Traspasar un negocio no es una decisión fácil de tomar, pero una vez que decides seguir adelante con ella lo mejor es que hagas el procedimiento bien para evitar posibles problemas en el futuro. Se trata de vender tu negocio y dejarlo en manos de otra persona o empresa, por lo que vas a tener que hacer gestiones muy similares a las que realizas cuando quieres vender cualquier otra propiedad.
A día de hoy no tiene que ser un proceso ni largo ni complejo, todo depende de cómo lo enfoques y de la razón que te haya llevado a ceder tu negocio a otra persona. En este artículo vamos a darte algunas claves para que el proceso sea todo un éxito tanto para ti como para el comprador.
¿Qué implica traspasar un negocio?

Es una operación jurídica que se parece a una compraventa pero no es exactamente lo mismo. Al traspasar un negocio lo que haces es ceder los bienes tangibles e intangibles que lo conforman a una tercera persona para que esta se encargue a partir de ese momento de la explotación del mismo.
Esto implica que van a cambiar de manos elementos como el stock disponible, el mobiliario, el logotipo y otros elementos que conforman la marca, la cartera de clientes y hasta los empleados. En cuanto al local en el que se ejerce la actividad, lo más habitual es que también se traspase la propiedad del mismo o el contrato de arrendamiento.
¿Por qué traspasar un negocio?

Hay muchas razones que te pueden llevar a tomar esta decisión. Si vas a jubilarte y no hay nadie en la familia interesado en hacerse cargo del negocio, el traspaso puede ser una muy buena opción para poner fin a tu actividad y a la vez ganar un dinero extra. Así no tienes que preocuparte por tus empleados ni sobre qué hacer con todo lo que hay en tu establecimiento.
Puede ocurrir que sencillamente quieras hacer un cambio en tu vida y emprender en otro sector. Mientras que en otros casos las razones que te llevan a tomar esta decisión no son tan positivas, por ejemplo, si no consigues sacar adelante tu idea y prefieres poner fin a tu actividad antes de endeudarte más, o si por circunstancias personales ya no puedes atender tu negocio.
Sea cual sea la causa por la que decidas llevar a cabo el traspaso, hay una serie de factores que debes tener en cuenta para que la operación sea lo más exitosa posible. Vamos a conocerlos.
Tienes que saber muy bien qué es lo que ofreces

Lo primero que tienes que tener claro es qué tienes y cuál es su valor de mercado. No es lo mismo traspasar una pequeña tienda de moda en un barrio antiguo que una gran cafetería en una zona céntrica. Como decíamos antes, el traspaso afecta tanto a los elementos tangibles como a los intangibles y todo ello tiene un valor.
Es fácil valorar el precio de mercado de un inmueble, del stock que queda en el almacén o de los equipos informáticos, pero resulta muy complicado darle valor a cuestiones como la cartera de clientes o la reputación de la marca. Lo importante es que tengas claro qué es lo que le puedes ofrecer al comprador para pedir por el traspaso una cantidad que la otra parte considere justa y adecuada.
Busca a los posibles compradores en el lugar adecuado

Muchas veces el candidato perfecto para hacerse cargo del negocio está más cerca de lo que parece. No es extraño que un autónomo con empleados o con un socio acabe traspasando su negocio a uno de sus trabajadores o dejándolo totalmente en manos de su socio. Por eso, lo mejore es comunicar la decisión primero al entorno más cercano.
La otra opción es recurrir a servicios especializados. Existen webs especializadas en las que siempre hay emprendedores e inversores buscando posibles negocios viables, pero también se puede acudir directamente a agencias especializadas en la venta de negocios. Si además en tu localidad hay centros que impartan formación para emprendedores, podría ser buena idea hacer uso de su tablón de anuncios.
La transparencia es la clave del éxito a la hora de traspasar un negocio

Una vez que has entrado de lleno en el proceso de traspaso es normal que la persona o empresa interesada te haga muchas preguntas sobre la actividad e incluso te pida algún tipo de documentación para comprobar los datos. La forma más sencilla de generar confianza es ser lo más transparente posible con respecto a la información que se da.
Hay que aportar información importante sobre la facturación media de los últimos años, la cartera de clientes, los costes salariales y el número de empleados, los gastos fijos y los variables y, en definitiva, todo aquello que pueda tener una incidencia directa en el precio de la operación.
¿Qué opciones de compra existen?

Si llegas a un acuerdo con la otra parte, pueden darse dos opciones. La primera de ella es que el comprador decida hacerlo como empresario individual o constituir su propia sociedad mercantil, La segunda opción es que el comprador adquiera las participaciones de tu sociedad mercantil, si es que tuvieras una.
Con la primera opción se hace una venta de todo el activo del negocio y la operación no queda sujeta a IVA. Con la segunda opción el comprador adquiere tanto el activo como el pasivo del negocio, es decir, que también se queda con las deudas, lo que puede hacer que el precio de venta sea algo más bajo que en el primer supuesto.
Trámites que debes realizar para el traspaso

Como es lógico, el traspaso de titularidad del negocio debe reflejarse por escrito para que quede constancia del mismo. Dado que puede llegar a ser un contrato algo complejo, lo mejor es dejar su redacción en manos de especialistas en la materia. Aunque esto tiene un coste, es en realidad una inversión que puede ahorrar muchos problemas a ambas partes.
Una vez traspasado el negocio deberás hacer el resto de trámites que te queden pendientes para poner fin a tu actividad profesional (si es que la vas a dar por terminada), como darte de baja tanto en Hacienda como en el RETA. En cuanto a la ganancia obtenida por el traspaso, la tributarás a través del IRPF.










































































































