Beber agua con regularidad no asegura una vida más saludable y prolongada, sin embargo, no consumir la cantidad adecuada de líquidos (que no necesariamente son dos litros) puede tener consecuencias graves para el cuerpo. Es posible comprenderlo de manera más sencilla al recordar que aproximadamente el 65% de nuestra composición corporal es agua, y esta desempeña funciones cruciales como eliminar desechos a través de la orina, las heces y la transpiración, mantener la temperatura del cuerpo, además de brindar protección y amortiguación a los órganos vitales.
SOLO EL 2% DE DESHIDRATACIÓN YA AFECTA AL ORGANISMO

Sin embargo, no siempre seguimos este principio, y nuestro propio cuerpo nos señala cuando algo no está funcionando correctamente debido a una ingesta insuficiente de agua. Por ejemplo, cuando la deshidratación supera el 2% del peso corporal, tanto el rendimiento como la capacidad laboral se ven mermados, especialmente cuando se trabaja en condiciones de calor.
UN 75% DE ESPAÑOLES NO BEBE SUFICIENTE AGUA

Es por esta razón que una acción aparentemente simple como beber agua a lo largo del día adquiere una importancia significativa. Sorprendentemente, el 75% de la población española no logra cumplir con las pautas recomendadas para la ingesta diaria de agua establecidas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
SÍNTOMAS LEVES DE DESHIDRATACIÓN

En algunas ocasiones, la deshidratación puede pasar desapercibida y ocasionar síntomas como dificultad para concentrarse, dolor de cabeza o fatiga, entre otros. Si experimentas estos indicadores, es posible que necesites incrementar tu nivel de hidratación. Además, es interesante notar cómo el color de la orina también puede ofrecer información sobre el nivel de hidratación: cuanto más claro sea, mayor será la hidratación en el cuerpo.
SÍNTOMAS GRAVES

A medida que la deshidratación se prolonga, los síntomas pueden volverse más severos y estos incluyen un aumento de la frecuencia cardiaca, vómitos, aumento de las pulsaciones o pérdida de conciencia. En los casos más extremos puede desencadenarse un golpe de calor en el que la temperatura del organismo se eleva peligrosamente debido a la incapacidad del cuerpo de contrarrestar el efecto de las altas temperaturas del exterior. El golpe de calor puede requerir atención médica con urgencia.
CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO

Las consecuencias a largo plazo de una ingesta insuficiente y crónica de líquidos puede dar lugar a enfermedades graves como desarrollo de hipertensión, alteración del funcionamiento del sistema urinario, formación de cálculos renales, y aumento del riesgo de enfermedades coronarias como ictus y tromboembolismo.
BEBER ALGO MÁS DE UN VASO CADA 2 HORAS

Los expertos del IIAS recomiendan ingerir agua de manera constante, incluso cuando no se sienta sed. La sugerencia es consumir alrededor de 330 ml cada dos horas, aproximadamente. No es necesario esperar a sentir sed, ya que si llegamos a ese punto, nuestro cuerpo ya estará deshidratado. Es esencial tomar agua en pequeños sorbos, de manera pausada y a una temperatura de entre 10 y 15°C para facilitar su absorción.
GRUPOS MÁS PROPENSOS A DESHIDRATARSE

Las personas de edad avanzada, bebés, niños y mujeres embarazadas o lactantes presentan una mayor susceptibilidad a la deshidratación, lo que hace esencial estar atentos a las señales y tomar medidas para prevenirla.
De hecho, las estadísticas muestran que la deshidratación es más común en residencias para personas mayores, afectando al 40% de sus residentes, en contraste con el rango promedio de entre un 5 y un 10% en la población en general. A medida que las personas envejecen, es menos probable que perciban la sensación de sed. Esto puede dar lugar a una insuficiente ingesta de líquidos en momentos necesarios. La disminución de la sensación de sed podría estar relacionada con factores como anomalías congénitas del cerebro.
LOS MÁS JÓVENES TAMPOCO BEBEN AGUA

Sin embargo, si existe una población que se ve afectada por la deshidratación, son los niños y adolescentes, aunque dada su juventud, las repercusiones no serían tan graves como en el caso de los adultos mayores. Un estudio reciente ha descubierto que hasta un 70% de los niños y adolescentes no consumen la cantidad de agua recomendada por la EFSA. Además, es aún más preocupante cuando se reemplaza el consumo de agua por ciertas bebidas: un 40% de los niños y un 50% de los adolescentes ingieren refrescos azucarados a diario. El estudio también señala que alrededor del 20% de los adolescentes consume tan solo un vaso de agua al día, una cantidad insuficiente.
CURIOSIDADES SOBRE LA HIDRATACIÓN

La Guía de Hidratación nos ofrece información curiosa sobre este tema:
- El agua constituye alrededor del 60% de nuestro peso corporal.
- Diariamente, perdemos aproximadamente 2,5 litros a través de la respiración, la transpiración, la orina y las heces.
- El organismo humano carece de capacidad para almacenar agua, lo que significa que debemos reponer la cantidad perdida en un ciclo de 24 horas para mantener el equilibrio hídrico.
- Un nivel de deshidratación superior al 10% podría requerir asistencia médica para la recuperación.
- Las directrices de autoridades como la EFSA y la OMS sugieren un consumo diario de 2,5 litros para hombres y 2 litros para mujeres.
- Se recomienda que el 80% de la ingesta de agua provenga directamente de líquidos, mientras que el 20% restante se obtenga a través de los alimentos.
- El agua desempeña un rol esencial en diversas funciones del cuerpo, incluyendo la absorción de nutrientes, la salud de la piel, el funcionamiento de las articulaciones y el corazón, entre otros.
- Un déficit crónico de agua puede provocar desequilibrios en el cuerpo, con posibles consecuencias graves para diversos órganos.
- Adoptar hábitos saludables incluye una dieta equilibrada, una hidratación adecuada, la práctica de ejercicio físico y un buen descanso.























































































































