BBVA ha reducido su participación en Telefónica del 5,007% al 1,965%, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Con esta venta, el banco abandona el grupo de accionistas significativos de la operadora y se desvincula definitivamente del núcleo duro del capital, en el que permanecen SEPI, CriteriaCaixa y STC.
La operación, en cifras
El paquete accionarial vendido por BBVA asciende a 111.399.914 acciones, valoradas a 3,514 euros por título, lo que arroja un importe total de aproximadamente 391,5 millones de euros. La comunicación oficial a la CNMV tuvo lugar este miércoles 1 de julio, si bien la desinversión se ha ejecutado de forma progresiva a lo largo de los últimos meses. Este movimiento sitúa la participación del banco por debajo del umbral del 3% que obliga a notificar cualquier variación, por lo que, salvo que vuelva a superar ese porcentaje, BBVA dejará de reportar sus movimientos en Telefónica.
La reacción del mercado ha sido prácticamente nula: los títulos de la teleco apenas cedían un 0,06% hacia las 10.20 horas, en línea con un junio de caídas generalizadas para el sector europeo de telecomunicaciones. Operadores como Deutsche Telekom y Orange también registraron descensos en el mes, presionados por el entorno de tipos y la competencia en tarifas. Fuentes cercanas a BBVA insisten en que la venta responde exclusivamente a una estrategia de desinversión financiera planificada, no a una visión negativa sobre la compañía.
Salida del consejo y fin del carácter estratégico
La decisión de BBVA de considerar no estratégica su participación en Telefónica se remonta a 2023. Desde entonces, la entidad ha reducido su peso en el accionariado de manera paulatina: partía de niveles cercanos al 10% del capital a finales de 2022, se mantuvo en torno al 5% al cierre de 2025 y ahora rompe la barrera del 2%. Un proceso que culminó en lo corporativo con la salida de su representante en el máximo órgano de gobierno.
En la junta de accionistas de Telefónica del pasado marzo de 2026, José María Abril —vicepresidente y consejero dominical en nombre de BBVA desde 2007— no renovó su mandato, tras haber caído la participación del banco por debajo del umbral aproximado del 6,6% necesario para mantener un asiento en el consejo. Su puesto fue ocupado por la directiva australiana Jane Thompson, nombrada consejera independiente. Con ello, BBVA perdió toda influencia directa en la gestión y se consolidó como un inversor meramente financiero.

La desinversión responde a una decisión de gestión de cartera y no altera la gobernanza ni la estabilidad de Telefónica, cuyo núcleo de referencia sigue intacto.
Implicaciones para Telefónica y el accionariado
El núcleo estable de la operadora queda ahora configurado por tres grandes referencias:
- SEPI: la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales mantiene un 10% del capital.
- CriteriaCaixa: la sociedad de inversión de CaixaBank controla el 9,9%.
- STC: el grupo saudí alcanza el 9,969%.
Estos tres accionistas suman casi el 30% y constituyen una base sólida que disipa cualquier temor a un posible vacío de control tras la salida de BBVA. De hecho, la venta deja al banco como un inversor marginal, sin obligaciones de notificación ni derechos políticos significativos.
Pese al cambio accionarial, BBVA ha transmitido que la relación empresarial con Telefónica se mantiene “magnífica”. Fuentes del banco, citadas por Europa Press, aseguran que “seguiremos colaborando en los múltiples proyectos que tenemos juntos”. En el trasfondo, la decisión de vender se inscribe en la estrategia del grupo presidido por Carlos Torres de simplificar su cartera de participadas y centrar los recursos en su actividad bancaria principal, un camino que contrasta con la apuesta de Criteria por mantenerse como socio de referencia.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: Aunque hoy no haya tenido impacto, la eventual colocación de las más de 111 millones de acciones que aún conserva BBVA podría generar una ligera presión vendedora en el valor. El mercado estará atento a posibles colocaciones aceleradas que puedan tensionar la cotización.
- Reacción del valor: Telefónica apenas se movió en la sesión, reflejando que la operación estaba descontada. La estabilidad del núcleo duro y el carácter financiero de la venta eliminan lecturas negativas y confirman que el mercado valora más la solidez del capital fijo que los movimientos de inversores minoritarios.
- Precedente sectorial: La salida de BBVA se asemeja a la reducción de participaciones de otros grandes bancos europeos en telecos, sin que ello haya alterado las estrategias de las compañías. La consolidación del núcleo de SEPI, Criteria y STC ofrece un ancla que tranquiliza a los inversores institucionales.




