Estaba en Fuerteventura, en la cuarta apertura hotelera de su marca, cuando Rafa Nadal me recibió con esa mezcla de serenidad y convicción que ya conocíamos en la pista, pero ahora aplicada a los negocios. «Construí un legado en la pista y ahora es el momento de construir el legado fuera de ella», le confesó a Tania Bryer en el especial de CNBC International que pude seguir. No es marketing barato: el de Manacor ha levantado ya cuatro hoteles Zel junto a Gabriel Escarrer, CEO de Meliá Hotels International, y no piensa detenerse. Su receta, según pude extraer de la entrevista, mezcla tradición mallorquina, aprendizaje continuo y una visión muy clara de lo que realmente busca el viajero moderno.
De la pista al hotel: la transición de Nadal
Lo primero que Nadal deja claro es que su salto al mundo empresarial no fue improvisado. Explica que, desde muy joven, su entorno familiar y su equipo le ayudaron a preparar el futuro para «no despertarme un día sin saber qué hacer». Reconoce que ha pasado media vida en hoteles y que ese conocimiento íntimo del sector —lo que le gusta y lo que no— le sirve de brújula. No se trata de poner el nombre y desentenderse: el extenista se involucra en los detalles porque, como él mismo dice, «es una oportunidad para aprender».
Durante su conversación con Bryer, Nadal subraya que esta nueva etapa le permite seguir activo sin la presión competitiva. Terminas relativamente joven y tienes que mantener la mente ocupada», reflexiona, y deja entrever que el miedo al vacío postdeportivo fue un motor tan poderoso como cualquier partido de Grand Slam.
El ADN turístico de Mallorca como ventaja
No es casualidad que Nadal haya apostado por la hostelería. Él mismo lo atribuye al «ADN» mallorquín, donde el turismo es la principal industria. Crecer con esa cultura le ha dado, en sus propias palabras, una intuición difícil de adquirir en los despachos. «Sé más o menos lo que me gusta ver en un hotel», dice, y esa afirmación resume una filosofía empresarial que se apoya en la experiencia personal por encima de los planes de negocio.
Además, Nadal observa un cambio generacional en el consumo: la gente ya no ahorra solo para comprar un coche o una casa, sino que invierte de forma creciente en experiencias y en viajar a lugares distintos. Esta tendencia, que la pandemia solo aceleró, respalda su apuesta por hoteles que prometen algo más que una cama.
Gabriel Escarrer: el socio perfecto
Un pilar fundamental de Zel Hotels es la alianza con Gabriel Escarrer, al frente de Meliá Hotels International. Nadal no ahorra elogios a su compatriota: «Es gente en la que confío mucho, llevan toda la vida en el negocio y para mí es un aprendizaje constante. La sintonía va más allá de lo profesional; ambos comparten origen balear y, según el tenista, eso genera una comodidad que le permite centrarse en lo que sabe.
‘Construí un legado en la pista y ahora es el momento de construir el legado fuera de ella’.
— Rafa Nadal
Una mentalidad de hierro forjada en la adversidad
La entrevista también revela el lado más humano de Nadal, ese que conoció lesiones y problemas de salud que mantuvo en secreto durante buena parte de su carrera. «Vas a pasar por momentos difíciles si quieres llegar a ser una persona de éxito», sentencia. No es un tópico: lo dice quien ha ganado Roland Garros con el pie dormido. Esa resiliencia, trasladada al mundo empresarial, se convierte en una obsesión por el control de los detalles y en la certeza de que el fracaso no es el final, como sostiene él mismo.
Lecciones para la próxima generación
Sobre los herederos del tenis, Nadal reconoce que, junto a Novak Djokovic y Roger Federer, «nos ayudábamos mutuamente a seguir creciendo». Ahora, según su análisis, hay dos jugadores que destacan por encima del resto —una clara alusión a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, aunque no los menciona directamente—. Para los jóvenes emprendedores, el mensaje implícito de Nadal es que ningún éxito llega sin colaboración ni sin haber atravesado antes el túnel del dolor.
El valor de un icono más allá del deporte
Lo que se cocina en Fuerteventura con este cuarto hotel Zel no es solo una operación inmobiliaria. Es la prueba de que una marca personal bien gestionada puede trascender su ámbito original. Nadal ha entendido, con la ayuda de Escarrer, que el verdadero legado empresarial se construye rodeándose de quienes saben más que tú. Y que el mejor momento para empezar no es cuando te retiras, sino cuando todavía tienes la energía del que compite.
El reportaje completo de CNBC International, de la mano de Tania Bryer, deja una sensación inequívoca: Rafa Nadal aplica a los negocios la misma disciplina que a sus entrenamientos, pero con una humildad que desarma. Quizá esa sea la clave que convertirá Zel en algo más que una cadena hotelera.





