Trump tensa la cuerda con Irán y dispara la asfixia energética en Europa

El periodista Lorenzo Ramírez describe en Negocios TV una tregua trampa de Trump, un bloqueo cruzado en Ormuz y un shock de fertilizantes que dispara la asfixia energética europea.

La prórroga del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán anunciada por Donald Trump no es un gesto de paz, sino una maniobra de desgaste calculada. Así lo defiende el periodista económico Lorenzo Ramírez en su última intervención en Negocios TV, donde describe un escenario que califica abiertamente de tregua trampa y que está acelerando la asfixia energética de Europa.

Una tregua que es en realidad una prórroga táctica

Ramírez sostiene que Trump sorprendió al prorrogar el alto el fuego mientras rechazaba sentarse en la siguiente ronda de negociaciones, sugiriendo que toda posibilidad de diálogo está rota. En lugar de los exabruptos habituales, el presidente estadounidense ha optado por un mensaje más quirúrgico, alimentando además la fractura interna entre los políticos de Teherán y los militares de la Guardia Revolucionaria.

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La estrategia, según el análisis del periodista, es doble. Por un lado, ahogar económicamente a Irán limitando al máximo la salida de su crudo, con un bloqueo que afecta sobre todo a la isla de Jark, origen del 90% de las exportaciones petroleras del país. Por otro, un rearme estadounidense que, según fuentes del Pentágono citadas en el vídeo, podría ser el preludio de una segunda ronda de ataques.

El bloqueo cruzado del estrecho de Ormuz

El problema, advierte Ramírez, es que el bloqueo es recíproco. La Guardia Revolucionaria ha vuelto a atacar buques en el estrecho de Ormuz y los países del Golfo sufren a su vez restricciones por parte de Teherán. Es un juego de suma cero que termina afectando al resto del mundo, salvo a China, que durante años ha acumulado reservas suficientes mientras Occidente, en palabras del periodista, se quedaba en la luna de Valencia confiándolo todo a una transición energética incapaz de sustituir a los hidrocarburos.

La diana siguiente, apunta el análisis, podría estar en Arabia Saudí, concretamente en las instalaciones de Aramco y en el oleoducto este-oeste que saca el crudo por el mar Rojo a través del estrecho de Bab el-Mandeb, controlado por los hutíes de Yemen.

Un shock de oferta sobre una crisis inflacionaria previa

Lo más preocupante, según Ramírez, es que los mercados parecen anestesiados. Las bolsas siguen marcando máximos como si nada ocurriera, en una dinámica de «cuanto peor, mejor» heredada de la era de las inyecciones de liquidez. Pero esta vez, recalca, hay un shock de oferta superpuesto a una crisis inflacionaria previa. La Agencia Internacional de la Energía, ejecutivos petroleros y la propia industria agroalimentaria llevan semanas advirtiendo de que el desastre no viene: ya está aquí.

El Financial Times, recuerda el periodista, ha publicado reportajes que aseguran que el tráfico marítimo por Ormuz podría no recuperar nunca la normalidad previa al ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán.

Lo que se ha destruido en el mundo se va a volver a construir, y el mundo todavía no es consciente de la que viene.

— Lorenzo Ramírez, Negocios TV

La crisis de fertilizantes y el sur global

El periodista dedica un bloque importante a explicar que desde los años cincuenta del siglo pasado se estableció un vínculo estrechísimo entre hidrocarburos y alimentación a través de fertilizantes sintéticos, pesticidas químicos y riego intensivo. Dos de esas patas están hoy en riesgo. La industria agroalimentaria española ya ha advertido que los precios se van a disparar y el impacto será devastador para el llamado sur global, esos países a los que se refería implícitamente la presidenta del Banco Central Europeo cuando alertó sobre nuevas hambrunas.

Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar han sido durante dos décadas el hub que suministraba fertilizantes y grano a buena parte de África y Asia. Hoy todos esos países miran a Washington y Pekín pidiendo auxilio, en un terreno de juego donde la rivalidad entre las dos superpotencias se va a librar también con ayuda humanitaria, alivio de deuda y financiación de emergencia canalizadas vía FMI y Banco Mundial.

Druzhba, Nord Stream y el chantaje energético de Putin

Ramírez dedica la última parte del análisis al oleoducto Druzhba, la arteria que transporta crudo ruso y kazajo hasta Europa. Recuerda que su rama norte llega a Polonia y Alemania, algo de lo que apenas se habla, y que los recientes sabotajes en la rama sur, según su tesis, no son obra de Rusia sino de la propia Ucrania, con apoyo estadounidense y británico, en paralelismo con lo ocurrido con Nord Stream.

Ahora Putin reduce los volúmenes vía Kazajistán para poner a Berlín frente al espejo: por mucho que las capitales europeas digan rechazar los hidrocarburos rusos, los siguen necesitando. Zelenski, mientras tanto, anuncia la reparación del oleoducto justo cuando le interesa desbloquear los 90.000 millones de fondos europeos vetados por el parlamento húngaro, en un movimiento que el periodista considera todo menos casual.

Escándalos en la Casa Blanca y conflictos de interés

El último tramo del vídeo aborda el escándalo en torno a Cantor Fitzgerald, la firma financiera dirigida por los hijos del secretario de Comercio, que habría comprado a empresas como Walmart o FedEx el derecho a cobrar reembolsos de aranceles a 20 o 30 centavos por dólar antes de que el Tribunal Supremo declarase ilegales esos aranceles. Si los descendientes del secretario tenían información privilegiada sobre la decisión judicial, recuerda Ramírez, estaríamos ante un conflicto de intereses sin precedentes recientes.

El periodista lamenta que los reguladores no investiguen, los jueces guarden silencio y la opinión pública se haya anestesiado ante un goteo continuo de irregularidades en la administración estadounidense.

Lectura editorial: Europa, en el peor sitio del tablero

El diagnóstico que deja el análisis de Negocios TV es incómodo para Bruselas. Europa afronta un shock energético sin reservas estratégicas comparables a las chinas, sin liderazgo claro y con una transición energética que no está lista para sustituir a los hidrocarburos. La factura del gas, la de la cesta de la compra y la del crédito subirán a la vez, mientras el continente discute si reabrir o no la puerta a un suministro ruso que sigue siendo, le guste o no, la solución más rápida a corto plazo.

La pregunta que sobrevuela todo el análisis es si los mercados están realmente descontando este escenario o si, como sugiere Ramírez, vivimos una hipnosis bursátil que terminará en correción brusca cuando la realidad física del suministro se imponga al relato.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.


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