevadas y una fuerte concentración de capital en las grandes compañías tecnológicas. El apetito por el riesgo de inversores institucionales y particulares también parece elevado. Según Bank of America, el sentimiento inversor ha alcanzado su nivel más alto de los últimos quince años. Las bolsas mundiales cotizan en máximos históricos a pesar de la incertidumbre geopolítica.

No obstante, las salidas a bolsa de grandes empresas tecnológicas podrían provocar caídas en otras acciones e incluso en otras clases de activos, como el oro o las criptomonedas, debido a los reajustes de cartera que obligarían a realizar.

seguirá siendo especialmente interesante observar las OPV que previsiblemente seguirán los pasos de SpaceX Imagen: SpaceX Flight 11
Seguirá siendo interesante observar las OPV que seguirán los pasos de SpaceX. Imagen: SpaceX Flight 11

Conclusión

Las salidas a bolsa de compañías de inteligencia artificial como SpaceX, Anthropic y OpenAI han ofrecido históricamente argumentos para esperar rentabilidades atractivas, pero no existe ninguna garantía de que se produzca underpricing.

El volumen récord de emisión coincide con un entorno de mercado favorable, caracterizado por un elevado apetito por el riesgo y valoraciones exigentes.

Sin embargo, las enormes necesidades de financiación de estas empresas, el incremento potencial de la demanda derivado de los cambios regulatorios en el Nasdaq y el todavía reducido nivel global de los tipos de interés – que favorece episodios de euforia en las acciones tecnológicas – podrían aumentar la tentación de fijar precios de emisión excesivamente elevados.

Por ello, seguirá siendo especialmente interesante observar las OPV que previsiblemente seguirán los pasos de SpaceX terminan saliendo al mercado con infravaloración o sobrevaloración, y cuánto dinero se terminará por quedar en la mesa.


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