Andre Cronje, una de las figuras más influyentes de las finanzas descentralizadas (DeFi), ha abandonado la junta directiva de Sonic Labs junto a los cofundadores Michael Kong y David Richardson. El anuncio, realizado este 20 de junio de 2026, desató una tormenta: el token nativo S se desplomó un 40% en pocas horas y quedó rozando sus mínimos históricos. La salida masiva de capital también arrastró el valor total bloqueado (TVL) a niveles que nadie imaginaba hace un año.
Un año de turbulencias en la cúpula de Sonic
La compañía describió la renuncia como una «transición ordenada». Los tres fundadores conservan sus participaciones, pero ya no tomarán decisiones estratégicas. El nuevo CEO, Matt Visser, toma las riendas por segunda vez en nueve meses —antes había sustituido a Mitchell Demeter, quien apenas duró cinco meses en el cargo— en un intento por estabilizar el proyecto.
Sonic Labs nació hace poco más de un año del cambio de marca de Fantom, una blockchain que en su día fue un referente de DeFi. Andre Cronje, conocido por haber construido piezas clave del ecosistema (como Yearn Finance), ya había abandonado sus proyectos anteriores de forma abrupta en 2022. Ahora centra sus esfuerzos en Flying Tulip, un nuevo exchange para el que está buscando financiación.
El token S y el TVL: una hemorragia de casi el 98%

El mercado reaccionó con dureza. En el momento de escribir este artículo, el token S cotizaba alrededor de 0,029 dólares, con una caída intradía del 6% y un desplome acumulado del 37% en el último mes. Desde su máximo de 1,03 dólares alcanzado en enero de 2025, ha perdido un 91% de su valor. La capitalización de mercado ronda los 111 millones de dólares, situándolo fuera del top 200 de criptomonedas.
Pero el dato más preocupante está en el TVL (valor total bloqueado). Durante los primeros meses tras su lanzamiento, Sonic llegó a superar los 1.100 millones de dólares en depósitos. Hoy, según datos de DefiLlama, apenas retiene 18 millones de dólares, un desplome de aproximadamente el 98%. Es una evaporación de capital que solo se explica por una crisis de confianza profunda.
Perder el 98% del valor bloqueado no es un simple dato técnico; es la confianza del inversor desintegrándose en tiempo real.
¿Puede Sonic remontar? El plan de Visser y las dudas del mercado
Matt Visser ha evitado prometer milagros. En el comunicado oficial, declaró que su objetivo es «hacer que Sonic mejore un 1% cada día» y demostrarlo con trabajo público. La empresa asegura que no hay desbloqueos de capital de riesgo que presionen el precio y que cuenta con una tesorería diversificada para financiar el desarrollo independientemente del token.
En los últimos meses, Sonic ha fusionado 400 pull requests, lanzado dos actualizaciones y ejecuta un testnet privado para la versión 2.2.0. Sin embargo, la comunidad no ha recibido bien la salida de los fundadores en pleno desplome. Críticos como el analista Nimesh señalaron que abandonar el barco en mitad de la tormenta erosiona la confianza justo cuando más se necesita. Bobby Ong, cofundador de CoinGecko, resumió el sentir del sector: «Hay demasiados proyectos sufriendo en este mercado bajista. Probablemente aún no hemos tocado fondo».
No es la primera vez que un proyecto DeFi se tambalea tras la marcha de sus líderes. La diferencia aquí es la velocidad de la caída: en apenas un año, Sonic pasó de ser una de las blockchains más prometedoras a luchar por sobrevivir. El mercado, además, vive un momento bajista que castiga con especial dureza a los proyectos que no generan ingresos recurrentes.
Por ahora, la hoja de ruta de Visser parece sensata: ejecución lenta, transparencia y mejora continua. Pero recuperar los 1.100 millones de TVL requerirá mucho más que código. Hará falta que los inversores vuelvan a creer en un barco que, de momento, navega con la tripulación fundadora fuera de cubierta.




