Hyundai se suma a la puja por fragatas danesas y ofrece un 30% menos

La surcoreana Hyundai Heavy Industries compite con Navantia y otros astilleros europeos para sustituir las fragatas Iver Huitfeldt. Su diseño, el HDF-6000, promete un 20-30% de ahorro y un plazo de entrega de tres años y medio.

Hyundai Heavy Industries irrumpe en la carrera por construir las futuras fragatas de Dinamarca con una oferta que dinamita los precios de sus rivales europeos: entre un 20% y un 30% más barata que los modelos de Navantia, Naval Group o ThyssenKrupp.

La puja danesa, que busca reemplazar sus tres fragatas de la clase Iver Huitfeldt (en servicio desde 2011), suma así un nuevo contendiente de peso, y lo hace con un argumento que resuena en todas las licitaciones de defensa: entregar un buque de 6.500 toneladas a un coste significativamente inferior y en apenas tres años y medio desde la firma del contrato. El HDF-6000, diseñado sobre el casco del destructor surcoreano DDH-II, entraría en servicio a partir de 2029 si Copenhague apostara por la propuesta asiática, un calendario similar al que maneja Navantia con su fragata F110, aunque con un presupuesto que podría cambiar las reglas del concurso.

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La oferta coreana no escatima en capacidades: 48 celdas de lanzamiento vertical (VLS), misiles antibuque, torpedos, un cañón de 76 mm y sistemas de defensa antidrón. Su hangar admite un helicóptero MH-60R y hasta tres drones de ala rotatoria S-300. La apuesta técnica es sólida, pero el factor diferencial es el económico. «Nuestro modelo es entre un 20% y un 30% más barato que el de la competencia», declaró Jae Rak Kim, vicepresidente de HHI, a medios daneses.

En la otra esquina, Navantia llevaba meses posicionando su F110 —un buque de 6.100 toneladas y 145 metros de eslora— como la solución europea más avanzada y con plazos de entrega fiables «a partir de 2030». La empresa española, con experiencia reciente en programas internacionales, compite con un abanico de rivales de primer nivel: la FDI de Naval Group, el Arrowhead 140/160 de Babcock, el Meko 400 de ThyssenKrupp y, ahora, la opción surcoreana, que se cuela en la ronda final apoyada en una ventaja de costes que ningún astillero occidental puede igualar a corto plazo.

La lentitud con la que Dinamarca está abordando la renovación de su flota juega a favor de que la variable precio pese más que la urgencia estratégica. A diferencia de Noruega o Suecia, que aceleran sus inversiones navales por la presión rusa en el Báltico, el país nórdico no siente el mismo vértigo. Las Iver Huitfeldt apenas tienen quince años, lo que permite a los responsables de Defensa comparar ofertas sin la angustia de un reemplazo inmediato.

La puja internacional por las fragatas danesas

El concurso danés se ha convertido en un laboratorio del equilibrio entre precio, capacidad industrial y vínculos geopolíticos. Cinco candidatos —cuatro europeos y uno asiático— pujan por un contrato que definirá la escolta oceánica del reino durante las próximas tres décadas. La entrada de Hyundai Heavy Industries, el mayor astillero del mundo, altera una partida que se daba por dominada por las alternativas francesa y española. El argumento del ahorro del 30% no es menor: supone decenas de millones de euros que Copenhague podría destinar a otros programas.

Navantia, que ya ha vendido fragatas a Noruega y mantiene conversaciones con otros países, confía en su fragata F-110 como la opción tecnológica más equilibrada. Pero en un contexto donde los presupuestos de Defensa crecen pero también lo hacen las exigencias de eficiencia, el precio coreano obliga a todos los competidores a afinar sus ofertas. La jugada de Hyundai recuerda a la que Corea del Sur ya ha ejecutado con éxito en otros sectores: entrar con un producto competitivo, un precio imbatible y plazos de entrega cortos, y esperar a que la confianza del cliente incline la balanza.

La oferta de Hyundai: más barato y rápido, ¿pero a qué precio?

El HDF-6000 de Hyundai se presenta como un buque de largo alcance y 6.500 toneladas, muy por encima de las fragatas que Seúl ha exportado a Filipinas y Perú. Su diseño modular y el empleo masivo de sistemas propios permiten reducir costes sin sacrificar prestaciones. La promesa de un primer barco en tres años y medio desde la firma del contrato —2029 si se cerrara en 2026— es similar a los plazos que ofrece Navantia con la F110 (2030 en el cronograma español), pero con una factura sensiblemente menor.

El debate de fondo no es si la fragata coreana es tecnológicamente viable —es muy probable que lo sea—, sino si Dinamarca está dispuesta a ceder el control de su defensa naval a un proveedor sin el respaldo de un consorcio europeo. La F110 cuenta con el sistema de combate Aegis y una red de socios continentales; la HDF-6000, con tecnología propia surcoreana, rompería esa cadena de interoperabilidad.

licitación fragatas

Cuando el precio se convierte en el factor determinante, la ventaja industrial europea pasa a ser un lujo que algunos clientes no están dispuestos a pagar.

Análisis: la competencia asiática desembarca en un feudo europeo

La irrupción de Hyundai en el programa danés no es un hecho aislado. Muestra que los grandes astilleros asiáticos —Corea del Sur, Japón y, cada vez más, China— están dispuestos a competir en el mercado europeo de buques de guerra, tradicionalmente reservado a empresas continentales. La ventaja de costes, fruto de economías de escala y una mano de obra menos gravada, pone contra las cuerdas a los campeones nacionales europeos, que dependen de programas locales para mantener sus líneas de producción activas.

Para Navantia, la puja danesa es una oportunidad y un aviso. Oportunidad, porque una victoria con la F110 consolidaría su posición como referente de fragatas modernas tras el contrato noruego. Aviso, porque la oferta coreana demuestra que la excelencia técnica ya no es suficiente si el precio no acompaña. La compañía española ha aprendido a optimizar sus costes en la última década, pero difícilmente puede igualar la estructura de un gigante como HHI.

El resultado final dependerá de cuánto pese la interoperabilidad con la OTAN frente a la tentación del ahorro. Si Copenhague decide que el vínculo transatlántico y la soberanía industrial europea son irrenunciables, la F110 parte con ventaja. Si la ecuación es puramente económica, la fragata coreana partirá como favorita. En cualquier caso, el mensaje ya está lanzado: la competencia naval ya no es solo europea, y eso cambia el tablero para los próximos quince años.


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