Red Eléctrica aflora 12 GW de nueva capacidad eléctrica tras renuncias y cambios regulatorios

La compañía desbloquea capacidad en 108 subestaciones para centros de datos y grandes industrias. La revisión del criterio dinámico y la derogación de la reserva de julio explican un incremento que alcanza los 22.970 MW en demanda.

12 gigavatios. Esa es la cifra que ha vuelto a colocar a Red Eléctrica en el centro del tablero energético español. El operador del sistema ha aflorado de golpe nueva capacidad de acceso para demanda en las redes de distribución, un respiro para los centros de datos y las industrias que se topaban con el veto técnico de los nudos saturados.

Según ha confirmado Red Eléctrica y recoge El Periódico de la Energía, el afloramiento asciende a unos 12 GW, una cantidad que triplica la cifra que el propio operador había comunicado de forma directa tras la renuncia de 16 permisos en la red de transporte (1.040 MW). La lectura inmediata del sector es clara: lo que parecía un atasco estructural empieza a liberarse.

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Las razones son múltiples. Por un lado, las renuncias de proyectos que no han cumplido los hitos administrativos exigidos, por el Real Decreto-ley 7/2026. Por otro, la caducidad de permisos que arrastraban años sin avance. Pero el verdadero motor del giro hay que buscarlo en una revisión técnica que ha multiplicado la capacidad declarada como disponible.

Fuentes de Red Eléctrica restan dramatismo: aseguran que las variaciones entre publicaciones mensuales son habituales y que obedecen a la gestión ordinaria de la capacidad. El Ministerio para la Transición Ecológica, por su parte, apunta a la combinación de desbloqueos, desaparición de reservas y acuerdos entre transportistas y distribuidores.

El recálculo del criterio dinámico que desató la tormenta de megavatios

El análisis de Temos AI sobre la evolución de los datos de Red Eléctrica es revelador. Con la entrada en vigor de la Orden TED/82/2026, que endurecía los requisitos técnicos frente a huecos de tensión, el operador se vio obligado a recalcular el llamado criterio dinámico de acceso. Ese simple cambio contable —porque es, en esencia, un cambio de cálculo— permitió que entre mayo y junio el margen de acceso para demanda en 48 nudos del corredor cantábrico pasara de 11.832 MW a 21.498 MW. Para almacenamiento, la cifra casi se duplicó: de 19.410 a 41.398 MW.

Doce gigavatios de capacidad no desaparecen ni aparecen por arte de magia: estaban ahí, sepultados bajo capas de normativa y caducidades que el nuevo marco ha levantado de golpe.

El recorrido posterior fue casi una montaña rusa regulatoria. El 3 de junio, Red Eléctrica reclasificó esa capacidad como no otorgable al amparo del artículo 13.6 del Real Decreto-ley 7/2026, pero un mes después, el Real Decreto-ley 18/2026 derogó ese precepto. Consecuencia inmediata: en la actualización del 1 de julio, esos mismos nudos volvieron a aparecer con capacidad disponible, y además con cifras aún mayores: 22.970 MW para demanda y 45.290 MW para almacenamiento.

La capacidad aflorada es real, pero frágil: depende de un marco normativo que cambia al ritmo de los reales decretos-ley.

Y la tendencia se ha contagiado. Temos AI ha detectado que el recálculo ya no es exclusivo del norte: en julio se ha extendido a Comunidad Valenciana, Andalucía, Murcia, Galicia y Cataluña. La fotografía final es la de un sistema que se está reconfigurando nudo a nudo, con los algoritmos de acceso ajustándose a la nueva realidad normativa.

108 subestaciones y el mapa de la nueva capacidad

Los datos de Orka Energía confirman el terremoto estadístico. Su comparativa entre junio y julio arroja un incremento de 12.405 MW en la capacidad destinada a demanda CEP, de 20.882 MW en la categoría No CEP y de 32.424 MW tanto en almacenamiento MPE como MGES. En conjunto, el informe cifra en 98.135 MW el volumen neto de capacidad liberada durante ese periodo, aunque concentrado en apenas 108 subestaciones, mientras que otras 492 no registraron cambios.

Entre los principales focos de crecimiento destacan Villanueva del Rey 400, Vitoria 400 y Fuente de Cantos 400, que lideran la recuperación de capacidad en la red de transporte. Son puntos estratégicos donde la demanda industrial llevaba meses esperando una señal.

El procedimiento que se abre ahora es conocido. La normativa establece que las renuncias superiores a 5 MW deberán reservarse inicialmente para nuevas solicitudes. Una vez Red Eléctrica remita la información al Ministerio para la Transición Ecológica, la Secretaría de Estado de Energía dispondrá de un mes para publicar la relación definitiva de nudos y capacidades. A partir de entonces se abrirá un plazo de cuatro meses para presentar solicitudes, que serán evaluadas y priorizadas conforme a los criterios fijados por el Gobierno.

red eléctrica

¿Qué significa todo esto para los centros de datos y la demanda eléctrica?

Que el operador del sistema reconozca 12 GW adicionales de capacidad en distribución es mucho más que una corrección contable. Para los centros de datos, auténticos devoradores de megavatios que han convertido a España en un hub de atracción, el afloramiento puede ser decisivo. Hasta ahora, la falta de acceso firme era el principal argumento para retrasar inversiones. Con 22.970 MW disponibles para demanda en el norte y la extensión del recálculo al sur y al levante, la ecuación cambia.

A mi juicio, este afloramiento es un balón de oxígeno, pero no una solución definitiva. La rapidez con la que se asignarán los nuevos cupos será clave: la lista de espera es larga y los grandes consumidores llevan meses acumulando solicitudes. Si, como todo indica, la demanda reprimida absorbe la mayor parte de esos gigavatios en el primer concurso, el atasco se reproducirá en pocos trimestres. El verdadero cuello de botella no está tanto en el número bruto de megavatios como en la capacidad de la red para evacuarlos sin congestionar los nudos.

Además, conviene no perder de vista la fragilidad normativa que ha permitido que 12 GW aparezcan y desaparezcan en cuestión de semanas. La derogación exprés del artículo 13.6 demuestra que la capacidad de acceso sigue dependiendo de decisiones políticas que pueden revertirse con cada nuevo real decreto-ley. Para un inversor que planifica a diez años vista, esa volatilidad es un riesgo. Dicho de otro modo: la alegría del sector es comprensible, pero sería prudente no dar por sentado que estos megavatios van a estar ahí para siempre.

El próximo examen llegará cuando se publiquen los concursos. Si la capacidad se adjudica con transparencia y los plazos se cumplen, el gesto de Red Eléctrica pasará a la historia como el desatasco que necesitaba la electrificación industrial. Si, por el contrario, los ganadores tardan más de lo previsto o aparecen nuevos cambios de criterio, habrá que volver a leer el BOE con la misma ansiedad con que se siguió la última montaña rusa del 1 de julio.


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