Cox, el grupo energético presidido por Enrique Riquelme, ha lanzado un plan de desinversiones de más de 700 millones de euros en activos no estratégicos y ha reforzado su cúpula directiva para encarar la reestructuración del grupo, según fuentes del mercado. El movimiento se produce tras cerrar en abril la compra de Iberdrola México por 3.500 millones de euros, una operación que ha transformado su perfil financiero.
La reordenación geográfica: salida de África y el Cono Sur
El consejo de administración de Cox Infrastructure ha aprobado la venta de todos los negocios en África y en el sur de América Latina para concentrarse en países con una regulación estable y predecible. Para ello ha contratado los servicios de Rand Merchant Bank (RMB), uno de los mayores bancos de inversión africanos, y ya mantiene conversaciones con grupos de Oriente Medio.
La cartera en venta incluye concesiones de desalación y ciclos combinados en Marruecos, Argelia, Omán, Ghana, Angola y Sudáfrica. Algunas están en producción —como la desaladora de Agadir o la planta de Hassi R’Mel, que abastece a la argelina Sonatrach— y otras en desarrollo. Riquelme confía en ingresar 500 millones de euros por estos activos, calificados como no estratégicos y heredados en parte de la antigua Abengoa.
Además del efectivo, la desinversión liberaría 200 millones de euros en avales vinculados a la construcción de los proyectos, lo que aligera el perfil de riesgo bancario del grupo. Entre los interesados figuran la emiratí AMEA Power y la dubaití Acwa Power, con las que Cox mantiene alianzas previas.
La salida del Cono Sur está igualmente avanzada: negocia con socios locales el traspaso de las filiales en Argentina —país hiperinflacionario que lastraba sus cuentas—, Uruguay y Paraguay. La nueva estrategia apuesta por mercados regulados: España, México, Perú, Colombia, Chile y la entrada en el sur de Estados Unidos en el negocio del agua.
El salto con México: EBITDA proforma de 800 millones y meta de 1.600 millones en 2028
La adquisición de Iberdrola México ha cambiado el perfil del grupo. Antes de la compra, Cox proyectaba un beneficio bruto de explotación de 225 millones de euros para el último ejercicio; ahora, en cifras proforma, supera los 800 millones. La compañía estima alcanzar 1.600 millones de beneficio operativo en 2028, con una deuda bruta próxima a los 6.000 millones de euros, una cifra similar a los ingresos previstos.
“Los 700 millones de desinversiones no solo inyectan liquidez; eliminan 200 millones en avales que lastraban la posición bancaria de Cox.”

Los nuevos rostros de la cúpula: fichajes estratégicos de Sáez y Morenés
Para ejecutar el plan, Enrique Riquelme ha reforzado la alta dirección. Ha promocionado a Nacho Moreno —consejero delegado— también al consejo de administración y ha fichado a Patxi Sáez, un experto en agua y energía que hasta ahora era vicepresidente de Acwa Power, donde ha trabajado diez años. Sáez fue anteriormente directivo de Técnicas Reunidas y de Isolux Corsán.
Además, el pasado mes de marzo se incorporó Begoña Morenés como directora global de relación con inversores. Morenés cuenta con más de 20 años en mercados financieros y ha trabajado en Banco Santander, Ferrovial y Grupo Prisa.
El contratiempo con Cobra: 30 millones en garantías ejecutadas
Mientras reordena sus negocios, Cox afronta un litigio en España con Cobra —la antigua filial de ACS ahora propiedad de Vinci—, que le ha ejecutado avales por 30 millones de euros por desacuerdos en la ejecución de proyectos. El conflicto está en arbitraje internacional y Cox ya ha desembolsado la cantidad para evitar un efecto dominó con la banca. A cierre de 2025 disponía de líneas de avales por 273 millones, con un límite total de 343 millones.
Análisis: concentración en mercados estables y relevo directivo
La secuencia de movimientos que ha desplegado Cox en los últimos meses responde a un diagnóstico claro: tras la macrooperación mexicana, el grupo necesita reducir exposición a divisas volátiles y riesgos regulatorios, liberar capital y profesionalizar la gestión. La salida de África y del Cono Sur, aunque tiene un impacto financiero inferior al tamaño del balance, retira del perímetro activos con baja previsibilidad de ingresos y libera garantías que pesaban sobre la estructura de financiación.
El fichaje de Sáez, con experiencia directa en el comprador natural de sus activos (Acwa Power), y de Morenés para la interlocución con los mercados, indican que Riquelme quiere blindar la credibilidad del grupo de cara a inversores institucionales. La incógnita es si la entrada en el negocio del agua en Estados Unidos —un mercado muy maduro y regulado— será suficiente para compensar la menor diversificación geográfica.
El incidente con Cobra, aunque acotado a 30 millones, evidencia la tensión que puede generar una reestructuración de este calado. Con un colchón de avales todavía holgado, el grupo parece tener margen para absorber este tipo de fricciones sin desviar el plan.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El cierre efectivo de las ventas en África —con 500 millones de ingresos previstos— y la resolución del arbitraje con Cobra, que podría liberar los 30 millones si el laudo es favorable.
- Reacción del valor: La acción de Cox cotiza en el BME Growth y el mercado ha recibido con alzas las noticias de reestructuración, aunque el verdadero termómetro será el apalancamiento tras las desinversiones.
- Precedente sectorial: Otras energéticas españolas, como Acciona y Grenergy, han apostado por concentrarse en mercados regulados; la ejecución de Cox en EE.UU. marcará la diferencia.




