Estamos a punto de llegar a Navidad, esa época del año en la que a todos nos entra una época consumista en la que tenemos -necesariamente- que consumir. Compra de regalos, de comida… Pero también de Lotería. Es una carrera por comprar un décimo tras otro, aunque sabes que las posibilidades de que te toquen son mínimas.
Además, todos los años te dices lo mismo: «con el dineral que me gasté el año pasado, este no compro ni un décimo». Sin embargo, queremos darte algunas razones para que te líes la manta a la cabeza (aunque siempre con moderación).
El olvido
Sí, se te ha olvidado que el año pasado NO te tocó y te prometiste que no ibas a volver a jugar. Sabes que es muy complicado, pero aun así te vas a lanzar a comprar décimos a diestro y siniestro. Nuestro cerebro, explican los sociólogos, tiende a no recordar las situaciones negativas, por lo que de un año a otro ya no tenemos consciencia de lo ocurrido 365 días antes.
A esto contribuye también nuestro alrededor. Los anuncios, los medios de comunicación… Sólo nos centramos en la parte más bonita, en el ganador, y no en aquellos que jugaron y no ganaron. Al final todos queremos ser como el que ha salido en la tele descorchando el champagne.
¿Por qué no voy a ser yo?
Existe un falso optimismo que nos lleva a pensar que tenemos muchas posibilidades de ser los agraciados del sorteo. El Profesor Kevin Benett asegura que nuestro cerebro ante determinadas situaciones se arriesga más de lo que debería. Al parecer, es un fenómeno de estudio por parte de la neurociencia.
A juicio de este experto, mientras existan posibilidades estamos predispuestos a maximizarlas, en lugar de a minimizarlas. Por tanto, siempre tendremos tendencia a comprar lotería pensando que vamos a ser los agraciados con el premio gordo.
Presión social
Nos ha pasado en la redacción de Merca2. La situación ha sido la siguiente. Hemos preguntado si alguien quería jugar Lotería de Navidad. Silencio en la sala. Hemos vuelto a insistir, y se ha escuchado un «si jugáis yo llevo uno». A continuación, el resto han ido pidiendo décimos: yo otro, yo tres… Y así sucesivamente.
Este pequeño experimento se reproduce a lo largo de los días previos al sorteo de Navidad. Nadie se imagina haber ido a un sitio con amigos, y que todos hayan comprado décimos menos nosotros. Por si acaso toca. Así que, a desembolsar dinero toca.
El beneficio mitiga la pérdida
Somos conscientes de que tenemos muy pocas posibilidades. Tan sólo un 5%, según reconoce la propia Loterias y Apuestas del Estado. Sin embargo, el mero hecho de tener la posibilidad de amortizar la pérdida con la ‘pedrea’ nos ayuda a minimizar el riesgo. Así que es natural que pensemos que es el momento de lanzarnos a por el décimo.
Los sociólogos reconocen que es un factor vital y a tener en cuenta. Ahora bien, debemos asumir que hay un cierto riesgo y que no podemos lanzarnos a comprar a diestro y siniestro. Hay que hacerlo moderadamente.
Es una tradición

No cabe duda de que la Lotería de Navidad es algo que está arraigado en la costumbre de los españoles. No jugar es como pensar que no vamos a ser capaces de cenar con la familia, de poner el árbol o de ir a Cortylandia (los que vayan). Esto es igual, no se plantea la opción de no hacerlo, porque es algo que se ha transmitido de abuelos a padres y nietos.
La ilusión de ser el ganador
Por mucho que no queramos, la mente nos juega malas pasadas y nos hace pensar en qué pasaría si… Así que todos hemos pensado en algún momento qué haríamos si nos tocaran los 400.000 euros del gordo. O qué haríamos si lográsemos «un pellizquito». El famoso tapar agujeros, cambiar el coche, renovar la casa…
Es inherente al ser humano, y por eso cuando tenemos ocasión de intentar cubrir esa fantasía lo hacemos. Preferimos optar por errar por comisión que no por omisión. Es decir, preferimos perder por jugar que por no jugar, ya que tú has hecho todo lo que está en tu mano para lograrlo: comprar el décimo, si no ha tocado es por factores externos.
La falsa creencia de la suerte
Otro de los factores que influyen, según los psicólogos, es el hecho de asociar hechos buenos de nuestra vida a que nos van a traer suerte. De ahí que siempre tendamos a jugar esa fecha que ha resultado una buena noticia para nosotros: el nacimiento de nuestro hijo, el aniversario de boda, el día en el que empezamos a salir… Motivos hay muchos, cada uno tiene el suyo.
Sin embargo, esta falsa ilusión es algo generado por nosotros mismos. Tendemos a buscar aliados para pensar que nuestra suerte va a cambiar. Pero como el destino y la realidad se ocupan de hacernos ver, no tienen ninguna correlación.
Este año me lo he ganado

Volviendo al inicio, el doctor Kennet explica que en muchas ocasiones se nos olvida el funcionamiento de la suerte. Es decir, tendemos a pensar que -al final- la suerte va a equilibrar todo. Es decir, quien pierde piensa que como ha perdido mucho terminará ganando; mientras que quienes arriesgaron y ganaron, tienden a ser más cautelosos. Kennet nos recuerda que eso es absurdo. Una vez que las bolas están en el bombo, las posibilidades son idénticas para todos los números. La cantidad de probabilidades que tenga cada uno van a depender, exclusivamente, de nosotros mismos.
Por envidia
El desgraciado del vecino tiene un cochazo y yo tengo que conformarme con uno que tiene diez años. Tiene una casa en la playa, y yo no puedo. Y todo así. ¿Lo mejor? Que pensamos que el de al lado no pega ni chapa y que no se merece lo que tiene. Así que –aunque sea un fenómeno inconsciente- tendemos a jugar a la Lotería para intentar equipararnos a los demás.
Creemos que va a ser la solución a todos nuestros males, y que gracias a ese décimo que vamos a cobrar vamos a tener la ocasión de ser como ese al que -aunque no nos demos cuenta- estamos envidiando.
No vamos a ser adictos
Todos sabemos que el juego genera adicción. Sin embargo, una vez al año no hace daño. Así que aunque nunca compremos, todos los factores anteriores nos llevan a gastarnos el dinero en un decimito de lotería en Navidad.
Comienza la cuenta atrás. ¡Que haya suerte!




Ahora que es uno de los hombres de moda pide, según Vanitatis, más de 20.000 euros por acto, muchos creen que nada en la abundancia. Pero la mayoría olvida que el presentador tuvo que coser efímeros trabajos en autonómicas y cadenas menores como Intereconomía durante ocho años, que es lo que va entre el año que se dejó de emitir Ankawa en TVE, 2006, y 2014, año en el que Bertín se puso al frente de En la tuya o en la mía.
Para los amantes del mundo del cómic americano también se ha abierto un debate bastante curioso. Esta claro, eso sí, que los amantes del universo Marvel se decantarán por Netflix, que sigue apostando por dar soporte a las aventuras audiovisuales de los enmascarados de la compañía Disney. Como ejemplo de éxito contrastado tenemos a Daredevil.
HBO ha aterrizado en España con una tarifa única de 7,99 euros al mes por disfrutar del servicio. Los usuarios pueden vincular cinco pantallas a la cuenta, aunque solo pueden hacer uso simultaneo de dos de ellas.
Netflix permite utilizar Paypal como método de pago; mientras que, por ahora, la productora HBO no dispondrá de esta opción para sus clientes a la hora de desembolsar la cantidad mensual. Por ahora, solo acepta Visa y Mastercard.
HBO llega a España con los siguientes dispositivos disponibles: se puede acceder a través de la web, teléfonos móviles y tabletas. Por su parte, Netflix cuenta con servicios en Smart TV y videoconsolas (PlayStation 4 y XboxOne).
Si eres un fanático del universo fantástico de G. R. R. Martin debes tenerlo claro: HBO aterriza en España con una de las series más seguidas de la televisión mundial. En este sentido, puede verse más afectada la plataforma de Movistar +, ya que era la única que ofrecía este contenido en España.
Ambas plataformas de reproducción de contenido online ofertan un mes de prueba gratis para nuevos usuarios. Esta promoción puede convertirse en la tabla de salvación para todos aquellos indecisos que no sepan a donde acudir.
Netflix cuenta en su parrilla con una gran cantidad de series de producción propia con bastante éxito: Daredevil, Narcos, Stranger Things, Bojack Horseman… Además, de otros grandes éxitos de la televisión como Breaking Bad, Sons of Anarchy o The walking Dead.

Sea como sea, todos ellos coincidieron en la necesidad de reclamar al Gobierno una mayor atención a la Industria. Especialmente en nueve puntos: política energética; infraestructuras logísticas; I+D+i; Formación y Empleo; Regulación inteligente; Fiscalidad; internacionalización; potenciación del Tejido Industrial y Sostenibilidad. Aspectos que los firmantes del acuerdo consideran relevantes para garantizar el futuro de nuestro país.

















Una situación que para algunos inspectores fiscales consultados por Merca2.es no está tan clara. Reconocen que «si bien es cierto que Hacienda puede optar por embargar las rentas, no tenemos muy claro que proceda hacerlo de una vivienda». Según explican «no se trata de una relación comercial», tal como Hacienda hace creer en los escritos enviados; además, al tratarse de una primera vivienda «es muy discutible» que puedan decidir ese embargo, dado que es un contrato estrictamente privado.
El banco no se ha sabido anticipar a los cambios del mercado, y cuando ha intentado adaptarse, el volumen de activos gestionados y de dudoso cobro o improductivos han resultado ser un problema mayor de lo esperado. Es el caso de la compra del negocio de tarjetas de crédito tanto de Citi como de Barclays, cuando el negocio va más bien por la vía “fintech”.
Están intentando por todos los medios sanear su balance, ya sea mediante la reducción de costes despidiendo empleados (se reducen en un 2,1% con respecto al mismo trimestre del año anterior), cierre de oficinas, reducción de costes como el de la publicidad o los seguros…

«Aunque haya matizado su discurso, hay que ver como sería capaz de gestionar este proceso. Echar a tanta








¿Su mentor? El cocinero Paco Romero, un chef con estrella Michelin y con una visión única para la cocina. Después de años de trabajo, el chef por fin abrió el restaurante que parece ser el conjunto de una película de ciencia ficción aliada a la buena gastronomía. Son sólo 12 asientos y cada comensal tiene que pagar alrededor de 1.500 euros para cenar, o para vivir una experiencia única.
Los emojis de los tres monos tapando los ojos, orejas y boca, son los que ilustran el proverbio japonés: no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal. Lo clásico.






Fue despedido en mayo de 2015 como consejero delegado del BBVA, aun así tuvo tiempo de convertirse en el Ejecutivo mejor pagado del Ibex35. El total de su retribución de 20,5 millones de euros. ¿Cómo es posible llegar a ese salario en sólo 5 meses? Sencillo. Percibió 1,2 millones en concepto de sueldo y otros 19,25 por el fondo de pensiones que tenía de la entidad.
Sí amigos. El principal responsable de haber llevado a la quiebra a Abengoa es el segundo ejecutivo mejor pagado de nuestro selectivo. Ni más ni menos que 15,8 millones se ingresó en el bolsillo el año pasado. No es de extrañar, teniendo en cuenta que el Consejo de Abengoa era el mejor remunerado de todo el selectivo.
Consejero Delegado de FCC hasta el verano de 2015. Un tiempo en el que tuvo tiempo de embolsarse 14,6 millones de euros. Pudo abandonar la compañía sin renunciar al blindaje de su contrato porque tenía una cláusula que se lo permitía si se producía un cambio en el accionariado.
El consejero delegado de Inditex dirige la compañía más valorada de todo el Ibex, pero no es el mejor pagado. Durante el año pasado ingresó 12,17 millones de euros por su gestión al frente de la textil.
El presidente del fabricante de trenes Talgo está estos días de enhorabuena. Parece que su empresa ha logrado hacerse con el mega contrato de Renfe para fabricar 15 trenes. Su salario este año está por ver, pero el curso pasado se embolsó 11,2 millones de euros.
La primera mujer de este ranking, y la primera presidenta de un banco en nuestro país. La máxima responsable del Santander se embolsó 9,8 millones de euros. Una cantidad que corresponde a 7,5 millones de euros de sueldo base y otros 2,3 millones del plan de pensiones.
Quizá es de los más desconocidos para el público en general, pero es el Presidente de IAG. Es decir, de la matriz de Iberia y British Airways. Por su trabajo se embolsó el año pasado casi 10 millones de euros. Nueve millones vienen del suelo y el resto de la pensión que le pone la compañía.
Es el presidente de Iberdrola, y por su labor recibió en 2015 un salario de 9,5 millones de euros. Sin aportación del plan de pensiones. Dinero en metálico puro y duro. La compañía en el último trimestre ha logrado unos beneficios de más de 2.000 millones de euros, un 6,4% más. Todo ello pese a la depreciación de la libra.
Les presentamos al consejero delegado de Ferrovial. Su salario alcanza los 9,37 millones de euros. De ellos, casi nueve millones corresponden al sueldo recibido en dinero contante y sonante.
El presidente de la Fundación Telefónica abandonaba este año la presidencia de la operadora. En su último curso completo percibió una remuneración de 8,79 millones de euros. Ahora su salario pasa a depender de la Fundación, aunque continúa como consejero de Telefónica.






Decisiones de gestión erróneas que han motivado que el déficit haya engordado, año tras año, y la audiencia descendido en el mismo porcentaje. Expertos consultados por Merca2 consideran inaudito que TVE esté muy por debajo de los dos dígitos porcentuales. Algo impensable hace quince años.
El anterior presidente de la Corporación, Leopoldo González-Echenique, llegó a reconocer en 2014, en sede parlamentaria, que con 975 millones de presupuesto era imposible hacer una televisión solvente económicamente Unas declaraciones que causaron estupor e indignación por aquellos días en medios profesionales que, por echar más leña al fuego, añadieron que tampoco era posible mantener un modelo televisivo en condiciones de competir, no ya con Atresmedia o Mediaset sino, por ejemplo, con autonómicas cuyo presupuesto anual no superaba los treinta o cuarenta millones de euros, como la asturiana o la de Castilla y León.








