La intolerancia al gluten también se conoce como sensibilidad al gluten no celiaca. Algunos de los síntomas son comunes a los de la enfermedad celíaca, aunque es un problema menos grave. Aun así, puede provocar molestias importantes y cierta pérdida de la calidad de vida. El diagnóstico no se puede hacer mediante pruebas o analíticas, sino que hay que hacer cambios en el estilo de vida y comprobar que los síntomas remiten.
SÍNTOMAS QUE PUEDEN DARNOS UNA PISTA

Si es así, entonces podría confirmarse la intolerancia. Puede ser que tengamos algunos malestares en nuestro día a día, sin sospechar que puedan deberse a que nuestro sistema digestivo está rechazando el consumo de gluten. Si esto es así, lo ideal es retirarlo de nuestra dieta durante un tiempo para tener la total seguridad de que ese está siendo el problema. Pero, ¿qué síntomas hay que tener en cuenta? Te lo detallamos a continuación.
GASES INTESTINALES

Uno de los principales síntomas de la intolerancia al gluten son los problemas intestinales y digestivos en general. Las personas que padecen esta condición pueden experimentar una amplia gama de molestias después de comer gluten como gases, distensión abdominal (hinchazón de vientre), diarrea o estreñimiento, síndrome del intestino irritable, dolor abdominal o disquecia. Estos síntomas desaparecen cuando se elimina esta proteína de las comidas.
FATIGA Y CANSANCIO

Otro síntoma más sutil, que a veces es difícil relacionar con la alimentación, es la sensación de fatiga, acompañada de dificultades para concentrarse. Si te sientes débil de forma continuada, puede que un cambio en la dieta sea la solución.
SENSIBILIDAD AL GLUTEN Y DOLOR DE CABEZA

Otro problema que puede generar la intolerancia al gluten son migrañas constantes. Esto ocurre porque esta proteína puede generar un desequilibrio en los procesos inflamatorio del organismo, lo que en algunas personas afecta a las funciones del sistema nervioso. Se trata de una reacción bastante frecuente en las personas celiacas y también en los casos de sensibilidad al gluten.
DESEQUILIBRIOS HORMONALES

Algunos casos de infertilidad pueden estar relacionados con la intolerancia al gluten, según los resultados de algunos estudios recientes. De hecho, algunos ginecólogos recomiendan dejar de consumir los alimentos que lo contienen si están buscando un embarazo.
PROBLEMAS ARTICULARES

La intolerancia al gluten provoca inflamación en el organismo de algunas personas y esto suele desencadenar diferentes reacciones. Una de ellas afecta a las articulaciones, ya que aumenta su hinchazón y esto provoca molestias y dolores. Si te duelen las rodillas y los huesos en general, puede que prescindir del gluten pueda resultarte de ayuda.
QUERATOSIS PILARIS

La queratosis pilaris es un trastorno cutáneo que se reconoce por la aparición de una especie de sarpullido de pequeños granos rosados. Esto está relacionado con una dificultad para absorber la vitamina A y los ácidos grasos esenciales. Esto ocurre cuando el intestino se encuentra constantemente irritado por su exposición al gluten.
FIBROMIALGIA Y GLUTEN

La fibromialgia es una enfermedad que provoca rigidez en las articulaciones y en los músculos, así como dolor crónico. Es complicada de diagnosticar y causa episodios de malestar sin origen definido, que puede llegar a ser incapacitante. Aunque la aparición de la fibromialgia puede deberse a muchos factores, diversos estudios han confirmado que puede haber una correlación entre el consumo de gluten y esta dolencia.
ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Las personas celiacas o con sensibilidad al gluten tienen mayor propensión a desarrollar distintos tipos de enfermedades autoinmunes. Por eso, si se experimentan de manera continuada algunos de los síntomas anteriores, es conveniente identificar la causa cuanto antes.
CONSULTAR CON EL MÉDICO ANTES DE DEJAR EL GLUTEN

En cualquiera de los casos la recomendación es consultar antes con un profesional para descartar cualquier otra causa. Lo que no es aconsejable es eliminar el gluten por completo ‘por si acaso’, sin tener la certeza de tener un problema de intolerancia. Una dieta sin gluten poco equilibrada puede dar lugar a importantes carencias nutricionales, además de dificultar un diagnóstico real.

























































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