Se llama tasa rosa y es el sobrecoste que se paga sobre los productos femeninos frente a sus equivalentes masculinos. La única diferencia es que son rosas y están destinados a las mujeres. Supermercados como Mercadona, Lidl, Día, o Carrefour utilizan ciertas técnicas para hacernos pagar más a las mujeres.
Su existencia es un hecho probado, e incluso reconocido por las marcas, cuyos responsables de marketing lo justifican.
Dicen que se debe al sobrecoste que supone en materia de publicidad y packaging la presentación de los productos femeninos para venderse mejor. Y lo bonito nos cuesta muy caro.
La tasa rosa en Mercadona, Lidl, Día y Carrefour

Son muchos los productos afectados por la tasa rosa. Y a pesar de las protestas y denuncias interpuestas por asociaciones de defensa de los derechos del consumidor y de la mujer, se siguen aplicando a multitud de productos.
La tasa rosa es un tipo de discriminación contra la mujer que no se justifica diciendo que las mujeres preferimos productos con más publicidad y un envoltorio bonito.
De hecho, un estudio americano realizado con 90 marcas llegó a la conclusión de que “las mujeres americanas pagan, de media, 1.400 dólares anuales más que los hombres en los mismos productos”.
Productos más caros en Lidl por la tasa rosa

Ninguna cadena de supermercados escapa de este efecto y es fácil de comprobarlo en Lidl, en su marca de perfumería Cien. Hay productos como las maquinillas desechables que usamos tanto hombres como mujeres y tienen importantes diferencias de precio.
Por ejemplo, en Lidl, las maquinillas de afeitar desechables para hombre cuestan 0,08 euros por unidad, mientras que en el caso de las mujeres las encontramos a 0,17 euros la unidad.
La única diferencia es el packaging, pero con estos precios, merece la pena obviar que son para hombres y comprar la versión masculina, ya que cuesta menos de la mitad.
Productos de Mercadona, Lidl, Día y Carrefour afectados por la tasa rosa

Algunos de los productos que ha denunciado FACUA, la plataforma de defensa del consumidor en los que se puede apreciar fácilmente la diferencia de precio son los siguientes.
Por ejemplo, el desodorante de Rexona cuesta 2,69 euros para hombres, y 4,99 euros para mujeres. Es la misma marca y probablemente lleve los mismos ingredientes. No hay una justificación de ese pecio extra.
Lo mismo sucede con perfumes, espuma de afeitar, geles de ducha, limpiadores faciales, tónicas, cremas moldeadoras o cremas de contorno de ojos. La versión femenina siempre cuesta más que la versión masculina del mismo producto.
Marcas con tasa rosa en Mercadona, Lidl, Día y Carrefour

Desde las marcas de uso común y a bajos precios a las marcas más caras, son muchas las firmas que aplican esta famosa tasa rosa.
Podemos encontrar grandes diferencias de precios en la versión masculina y femenina del mismo producto en firmas cosméticas como Jean Paul Gaultier, Gilette, Sisheido, Postquam, o Biotherm.
Todas ellas han mostrado precios diferentes en investigaciones in situ en los propios supermercados. Suelen hacerlo de manera habitual, justificándose en que se gastan más en publicidad y en el envase en los productos diseñados para mujeres. Así consiguen vender más en ese sector del público.
Las mismas características, distinto precio

Se trata de productos que se venden en Mercadona, Lidl, Día y Carrefour cuyas características técnicas no difieren demasiado en el caso de los productos femeninos y masculinos. Todos cumplen la misma función, pero las diferencias de precio son grandes.
Son productos típicos de la sección de perfumería, un sector en el que siempre las mujeres han comprado bastante más que los hombres. Desde la publicidad y los medios se incide mucho en que las mujeres se cuiden y estén siempre guapas. Parece que “deben” comprar estos productos porque “los necesitan”.
Aunque vivimos en una sociedad de culto a la imagen, esta tendencia ejerce mucha más presión en el caso de las mujeres, y se nota en los productos cosméticos femeninos.
¿Cómo disimulan Mercadona, Lidl, Día y Carrefour esta tasa rosa?

Para que no se note el sobreprecio de los productos femeninos, los supermercados suelen emplear estrategias. Por ejemplo, colocan los productos masculinos y femeninos en diferentes líneas del supermercado.
Así se lo ponen más difícil a los clientes para que puedan comparar precios. Sino, muchas mujeres se llevarían el producto equivalente masculino para no pagar de más.
De esta manera, no es fácil percibir la tasa rosa o este “impuesto” extra que pagamos las mujeres. Al estar en pasillos diferentes, cuando el cliente vea el precio del desodorante femenino no se acordará de cuánto costaba el mismo desodorante para hombres.
Diferencias de precios que suman mucho

A veces son solo unos céntimos, a veces es un euro, pero son productos habituales en la cesta de la compra de todas las familias y al cabo del año suponen mucho dinero. Además, que son discriminatorias porque no ofrecen ningún servicio o característica extra que justifique pagar más.
Estas tasas han sido objeto de denuncia por asociaciones feministas y de defensa de los consumidores en todo el mundo. Es una opción muy injusta aplicada por las marcas y los supermercados de manera muy frecuente.
La más conocida en Europa es WomanTax, una página web francesa que recopila cientos de ejemplos de diferencias de precio entre productos rosas y azules en productos de supermercados y de consumo habitual.
Concienciar al consumidor

Desde el colectivo feminista Venus se destaca la importancia de “concienciar a los consumidores para que dejen de adquirir este tipo de productos que penalizan injustamente a las mujeres«.
La principal razón de esta diferencia de precio es que las mujeres están más dispuestas a pagar más por los productos de belleza e higiene personal y las marcas que se venden en Mercadona, Lidl y Día se aprovechan de ello.
El marketing es responsable de que las mujeres se sientan obligadas a cumplir un canon de belleza irreal. Así las mujeres hacen todo el esfuerzo posible, sobre todo consumiendo y gastando más en productos estéticos.
De hecho, las mayores diferencias de precio se encuentran en los productos de higiene personal, en los que una mujer paga de media un 13% más que un hombre, según los estudios realizados.
























































































































