La OCU siempre está realizando estudios, análisis y comparativas de todo tipo de productos y alimentos. Pero pocos saben que incluyen los más sorprendentes y extraños, porque todo es información útil para el consumidor. Es el caso de la seguridad alimentaria: los alimentos que no se estropean, lo que duran, o incluso, como en este caso, aquellos que se pueden comer aunque tengan moho. Sí, lo que has leído, obviamente eliminando esa capa para consumirlo. Veámoslo.
MOHO Y ALIMENTOS, SUENA A PREOCUPACIÓN

Y de las gordas. Nos pasa mucho. Lo más frecuente es al pelar una manzana y ver rápidamente cómo se oxida, pero lo peor es cuando la abrimos y descubrimos que parte de ella está estropeada, con una mancha parda que invita a tirarla a la basura. Lo mismo pasa con el pan si lo dejamos tiempo mal guardado, apareciendo estas motitas de moho. Tanto en uno como en otro caso, ¿lo tiramos todo o retiramos la parte mala y comemos el resto? ¿Hay algún peligro por ello?
NO TE ARRIESGUES: TIRA TODO

Sí, parece una contradicción con lo que veremos pero no lo es, porque la OCU ha descubierto excepciones. En líneas generales, no te compliques y tanto la manzano o el pan, tirarlo a la basura sin dudarlo. ¿Por qué? Sencillamente porque nos ponemos en riesgo. Y es que los hongos que generan ese moho están en todas partes, no sólo en la parte visible.
Esa parte que llamamos «pocha» no es más que el síntoma de que la fruta o el alimento ha comenzado a producir microtoxinas, unos compuestos que afectan gravemente a la salud. Por tanto los expertos advierten no quitar lo visible y comer el resto, como si te hubieras librado de la podredumbre. Nada más lejos.
EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS, EL MOHO INHABILITA EL CONSUMO
No sólo hablamos del pan o las manzanas, que son uno de los casos más frecuentes. Pero te puede pasar, y seguramente te ha pasado, con las carnes, los guisos, las pastas que ya han sido cocinadas, los quesos blandos, el pan de molde, los yogures, la miel y la mantequilla, o frutas como las peras y el tomate, más propensos en esta categoría. Todos ellos son alimentos húmedos y por tanto más propensos a adquirir el moho y que las toxinas penetren con rapidez. Por eso, en todos estos, lo mejor es tirarlos a la basura.
PERO LA OCU HA DESCUBIERTO TRES EXCEPCIONES

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) abordó este problema de seguridad alimentaria en un artículo que ha recuperado recientemente. Alertaban también del riesgo del moho y las consecuencias en la seguridad alimentaria. «Puede producir micotoxinas, sustancias tóxicas capaces de inducir cáncer y alteraciones genéticas», decían. Además, «junto a los hongos pueden crecer bacterias patógenas indetectables por el ojo humano». Pero también aclaraban o matizaban que había tres excepciones. Veámoslas.
EL PRIMER ALIMENTO QUE SE PUEDE CONSUMIR CON MOHO

O más bien grupo de alimentos, porque hablamos del jamón pero también de los embutidos curados en general. Por tanto en la lista podemos incluir el jamón, la cecina o el salchichón. Son tres alimentos donde es normal que aparezca moho si tardan en consumirse, algo muy habitual. Pero en este caso si raspas el moho y comes el resto no afectará a tu organismo, lo puedes comer con total tranquilidad según el análisis de la OCU. Pero hay otros dos productos o grupo de productos igualmente comestibles en estas circunstancias.
LOS QUESOS DUROS

No hablamos de todos los quesos, por tanto, un matiz muy importante. La OCU se refieren a los quesos duros, es decir, «aquellos que tienen poca humedad, como el manchego, el emmental o el gouda, se pueden comer después de quitar con un cuchillo toda la parte que rodea el moho, con una propina de 2 centímetros alrededor y por debajo de la zona afectada». Con estas sencillas medidas podrás deleitarte con este manjar sin preocupación alguna. Otra buena noticia que nos da la OCU con respecto a este problema.
¿QUÉ PASA CON LOS QUESOS AZULES?

En este punto hay que hacer una parada, porque muchos usuarios se hacen esta pregunta, al estar muchos de este tipo hechos con hongos «buenos». La OCU lo aclara: «los quesos azules, como el cabrales, el roquefort, el gorgonzola… también se compone de hongos la corteza blanquecina del camembert o del brie, por poner un par de ejemplos. En estos casos, se trata de distinguir el moho del propio queso, que se puede comer sin miedo, de otros mohos extraños, que obligan a tirar el alimento ya que pueden ser peligrosos», señala.
FRUTAS Y VEGETALES TURGENTES, VÁLIDOS SEGÚN LA OCU

El último tipo de alimentos válidos para comer tras aparecer moho puede sorprender, al enumerar algunos de esta categoría como nocivos. Pero tipos de frutas y vegetales hay muchos, y en este caso los turgentes pasan la prueba de la OCU. Hablamos de vegetales con carme firme como la zanahoria, el pimiento o el repollo, «que se pueden comer tras quitar con un cuchillo toda la zona alrededor del moho, incluido el mismo margen de seguridad de 2 centímetros alrededor y por debajo».
CUIDADO CON EL RESTO Y LO QUE LE RODEA

Insistimos que, salvo estas tres excepciones, el resto habría que desecharlo tras descubrir el moho, por riesgo de intoxicación. Pero el moho se extiende tanto y tan rápido que incluso hay que estar atentos a que no haya afectado a alimentos que estén al lado. Hay que examinarlos bien y comprobar que no han sido «invadidos». Pasa mucho en las frutas y verduras, que además suelen «convivir» en la cajonera inferior de la nevera, con más humedad.
LA OCU ADVIERTE: COMPRUEBA SOLO CON UN SENTIDO, LA VISTA

Si, ni se te ocurra ponerte a oler los alimentos para comprobar si son comestibles o huelen mal. Y es que la inhalación de hongos puede causar también daños respiratorios. Así que limitémonos a ver con los ojos si hay alguna prueba de moho en cualquier alimento y procedamos a tirarlo a l a basura si es así, salvo que sean las tres excepciones que marca la OCU, y por supuesto eliminando la capa de moho correspondiente como han indicado.
























































