Que la reina Letizia es un personaje público no es un secreto para nadie. La esposa de Felipe VI siempre está en el ojo del huracán y es que es asidua en protagonizar titulares en los medios de comunicación. Parece que la conocemos a fondo, pero, ¿es cierto todo lo que nos pretenden mostrar?
Existen muchos sectores críticos con la figura de la reina. La definen por su carácter complicado. Sin embargo, todos esos datos y más no podremos verlos en su biografía oficial. Mucho es el pasado de la experiodista y, como es lógico, muchas serán las experiencias que haya vivido antes de conocer al anterior rey. Lo extraño es que nada de esa vida anterior aparezca en los textos oficiales.
Parece que a quien las haya escrito se le ha «olvidado» poner algunos datos que serían de vital importancia para conocer en realidad la vida de la madre de las infantas. Descubre esos datos prohibidos que no aparecen en la biografía oficial de la reina Letizia.
Su tiempo en México, algo escabroso para la reina Letizia

Su etapa en México es una de las más desconocidas de la reina Letizia. Estuvo en el país azteca durante nada menos que ocho meses y allí fue donde empezó a vivir de verdad. Probó el tequila, trabajó mucho y también conoció a muchas personas.
Es en este tiempo en el que podrían darse todos los temas polémicos con los que la Casa Real puede no estar de acuerdo. Y es que, como toda mujer normal, Letizia usó esa etapa fuera de su país de origen para exprimir la vida al máximo.
Destacan, sobre todo, los menos tradicionales, sobre todo dentro del ámbito real, como son los amorosos. Era una mujer joven, libre, pero es escabroso el tema de que podría haber estado con un hombre casado.
También estuvo en Colombia

En la época en la que aún estaba en la universidad y durante su juventud, pasó un tiempo en Colombia. La juventud de la reina Letizia fue de lo más alocada, y cuenta con varias anécdotas destacables de ese tiempo.
Consiguió irse al país gracias a una beca, pues siempre fue una excelente estudiante y una mujer muy profesional, comprometida. Allí montaba a caballo, hizo autostop, bailó salsa, viajó en autobús por el país y probó el aguardiente.
Su pasado es muy interesante a nivel cultural. Todas esas vivencias han contribuido a formar a la persona que ahora es la reina consorte de España.
Fue azafata en su primer empleo

Otro dato escabroso es que, durante su primer empleo, fue azafata. Allí llegó incluso a promocionar cigarrillos de una marca que ya ha desaparecido.
La Familia Real tiene muy en cuenta todos estos hechos, ya que funcionan como un ejemplo para la población. No es común, por no decir que es prácticamente imposible, ver a algunos de sus miembros fumando en público.
Por ello, este dato de doña Letizia podría no ser del agrado total de quienes se encargan de editar sus biografías oficiales.
De pequeña, la reina Letizia practicó el baile

Ya desde pequeña, Letizia sabía que quería destacar. Era una chica meticulosa y siempre siguiendo las técnicas que le enseñaban. Esta pasión por la perfección la llevó a apuntarse a clase de baile.
Sin embargo, su propia profesora ha comentado que, de tan meticulosa y perfeccionista que era, el baile salía perfecto, pero daba una sensación de frialdad.
Y esta característica es con la que más se define a la reina Letizia entre su círculo más cercano.
La reina Letizia, también sensible

Los que convivieron con ella en su etapa de juventud la definen como una persona recta, sí, pero también muy sensible. Cuando llegó a México, no entendía la servicialidad que caracteriza a los integrantes del país.
Tampoco veía correcto que la llamaran señorita o que le abrieran la puerta del coche. Con este perfil, poco se entiende que se haya podido acostumbrar alguna vez a su papel dentro de la Casa Real.
Independiente, fuerte y segura de sí misma. Una mujer de armas tomar que vio cómo su vida daba un giro de 180 grados.
Sus manías secretas

La reina Letizia también es humana. Y, por tanto, tiene sus manías. Dicen de ella que sigue fumando y que aprovecha cualquier ocasión en la que no está en público para hacerlo. De hecho, podría incluso usar algún cuarto de baño.
En su bolso lleva siempre un paquete de cigarrillos y un bolígrafo azul. Es ambidiestra. En su juventud se comía las uñas, cosa que define a la perfección su personalidad nerviosa. Pero esa manía la dejó atrás.
Antes usaba gafas, complemento con el que nunca la hemos vuelto a ver.
La vida amorosa de Letizia, a juicio

Si hay algo que llamó la atención desde el primer momento de la reina Letizia, fue su vida amorosa. Divorciada de Alonso Guerrero, fue este hecho, junto al de que era una plebeya de clase media, el que más tardaron en aceptar los entonces reyes y padres de Felipe.
Con Guerrero mantuvo nueve años de noviazgo y uno de matrimonio. Sin embargo, se siguen viendo en ocasiones como buenos amigos. En su etapa en México se la ha relacionado con varias personas.
Además, también se le atribuye algún novio en España y poco antes de conocer al entonces Príncipe de Asturias. No obstante, ella los denominaba «amigos».
Un mundo al que le ha costado adaptarse

Viendo la personalidad de la reina Letizia y sus aspiraciones en la vida, no cabe duda de que la realeza es un mundo al que le ha costado mucho adaptarse.
Tuvo que abandonar su sueño de contar con su propio programa de televisión para pasar a ser la esposa de un rey. Su carácter parece haberse vuelto más distante conforme han pasado los años.
Su rostro, normalmente serio, refleja la presión a la que debe verse sometida en su día a día.






























































