Exxon y Chevron baten previsiones por el rally del crudo de Irán

Las dos mayores petroleras de EEUU superan el consenso del primer trimestre con el Brent rondando los 95 dólares. Mantienen su plan de capex y resisten la presión de la Casa Blanca para acelerar la producción y abaratar la gasolina.

Las dos mayores petroleras de Estados Unidos cierran el primer trimestre con beneficios muy por encima de lo previsto. ExxonMobil y Chevron han capitalizado el rally del crudo provocado por la guerra de Irán, y de paso han enviado un mensaje a la Casa Blanca: la estrategia de producción la fija el consejo, no Donald Trump.

El petróleo Brent ha rondado los 95 dólares por barril durante buena parte del trimestre, lejos de los 75 con los que arrancó el año. Esa diferencia se traduce en ingresos extraordinarios para las majors estadounidenses. Y en una incomodidad creciente para un presidente que prometió gasolina barata.

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Resultados de Exxon y Chevron por encima del consenso

Chevron ha presentado un beneficio ajustado por acción de 2,94 dólares, frente a los 2,31 que esperaba el consenso de Bloomberg. La compañía ha generado 9.200 millones de dólares en flujo de caja operativo, casi un tercio más que en el mismo trimestre del año anterior, y ha mantenido el ritmo de recompras en el rango alto de su guía: entre 11.500 y 13.000 millones para el conjunto del ejercicio. Es la mejor sorpresa positiva de la compañía desde 2022, según los datos recogidos por Bloomberg.

Exxon, por su parte, ha batido también las estimaciones con un beneficio cercano a los 9.500 millones de dólares, impulsado por la producción récord en Guyana y por el repunte de los márgenes de refino. La compañía dirigida por Darren Woods ha producido 4,7 millones de barriles equivalentes diarios, su nivel más alto desde la fusión con XTO. La división upstream aporta el grueso del salto, pero el negocio químico sigue siendo el lastre.

Las cifras llegan en un momento delicado. Los inversores institucionales venían castigando al sector por la caída de precios de finales de 2025, y la guerra ha cambiado la película en cuestión de semanas. Cui prodest: a quien aprovecha. La respuesta, este trimestre, es evidente.

El pulso con Trump sobre la producción

Aquí está la parte interesante. Trump lleva semanas presionando públicamente a las petroleras para que aumenten la producción y bajen el precio de la gasolina, en línea con su mantra de campaña drill, baby, drill. Ni Exxon ni Chevron han movido un dedo. Mike Wirth, consejero delegado de Chevron, ha sido explícito en la conferencia con analistas: la compañía mantiene su plan de capex de 14.500-15.500 millones para 2026, sin ampliaciones, y la disciplina de capital es la prioridad.

Es una respuesta corporativa cortés. Pero es un no.

La lógica financiera la entiende cualquiera que haya seguido al sector la última década. Las majors aprendieron por las malas en 2014 y en 2020 que perseguir cuota de mercado destruye valor. Ahora optan por devolver el capital al accionista vía dividendos y recompras, y dejar que el ciclo haga su trabajo. Si Washington quiere más barriles, tendrá que convencer a alguien más pequeño y más endeudado. La Administración puede consultar la información oficial de la EIA sobre producción y precios para calibrar lo que pide.

beneficio petroleras 2026

Análisis: por qué este trimestre marca el tono del año

Lo que hemos visto esta semana no es solo un buen trimestre. Es la confirmación de que el modelo de negocio de las grandes petroleras integradas ha cambiado de forma estructural respecto al ciclo anterior. Y aquí me mojo: la disciplina de capital ha llegado para quedarse, al menos mientras los gestores de fondos sigan premiando con múltiplos más altos a las compañías que no reinvierten en crecimiento agresivo.

El precedente histórico es claro. En 2008, con el Brent por encima de 140 dólares, Exxon y Chevron volcaron miles de millones en proyectos que se quedaron varados cuando el precio se desplomó. En 2014, lo mismo. En 2020, los recortes fueron brutales. La generación actual de ejecutivos no quiere repetir esa película, y el mercado tampoco. Cabe recordar que la prima que cotizan hoy las majors estadounidenses sobre las europeas se debe en gran parte a esa narrativa de moderación.

Eso sí, hay riesgos. Si la guerra se prolonga y los precios se mantienen altos durante varios trimestres, la presión política dentro de Estados Unidos será creciente, y no solo desde la Casa Blanca. Los demócratas en el Senado ya han pedido investigar los márgenes de refino. Y si el conflicto se resuelve de forma abrupta, los 95 dólares pueden convertirse en 65 antes de que termine el verano. Las recompras anunciadas se calculan con precios actuales; un escenario de reversión rápida obligaría a revisar la guía.

Queda un hito en el horizonte: la junta de accionistas de Exxon, prevista para finales de mayo, donde varios fondos activistas planean preguntar por la sostenibilidad del programa de retribución si el barril vuelve a 70. Es la pregunta correcta. La respuesta marcará el tono del segundo semestre.


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