Los embutidos forman parte de la gastronomía española, si bien es cierto que es un producto que se consume a nivel mundial. Aunque no deberían faltar en una dieta equilibrada, deberíamos elegir los más sanos, y la OCU nos ayuda con ello.
Si te preguntamos por el embutido más sano seguramente pienses en el jamón serrano, porque es una carne bastante magra, pero estás equivocado. Vamos a ver cuáles son los más sanos, que no deberían faltar en tu cesta de la compra.
¿Por qué el embutido no es tan sano cómo creemos?

Darles a los niños un bocadillo de embutido para merendar o para el almuerzo no es mala idea, tampoco es malo que lo hagamos nosotros. Lo que recomiendan desde la OCU es no abusar de estos alimentos.
Porque los embutidos que encontramos en los supermercados son carnes procesadas con un alto contenido en sal y gran cantidad de conservantes. De ahí que un consumo excesivo pueda acabar provocando problemas de salud.
El embutido más saludable según la OCU

En esta ocasión, la Organización de Consumidores y Usuarios se ha decantado por el jamón cocido, la pechuga de pavo y la pechuga de pollo. Pero ojo, no cualquiera de las variedades que encontramos en el súper.
Estos embutidos son más sanos porque su principal componente es la carne de pollo o de cerdo, reduciéndose la incorporación de otros aditivos. Si podemos elegir, debemos buscar variedades de este embutido más bajas en grasas y en sal.
El jamón serrano como embutido sano

El jamón serrano es también un embutido bastante saludable porque, como decíamos al principio, se trata de carne bastante magra. De hecho, es común que en muchas dietas de adelgazamiento solo se recomiende la pechuga de pavo o pollo y el jamón serrano como embutidos aceptables.
No obstante, la OCU ha advertido que muchas piezas de jamón serrano utilizan conservantes como el azúcar o sus derivados. Revisa bien la etiqueta para escoger una variedad que no lo lleve, o en la que la presencia de azúcar sea mínima.
Jamón cocido

El jamón cocido se elabora con la pata trasera del cerdo. Si adquirimos el que lleva la denominación extra, nos garantizamos que el porcentaje de carne será entre un 80% y un 90%. En el resto de variedades, el porcentaje está en torno al 70%.
Cuidado, el que recomienda la OCU es el jamón cocido, no el fiambre de jamón. Porque a esta variedad de embutido se le han añadido féculas como el almidón, haciendo que el contenido en carne sea menor.
La OCU no recomienda el jamón jugoso o extrajugoso

Los lineales del supermercado están llenos de variedades de jamón cocido que se anuncian como jugosas o extrajugosas. Sin embargo, no es recomendable que las pongamos en nuestro carrito de la compra.
Porque esa jugosidad se consigue a base de añadir más agua al producto, reduciendo la cantidad de carne. Lo podemos comprobar al abrir el paquete, porque siempre vemos restos de agua.
Embutido de pechuga de pavo

En este caso lo que debemos procurar es que el producto sea pechuga de pavo, porque eso nos asegura una mayor cantidad de carne, y que está libre tanto de almidón como de glucosa, que son nutrientes que no nos interesan en este alimento.
Si lo que nos ofrecen es un fiambre de pavo, pasa exactamente lo mismo que con el jamón cocido, que el producto ha sido procesado para añadirle féculas y reducir la cantidad de carne. E igual pasa con el fiambre de pollo.
Hacer embutido de pechuga de pavo o de pollo

La elaboración de embutido de pechuga de pavo o de pechuga de pollo no es complicada. De ahí que cada vez más personas se animen a elaborarlos en su casa y guardarlos luego congelados.
Es una buena forma de asegurarte de que el producto que consumes no lleva aditivos que tu cuerpo no necesita. Lo único que tienes que hacer es comprar la carne de pavo o de pollo en tu carnicería de confianza.
Chorizo

El chorizo es un embutido que tiene un alto contenido de grasas saturadas y rico en sodio, pero también nos aporta hierro, zinc, y es una buena fuente de proteínas, así que no deberíamos excluirlo de nuestra dieta.
Lo mejor en estos casos es escoger la variedad extra, que tiene menos cantidad de grasa y de proteínas añadidas. Incluso así, el consumo que hacemos de este producto debe ser siempre moderado.
Salchichón

Como confirman desde la OCU, con el salchichón nos estamos acercando ya a la lista de los embutidos menos saludables. Porque su elaboración se lleva a cabo a partir de carnes de diferente tipo.
Lo que nos encontramos si analizamos este producto cárnico es que su mayor componente es la grasa, y muchas de las grasas que lo componen son saturadas. Por otro lado, es bajo en hidratos de carbono y aporta minerales y proteínas.
Los embutidos menos saludables

Los últimos puestos de la lista son para la mortadela y el chóped, por ser productos altamente procesados y elaborados a partir de diferentes carnes de cerdo, vacuno, y también grasa de cerdo.
Su contenido es básicamente agua, grasa y sodio, por lo que no aporta nutrientes interesantes y sí muchas gracias saturadas. Por tanto, debemos intentar limitar su consumo todo lo posible.







































