Ahora que llega el frío, nos apetece tomar un buen caldo caliente. Es perfecto para entrar en calor, tiene mucho sabor y apenas aporta calorías, además de servirte después para hacer numerosas recetas. Si bien es cierto que algunos caldos comerciales están bien, no hay nada que supere a uno hecho en casa a nuestro gusto.
Por ello, te vamos a enseñar esta receta para cocinar el tuyo a tu gusto, con ingredientes fáciles de conseguir y en una receta muy sencilla que harás en pocos minutos. En unos 40 minutos de olla exprés lo tendrás listo ya, así que no tardarás demasiado. Además, no hace falta saber cocinar y con 4 conceptos básicos lo podrás dominar con mucha facilidad.
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Ingredientes para hacer el caldo casero

Lo primero que vamos a ver son los ingredientes que vamos a necesitar para cocinar este plato. Vamos a hacer uno de verduras y pollo, los cuales coceremos y también podremos comernos después. Con unos 5 litros de agua en una olla, echaremos 2 puerros, 2 zanahorias, 2 cuerpos de pollo, 200 gramos de morcillo de ternera y 4 patas de pollo. De otras verduras como la cebolla, el nabo y la patata necesitaremos solo una de cada, ya que aportan mucho sabor.
Añadiremos también 1 pechuga de pollo de corral, 1 ramillete de apio, 1 hueso de rodilla de ternera y 2 hojas de laurel. Finalmente, y para darle más sabor, echaremos perejil, pimienta y sal al gusto del cocinero. Asegúrate de que los ingredientes sean de calidad, para que el caldo sepa mejor, en vez de utilizar las sobras.
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Preparación previa

Lo primero que haremos para que el caldo quede bien es dorar un poquito la cebolla y el pollo. Para hacerlo, doraremos con muy poca cantidad de aceite, haciendo que así quede mejor y que apenas engorde. Simplemente lo pasas un poco por la sartén hasta que quede del color que quieras y listo. Eso hará que el producto final tenga un mejor color y sea más apetecible.
Si tenemos verduras de gran tamaño, lo lógico es cortarlas y prepararlas para añadir a la olla exprés y cocinar. En el caso de que quepan, se puede meter todo junto sin que haya ningún problema.
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Cocer todos los ingredientes para hacer el caldo

Ahora llega la parte más importante, que es la de preparar el plato en cuestión. Para ello, es tan simple como introducir todos los ingredientes anteriormente mencionados en una olla exprés, junto a 5 litros de agua.
Recuerda que hemos indicado la cantidad para esos 5 litros de agua (aunque luego sacaremos más caldo); sin embargo, si tienes una olla más pequeña o no quieres tanta cantidad, deberás ajustar las proporciones de verduras y carne. Por otro lado, puedes ajustar esa proporción si quieres un sabor más o menos fuerte.
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Cómo desespumar para que quede bien

Ahora ya podemos calentar y empezar a cocinar, pero aún queda una cosa por hacer antes de taparlo. Cuando hacemos un caldo, se crea una pequeña capa blanquecina en forma de espuma. La espuma hará que el plato no quede bien, así que tendremos que retirarla para así poder dejarlo totalmente “limpio”.
¿Cómo lo hacemos sin perder líquido? Muy fácil, simplemente cogemos una espumadera y lo vamos quitando poco a poco, con el objetivo de quitarlo para que no quede nada. Ten paciencia y conseguirás quitarlo todo enseguida.
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Truco para sacar más caldo

Una vez que hayamos desespumado, tan solo tenemos que esperar unos 40 minutos en la olla exprés para que se haga. Eso sí, todavía tenemos un truco para poder conseguir aún más cantidad y que la receta sea realmente económica. Cuando hayas acabado la cocción, cuela la mitad del caldo y resérvalo, añadiendo más agua a la mezcla, poniendo a cocer durante otros 20 minutos.
Esto no consiste simplemente en aguarlo, sino que servirá para sacarle todo el jugo a los huesos. Con los huesos se puede sacar bastante cantidad, así que conseguirás sacar un poco más con este consejo. Cuando hayamos terminado, colamos y lo juntamos todo al primer caldo que hemos reservado, para que todo tenga la misma proporción y la misma densidad. También es importante respetar los tiempos mencionados, ya que mucho tiempo podría estropearlo.
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Deja enfriar y desgrasa

Es muy tentador consumir el caldo nada más acabar de hacerse. El problema con esto, es que esa grasa del pollo no es la más saludable, además de dar un alimento demasiado pesado, con un sabor demasiado fuerte. ¿Cómo se puede quitar esa grasa? Pues enfriando, con el fin de que la parte más grasienta se separe de la líquida.
Gracias a esto, vamos a poder retirarlo con mucha facilidad, siempre que se haya quedado totalmente frío. La grasa se va a volver sólida, así que podemos coger una espátula y retirar la mayor parte (todo no porque si no perdería el sabor). Ahora es solamente cuestión de calentarlo otra vez y disfrutar ya de un líquido más ligero y con mejor sabor. También puedes conservarlo durante mucho tiempo en tuppers en el congelador.
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¿Con qué acompañar el caldo?

Este plato se puede tomar solo, es decir, bebérselo y tenerlo listo para entrar en calor. También te puedes comer todo lo que hemos hervido en una sopa cocida que estará de muerte. Eso sí, si quieres sacarle todo el partido, puedes hacer otras recetas o combinarlo con otros alimentos, con el fin de disfrutar de él al máximo. Lo más típico es cocinarte unos fideos con este caldo, pero se pueden hacer muchas más cosas.
Puede ser la base de una sopa castellana, un consomé de pollo o utilizarlo para preparar salsas. Con tomates verdes y chiles puedes hacer salsa verde, mientras que con los tomates rojos harás salsa roja. Finalmente, puedes experimentar con tus propias recetas, para aprovechar al máximo este plato tan delicioso.