Hay momentos que se te quedan grabados. Y la selectividad, o PAU como la llamamos ahora, es uno de ellos. Nervios, repasos de última hora, esa sensación de que todo se juega en unos días…Por eso, cuando llegan cambios, lo primero que uno piensa es: “¿y ahora qué?”.
La buena noticia es que en 2026 no hay revolución. Hay ajustes, sí, pero con cabeza. La idea no es romper nada, sino afinar lo que ya estaba en marcha. Y, sinceramente, se nota.
Menos memorizar… y más entender

Si hay algo que define esta nueva PAU es el enfoque. Se acabó, o al menos se reduce bastante, eso de soltar el tema tal cual. Ahora toca demostrar que sabes usar lo que has aprendido.
Se mantiene el modelo de un solo examen por asignatura. Adiós a elegir entre dos opciones. ¿Da vértigo? Un poco, no te voy a mentir. Pero también te obliga a llevar el temario más trabajado, sin depender de la “suerte” del examen.
En asignaturas como Lengua, hasta un 70% de las preguntas pueden ser competenciales. En Historia, al menos la mitad. Y en Historia del Arte, prácticamente todo. Es otro chip: no es repetir, es pensar.
Y aquí viene la clave: ya no basta con saber… hay que saber explicarlo bien.
Detalles que suman

Los exámenes seguirán durando 90 minutos. Hasta ahí, todo dentro de lo esperado. Pero donde sí hay matices es en la forma de corregir.
Se valorará más el conjunto: cómo estructuras, cómo argumentas, cómo te expresas. Es decir, no solo lo que dices, sino cómo lo dices. Y eso, aunque suene a tópico, marca diferencias.
La ortografía sigue siendo ese tema que siempre da vueltas. En Matemáticas, no penaliza. En Lengua y en idiomas, puede restar hasta 2 puntos. En el resto, hasta 1. No es lo más importante… pero tampoco es un detalle menor.
Por cierto, en comunidades como la Comunidad de Madrid se afinan aún más las notas: se usarán décimas (0,1) en lugar de cuartos (0,25). Puede parecer un cambio pequeño, pero en notas ajustadas… ya sabes lo que significa.
Fechas, calor… y cada comunidad a su manera
La convocatoria principal se concentrará, en la mayoría de casos, entre el 2 y el 4 de junio. Aunque, como siempre, hay matices. En Canarias se alarga un poco más. En Castilla-La Mancha se retrasa. Cada territorio ajusta según su realidad.
En La Rioja adelantan media hora los exámenes para evitar el calor. En Castilla y León habrá modelos adaptados para alumnado con necesidades específicas. Y en la Comunitat Valenciana, la incertidumbre planea por una posible huelga.
Diferentes caminos… mismo destino.
¿Un examen único para todos? Pues de momento, no

Es la gran pregunta que aparece cada año. ¿Y si todos hiciéramos el mismo examen? Tipo MIR, mismo día, mismas preguntas.
Suena bien sobre el papel. Pero en la práctica… es complicado. Los temarios no son exactamente iguales en todas las comunidades, y organizar algo así a nivel nacional no es precisamente sencillo.
Así que, aunque se avanza hacia una mayor coordinación, impulsada en gran parte por la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas, la PAU sigue teniendo ese punto de diversidad.
Mientras tanto, hay algo que está cambiando: el acompañamiento. Cada vez más universidades ofrecen guías, consejos, recursos para organizar el estudio y gestionar los nervios. Porque, al final, no todo es estudiar. También es llegar bien.
Y aquí viene lo importante, lo que a veces se nos olvida entre tanto examen: la PAU es importante, sí… pero no lo decide todo. Es un paso más, no el final del camino.




