viernes, 9 diciembre 2022 3:38

Wallbox, una necesaria travesía en el desierto y con valor a largo plazo

Wallbox recibió hace un año el beneplácito del mercado. Su salida a Bolsa junto con un nutrido grupo de reconocidos inversores ilusionaron al mercado. Su debut en el exigente mercado de Wall Street hacía presagiar buenos augurios, pero todo era un oasis. A raíz del estallido de la burbuja tecnológica y la elevada inflación en Estados Unidos, Wallbox perdió el favor de los inversores y el mercado la ha llevado a mínimos históricos, por debajo de los seis dólares por acción.

Pese a esta necesaria travesía en el desierto, como han sufrido todas las empresas cotizadas, Wallbox tiene aún fundamentales sólidos, más en un terreno tan nuevo como el de los cargadores eléctricos. No hay comparaciones posibles del sector en el pasado. La cotizada catalana, fundada por Enric Asunción, tiene fuertes fundamentales y se mantiene pendiente del plan de un billón de dólares de Joe Biden para la transformación energética en Estados Unidos. De hecho, para Asunción, los precios actuales representan una gran «oportunidad» de inversión.

El también consejero delegado no reveló cuantías ni expectativas sobre las ayudas públicas durante su presentación de resultados ante periodistas. No obstante, sí mantienen su objetivo fijado desde antes de su estreno bursátil. Asunción mantiene los 1.000 millones de euros en facturación en 2025, un nivel muy elevado respecto a los 112 millones obtenidos en estos primeros meses del año. De continuar su ascenso en el cuarto trimestre, Wallbox superaría fácilmente los 150 millones anuales.

WALLBOX MANTIENE OBJETIVOS PESE A LA RECESIÓN

La meta que se persigue está aún lejos con las cifras publicadas, pero más lejos estaban en 2021. No obstante, las previsiones de la cifra de negocios se han relajado de cara al cierre del año. De una horquilla de entre 175 a 195 a entre 154 y 165 millones. Todo pese a registrar un trimestre récord de facturación, hasta los 44 millones. No obstante, la subida de las ventas, en un 146%, no han podido maquillar las pérdidas operativas desde enero alcanzan los 86,4 millones; mientras registra un Ebitda negativo de 20 millones de euros entre junio y septiembre de este año.

los números en Wallbox invitan a una cierta esperanza

A pesar de la caída en Bolsa, los números en Wallbox invitan a una cierta esperanza. La compañía lidera el mercado estadounidense con un ascenso en las ventas del 535%, el doble respecto al registrado en su otra zona de dominio, como Francia. En España, los ingresos dieron un salto del 125%, mientras que en Bélgica e Italia se dispararon un 160% y un 130%, respectivamente. La cifra equivale a unos 67.000 cargadores en todo el mundo.

Por fundamentales, el negocio de Wallbox es seguro, pero ha aterrizado en un momento muy complicado en el mercado. «Podría serlo en el futuro, una vez que se haya terminado la crisis energética mundial y se vuelva apostar con fuerza por los automóviles eléctricos», ha sostenido Sergio Ávila, analista de IG Markets, a preguntas de MERCA2.

WALLBOX, MARCADA POR LA CAÍDA EN BOLSA, PERO UN NEGOCIO AL ALZA

Y es que, la apuesta por el vehículo eléctrico es un hecho tanto en Europa como en Estados Unidos, pero su implementación gira demasiado lenta, especialmente en cuanto a los cargadores se refiere. Según los datos de Wallbox, apenas se han instalado el 3% de los necesarios para cubrir un parque 100% eléctrico. pero en el momento actual, los consumidores están pensando más en como lidiar la crisis económica que está en camino más que en comprar automóviles eléctricos.

Tras el ascenso de las ventas, Wallbox sufrió un fuerte desplome en la jornada de este miércoles, pero ha logrado recuperar parte de la caída tras conocerse el dato de IPC en Estados Unidos correspondiente a octubre, que se modera al 7,7% en tasa interanual, aunque sube en un 0,4% respecto a septiembre. En la jornada de este jueves se ha anotado un ascenso del 5%.

Eduard Castañeda y Enric Asunción, fundadores de Wallbox
Eduard Castañeda y Enric Asunción, fundadores de Wallbox

Wallbox se ha autoimpuesto exigentes objetivos de cara a 2025 con una facturación de 1.000 millones, mientras mantiene su previsión de alcanzar un Ebitda positivo en 2024. Para Ávila, la compañía podría alcanzar los 700 millones y entrar en beneficios en 2024, siempre y cuando el escenario vaya bien. No obstante, la actual situación económica no invita al optimismo. «No están descontando que podemos entrar en una grave crisis económica», ha asegurado el analista.

Sus números en Bolsa muestran el mismo comportamiento de las tecnológicas. Fuertes ascensos en la segunda parte del pasado año, pero con una pérdida de fuerza a partir de enero, hasta alcanzar una cota inferior a los seis dólares. Desde enero, registra un descenso del 45%, pero se comporta mejor que la competencia. Eso sí, hace un mes dejó de ser un unicornio al perder la valoración de los 1.000 millones.

WALLBOX INVIERTE 79 M€ PARA LIDERAR EL MERCADO

Asunción explicó que su sector está siendo el más penalizado debido a las subidas de los tipos de interés de la Reserva Federal para combatir la inflación. En este sentido, ha señalado que los inversores tienen que tener un horizonte a largo plazo. No se trata así de una empresa especulativa, más cuando ha entrado con fuerza en Norteamérica, el principal mercado mundial, con la construcción de una gran fábrica con capacidad de 250.000 cargadores anuales y una meta de alcanzar el millón en tres años.

Según ha explicado el consejero delegado, Wallbox ostenta una cuota de mercado del 19% a cierre de septiembre, un incremento del 26% respecto a los anteriores datos. Además, las pérdidas operativas se deben principalmente a la apertura y modernización de su planta en Arlintong y Barcelona, respectivamente. Ambas han supuesto una inversión de 79 millones de euros.

WALLBOX, UN ESCUDO FRENTE A LA CRISIS DE LOS MICROCHIPS

Con todo, Wallbox ha sorteado también la crisis de los microchips, al adquirir empresas de componentes y «fabricarlo todo en casa». De hecho, si faltaban componentes se resideñaba las placas para evitar los continuos retrasos en las entregas que han sufrido los clientes de la competencia.

Esta competencia, además, busca ahora entrar en el plan Biden, mientras Wallbox ya cumple todos y cada uno de los requisitos, como tener la fábrica en Estados Unidos y un cargador ultrarrápido, como el Hypernova, con un potencial de 400 kilowatios para cargar un vehículo en apenas cinco minutos.

Ahora, espera a estas ayudas públicas para desarrollar su negocio, unas subvenciones que dependen directamente de los planes de los 51 estados de Estados Unidos y en los que Wallbox podría jugar un papel crucial. Al mismo tiempo, la empresa ha alcanzado acuerdos con fabricantes, tiendas y plataformas de VTC, como Uber, para brindar la oportunidad a sus trabajadores de tener uno de sus productos.

Por ahora, Wallbox vive en Bolsa una travesía en el desierto, pero con negocio futuro por delante. Y es que, las empresas cuánto antes lidien con los caprichos del mercado, sea al alza o al a baja, antes podrán centrarse directamente en el negocio.


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