La mayoría de la gente opta siempre por las comidas y cocinados «en su punto», es decir, ni muy crudo ni muy hecho. Pero hay extremos como aquellos que toman alimentos crudos o casi y otros que les encanta ingerir comida quemada o casi quemada. Nos ocuparemos de estos últimos, por más habituales, sobre todo en carnes, croquetas o arroces, el famoso socarrat. Sin embargo, la pregunta obvia es si es bueno, inocuo o por el contrario perjudica tu salud. Vamos a arrojar luz sobre todo ello y saber si cada vez que pido la carne muy hecha me estoy perjudicando seriamente.
LOS ALIMENTOS QUE NOS SUELEN GUSTAR QUEMADOS

Dentro de ese porcentaje de personas que les gusta tomar productos quemados o casi, los hay que solo les ocurre en algunos casos y otros que optan por ello en las opciones donde es posible. Los alimentos y recetas más habituales donde se pide ese «muy hecho o quemado» son las carnes, sobre todo rojas, el arroz, las verduras (cuando se asan, por ejemplo), las croquetas, las patatas y las pizzas. Como vemos, casi todo ello ya de por si no son alimentos de lo más sano, con lo que ¿agravamos el problema? Pues la respuesta es que si y surge la temida palabra: cáncer. En el caso de los vegetales, de hecho, aconsejan tomarlos en crudo después de lavarlos bien, a poder ser al vapor en lugar de al horno, fritos o a la plancha.
EL CASO MÁS HABITUAL: LA CARNE QUEMADA

Es sin duda lo más visto en casas y restaurantes: «yo la quiero muy hecha, churruscadita», suelen decir muchos. Pues sin duda la mejor carne para que el organismo la asimile bien y no le perjudique es al punto o poco hecha mejor. Y es que cuando un alimento se cocina demasiado se modifican sus propiedades nutricionales. De hecho, cualquier grasa cocinada por encima de los 250ºC acaba perdiendo su estado natural para convertirse en algo peligroso para el organismo. La explicación es que al tostar demasiado el alimento se aumenta la presentica de dióxido de carbono, auténtico veneno para el organismo debido a las toxinas que genera (no deja de ser una combustión). El organismo las procesa y elimina, pero ojo a lo que viene ahora…
NO LLEVES AL LÍMITE A TU ORGANISMO

Como todo, si un día comes carne quemada no va a pasar nada, pero si es algo habitual y recurrente, hay un problema. Es más, que el organismo se acostumbre a esta preparación hace que al final no será capaz de procesar las toxinas, acumulándose en nuestro interior y por tanto degenerando nuestras células hasta provocar enfermedades, entre ellas o además, el cáncer (sobre todo de páncreas, estómago y colon).
A comida más quemada, más difícil de asimilar por el estómago, necesitando más tiempo y recursos. Como mínimo todo ello provocará acidez, pesadez estomacal y molestias digestivas, que con el tiempo se pueden transformar en enfermedades gástricas.
OTRA CONSECUENCIA DE LA COMIDA QUEMADA: LA ACRILAMIDA

Qué es esto de la acrilamida. Es una sustancia química que se forma de manera natural en los alimentos que contienen almidón y durante procesos de cocción cotidianos a altas temperaturas. Es otro elemento que puede propiciar cáncer o aumentar el riesgo, en este caso de endometrio, riñón y ovarios.
La prueba de lo peligroso de esta acrilamida es que la Unión Europea ya está trabajando en una nueva regulación más estricta. Sin embargo, si al final optamos por quemar alimentos, no se habrá conseguido mucho. Pero al menos se puede evitar en aquellos alimentos que lo contienen per se, por el procesado: es el caso de las patatas fritas (hasta el 49%), el café (34%) y pan blando (23%), además del crujiente, las galletas saladas y otros derivados de la patata.
CUIDADO SOBRE TODO CON NIÑOS Y ADOLESCENTES

No es tan habitual que ellos tomen carnes rojas churruscadas, pero si que tomen galletas, pan blando o patatas fritas. Por tanto, se aconseja que en cuanto al pan blando, los cereales de desayuno, las galletas y otros productos derivados de los cereales o de las patatas se evite lo más posible su consumo. Pueden contribuir hasta con un 25%, y los pasteles y los productos de confitería hasta el 15%. Ingredientes que también afectan considerablemente a los bebés menores de un año.
OTRO ENEMIGO DE TU SALUD DEBIDO AL QUEMADO

Como vemos son muchas las consecuencias y muchos los elementos que surgen al quemar los alimentos. Otro son las aminas heterocíclicas. ¿Qué es esto con un nombre tan raro? Pues es otra sustancia que aparece debido a las altas temperaturas de cocinado. En este caso es un compuesto químico presente en productos ricos en proteínas como, por ejemplo, la carne asada a la parrilla o a la barbacoa, el pescado o el marisco. Ya sabemos que al cocinar un alimento demasiado, con el límite de temperatura visto, pierde sus propiedades naturales y se convierte en algo nocivo, tóxico.
LOS EXPERTOS SE DIVIDEN EN LO NOCIVO DE LOS ALIMENTOS QUEMADOS

No obstante, hay que decirlo todo, y muchos especialistas dudan de estas conclusiones, si bien no son mayoría. Es cierto que aún no hay estudios concluyentes totalmente pero si se está clara la peligrosidad de esas sustancias, al margen de su mayor o menor influencia en nuestra salud. Sin embargo, hay voces claras alertando: La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido, el Programa Nacional de Toxicología o el National Cancer Institute alertan de la exposición continuada a la acrilamida, que acabamos de ver. Y es que han demostrado que esta sustancia se convierte en un compuesto químico llamado glicidamida, la cual causa mutaciones y daños al ADN.
¿CÓMO REDUCIR EL RIESGO?
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Obviamente lo mejor y más sencillo es no consumir ni la lista de productos vistos ni quemar los que cocinamos. En cuanto a la acrilamina, esto es lo que los expertos recomiendan:
Vigilar la temperatura final de cocción, fritura o tostado y el tiempo de los mismos. El color es, en la mayoría de los casos, un buen indicador. Un color ligeramente dorado en un alimento frito o tostado es aval de una menor presencia de acrilamida.
Evitar siempre las tonalidades marrones oscuras: Cuando frías, tuestes u hornees tus alimentos procura controlar estos aspectos y así te asegurarás que los niveles de acrilamida son los mínimos, ganando en salud.























































