Nacho Carretero (45), periodista especialista en narcotráfico: “España es la ONU del crimen organizado; no hay mafia que no esté asentada aquí”

El periodista Nacho Carretero alerta de que España se ha convertido en un refugio global del crimen organizado, donde mafias internacionales operan con creciente impunidad ante la falta de respuesta política y social.

España no tiene una mafia propia como Italia, pero tiene algo igual de preocupante: todas las mafias del mundo operando en su territorio. Nacho Carretero, autor del célebre Fariña y uno de los periodistas que más ha investigado el crimen organizado en nuestro territorio, asegura que este país se ha convertido en la ONU del narcotráfico.

Carretero explicó cuál es el estado real de una amenaza que crece mientras la respuesta política sigue sin aparecer. Sus palabras retratan un país que mira hacia otro lado ante uno de los problemas más graves de la próxima década.

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Un país de acogida para el narcotráfico: por qué España es el destino favorito de las mafias

Un país de acogida para el narcotráfico: por qué España es el destino favorito de las mafias
Fuente: agencias

¿por qué España? Carretero la responde sin rodeos. El clima, la calidad de vida, la facilidad para blanquear dinero y las condiciones estructurales de las fuerzas de seguridad han convertido al país en un destino ideal para los grupos de crimen organizado. A eso se suma una justicia colapsada que genera grietas por las que escapan criminales de alto nivel, en ocasiones por errores burocráticos tan absurdos como un fax que no llegó a tiempo a la Audiencia Nacional.

El narcotráfico no solo opera en los márgenes. Carretero advierte de que su presencia en la economía legal es mucho mayor de lo que se percibe. Hay empresas perfectamente legales que reciben inyecciones de dinero cuyo origen último es un contenedor de cocaína. En Madrid, según le confesó un alto mando de la Guardia Civil de Delitos Económicos, hay discotecas y edificios cuyo hilo conductor lleva directamente al cártel de Sinaloa. El narcotráfico es ya una variable económica que nadie quiere poner encima de la mesa.

Lo que ha cambiado en los últimos años es la audacia de los grupos criminales. Antes actuaban con discreción. Hoy reciben a la policía con Kaláshnikovs. Antes el narcotráfico se movía en la sombra. Hoy los agentes reciben mensajes intimidatorios, les queman los coches y les pinchan las ruedas. Carretero es categórico al destacar que los malos están ganando y lo están haciendo con una comodidad creciente.

La policía desbordada y una sociedad que ha aprendido a tolerar lo intolerable

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Uno de los aspectos más inquietantes que describe Carretero es la brecha tecnológica entre las fuerzas de seguridad y los grupos criminales. Los narcotraficantes utilizan chalecos antibalas que resisten Kaláshnikovs, móviles encriptados imposibles de intervenir y criptomonedas inrastreables para mover el dinero. Los agentes de élite, según el periodista, le suplican que dé voz a su situación porque trabajan con medios insuficientes frente a una amenaza que no para de crecer.

A eso se añade la infiltración. Los grupos de crimen organizado llevan suficiente tiempo asentados en España como para haber colocado informantes en instituciones policiales y judiciales. El ciudadano medio percibe muy poca corrupción en esos ámbitos pero la realidad, según Carretero, es muy diferente. La precariedad de los sueldos hace el resto: cuando una familia mafiosa ofrece dinero por mirar hacia otro lado, hay quien acepta.

Lo más revelador es quizá la naturalidad con la que la sociedad española ha aprendido a convivir con el narcotráfico. En Marbella la gente señala a los mafiosos en los restaurantes sin inmutarse. En Galicia, en los años ochenta, todo el mundo sabía quién era el narco del barrio y dónde vivía. Ese proceso de tolerancia progresiva es el que Carretero considera más peligroso porque baja el listón de lo moralmente aceptable sin que nadie lo note.

El periodista asegura que quien elige consumir cocaína está financiando un negocio que provoca miles de muertos al año en otros países. El narcotráfico tiene víctimas visibles e invisibles y las segundas son las que más se ignoran.

Sin reacción política a la altura y con una ciudadanía que ha normalizado lo que hace años habría sido impensable, Carretero asegura que España está recorriendo el mismo camino que Países Bajos o Suecia, donde los atentados contra periodistas y abogados son ya moneda corriente. La diferencia es que aquí todavía hay tiempo de actuar.


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