Semaf convoca una huelga de maquinistas el 29 de octubre en Renfe y seis días de paros en Ouigo

Los paros coinciden con el puente de Todos los Santos, festivo en nueve comunidades autónomas, y Ouigo suma seis jornadas que tocan tres puentes hasta diciembre. Renfe replica que siete de los diez puntos quedan fuera de su ámbito competencial.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Semaf convoca 24 horas de huelga en todo el Grupo Renfe el 29 de octubre y seis jornadas de paros en Ouigo hasta el 8 de diciembre.
  • ¿Quién está detrás? El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), que acusa a Renfe de ‘bloqueo administrativo’ y a Ouigo de incumplir el convenio colectivo.
  • ¿Qué impacto tiene? Los paros caen en el puente de Todos los Santos, festivo en nueve comunidades, y en el de la Constitución; los servicios mínimos todavía no están fijados.

Semaf ha convocado una huelga de 24 horas en todo el Grupo Renfe el 29 de octubre y seis jornadas de paros en Ouigo.

La convocatoria llega con el calendario del puente de Todos los Santos encima y con los dos grandes operadores de alta velocidad del país en el punto de mira: Renfe y la filial española de la francesa SNCF. En el operador público el paro es de una sola jornada, pero abarca a todo el personal de conducción del grupo. En Ouigo se estira hasta diciembre.

Publicidad

Las fechas: del 29 de octubre al puente de la Constitución

El calendario de Ouigo es el que más se va a notar en el mostrador. Semaf ha fijado paros de 24 horas el 30 de octubre y el 2 de noviembre, en plena operación retorno del puente, además de paros parciales el 6 y el 9 de noviembre —en torno a la Almudena, festivo en Madrid— y el 4 y el 8 de diciembre, durante el puente de la Constitución. Seis jornadas que caen sobre tres puentes festivos y que afectan a los corredores donde opera la compañía, que publica sus avisos en su web oficial.

El puente de Todos los Santos será festivo en nueve comunidades autónomas —Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid y Navarra—, lo que convierte esas fechas en una de las ventanas de mayor demanda del otoño para el tren. Cada jornada de paro sin servicios mínimos amplios se traduce en miles de viajeros buscando hueco en el avión, el autobús o el coche compartido.

El pulso de Semaf con Renfe y con Ouigo

El origen del conflicto en Renfe es lo que el sindicato describe como ‘bloqueo administrativo’ de los acuerdos firmados en materia de seguridad ferroviaria. Semaf detalla varios frentes: protocolos ante emergencias meteorológicas, contratación de nuevos maquinistas, atención en casos de arrollamiento y fiabilidad del material rodante. Todos ellos, asegura, quedaron sobre la mesa en la reunión mantenida con el Ministerio de Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) y el propio operador.

Renfe rechaza el diagnóstico. La compañía sostiene que ha cumplido todos los compromisos del acuerdo que desconvocó la huelga de febrero, el pacto alcanzado tras el accidente de Adamuz, y subraya que siete de los diez puntos de la convocatoria quedan fuera de su ámbito competencial. En materia de empleo defiende la contratación adicional de hasta 1.200 trabajadores y la internalización del mantenimiento con personal propio. Las afectaciones se consultan en la web oficial de Renfe.

El caso de Ouigo es distinto. Semaf acusa al operador francés de incumplimientos reiterados del convenio colectivo, en concreto en jornadas laborales, organización de turnos, descansos, y compensación de horas extraordinarias. Ouigo responde que cumple las condiciones pactadas en el convenio firmado en 2024 y que mantiene abierta la negociación.

Cuando el sindicato sitúa siete de sus diez reivindicaciones fuera de Renfe, el conflicto deja de ser laboral y se convierte en un pulso entre administraciones.

Lo que observamos es un desplazamiento del eje del problema. Semaf reclama a la empresa unas condiciones que dependen en buena parte del regulador y de dos ministerios, mientras Renfe se defiende con el argumento de que ejecutó lo que le tocaba. En medio queda el viajero que compró el billete hace semanas.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto se mide en billetes y en tiempo. Quien tenga un AVE comprado para el 30 de octubre o el 2 de noviembre puede quedarse en tierra si los servicios mínimos no cubren su tren, y el cambio de modo le cuesta la diferencia de tarifa a pocos días de la salida. La zona cero es Madrid: la Comunidad está entre las nueve con puente, la Almudena alarga la semana del 9 de noviembre y de la capital salen varios de los corredores compartidos.

El dato que ordena la historia es seis jornadas frente a una. Ouigo, que aterrizó en España en 2021 con la liberalización del AVE, encara seis jornadas repartidas en tres puentes; Renfe, operador dominante del sistema, se juega la credibilidad del pacto que firmó en febrero. Las dos compañías comparten sindicato y comparten puente, pero no comparten reclamación.

El riesgo inmediato está en la víspera. El Ministerio de Transportes debe fijar los servicios mínimos y de su alcance depende que el puente se note solo en los andenes o también en las carreteras. Si la cobertura es alta, el paro quedará en un aviso; si es baja, la primera prueba de fuego llegará el 29 de octubre y la segunda, ya con Ouigo, el 30.


Publicidad