Strategy, el mayor tenedor corporativo de bitcoin, ha vendido 3.588 unidades de la criptomoneda por 216 millones de dólares y ha asumido una pérdida contable de 55 millones. La transacción marca un giro forzoso en su modelo de acumulación pura y confirma que incluso las ballenas cripto necesitan liquidez.
Claves de la operación
- Liquida 3.588 BTC con minusvalías de 54,8 millones. La cifra se enmarca en un plan para vender hasta 1.250 millones de dólares en bitcoin.
- Necesidad de caja para pagar dividendos y cubrir gastos. Las acciones preferentes STRC cotizan con un descuento del 12%, dificultando la financiación externa.
- La retirada del mayor comprador corporativo añade presión bajista. JPMorgan estima que Strategy ha representado el 70% de los flujos de bitcoin en el año.
La necesidad de efectivo resquebraja el dogma de Saylor
La compañía, rebautizada este año como Strategy, se había convertido en el símbolo de la adopción empresarial del bitcoin. Su presidente, Michael Saylor, defendía la acumulación perpetua: comprar y no vender. Sin embargo, la realidad financiera ha forzado a la tesorería a romper esa promesa. La venta de estos 3.588 bitcoins se produjo en dos tramos: 1.363 unidades a un precio medio de 59.256 dólares y otras 2.225 a 60.773 dólares. El coste medio de adquisición de la empresa se sitúa en los 75.476 dólares por bitcoin, lo que arroja una pérdida contable de 54,8 millones de dólares.
La necesidad de liquidez responde a una estructura financiera bajo presión. Strategy arrastra costes operativos (sueldos, infraestructura) y, sobre todo, el pago de dividendos de sus acciones preferentes perpetuas (STRC). Estas emisiones, que en en su momento permitieron captar capital para seguir comprando bitcoin, ahora cotizan con un descuento cercano al 12% en el mercado secundario. Eso impide a la compañía colocar nuevas emisiones en el primario y la obliga a buscar caja en su cartera de criptoactivos.
El giro de Strategy no es repentino. Ya en mayo, el propio Saylor abrió la puerta a las ventas al afirmar que «sería absurdo» no hacerlo, argumentando que las agencias de calificación valoraban sus tenencias en cero si no se materializaban. Un mes después, la tesorera se desprendió de 32 bitcoins, un gesto para «inocular al mercado». Y la semana pasada, el consejo aprobó un plan de venta de hasta 1.250 millones de dólares en bitcoin. El lunes, la máquina se puso a funcionar a pleno rendimiento.
La estrategia de Saylor se ha topado con la realidad del flujo de caja. Strategy no genera beneficios operativos y su única fuente de ingresos recurrentes es la actividad de software empresarial, insuficiente para cubrir sus gastos. La dependencia de la financiación externa se ha vuelto una losa en el actual entorno de tipos altos y aversión al riesgo cripto.
Strategy compró la narrativa de la reserva de valor perpetua, pero el flujo de caja ha dictado otra cosa.
El mercado siente la ausencia de su principal ballena
El impacto no se ha limitado a las cuentas de Strategy. El bitcoin cayó un 2% en los minutos posteriores al anuncio, llegando a retroceder un 3,9% antes de rebotar y cerrar la sesión europea en torno a los 63.500 dólares, un 1,5% al alza. La reacción instantánea del mercado refleja la dependencia que el ecosistema cripto ha generado hacia las compras de la antigua MicroStrategy. Según JPMorgan, Strategy ha adquirido este año 13.700 millones de dólares en bitcoin, lo que supone más del 70% de los flujos de capital que la criptomoneda ha recibido en 2026.
La retirada del mayor comprador corporativo da argumentos a quienes dudan de la sostenibilidad del precio del bitcoin cuando la demanda institucional no está respaldada por fundamentales de uso. En un mercado bajista que ya acumula nueve meses, la pérdida de ese soporte añade un factor de incertidumbre. Strategy aún conserva 843.775 bitcoins en cartera, y el mercado observa con lupa si las ventas continuarán para cumplir con el plan de 1.250 millones de dólares.
La situación de Strategy también plantea interrogantes sobre el papel del bitcoin como activo de reserva corporativo. Si la empresa que más ha hecho por legitimar esa tesis se ve forzada a vender en un entorno de precios deprimidos, otras compañías que hayan replicado el modelo —a menor escala— podrían enfrentarse a presiones similares. El riesgo de un desapalancamiento forzoso en cascada añade nerviosismo a un mercado ya de por sí frágil tras un largo invierno cripto.

La venta de Strategy y el espejo para el ecosistema español
El caso de Strategy es un recordatorio de los riesgos de utilizar el bitcoin como activo de tesorería corporativa. Desde 2020, cuando la empresa comenzó a acumular, su apuesta se convirtió en un fenómeno global que inspiró a pequeños inversores e, incluso, a algunas empresas europeas a explorar la vía cripto. En España, sin embargo, ninguna compañía del IBEX 35 ha replicado ese modelo. El regulador, la CNMV, ha reiterado en sus comunicados la extrema volatilidad de los criptoactivos y la falta de protección al inversor. El interés institucional ha crecido, pero lo ha hecho de forma muy cautelosa, a través de productos regulados y con exposición limitada.
Las minusvalías de 55 millones de Strategy, aunque pequeñas frente a sus 15.000 millones en tenencias totales, ponen de manifiesto la fragilidad de un modelo basado en la apreciación perpetua del activo. En un entorno español donde la inversión en cripto sigue concentrada en el segmento minorista y fondos cotizados, la noticia refuerza las voces que abogan por la prudencia. La posibilidad de que Strategy acelere sus ventas y desencadene una espiral bajista es, hoy por hoy, un escenario que los analistas no descartan.
Cosas que pasan en 2026.




