La cuenta conjunta de resultados de Iberdrola, Repsol, Naturgy y Endesa se disparó un 45% en el primer semestre de 2026, hasta los 9.222 millones de euros. La cifra, recopilada por EFE y publicada por El Periódico de la Energía, pulveriza las estimaciones del consenso de analistas y confirma un arranque de año excepcional para las grandes energéticas del Ibex.
Detrás de esa subida hay un cóctel de factores: desde los altos precios del petróleo —avivados por el conflicto en el Golfo Pérsico— hasta el comportamiento estable de los negocios regulados de redes y las plusvalías generadas por operaciones corporativas como la venta del negocio mexicano de Iberdrola. Aunque todas mejoraron sus cuentas, dos compañías monopolizaron el protagonismo: Iberdrola por su fortaleza operativa y Repsol por el espectacular giro contable de sus inventarios.
Iberdrola y Naturgy: solidez en redes y apetito por comprar
Iberdrola reportó un beneficio neto de 4.336,4 millones, un 22% más que en el mismo periodo de 2025. Sin el impacto de la venta de las centrales térmicas en México —que aportó cerca de 800 millones en plusvalías—, el beneficio ajustado creció un 8%, hasta 3.565 millones. El ebitda, sin embargo, apenas avanzó un 0,3% y se situó en 8.050 millones, reflejo de un negocio estable pero sin grandes explosiones.
«Nos sentimos cómodos y si la tendencia sigue a lo largo de los próximos meses, les podremos dar unas noticias estupendas después del verano», afirmó Ignacio Sánchez Galán, presidente de la utility, al presentar las cuentas. La compañía reafirmó sus previsiones para el cierre de 2026, con un crecimiento del beneficio neto ajustado superior al 8%, apoyado en nuevas infraestructuras de redes y en la entrada de capacidad renovable.
Naturgy registró un beneficio de 1.215 millones, un 5,9% más, y elevó sus metas para el conjunto del año por encima de los 2.100 millones, lo que marcaría un nuevo récord para la empresa. Su ebitda mejoró un 4,5%, hasta 2.975 millones, y los ingresos subieron un 1,4%, a 10.097 millones. La compañía que preside Francisco Reynés se beneficia de un entorno de precios elevados de gas y petróleo, pero también de una disciplina financiera que le permite acumular una capacidad de inversión de entre 10.000 y 12.000 millones para potenciales adquisiciones.
La firma gasista y eléctrica acumula ya una capacidad financiera de hasta 12.000 millones, lista para dar el salto en adquisiciones que refuercen su presencia en electricidad.
Reynés señaló que la multinacional priorizará reforzarse en el segmento eléctrico, aunque sin cerrar la puerta a oportunidades selectivas en el gas, y apostó por negocios regulados o con integración vertical que den visibilidad a largo plazo.
La apuesta por los negocios regulados y la integración vertical revela una estrategia defensiva que prioriza la visibilidad de ingresos a largo plazo frente a la volatilidad del mercado mayorista.
Endesa y Repsol: regulación al alza y el efecto inventario

Endesa, la última en presentar, obtuvo 1.470 millones, un 41% más, impulsada por el crecimiento de sus negocios regulados. Los ingresos subieron un 1%, a 10.995 millones, y su ebitda se disparó un 20%, a 3.240 millones. Este tirón ha llevado a la eléctrica controlada por Enel a revisar al alza su previsión de beneficio ordinario para 2026, que superará los 2.400 millones, frente al rango de 2.300-2.400 millones comunicado en febrero. La compañía calificó este crecimiento de «sostenible y predecible».
Repsol fue la gran sorpresa. Su beneficio neto ascendió a 2.201 millones, un descomunal 265% más que en el primer semestre de 2025. La clave está en el efecto patrimonial de los inventarios: la subida del crudo, provocada por la guerra en Irán, revalorizó sus existencias y aportó 823 millones, frente al lastre de 400 millones del año anterior. El resultado ajustado, que mide el desempeño operativo, también creció con fuerza, un 134,7%, hasta 2.711 millones.
El consejero delegado, Josu Jon Imaz, intentó templar el relato. «Si dejamos fuera los efectos contables, la mejora real es del 15%, que está bien pero no es extraordinario», dijo, y pidió que no se ataque a una industria que, en pleno conflicto, garantiza el suministro de diésel y queroseno. Más allá del ruido geopolítico y contable, el negocio subyacente de Repsol muestra una evolución positiva pero modesta, muy lejos del brillo de la cabecera.
Más allá de los números: el doble filo de las plusvalías y la guerra en Irán
El fuerte incremento del beneficio agregado oculta, sin embargo, una dependencia notable de factores no recurrentes. Iberdrola ha sumado casi 800 millones por la venta de los activos mexicanos, una operación que maquilla un crecimiento orgánico (8%) sólido pero no espectacular. En Repsol, el efecto inventario ha inflado artificialmente la cuenta de resultados; si los precios del crudo se enfriasen por un alto el fuego en Oriente Medio, ese colchón desaparecería de golpe.
La guerra en el Golfo Pérsico es, en este semestre, un catalizador paradójico: sostiene los precios del barril y los márgenes de refino, pero a la vez estrangula las cadenas logísticas y genera incertidumbre sobre la demanda futura. Endesa y Naturgy, más expuestas al negocio regulado, muestran una senda más predecible, aunque con menor brillo en los titulares. La eléctrica controlada por Enel ha logrado capear la volatilidad y elevar sus metas gracias al tirón de las redes, mientras que la presidida por Reynés confía en un entorno de tipos estables y adquisiciones para marcar un nuevo récord.
De fondo, el sector energético español afronta un momento de transición en el que el resultado declarado puede separarse significativamente del desempeño operativo recurrente. Las cifras de junio son rotundas, pero el inversor que descuente solo el crecimiento del 45% sin mirar debajo de la alfombra de los extraordinarios corre el riesgo de tropezar en la segunda mitad del año.




