Telefónica ha cerrado el primer semestre de 2026 con un crecimiento del 1,7% en los ingresos, hasta 16.392 millones de euros, y un avance del 3,8% en el ebitda ajustado, hasta 5.768 millones. La operadora confirma sus previsiones para el conjunto del año y eleva la previsión de flujo de caja operativo por encima del 3%, un punto más de lo estimado inicialmente.
Claves de la operación
- Los ingresos y el ebitda aceleran en el segundo trimestre. Telefónica encadena tres trimestres consecutivos de crecimiento simultáneo en todos sus indicadores, con España y Brasil como grandes motores.
- El flujo de caja operativo se revisa al alza. La mejora de la generación de caja permite elevar el objetivo de crecimiento al 3%, mientras el dividendo de 0,15 euros por acción para 2026 queda confirmado.
- El mayorista sigue en retroceso por Digi. La pérdida de ingresos mayoristas, con una caída del 12,4% en el trimestre, refleja el avance imparable del operador rumano con red propia.
España y Brasil, los dos motores del crecimiento
España acelera con ingresos trimestrales de 3.279 millones de euros, un 2,9% más interanual. El ebitda ajustado crece un 2,3% hasta los 1.151 millones y el ingreso medio por cliente (ARPU) se sitúa en los 91,1 euros, mientras la tasa de abandono se mantiene en el mínimo histórico del 0,7%. La base de accesos con contrato móvil supera los 16 millones y las líneas IoT se disparan hasta los 25,82 millones, un 197,9% más que en junio de 2025.
Brasil aporta impulso con casi 119 millones de accesos y un ebitda que gana 1,4 puntos de margen. La oferta convergente Vivo Total suma 3,8 millones de clientes, un 29% más que hace un año. En el segundo trimestre los ingresos suben un 17,8% en tasa real (7,6% en constante) hasta 2.684 millones de euros y el ebitda ajustado alcanza 1.168 millones, con un crecimiento del 21,6% en tasa real.
En Alemania, pese a las caídas en ingresos y ebitda, la teleco lanza O2 Mobile Plus como nueva apuesta convergente y registra 30.000 altas netas de contrato móvil. Reino Unido, a través de VMO2, se mantiene en la senda de cumplir sus previsiones anuales.
La caída del mayorista lastra el mix de ingresos, pero el flujo de caja se revisa al alza
Los ingresos mayoristas caen un 12,4% en el segundo trimestre, hasta 1.358 millones, arrastrados por el despliegue de red propia de Digi. El operador rumano, que ya utiliza menos la infraestructura fija y móvil de Telefónica, explica la mayor parte de esta contracción. En el conjunto del semestre, el segmento mayorista solo aporta 2.744 millones, un 17% del total, lo que obliga a la compañía a compensar con el tirón de los negocios B2C y B2B.
La mejora del flujo de caja operativo ajustado (OpCFaL) permite elevar el objetivo anual de crecimiento al 3%. En el segundo trimestre, esta partida creció un 6,7% hasta los 1.279 millones, y en el semestre alcanzó los 2.654 millones, un 4% más. Además, Telefónica confirma el dividendo de 0,15 euros por acción con cargo a 2026, pagadero en junio de 2027, y reduce su deuda financiera neta un 8,4% interanual hasta los 25.278 millones, con una ratio de apalancamiento que baja a 2,68 veces.
Telefónica crece donde controla la red, pero la erosión mayorista es una factura que sigue pagando trimestre a trimestre.
Análisis: ¿Puede Telefónica sostener el dividendo mientras Digi le come terreno?
Los resultados semestrales dibujan una teleco con dos caras. Por un lado, España y Brasil muestran una resiliencia comercial que pocos esperaban: en el mercado doméstico, el ARPU de 91,1 euros y el churn del 0,7% son envidiables para cualquier operador integrado; en Brasil, Vivo Total se ha convertido en un fenómeno de fidelización con casi 4 millones de clientes. La clave es que el crecimiento del B2C y B2B (5,6% y 9,5%, respectivamente) compensa la sangría mayorista. Pero el equilibrio es frágil.
La competencia de Digi y la progresiva migración de tráfico a su propia red seguirán mermando el segmento mayorista. Aunque Telefónica ha maniobrado para monetizar ese tráfico con acuerdos de compartición, la tendencia estructural apunta a una pérdida de ingresos de cientos de millones al año. El riesgo es que la presión se extienda al negocio minorista si Digi decide bajar los precios, algo que por ahora no ha hecho de forma agresiva en el segmento de contrato.
En el plano financiero, la revisión al alza del flujo de caja y la confirmación del dividendo son un guiño al accionista en un entorno complicado. Telefónica se compara a menudo con otras telecos europeas que han recortado o eliminado el dividendo; mantener 0,15 euros por acción —un yield cercano al 7% sobre la cotización actual— es un argumento sólido para mantener la base de inversores institucionales. No obstante, la deuda sigue por encima de los 25.000 millones y la ratio de 2,68 veces, aunque a la baja, sigue siendo alta en un sector que cotiza a múltiplos reducidos.
En el IBEX 35, Telefónica compite por la atención del inversor con valores como Iberdrola, cuyo dividendo es percibido como más estable y con menos exposición regulatoria. Además, la fusión de Orange y MásMóvil en MasOrange ha creado un gigante doméstico que presiona en fibra y convergente, lo que obliga a la teleco a no descuidar el capex ni la innovación comercial. En este contexto, la ejecución del plan de simplificación en Alemania y la continuidad del crecimiento en Brasil serán determinantes para que el mercado siga comprando la historia. La próxima cita relevante serán los resultados del tercer trimestre, donde se podrá medir si la erosión mayorista se acelera o por fin encuentra un suelo.




