Los virus informáticos (malware) han estado presentes desde hace ya décadas, causando verdaderos estragos en algunos casos. Con el paso del tiempo, los códigos maliciosos han pasado de ser simples bromas a ser complejos programas que pueden realizar funciones de lo más variadas. Desde cifrar información, obtener contraseñas, hasta espionaje de datos bancarios, daños al sistema, etc.
Las dos plataformas más afectadas por estos virus son Microsoft Windows y Android, ambas coinciden con los sistemas operativos más usados. Por tanto, son los más jugosos para propagar este tipo de códigos maliciosos. No obstante, otras plataformas no se libran de este tipo de problemas, aunque son algo más seguras…
Un repaso a los virus informáticos más peligrosos de la historia
Morris

Morris es un tipo de malware particular, es un gusano que se propagó en noviembre de 1988. Aunque no era peligroso, llegó en un momento donde la ciberseguridad estaba muy verde.
En aquel momento, llegó a infectar al 10% de los 60.000 equipos conectados a Internet que existían en esa década. Nada asombroso si los comparas con algunos virus actuales, pero en la época representó un serio problema.
Incluso afectó a equipos gubernamentales, del Pentágono, de la NASA, etc. Aunque lo único que producía era una merma de rendimiento en los equipos infectados, así como crear procesos y archivos en algunas carpetas temporales.
Su autor fue Robert Tappan Morris, de ahí su nombre. En aquella época un joven estudiante de la Universidad de Cornell. En 1990 sería condenado a pagar más de 100.000 dólares y realizar 400 horas de servicios comunitarios. Después de eso, usó su talento para amasar una fortuna en Internet con varios proyectos y actualmente es profesor asociado del MIT (Massachusetts Institute of Technology).
CIH/Chernobyl

Otro de los peores códigos maliciosos de la historia fue CIH/Chernobyl, que hizo su aparición en 1998. Esta vez Internet si estaba en pleno auge, aunque la seguridad seguía siendo muy cuestionable.
Un estudiante de la Universidad de Taipéi llamado Chen Ing Hau desarrolló este malware que formateaba el disco duro del equipo afectado, eliminando toda su información.
Afectaba a Microsoft Windows 95 y Windows 98. Demostrando así la ineficacia de los antivirus de la época y afectando a 60.000 ordenadores de todo el mundo y produciendo pérdidas millonarias.
Melissa

En 1999 llegó Melissa. Éste virus llegaba a través del correo electrónico, con un mensaje que decía «Aquí está el documento que me pediste… no se lo enseñes a nadie«.
Un mensaje muy jugoso que hacía picar a las víctimas y al abrir el archivo, reenviándose a los 50 primeros contactos de la agenda e infectando al equipo.
Eso produjo pérdidas económicas muy importantes, calculadas en unos 80 millones de la época. Por ello, su creador, David L. Smith, fue condenado a prisión durante 20 meses. Después de eso, comenzó a colaborar con el FBI para encontrar al creador del virus Anna Kournikova.
I Love You

I Love You fue otro de los virus que amenazó los equipos de 2000, junto con el famoso efecto 2000. Éste logró un gran impacto en Internet, infectando a 50 millones de equipos en cada semana.
El estudiante de Filipinas Onel de Guzmán fue su creador. Y, probablemente, no se imaginaba que su obra terminase afectando a equipos del Pentágono o del Parlamento Británico. Finalmente se salvaría de la cárcel al carecer de leyes sobre este tipo de amenazas de seguridad en su país de origen.
Al igual que Melissa, este virus también usaba ingeniería social para captar a sus víctimas. Se propagaba por correo con un mensaje de amor «Love letter for you«. Cuando infectaba el equipo, sustituía los archivos por copias y trataba de robar información del usuario.
MyDoom

MyDoom fue otra de las amenazas de la historia de la informática. En este caso, aún no se sabe quién fue su creador, aunque se piensa que el origen es ruso.
El código malicioso apareció en 2004, convirtiéndose en el virus de expansión más rápida de la historia, llegando a reducir el tráfico de Internet en un 10%.
Llegaba en forma de mensaje con mensajes con las palabras «Error» o «Prueba». Una vez se activaba se abría el bloc de notas de Windows y aparecía un texto ilegible y se reenviaba a todos los contactos del usuario. Incluso contaba con una puerta trasera (backdoor) que permitía a el acceso remoto a los equipos infectados.
Conficker

En 2008 llegaría Conficker, un malware capaz de auto-replicarse y con funciones bastante más dañinas que los anteriores. Llegó a infectar al 6% de los equipos de todo el mundo en esa fecha.
Una vez infectaba a un equipo, desactivaba varios servicios de Windows. También descargaba un troyano para poder realizar otras tareas maliciosas en el equipo.
El virus causó tantos problemas que se llegó a ofrecer una recompensa para quien señalase a su creador. El que lo lograse tendría un cheque de 250.000 dólares, aunque no se llegó a encontrar.
WannaCry

WannaCry es un malware de tipo ransomware, es decir, que cifraba el contenido del equipo afectado, haciendo imposible el acceso a la información y pidiendo un rescate para conseguir la clave para descifrarlo.
Se detectó en diciembre de 2018, de origen norcoreano, y llegó a infectar a empresas de todo el mundo, hospitales, organizaciones, y muchos usuarios particulares. En España, una de las compañías más afectadas fue Telefónica. De hecho, la compañía española llegó a pedir a sus empleados que apagasen los equipos para evitar que se pudiera seguir propagando por su red.
Las pérdidas fueron bastante importantes (se estiman en 200 millones de euros), especialmente en las empresas que no tenían un backup o copia de seguridad de sus datos. Además, alguno se vieron obligados a pagar el rescate de 300 dólares que se pedía a cambio de las claves.
Sasser

En 2004 llegaría otro temido gusano llamado Sasser. Afectaba a equipos con sistema operativo Windows XP y 2000.
Aunque en un inicio se creyó que era de origen ruso, después se pudo saber que fue creado por un estudiante de informática de 18 años llamado Sven Jaschan.
Sasser aprovechaba un desbordamiento de buffer de LSASS para sus fechorías, causando desconexiones de los equipos infectados, y siendo realmente molesto.
Llegó a afectar a millones de equipos, así como a sistemas de grandes compañías y organizaciones importantes. Entre las más afectadas se encontraban la Universidad de Missouri, la compañía Delta Air Lines, y la agencia Agence France-Presse.


















































































