Ryanair denuncia 17.000 vuelos retrasados en tres meses y exige a Enaire soluciones urgentes

La aerolínea irlandesa denuncia un incremento del 47% en los retrasos desde abril y afirma que España ya supera a Francia como el peor proveedor de control aéreo de Europa. Pide al Gobierno que exija soluciones a Enaire antes de que el verano multiplique las incidencias.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ryanair denuncia 17.000 vuelos retrasados en la red de Aena desde el 1 de abril, un 47% más que en el mismo periodo del año anterior.
  • ¿Quién está detrás? La aerolínea irlandesa culpa a Enaire, el gestor de navegación aérea español, de falta de controladores.
  • ¿Qué impacto tiene? 3,1 millones de pasajeros han visto alterados sus planes de viaje, y España se convierte en el país con peor desempeño de control aéreo en Europa, superando a Francia.

Ryanair ha lanzado este martes una advertencia directa al Gobierno y a Enaire: o se actúa de inmediato para solucionar los retrasos en el control aéreo español o el verano puede convertirse en un caos para millones de viajeros. La aerolínea de bajo coste ha contabilizado 17.000 vuelos retrasados en los aeropuertos de Aena desde el pasado 1 de abril, lo que ha afectado a 3,1 millones de pasajeros en apenas tres meses. Según los datos que ha hecho públicos, la puntualidad de sus operaciones se ha deteriorado un 47% respecto al mismo periodo del año anterior.

El deterioro no se limita a las cifras globales. Ryanair señala que España ha sobrepasado a Francia como el proveedor de control aéreo con peor rendimiento de Europa. De hecho, los retrasos imputables a la gestión de Enaire son ya un 18% más altos que los que registran los controladores galos. La low cost insiste en que no existe un problema de tráfico imprevisto, sino una incapacidad crónica de planificación.

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Enaire defiende 70 medidas, pero Ryanair replica: ‘Los pasajeros no ven ningún beneficio’

Desde el gestor de navegación aérea se argumenta que el incremento de la demanda se ha abordado con más de 70 actuaciones, entre ellas la contratación de 79 nuevos controladores. Sin embargo, la aerolínea irlandesa considera que esas medidas no se traducen en mejoras tangibles. ‘Nuestros pasajeros no ven ningún beneficio‘, ha subrayado en un comunicado. La compañía recuerda que los horarios de vuelo se publicaron con meses de antelación y que el pico de verano era perfectamente previsible.

La baja de programación de personal es el centro de la crítica: ‘Enaire no logró contratar, programar ni desplegar un número suficiente de controladores para satisfacer la demanda‘, denuncia Ryanair. La queja se alinea con una realidad que los sindicatos de controladores llevan meses señalando: la escasez de efectivos y la falta de inversión en formación arrastran al sistema a cuellos de botella cada temporada alta.

Moncloa guarda silencio mientras el turismo aguanta el golpe

Hasta el cierre de esta edición, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible no se ha pronunciado oficialmente sobre las acusaciones de Ryanair. Mientras, cada día de retraso en pleno mes de julio supone miles de pasajeros esperando en las terminales y un daño difícil de cuantificar para la imagen de los aeropuertos españoles. La aerolínea pide al Ejecutivo que ‘deje de aceptar excusas y exija acciones inmediatas‘ para garantizar un servicio eficiente.

Los horarios de vuelo se publican con meses de antelación. Si Enaire no despliega suficientes controladores para atender la demanda, el problema no es de tráfico, sino de planificación.

El colectivo de controladores, a través de USCA, ha apuntado en otras ocasiones a la sobrecarga de trabajo y a la necesidad de reforzar la plantilla de forma estructural. La bronca de Ryanair, aunque ruidosa, pone el dedo en la llaga de un sistema que arrastra déficits sin resolver.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de los retrasos va mucho más allá del enfado de una aerolínea. Los 3,1 millones de pasajeros afectados representan conexiones perdidas, vacaciones truncadas y una cadena de incidencias que se replica en hoteles, touroperadores y destinos turísticos. La zona cero del problema abarca prácticamente toda la red de aeropuertos de Aena, con especial incidencia en los grandes centros vacacionales: Palma de Mallorca, Málaga, Alicante, Barcelona y Madrid son los puntos donde cada minuto de demora tiene un coste económico y reputacional más alto.

El dato que resume la crisis es el 47% de incremento de los retrasos respecto al mismo trimestre de 2025. Ryanair, que opera una flota de más de 100 aviones con base en España, depende en gran medida de la fluidez del espacio aéreo para mantener su modelo de rotación rápida. Cada parón en tierra dispara sus costes y erosiona la confianza del viajero.

La batalla entre Enaire y la aerolínea reproduce una tensión que no es nueva. En verano de 2019 ya hubo voces que alertaron del desfase entre la oferta de slots y la capacidad real de control, y más atrás, en 2010, el cierre masivo del espacio aéreo por el conflicto de controladores dejó una cicatriz que quince años después sigue sin sanar del todo. La lectura estratégica es que cada temporada alta se aplican parches —contrataciones de última hora, reorganización de turnos— pero no se aborda la planificación a largo plazo que demandan aerolíneas y sindicatos.

Observamos un riesgo claro: a pocas semanas de que el tráfico alcance su pico estival, la credibilidad del gestor español está bajo mínimos a los ojos de las compañías que mueven millones de turistas. Ryanair ya ha puesto el foco público. Si otros operadores como Vueling o easyJet se suman a la protesta, el Gobierno podría verse forzado a una intervención política que hoy esquiva. La ventana de julio y agosto determinará si las 70 medidas de Enaire empiezan a notarse en el panel de salidas o si el verano de 2026 se convierte en una cronica anunciada de retrasos y perjudicial para la marca España.


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