Ya tenemos la Semana Santa aquí. Es buen momento para hacer una pequeña escapada y desconectar, pero también para disfrutar de los dulces típicos de esta época. Seguro que no puedes resistirte al arroz con leche y todavía menos a las torrijas.
¿Te gustaría degustarlas en un formato algo diferente? Arguiñano nos propone comerlas en formato mini. Así puedes disfrutar de este delicioso manjar sin tener que preocuparte por guardar la línea.
Las torrijas, mejor caseras

Las torrijas, un dulce elaborado a base de pan y otros ingredientes sencillos, se comen tradicionalmente en Semana Santa. Si no tienes tiempo para hacerlas, puedes comprarlas en la pastelería y hasta en Mercadona.
Sin embargo, el resultado siempre es mucho mejor cuando las haces en casa, porque tienen tu toque especial y puedes añadir o quitar ingredientes a tu gusto. ¿Todavía no sabes cómo hacerlas? ¡Vamos a verlo!
Sorprende con las mini torrijas

La versión de Arguiñano es tan original como deliciosa. Para elaborar suficientes para cuatro personas necesitas 8 bollitos para hamburguesa (mejor de los que no tienen semillas de sésamo por encima), un litro de leche, un par de cucharadas de leche condensada y dos o tres huevos.
Apunta también en tu lista de la compra un limón, una naranja, azúcar (5 cucharadas), un poco de aceite de oliva virgen extra, una cucharada de canela en polvo, y agua de azahar. Este último ingrediente es opcional.
Prepara la leche aromatizada

La preparación de las torrijas comienza elaborando la leche con la que vamos a regar el pan. En una cazuela pon a calentar a fuego lento la leche y la leche condensada. Agregándole trozos de cáscara de la naranja y del limón.
Recuerda no llegar nunca a la parte blanca de la cáscara de los cítricos para que no amargue. Cuécelo todo durante unos cinco minutos. Cuela la mezcla y deja que se enfríe.
Ten paciencia con los bollitos

Hacer torrijas no es difícil, pero sí requiere invertir algo de tiempo. Si quieres un resultado perfecto, lo mejor es que te lo tomes con calma y las elabores de forma pausada. La diferencia se notará, te lo aseguramos.
En una bandeja que tenga algo de fondo coloca los bollitos de pan y riégalos con agua de azahar si has decidido usar este ingrediente. A continuación, vierte la leche aromatizada por encima y deja reposar más o menos una hora.
Fríe tus torrijas

En un sartén calienta abundante aceite. Mientras tanto, bate los huevos y pasa cada bollito por el huevo batido antes de ponerlo en la sartén. Fríe la torrija por ambos lados y, cuando veas que está dorada, sácala.
Ponla a escurrir en una fuente con papel de cocina que se encargue de absorber el aceite sobrante. Cuando hayas terminado de freír todo, mezcla el azúcar con la canela y espolvorea por encima.
¿Por qué con pan de hamburguesa?

Es posible que te haya extrañado que en esta receta el cocinero vasco haya optado por bollitos para hamburguesa. Los escoge por su tamaño, recuerda que queremos hacer torrijas en un formato mini.
Pero no es esta la única razón. El pan de hamburguesa suele ser bastante blandito y tierno, lo que lo convierte en una buena opción para convertirse en una torrija, puesto que absorbe bien la leche.
Otras formas de hacer torrijas: con miel

Lo cierto es que este postre tan tradicional cuenta con un montón de variantes. Hay quien, una vez que tiene la leche infusionada, le añade un par de cucharadas de miel y lo remueve bien para que se integre.
Esto hace que la torrija sea mucho más dulce, por lo quizá luego debas tener un poco más de precaución a la hora de añadir el azúcar por encima, para que el resultado no sea un dulzor excesivo.
Torrijas con chocolate

Otra alternativa que seguramente encantará a los amantes del dulce, es ponerles por encima una capa de chocolate. Para no exagerar, lo que se suele hacer es bañar en fondant solo la mitad de la torrija.
Una vez que tengas todas listas, ponlas en una bandeja y vierte sobre ellas chocolate fundido. A continuación, espera a que se solidifique y ya las tienes listas para servir en la mesa.
Un postre para todo el año

Lo cierto es que no hace falta esperar a la Semana Santa para disfrutar de unas buenas torrijas. En otros tiempos era común hacerlas siempre que en la casa había algo de pan que se había quedado duro.
De hecho, aunque calóricas, las torrijas son ricas en nutrientes, así que en muchos sitios era costumbre prepararlas para ayudar a que las mujeres que habían dado a luz se recuperaran más rápidamente.
Disfrútalas con precaución

Dulces, jugosas y esponjosas, no hay quien se resista a ellas. Sin embargo, si abusas de ellas te acabarás arrepintiendo. Por eso, procura comerlas siempre con moderación. Si puedes, hazlas en formato mini.
Unos 100 gramos de torrijas tienen 230 calorías. Si no quieres que te pasen factura, aprovecha que tienes algo más de tiempo libre en vacaciones y haz un poco de ejercicio.









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