Un eurodiputado alemán alerta: la crisis económica de Alemania es inminente por el Pacto Verde

Un eurodiputado alemán advierte en el canal Wall Street Wolverine que el Pacto Verde está estrangulando la industria nacional. Entre el bloqueo de Ormuz y el sistema europeo de comercio de emisiones, sectores como el acero, las refinerías y la química pierden competitividad y arr

Hace unos días me topé con una entrevista en el canal Wall Street Wolverine que me dejó removido. Un eurodiputado alemán, cuya identidad no se desvela en la pieza, dibujó un panorama desolador para la locomotora europea. La economía ha desbancado a la inmigración como la principal angustia de los alemanes. Y el detonante, según su diagnóstico sin matices, tiene nombre y apellidos: el Pacto Verde de la Unión Europea.

El cambio de prioridad en las encuestas no es anecdótico. El propio eurodiputado lo explicó con crudeza: “en los últimos años siempre fue la inmigración, y ahora la inmigración está rebasada por el tema de la economía, porque muchos están perdiendo su trabajo”. Esa frase, dicha casi sin respirar, refleja un malestar que ya no es teórico.

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El impuesto invisible que ahoga a la industria europea

El parlamentario centró buena parte de sus críticas en el sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés). Bruselas obliga a las empresas a pagar un impuesto por cada tonelada de CO₂ que emiten. Los sectores que más sufren este gravamen son, por lógica, los que más contaminan: la siderurgia, las refinerías y la industria química. En un debate reciente en la Eurocámara, la escasez de queroseno para aviones ocupó titulares, pero el verdadero lastre no es solo geopolítico.

“Si tú refinas el petróleo, quemas y hay muchas emisiones, y tienes que pagar un impuesto. Por eso las refinerías europeas ya no son competitivas”, detalló. La consecuencia es un despropósito: Europa está cerrando capacidad de refino y, en su lugar, compra los productos refinados a Estados Unidos, donde los costes regulatorios son más laxos. La paradoja climática es total.

“Si ahora ya no producimos en Europa y lo estamos comprando en otras partes del mundo, ¿qué sentido tiene? ¿Cómo estamos salvando el clima?”

— Eurodiputado alemán en Wall Street Wolverine

La lógica del eurodiputado es demoledora: desplazamos las emisiones a terceros países sin reducir la huella global y, de paso, destruimos empleo y capacidad industrial en nuestro territorio. El argumento de que el Pacto Verde nos haría más limpios choca con una realidad en la que simplemente exportamos la contaminación.

Geopolítica y petróleo: ¿por qué Europa no debe entrar en la guerra de Irán?

El análisis también abordó el conflicto que mantiene al estrecho de Ormuz al borde del colapso. El eurodiputado fue tajante: Europa no debería dejarse arrastrar a una guerra que no es la suya. Para él, lo que se está librando es “una batalla entre Estados Unidos y China por el control de los flujos de petróleo, como ya pasó en Venezuela”. Atacar Irán, insistió, no responde al interés comunitario.

Reconoció que el bloqueo del paso marítimo está causando estragos en el suministro de crudo y derivados, pero culpó a la gestión política más que a la crisis bélica. “La mayor parte del problema no es la guerra en Irán; es el gobierno que tenemos, la Comisión”, remachó. Una afirmación que pone el foco directamente sobre Bruselas en un momento en que la dependencia energética exterior se ha convertido en una debilidad estructural.

¿El principio del fin para el empleo industrial alemán?

El vínculo entre el deterioro de la industria y la pérdida de puestos de trabajo ocupó buena parte de la conversación. El eurodiputado sostuvo que su grupo político lleva años advirtiendo de que el Pacto Verde no puede mantener una base industrial sólida. “Nosotros lo hemos dicho hace años: hay que tener cuidado, porque no se puede mantener una industria con el Pacto Verde. Y lo estamos viendo”, recordó. La traducción inmediata de ese diagnóstico es un repunte del desempleo en sectores manufactureros que históricamente eran el orgullo alemán.

Cuando la economía desplaza a la inmigración como principal desvelo ciudadano, el mensaje es inequívoco: el miedo a perder el sustento ha calado en la clase media industrial. La combinación de una regulación verde mal calibrada y una dependencia energética mal gestionada está empujando al país hacia un precipicio que, según el eurodiputado, podría haberse evitado.

Cuánto aguantará el tejido productivo si la UE no corrige el rumbo es una pregunta que sobrevuela toda la entrevista. La advertencia está lanzada y esta vez no viene de un agitador populista, sino de un eurodiputado que ve cómo las políticas que se aprueban en Bruselas se traducen en despidos en su propio país. La economía real de Alemania esta en riesgo y la bola de nieve del desempleo no ha hecho más que empezar. Quizá sea hora de escuchar.

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