Merz alerta: Putin busca desestabilizar Europa y exige inversión en tecnología

El canciller alemán advierte en Bloomberg Television de que Moscú presiona para desestabilizar el continente y pide unidad transatlántica. Berlín eleva el gasto en defensa al 5% del PIB y busca en la industria tecnológica su segunda línea de resistencia.

El canciller alemán, Friedrich Merz, sostiene que el orden político europeo en su conjunto está en riesgo por la presión de Rusia y advierte contra cualquier atisbo de complacencia. Lo dijo en una entrevista exclusiva con Bloomberg Television grabada en Berlín, en la que dibujó un continente obligado a reforzar su defensa, a buscar socios más allá de su órbita tradicional y a proteger su industria tecnológica. Su diagnóstico es incómodo: la amenaza ya no es solo militar, es política.

Rusia y el orden político que se tambalea

En la conversación con el canal estadounidense, el jefe del Ejecutivo alemán fue directo al señalar que Moscú trabaja para desestabilizar Europa y que lo que está en juego es el conjunto del orden político del continente. Bloomberg Television abre su programa con esa advertencia y con una idea que recorre toda la entrevista: la complacencia es hoy el mayor riesgo posible. No se trata, según su lectura, de un conflicto congelado en la periferia, sino de una presión sostenida sobre las instituciones democráticas europeas.

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Merz no ofreció en ese tramo detalles operativos ni un catálogo de amenazas concretas. Lo suyo fue un marco: Europa debe dejar de administrar la urgencia y empezar a pensar en términos de resistencia prolongada. Es una forma de hablar que en Berlín se ha vuelto dominante y que, en boca del canciller, funciona también como mensaje interno para una opinión pública cansada.

La difícil conversación con Washington

Buena parte del intercambio giró alrededor de Estados Unidos. Merz explicó que su estrategia consiste en convencer a Donald Trump de que una Europa estable es también un interés norteamericano, porque un socio sólido en el continente ahorra problemas a Washington y no los crea. Añadió que ambos mantienen contactos frecuentes y que la próxima cita del G20, prevista en Miami a finales de año, será una nueva ocasión para ese pulso.

El canciller reconoció, eso sí, que en los últimos días ha percibido señales contradictorias desde la administración estadounidense: hay interlocutores que siguen negociando con Ucrania y con Rusia, y otros que miran el conflicto como un asunto de negocio. Bloomberg Television recoge esa ambigüedad sin maquillarla. La lectura de Merz sobre el giro de fondo es que el lema de ‘Estados Unidos primero’ equivale a decir que cada uno debe ocuparse de lo suyo, y que la respuesta europea solo puede ser asumir esa lógica sin romper los puentes.

Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado. Nosotros queremos llegar lejos, así que tenemos que ir juntos.

— Friedrich Merz, canciller de Alemania

Alemania, blanco y principal sostén de Kiev

El canciller recordó que su país es el mayor contribuyente a la defensa de Ucrania y que ese esfuerzo lo ha convertido en objetivo. Alemania, dijo, ya destina hasta un 5% del PIB a defensa, lo hace dentro del marco europeo y junto a Canadá, un socio que en su opinión se ha vuelto más europeo que nunca. Mencionó también acuerdos comerciales con Marruecos y el que viene con India como parte de una búsqueda deliberada de alianzas fuera del eje transatlántico clásico.

Sobre el respaldo ciudadano, aseguró que ronda el 60% y que él escucha a los críticos sin compartir su posición. Fijó además la condición de fondo para cualquier paz: Ucrania es un país independiente y su integridad territorial no está en discusión. El objetivo, subrayó, no es alargar la guerra sino terminarla en términos ucranianos, no estadounidenses ni rusos.

China: ni guerra comercial ni acceso gratis

Preguntado por la deriva arancelaria, Merz fue rotundo al afirmar que Europa no quiere una guerra comercial con Pekín. Contó que la noche del jueves los Veintisiete mantuvieron en Bruselas un debate franco sobre los desequilibrios globales y que, para su sorpresa, hubo una posición unánime: hay que responder a las sobrecapacidades, a las subvenciones y a las divisas infravaloradas. Europa se siente con fuerza para sentarse a negociar, dijo, y ofrece acceso libre de aranceles a uno de los mayores mercados del mundo con una condición explícita, la reciprocidad leal.

Francia, toques de queda y nervios en los mercados

El programa no se quedó en Berlín. Bloomberg Television informó de que el primer ministro francés ha advertido de que habrá nuevos toques de queda allí donde hagan falta, después de un fin de semana de disturbios que obligó a endurecer las medidas de seguridad. La política francesa vuelve así a transmitir inestabilidad justo cuando el país negocia su presupuesto, y el sector bancario observa la situación con atención. Es el telón de fondo perfecto para la advertencia alemana: la desestabilización no siempre llega desde fuera.

La otra defensa: invertir en tecnología

Antes de la entrevista, Merz intervino en una conferencia de inversores en Berlín con la tecnología como eje. Allí coincidió con Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, quien defendió que la regulación de la inteligencia artificial debe llegar después de que la industria exista: si el sector no prospera, dijo, no hay nada que regular. El equilibrio entre innovación y seguridad centró el debate, y el canciller dejó claro que quiere una industria alemana de IA competitiva y, a la vez, responsable.

En el mismo plató, el consejero delegado de Match Group, Spencer Rascoff, describió sus aplicaciones como una zona solo para humanos, sin bots, aunque usen IA para recomendar y para filtrar fraudes. Dos visiones del mismo problema: cómo poner reglas a una tecnología que avanza más rápido que los marcos legales.

Qué significa todo esto

La entrevista deja una fotografía de Europa en modo resistencia. Merz no promete victorias rápidas ni pide paciencia infinita: pide estructura. El gasto en defensa al 5% del PIB es una cifra que condiciona cualquier presupuesto futuro y que, en el caso alemán, choca con una cultura fiscal tradicionalmente austera. Ese es el coste real de la advertencia sobre Putin, y explica por qué el canciller insiste tanto en la inversión en tecnología como parte del mismo paquete: sin base industrial y sin capacidad propia en IA, la autonomía estratégica europea es retórica.

Para el lector hay tres claves prácticas. Primera, el eje franco-alemán vuelve a ser el termómetro: si París entra en una espiral de disturbios y presupuestos fallidos, Berlín se queda sin su socio natural en Bruselas. Segunda, la relación con Washington ya no se negocia en clave de alianza automática sino de interés mutuo, y eso obliga a Europa a tener propuestas propias sobre Ucrania, China y comercio. Tercera, la política industrial deja de ser un debate académico: los aranceles, las subvenciones y las divisas entran en la conversación cotidiana del inversor europeo.

Queda una pregunta abierta que el propio canciller esquivó con una sonrisa y un proverbio. Si la unidad europea es la única forma de llegar lejos, ¿cuánto tiempo resiste esa unidad cuando cada capital mira su propio calendario electoral? Merz tiene una respuesta optimista. Los mercados, de momento, no la han comprado entera.

Puedes ver la entrevista completa en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.


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