EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Ryanair suprime una veintena de rutas desde Bruselas y Charleroi desde el fin de semana del 24 y 25 de octubre, con Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Oviedo entre las conexiones afectadas.
- ¿Quién está detrás? Michael O’Leary, consejero delegado de la aerolínea, en represalia por las tasas aprobadas por el Gobierno belga de Bart De Wever: cinco euros por pasajero y siete desde el 1 de enero de 2027.
- ¿Qué impacto tiene? Un millón de asientos menos este invierno, hasta dos millones el próximo verano y 200 empleos en riesgo en Charleroi, según la prensa belga.
Ryanair cancela rutas con Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga desde Bruselas y Charleroi a partir del fin de semana del 24 y 25 de octubre. La aerolínea irlandesa ejecuta el primer tramo de su amenaza y retira una veintena de rutas del mercado belga para el invierno.
Qué rutas españolas desaparecen y con qué calendario
El aeropuerto de Bruselas-Zaventem solo mantendrá operativa la ruta con Dublín en su programa de invierno, según el anuncio que la compañía hizo este martes en la capital belga. En la práctica, Barcelona, Madrid, Valencia y Málaga se quedan sin vuelo directo de Ryanair desde el aeropuerto internacional belga.
Charleroi, la base histórica de la low cost a 50 kilómetros al sur de Bruselas, corre otra suerte. Mantiene 13 aviones basados y suprime vuelos a Oviedo, Dubrovnik, Nimes y otros destinos europeos. Asturias pierde su conexión con el segundo aeródromo del país.
O’Leary defendió en rueda de prensa que la decisión no tendrá impacto en la plantilla, que será trasladada a bases de Eslovaquia o Hungría. La versión que maneja la prensa belga es distinta: los recortes en Charleroi se traducen en la pérdida de 200 empleos con base en ese aeropuerto.
La pelota queda en el tejado del Gobierno federal de Bart De Wever. El ejecutivo belga aprobó una subida gradual de las tasas hasta los cinco euros por pasajero y los siete euros a partir del 1 de enero de 2027. Ryanair ha cifrado el pulso en dos millones de asientos y lo ha empezado a ejecutar por la mitad: un millón menos este invierno.
Ryanair no negocia tasas: las convierte en arma. Cada euro que sube el recibo aeroportuario belga se traduce en rutas españolas que se caen del mapa.
El consejero delegado calificó las tasas de ‘políticas estúpidas’ y advirtió de que, si el Gobierno belga persiste, ‘Bélgica sufrirá dramáticamente’ por la carestía de los vuelos. También auguró la ‘mayor subida de la historia en Europa‘ en los billetes para el próximo verano por el encarecimiento del combustible. No dio ni una cifra para sostenerlo.
El pulso con De Wever: de cinco a siete euros por pasajero
El guion no es nuevo. Ryanair ha usado el anuncio de recortes como herramienta de negociación con gestores aeroportuarios europeos cada vez que ha visto subir el recibo: amenaza pública, conferencia, cancelación parcial y cuenta atrás hasta que alguien cede. La novedad es el calendario, porque la tasa de siete euros no llega hasta enero de 2027.
Para el viajero español, el efecto inmediato es una pérdida de capacidad en cuatro mercados de peso. Barajas, El Prat, Manises, y Málaga conectaban con Zaventem en un corredor que mezcla turismo, negocios y comunidad residente. Las rutas no desaparecen por decreto: el hueco lo cubren, cuando lo cubren, otras aerolíneas, con menos frecuencias y tarifas más altas.
Los pasajeros con billete emitido tienen derechos. El Reglamento (CE) 261/2004 obliga a reembolsar el importe o a ofrecer transporte alternativo cuando la aerolínea cancela. La compensación adicional depende del preaviso —con más de 14 días, por regla general no se genera— y de que la causa no sea extraordinaria. Un recorte por tasas es una decisión comercial, no una tormenta.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto en el bolsillo llega por dos vías. La primera es la obvia: menos oferta en el eje Bélgica-España. La segunda es la advertencia sobre el verano de 2027, que conviene tomar como presión negociadora pero que apunta a un queroseno tensionado por el conflicto en Oriente Próximo.
La zona cero es doble. En Bélgica, Charleroi, con 13 aviones basados y 200 empleos en discusión. En España, los cuatro aeropuertos que pierden conexión directa con Zaventem más el de Asturias. El dato que resume el envite: un millón de asientos menos este invierno y la amenaza de duplicarlo si la tasa de siete euros sigue adelante.
La pregunta que toca hacerse aquí es si el modelo belga es replicable. Aena afronta la elaboración del próximo documento de regulación aeroportuaria (DORA), el marco quinquenal que fija sus tasas máximas y que pasa por la CNMC. Un gestor con tanto peso de low cost en su tráfico tiene un problema si la ecuación se tensa, aunque el precedente enseña que Ryanair suele recular cuando el marco político se mueve y el país necesita esas rutas tanto como la aerolínea necesita la base.
El próximo hito está a la vuelta de la esquina: el 24 y 25 de octubre desaparecen las rutas. Después, la entrada en vigor de la tasa de siete euros el 1 de enero de 2027 marcará si el recorte se queda en un millón de asientos o escala hacia los dos millones que la compañía ha puesto sobre la mesa para el verano.



