El crudo sigue deshaciendo la prima geopolítica que le había dado la guerra en Irán. El petróleo suma otra jornada de caídas: el Brent toca los 78 dólares, y Julius Baer mantiene su apuesta bajista. El barril de referencia europeo acumula un descenso del 10% en los últimos tres días, el más acusado del año, y del 17% desde que el banco suizo anunció posiciones cortas el pasado 1 de junio. El desplome de esta semana es el más brusco del año y deja al crudo en niveles pre-conflicto.
El desplome viene acelerado por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, que devuelve la normalidad al tráfico de crudo. Antes del pacto, el Brent cerró el viernes en 86,8 dólares; hoy se desinfla hasta la cota de los 78 dólares, mínimos no vistos desde antes del estallido de la guerra.
El Brent borra la prima de guerra y retrocede a niveles pre-crisis
El petróleo llevaba semanas anticipando un posible entendimiento entre Washington y Teherán. Los inversores llevan tiempo reduciendo la prima de riesgo geopolítico. El precio comenzó junio a un paso de los 100 dólares, pero en dos semanas ha perforado los 80. De hecho, el Brent se sitúa ya a un paso de los 72,5 dólares a los que cotizaba justo antes del conflicto. El mercado ha pasado en un mes de temer una escalada nuclear en la región a descontar una paz duradera.
Julius Baer tomó posiciones cortas a principios de mes, cuando el barril rondaba los 94 dólares, y ha visto cómo su pronóstico se cumplía con una velocidad que pocos esperaban. El correctivo del 17% desde el 1 de junio es uno de los más bruscos desde los peores momentos de la pandemia.
El ‘efecto kétchup’ y la normalización de la oferta
La metáfora que maneja Julius Baer es el ‘efecto kétchup’: ‘una vez agitado, se derrama’. La agitación la ha provocado el acuerdo de reapertura del estrecho, que ha transformado el temor a un déficit de suministro en la expectativa de un superávit. Los inversores han pasado de de temer un déficit a anticipar una inundación de crudo. Los especuladores que habían acumulado largos récord en futuros han salido en estampida, buscando liquidez y recortando pérdidas.
La nota del banco suizo, distribuida hoy a sus clientes, subraya que ‘el impulso parece provenir más bien del mercado financiero y de los rápidos cambios en el posicionamiento de futuros, impulsados por el capital volátil de los hedge funds, los operadores algorítmicos y similares’. Ese tsunami de dinero caliente ha acelerado la caída, pero la firma cree que los fundamentos terminarán imponiéndose.
La especulación agita el crudo a corto plazo, pero los fundamentos terminan imponiéndose y el consumidor sale ganando.
El giro de posiciones ha sido tan violento que algunos operadores temen un ajuste al alza si la situación se revierte, pero Julius Baer descarta ese escenario a corto plazo.
Las ventas han sido especialmente intensas en los contratos de futuros. Los datos de posiciones de la CFTC muestran un récord de apuestas bajistas en las últimas sesiones, una señal de que el capital especulativo ha abrazado con fuerza la tesis de Julius Baer.
Especulación, futuros y la victoria de los consumidores
La visión de Julius Baer apuesta por una rápida normalización del mercado. Los daños a la infraestructura durante la guerra fueron contenidos y la producción se redujo pero no se detuvo. Aunque el tráfico por Ormuz se recupera gradualmente, las rutas alternativas llevan meses funcionando a pleno rendimiento, por lo que el banco suizo no descarta que la producción del Golfo comience a aumentar en breve.
La consecuencia: ‘basándonos en estas tendencias de normalización de la oferta y considerando las complejidades logísticas, prevemos que las reservas de petróleo tocarán fondo ligeramente antes de lo previsto, alrededor de finales de septiembre’, explican los analistas. Un suelo de inventarios más temprano significa que el mercado pasará antes a un equilibrio holgado, lo que presionará los precios aún más.
Para los consumidores, la factura será visible pronto. Julius Baer es tajante: ‘Son los consumidores quienes pronto pagarán menos en las gasolineras’. La caída del crudo se traslada con poco retardo a los precios del surtidor, y en plena temporada de conducción estival, el ahorro será significativo en Europa y Estados Unidos.
La firma suiza no es la única que ha leído correctamente el giro. Varios hedge funds habían acumulado posiciones cortas en futuros de Brent y WTI en las últimas semanas. El desplome de hoy, de más del 4% en la sesión, llega acompañado de un volumen récord en los contratos de opciones bajistas.
En mi opinión, la apuesta bajista de Julius Baer se apoya en un argumento sólido: la especulación ha anticipado la noticia, pero los fundamentos respaldan que la oferta se recuperará. El riesgo está en que la geopolítica vuelva a trastocar los planes, y que Irán o los hutíes reabran el conflicto en el estrecho. Pero los datos de producción y la resolución del acuerdo apuntan a que la tendencia bajista tiene recorrido. Si la OPEP+ decide mantener los recortes, podría poner un suelo, pero con el barril por debajo de los 80 dólares, el margen para nuevas caídas sigue abierto.




