La situación actual no es fácil para nadie. La pandemia de Covid-19 no solo está dejando millones de afectados, también está causando una importante crisis económica de la que no se libran ni las grandes empresas. Pero si hay un sector que se está viendo especialmente afectado, ese es el de los pequeños negocios.
No son pocos los autónomos que se ganan la vida a través de un pequeño negocio, y en los últimos años la situación no ha sido fácil para ellos con el auge de nuevos modelos de negocio como el comercio online o el gran crecimiento de las grandes superficies. A todo ello se suma ahora que la crisis económica azota a los bolsillos de los consumidores y, como es lógico, estos reducen su gasto.
El coste sube para los pequeños negocios

Mantener un negocio abierto no es nada sencillo. Hay que buscar un equilibrio perfecto entre el precio que se cobra al cliente por el producto o servicio recibido y los costes que supone mantener la actividad. El autónomo al frente de un pequeño negocio nunca sabe muy bien cómo y cuándo debe subir los precios si tiene que ajustar la balanza de ingresos y gastos, pero ahora lo tiene todavía más complicado.
Con la llegada de la nueva normalidad se han implantado medidas que suponen un coste mayor para el mantenimiento de la actividad. Desde la instalación de mamparas a la compra habitual de geles desinfectantes o la compra de mascarillas para el personal. Mantener pequeños negocios abiertos hoy en día resulta más caro de lo que lo era hace unos meses.
El comercio online sigue creciendo

Otro de los factores que pone en riesgo a los pequeños negocios es que el comercio online está teniendo un crecimiento imparable. Hace diez años las compras digitales eran algo muy residual, pero en la actualidad es raro encontrarnos con alguien que no haya realizado una compra por Internet en algún momento.
Factores como la posibilidad de encontrar precios más baratos, la reducción de tiempo en los envíos y la facilidad para hacer devoluciones, han dado lugar a que el comercio electrónico se desarrolle muy rápidamente. Y la pandemia también ha influido en esto, haciendo que muchas personas se aficionen a una forma de compra que quizá no habían probado o con la que no habían experimentado mucho hasta que no se decretó el confinamiento.
El gasto en los pequeños negocios está a la baja

Los pequeños negocios viven de los que sus clientes gastan en ellos, pero en el momento actual la situación se ha complicado. Con la gran incertidumbre que existe en cuanto a la evolución de la pandemia, posibles nuevos confinamientos (aunque sean selectivos) y muchos empleos pendiendo de un hilo, los consumidores están ajustando el gasto.
Esto afecta de forma directa a aquellos que están al frente de negocios que ofrecen productos o servicios que no se consideran esenciales. Un ejemplo son las peluquerías, que en las últimas semanas han experimentado un importante descenso tanto en su clientela como en la cantidad de dinero que gastan sus clientes habituales.
En España 2,8 millones de pequeños negocios están en riesgo

Aunque la situación es muy similar a nivel mundial, vamos a centrarnos en lo que ocurre en nuestro país. Aquí las estimaciones hablan de un importante riesgo para las pequeñas y medianas empresas, que conforman casi la totalidad del tejido empresarial y dan empleo a más de 10 millones de personas.
Además, existen pequeños negocios que están mucho más en riesgo que otros. Destacan especialmente los relacionados con el ocio nocturno, una actividad que ha quedado clausurada en todo el país sin fecha cierta de vuelta a la normalidad. Pero también la hostelería y la industria de la cultura lo están pasando especialmente mal, y puede que una parte importante de las empresas de este sector no sobrevivan en los próximos meses.
Los pequeños empresarios campean el temporal

A pesar de lo difícil de la situación, los pequeños empresarios están recurriendo al ingenio y a sus propios ahorros personales para buscar fórmulas que les permitan mantener su actividad y que esta siga siendo rentable. Desde ofrecer servicios alternativos a ajustar todo lo posible los precios.
El resultado está siendo más positivo de lo esperado. La estadística nos demuestra que los pequeños negocios están despidiendo menos trabajadores que las grandes empresas. Quizá esto sea debido a que la relación entre el autónomo y sus empleados es mucho más personal que la que existe entre una gran empresa y sus trabajadores. Por eso, los pequeños empresarios intentar recurrir al despido lo menos posible.
Una situación que puede llegar a ser insostenible para los pequeños negocios

Autónomos y pymes son los grandes generadores de empleo en nuestro país, y están haciendo todo lo posible para poder seguir con su actividad y mantener a su plantilla. Pero todo tiene un límite y los expertos afirman que una situación como la actual no es fácil de sostener durante mucho tiempo.
Medidas como el fin de los ERTEs o el fin de la prestación extraordinaria por cese de actividad pueden marcar un antes y un después. Si este tipo de ayudas finalizan, muchos pequeños negocios van a tener que echar el cierre, lo que afectaría gravemente a la economía a muchos niveles. No solo desaparecerían cientos de negocios, sino que aumentaría de forma notable el paro y bajarían las afiliaciones (y las cotizaciones) a la Seguridad Social.
La digitalización como esperanza para los pequeños negocios

Con semejante panorama está claro que ha llegado el momento de tomar medidas. Lo ocurrido durante el confinamiento nos ha demostrado que aquellos profesionales que ya habían emprendido el proceso de digitalización de su negocio han podido mantener su actividad con más o menos normalidad, sin tener que depender de ayudas públicas.
Tener un negocio al día en cuanto a tecnología y crear nuevas vías de negocio como una tienda online, puede ser la tabla de salvación para muchos pequeños negocios. Ha llegado el momento de afrontar un cambio importante y muy necesario.
















































