Eroski ha alcanzado un acuerdo para vender sus 40 estaciones de servicio a Petroprix, el operador de gasolineras low cost que refuerza así su red hasta las 245 instalaciones en España y Latinoamérica. La operación, asesorada por Deloitte y Lawesome, se enmarca en la estrategia de desapalancamiento del grupo cooperativo vasco y en su decisión de concentrar todos los recursos en el negocio alimentario, su núcleo tradicional.
El perímetro de la operación: 40 gasolineras y una red low cost que se amplía
La transacción contempla la transmisión de las 40 estaciones de servicio que Eroski opera en once comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, Navarra y País Vasco. El cierre está previsto para finales de año, una vez se cumplan las condiciones habituales en este tipo de acuerdos, según ha comunicado la cooperativa. Con esta compra, Petroprix eleva su capilaridad en la península ibérica y suma puntos de venta en territorios donde ya tenía presencia, lo que le permite ganar economías de escala en la distribución de carburantes.
La red de Petroprix pasará a contar con 245 estaciones de servicio, repartidas entre España, Portugal, Chile y Panamá. La compañía, especializada en el modelo de bajo precio, aprovecha la experiencia acumulada en la gestión de instalaciones para dar continuidad al servicio, según el comunicado de Eroski. La operación no supone un desembolso en efectivo que haya trascendido, aunque se espera que el importe se ajuste conforme al valor de los activos traspasados y al fondo de comercio del negocio.
Estrategia de desapalancamiento y foco en la alimentación
Eroski cierra así una de las últimas desinversiones previstas tras culminar en 2025 el proceso de refinanciación que normalizó su estructura financiera. El grupo cerró ese ejercicio con unas ventas de 6.081 millones de euros y una red de 1.508 establecimientos, casi todos del sector alimentario. La venta de las gasolineras encaja en el plan de la cooperativa para reducir deuda y liberar recursos que se destinarán de forma íntegra al desarrollo de su red comercial de supermercados, la expansión de formatos de proximidad y franquicia, y la apuesta por los productos frescos y locales.
“La cooperativa continuará centrando su estrategia en el desarrollo de su red comercial alimentaria, el impulso de sus formatos de proximidad y franquicia, la apuesta por los productos frescos y locales, el ahorro para las familias y el avance de sus procesos de transformación y eficiencia”, ha señalado la compañía. El movimiento se produce en un contexto de transformación del sector energético y de la movilidad, con nuevos hábitos de consumo que obligan a una creciente especialización de los operadores.
La salida del negocio de carburantes permite a Erosko concentrar su caja y su gestión en un sector alimentario donde la competencia se intensifica.

Análisis: una desinversión lógica en un sector en transformación
La decisión de Eroski no sorprende si se observa la evolución del mercado de carburantes. Las gasolineras low cost han ganado cuota de forma agresiva frente a las redes tradicionales y a las de las grandes petroleras. En los últimos años, operadores como Petroprix, Ballenoil o Plenoil han aprovechado los vaivenes del precio del combustible y los cambios en la movilidad para consolidarse como alternativa de bajo coste para los conductores.
Para Eroski, mantener una red de 40 estaciones de servicio dentro de un grupo eminentemente alimentario suponía un coste de oportunidad. La rentabilidad del negocio de carburantes, sometido a la volatilidad del precio del barril y a la presión regulatoria medioambiental, ya no compensaba frente a la necesidad de concentrar el balance en el core. Además, la cooperativa necesita seguir reduciendo su deuda después del duro proceso de refinanciación que culminó en 2025. La venta, aunque de importe no hecho público, inyecta liquidez y elimina gastos operativos asociados a un negocio periférico.
El comprador, Petroprix, gana una red ya operativa en ubicaciones consolidadas y con un volumen de clientes que permite amortizar la inversión en un plazo relativamente corto. La operación encaja en la tesis de consolidación del sector low cost, donde la escala es la barrera de entrada más efectiva.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El cierre definitivo de la operación, previsto para finales de 2026, y la posible comunicación del importe exacto de la venta, que arrojará luz sobre el múltiplo pagado por estación.
- Reacción del valor: Eroski no cotiza en bolsa, por lo que la transacción no tiene impacto bursátil directo. Sin embargo, la operación mejora el perfil de riesgo de la deuda del grupo, lo que podría traducirse en mejores condiciones de financiación futuras.
- Precedente sectorial: La venta de activos no estratégicos por parte de grupos de distribución para centrarse en su negocio principal es una tendencia que ya se ha visto en otros operadores, como la desinversión de Repsol en estaciones de servicio de bajo rendimiento o la venta de los activos de gasolineras de El Corte Inglés a Cepsa.




