Los ETF spot de ether registraron salidas netas de 103,3 millones de dólares el 19 de octubre, la misma jornada en la que sus equivalentes de bitcoin captaron 526,6 millones y firmaron su mejor día desde el 22 de septiembre. El dinero no ha desaparecido del mercado institucional. Se ha movido de producto.
Un ETF es un fondo cotizado que replica el precio de un activo y se compra en bolsa igual que una acción, sin que el inversor tenga que custodiar el activo digital. En ether, estos vehículos llevan semanas perdiendo fuelle relativo y la sesión del lunes lo confirma con crudeza. ETH ronda los 2.400 dólares y cede más terreno que BTC en el mismo tramo, según las cotizaciones recogidas por TradingView.
BlackRock vende ether y compra bitcoin el mismo día
El detalle de los flujos deja una imagen muy nítida. IBIT, el fondo de bitcoin de BlackRock, absorbió 665,2 millones de dólares por sí solo: más que la entrada neta del conjunto y, de hecho, el único producto del grupo con saldo positivo. Fidelity (FBTC) perdió 83,6 millones y Grayscale (GBTC) otros 54,9 millones.
Del lado del ether, el mismo emisor lideró las ventas. ETHA restó 95,4 millones de los 103,3 millones que salieron del conjunto. Casi todo el reembolso del día salió por una sola puerta, y los productos de Solana también cerraron en negativo, aunque con volúmenes mucho menores.
El volumen negociado en los ETF de bitcoin alcanzó los 2.090 millones de dólares y sus activos totales se situaban en 105.460 millones, cerca del 6,4% de la capitalización del bitcoin. Son cifras que colocan a estos vehículos entre los productos de inversión de más rápido crecimiento de las últimas dos décadas.
Un solo emisor concentra la entrada de bitcoin y la salida de ether. Esa simetría explica el mercado mejor que cualquier gráfico de precio.
Por qué el dinero prefiere bitcoin ahora mismo
Hay una razón mecánica y otra de comportamiento. La mecánica es de tamaño: los ETF de ether gestionan una fracción de lo que mueven los de bitcoin, así que cualquier rotación se nota mucho más en el producto pequeño. Cuando un fondo reajusta exposición, vende primero lo que menos pesa en la cartera y peor se ha comportado.
La de comportamiento tiene que ver con el relato. Bitcoin funciona como activo de reserva del sector, la puerta de entrada para quien quiere exposición a cripto sin elegir protocolo. Ether se compra cuando el inversor acepta el riesgo de una red con hoja de ruta propia: sus rollups (redes de segunda capa que ejecutan transacciones fuera de la cadena principal y las resumen luego en ella para abaratarlas), su calendario de mejoras, su economía de comisiones. No es casualidad que los días de mayor entrada en IBIT coincidan con jornadas de salida en ETHA: los equipos de asignación trabajan con una sola cuota de riesgo cripto y la reparten entre los productos disponibles.

A eso se suma una asimetría que aparece en todos los informes trimestrales. El rendimiento del staking, el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red a cambio de una recompensa, no llega al partícipe de estos fondos en la mayoría de las jurisdicciones, al menos por ahora. Ese retorno que el producto no reparte pesa cuando toca comparar alternativas. En Europa, además, el inversor particular accede a exposición cotizada a ether mediante vehículos con patrimonios mucho más pequeños, de modo que los flujos estadounidenses marcan la referencia del mercado sin ser todo el mercado.
Dos años de flujos institucionales y una dependencia incómoda
Los ETF spot de bitcoin acumulan 57.400 millones de dólares en entradas netas desde su lanzamiento en enero de 2024. Aquel enero fue un punto de inflexión: la SEC autorizó los fondos después de años de rechazos y de una derrota judicial que la obligó a reconsiderar su postura. Los de ether llegaron en julio de 2024 y su primer ejercicio ya dejó claro que el apetito institucional no era simétrico.
La sesión del 19 de octubre también sirve para leer el mes. Octubre había arrancado con salidas en los fondos de bitcoin; la entrada de 526,6 millones estrechó el déficit mensual hasta unos 90 millones. En ether, en cambio, la racha de reembolsos se ha estirado varias jornadas y ya no se explica solo por el precio.
El riesgo que subyace es de concentración. Que un único emisor canalice la práctica totalidad de la entrada institucional en bitcoin resulta cómodo mientras funciona, pero deja al mercado sin contrapeso el día que ese fondo tenga una mala sesión. La otra contradicción es de lectura: buena parte de esas entradas récord no es dinero nuevo que aterriza en cripto, sino capital que se mueve dentro de la misma casa, del producto de ether al de bitcoin.
Para el inversor español que sigue Ethereum, la pregunta útil no es cuánto tardará en volver el dinero a los fondos de ether, sino cuántas sesiones de salidas hacen falta para que el mercado deje de leerlas como un veredicto sobre la red. Los activos totales de 105.460 millones seguirán ahí como termómetro. Y la racha de reembolsos, como la prueba pendiente de romper.





