1Zombie Walk y pasacalles de disfraces por el centro
El centro de Madrid tiene una cita que no necesita taquilla: la invasión zombi. La estirpe viene de la Marcha Zombi que durante años reunió a una multitud en la plaza de Felipe II, junto al llamado Árbol Zombi, para bajar en metro hasta Callao y desfilar por Carmen, Tetuán, Preciados y Arenal hasta el entorno de la calle Arenal y la sala Joy Eslava, con caracterización propia y recogida de alimentos para el Banco de Alimentos. Ese formato, que se mantuvo hasta 2021, es el que hoy sostienen comparsas y colectivos: una performance callejera en la que el público es el espectáculo. Merece un hueco en la lista porque no cuesta nada más que un pote de maquillaje y ropa vieja, porque ocupa el espacio público de forma festiva y porque produce las imágenes más raras y más compartidas de la noche: grupos de amigos convertidos en una horda de ultratumba que se cruza con el vecindario, las terrazas y los turistas.
Conviene distinguir dos carriles. El zombi es nocturno: las convocatorias recientes en la región se han movido entre las 19:00 y las 23:00 horas y han necesitado autorización de la Delegación del Gobierno, de modo que el recorrido y el horario se conocen ya en octubre, cuando se publica la programación municipal. El familiar llega antes: la ruta de truco o trato de Malasaña, organizada desde hace más de una década por familias del colegio público Pi i Margall, la asociación de comerciantes Vive Malasaña y el diario del barrio, suele arrancar el 31 de octubre a las 16:30 y recorre las calles del barrio mientras los comercios reparten golosinas a quien va disfrazado. Ninguna de las dos exige entrada ni inscripción previa: basta con caracterizarse en casa, que es justo lo que las convierte en planes de coste cero.



