La puerta del número 13 de la calle Molina Lario, a cien metros de la catedral de Málaga, ya no luce el azul corporativo que durante 15 años fue la enseña de Freepik. La empresa ha empezado a borrar su propio pasado para estrenar Magnific, una plataforma de creación con inteligencia artificial que aspira a competir de tú a tú con los gigantes del diseño digital. El rebranding, anunciado a finales de abril, no es cosmético: entierra dos décadas de negocio de stock gráfico para abrir otra completamente distinta, centrada en la generación de imágenes y vídeo.
Claves de la operación
- Freepik deja de existir como marca tras tres lustros. La compañía malagueña adopta el nombre de la herramienta de escalado que compró en 2024 y apuesta todo a la IA generativa.
- El giro estratégico parte del convencimiento del CEO. Joaquín Cuenca percibió con DALL-E 2 que la IA iba a canibalizar su negocio de imágenes de stock y decidió acelerar la transformación antes que protegerse.
- Magnific se posiciona como el «Photoshop de la era de la IA». La suite creativa, que integra el generador Pikaso y herramientas de vídeo, busca captar a los profesionales del diseño que hoy usan software tradicional.
La apuesta total que obligó a redefinir la compañía
El cambio de nombre se venía fraguando desde que Cuenca tomó una decisión «muy personal» al ver los primeros resultados de DALL-E 2. El fundador comprendió que la IA no era una amenaza lejana, sino un tren que podía arrollar su propio balance, entonces saneado gracias a los ingresos recurrentes del stock. Mientras parte de la directiva aún confiaba en la calidad insuficiente de las imágenes sintéticas, él encargó al nuevo fichaje Omar Pera que montara un equipo pequeño, casi aislado, con un mandato explosivo: «Haz un producto que destruya la compañía desde fuera, pero desde dentro».
Pera, exdirectivo en WhatsApp dentro de Meta, redujo el departamento de I+D a cuatro personas y las puso a prototipar Pikaso, un generador de imágenes con control en tiempo real que se convirtió en el primer ladrillo de la futura Magnific. Esa célula empezó a lanzar sin pedir permiso, aprendiendo a la velocidad que dictaba el mercado. La adquisición de la herramienta Magnific en 2024, creada por los españoles Javi López y Emilio Nicolás, aportó una capa de escalado respetada por la comunidad creativa, y el nombre acabó engullendo al de la matriz.
Competir con Adobe y Canva desde una oficina con escombros
Magnific no esconde las obras. La planta donde todavía sobrevive un mural con el antiguo logotipo de Freepik resume el momento de transición: polvo, andamios y una identidad visual en tonos magenta que empapa ya el resto de la sede. La metáfora sirve también para el mercado: la empresa se lanza a una carrera en la que compite con Adobe, dueña de Photoshop, y con Canva, que ha integrado IA en su plataforma para decenas de millones de usuarios. Sin embargo, los directivos creen que hay espacio para un actor europeo que entienda las necesidades de los creadores sin los lastres del software de escritorio.
El producto clave es una suite que abarca generación de imagen, vídeo y un upscaler de alta fidelidad. Cuenca insiste en que no quieren ser un buscador de imágenes gratuitas, sino «una plataforma creativa que ayuda a la gente a mostrar su talento usando la inteligencia artificial para elevarlo, no para sustituirlo». La empresa está volcando todos sus recursos en convencer a los profesionales de que la IA puede ser un aliado, no un sustituto, algo que en el gremio del diseño genera aún resistencias.
La transición de Freepik a Magnific no es una operación de maquillaje: es el reconocimiento de que el negocio que la sustentó durante 15 años se agota.
El lugar de Magnific en el ecosistema tecnológico español
El caso de Freepik siempre ha sido peculiar dentro del tejido innovador español. Fundada y crecida en Málaga sin rondas de financiación masivas, logró en dos décadas convertirse en el mayor banco de recursos gráficos del mundo, con más de 50 millones de usuarios mensuales. Ahora, renunciar a ese activo de marca global en favor de un nombre desconocido fuera de los círculos de diseño es un envite arriesgado, pero coherente con la velocidad con que la IA está reconfigurando las industrias creativas.
Desde esta redacción observamos que el movimiento de Magnific encaja en una tendencia más amplia: la de las tecnológicas españolas que intentan no ser meras comparsas de los gigantes californianos. Empresas como la propia Freepik, o en otros ámbitos TravelPerk u OpenFinance, demuestran que se puede escalar desde fuera de los polos tradicionales. El reto para Magnific será retener talento técnico en un momento en que las grandes cotizadas tech absorben a los mejores ingenieros, y convencer a un mercado profesional que todavía ve la creación con IA como una amenaza a su oficio.
El desenlace depende en buena medida de la ejecución: las herramientas existen, el músculo financiero también. Queda por ver si la comunidad creativa compra la nueva identidad o si, por el contrario, echa de menos el viejo azul de Freepik. La próxima cita relevante llegará con las cifras de adopción del producto, que la empresa no ha desvelado, pero que serán la única métrica que realmente valga.




