Ya es oficial, por fin, tras el anuncio del 10 de marzo del plan del Gobierno anticrisis para hacer frente a la escalada de los precios en Irán, ya ha sido aprobado en el Congreso en el pasado jueves. Esta nueva normativa temporal contempla múltiples descuentos en el área fiscal de la energía, donde destacan medidas en concreto como: reducción del impuesto sobre hidrocarburos, reducción del IVA en todas las formas de energía, además de ayudas especiales para sectores como transportistas y agricultores, ya que están especialmente influenciados por la escalada de los precios de los carburantes.
Bandera de Irán con petróleo. Fuente: Merca2
Según recoge la firma EY Abogados, el paquete aprobado moviliza más de 5.000 millones de euros, con una duración inicialmente prevista desde el 22 de marzo hasta el 30 de junio de 2026.
Reducción del impuesto de los hidrocarburos
Una de las medidas más inmediatas dentro de este plan anticrisis del Gobierno y de mayor impacto directo es la rebaja temporal del impuesto sobre hidrocarburos. Tal y como detalla EY Abogados, el Ejecutivo ha reducido los tipos impositivos hasta los mínimos permitidos por la normativa europea, lo que se traduce en un ahorro estimado de 656,5 millones de euros para ciudadanos y empresas. Además esta medida no es solo general sino que abarca de forma individual a cada tipo de carburante y en función del tipo de usuario (usuarios pertenecientes a sectores sensibles como el sector agrario o transportista).
En el caso de las gasolinas, la reducción se aplica tanto a las de mayor octanaje (≥98) como al resto. Los tipos pasan, por ejemplo, de 431,92 euros a 307,71 euros por cada 1.000 litros en el caso de las gasolinas premium, y de 400,69 euros a 304,32 euros en las convencionales. Este ajuste supone una rebaja sustancial en términos fiscales que, trasladada al consumidor final, busca contener el impacto directo en el precio en surtidor, especialmente en un contexto de elevada volatilidad del crudo.
Por otro lado, donde el impacto es más evidente de estas medidas anticrisis es en el gasóleo, especialmente en su vertiente profesional. Mientras que el gasóleo de uso general reduce su tipo de 307 euros a 267,31 euros por cada 1.000 litros, el gasóleo destinado a usos profesionales experimenta una caída mucho más acusada: de 78,71 euros a apenas 17,09 euros.
De esta forma desde el Ejecutivo protege a sectores como el transporte o la logística, donde el combustible representa un coste estructural. En la práctica, esta rebaja sustituye temporalmente otros mecanismos como la devolución parcial del gasóleo profesional.
Impuestos. Fuente: Agencias
El plan anticrisis también se extiende a otros productos energéticos con menor visibilidad mediática pero gran relevancia industrial. Es el caso del fuelóleo, que reduce su tributación de 14 a 12,35 euros por tonelada, o del gas natural destinado a usos distintos del carburante, cuyo tipo pasa de 0,65 a 0,30 euros por gigajulio. Asimismo, los biocarburantes, como el biodiésel o el bioetanol, se benefician de reducciones alineadas con las de sus equivalentes fósiles.
Por otro lado, los combustibles como el GLP o el queroseno para usos no carburantes durante esta medida pasan a tener una exención total de su carga fiscal durante el periodo de vigencia de la medida.
IVA energético: una rebaja paralela que se suma al resto de medidas
Otro de los ejes clave del plan anticrisis es la reducción del IVA energético, aunque conviene precisar su encaje respecto al resto de medidas fiscales. Según explica EY, esta rebaja no sustituye a la del Impuesto sobre Hidrocarburos, sino que opera de forma independiente y acumulativa sobre el precio final.
Esto significa que, en el caso de los carburantes, el consumidor se beneficia de un doble efecto, por un lado, la reducción del tipo en el impuesto sobre hidrocarburos abarata el precio base del producto; y por otro, la aplicación de un IVA reducido del 10% se calcula sobre ese precio ya rebajado.
Bandera de Irán y de EEUU. Fuente: Merca2
Es decir, se trata de una serie de medidas que actúan en cascada sobre la formación del precio final. Más allá de los carburantes, el IVA reducido se extiende a otros suministros energéticos como la electricidad, el gas natural o la biomasa, lo que refuerza su carácter transversal dentro del paquete anticrisis. En este sentido, el ahorro estimado asociado a esta medida alcanza los 540 millones de euros, según EY.
Por otro lado, en el terreno eléctrico, el plan anticrisis del Ejecutivo actúa en dos niveles diferenciados: sobre el consumo y sobre la producción.
Por el lado del consumo, la rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad es de hasta el 0,5%, introduciendo así un alivio inmediato en la factura, especialmente relevante para grandes consumidores industriales. Mientras que, en el lado de la generación, los ajustes en el IVPEE reducen la carga fiscal de las compañías eléctricas, con el objetivo de contener los precios mayoristas. En este sentido, según apunta EY Abogados, esta doble intervención busca trasladar el efecto de la rebaja fiscal a toda la cadena de valor energética, desde la producción hasta el consumidor final.
Otras ayudas: 20 céntimos para el gasóleo en profesionales
A estas medidas se suman las ayudas directas de 20 céntimos por litro de gasóleo para profesionales, que se suman además a la reducción del impuesto sobre hidrocarburos que también afecta a este sector. Por lo que de esta forma sectores como el agrario, transportes o pesquero tendrán una reducción aún mayor en los combustibles que utilicen para desarrollar su actividad profesional.
En definitiva, el diseño del plan anticrisis pretende dar una solución coordinada de los problemas energéticos fruto de la guerra de Irán, a través de un compendio de medidas que se suman, siendo este en este caso: las rebajas fiscales (hidrocarburos, IVA, electricidad), las ayudas directas e incentivos estructurales. Es decir, no se tratan de medidas aisladas, sino de un sistema que actúa de forma simultánea sobre distintos componentes del precio energético.
No obstante, la duración este plan anticrisis a pesar de estar previstas hasta el final de junio de este año, contempla una prórroga condicionada a la evolución del IPC de la energía. Es decir, si en abril de 2026 el índice de precios del gas, la electricidad y de los hidrocarburos supera en más de un 15% el registrado en el mismo mes del año pasado, las rebajas podrían mantenerse; en caso contrario el Ejecutivo podría retirar progresivamente estas medidas.
Las acciones de Nike han perdido el 10% de su valor desde que comenzó el conflicto con Irán. La debilidad del precio de las acciones refleja en parte el impacto directo en los ingresos y la anticipación de efectos derivados secundarios relacionados con el impacto en el margen bruto de los ejercicios fiscales 2026/2027 debido al aumento de los costes de flete y envío.
En este sentido, Euromonitor prevé que la ropa deportiva para las actividades al aire libre superará al mercado general de ropa deportiva hasta 2030, ampliando así la cuota de mercado y creando un terreno ‘fértil’ para productos técnicos de alta gama. Esto implica que la cuota de mercado de la ropa para actividades al aire libre aumentará aproximadamente 120 puntos básicos, del 14,6% al 15,8%, durante el período previsto.
«Los resultados de la compañía de artículos deportivos Dick’s Sporting refuerzan nuestra confianza en la recuperación de Nike. Dichos avances ponen de manifiesto la solidez de las alianzas mayoristas de Nike y la alineación estratégica entre ambas compañías deportivas», explican los analistas de Jefferies.
Fuente: Nike
LOS SÍNTOMAS DE UNA RECUPERACIÓN EN NIKE
En este contexto, Nike parece que vuelve al ruedo antes de publicar resultados el 31 de marzo de 2026; la compañía, gracias al motor de la innovación de productos, vuelve a encarrilarse, impulsada por el rendimiento. Asimismo, ha restablecido sus alianzas con mayoristas, lo que aumenta la cartera de pedidos y amplía el espacio en los estantes.
La recuperación de la demanda de Nike está impulsada por la innovación y la credibilidad del rendimiento, más que por las actividades promocionales. La fortaleza en estas franquicias es particularmente importante a medida que la firma deportiva lleva a cabo la reestructuración de su cartera de productos, con el running y el baloncesto como indicadores tempranos de la demanda.
LA RENOVACIÓN INTEGRAL DE NIKE ESTÁ GANANDO TERRENO ENTRE SOCIOS CLAVE QUE SE ESTÁN INVOLUCRANDO ACTIVAMENTE, EN LUGAR DE DAR MARCHA ATRÁS
No obstante, si se resuelve el conflicto de Irán, Nike es una de las compañías que mejor parada saldrá. Concretamente, la compañía deportiva ofrece una solidez del flujo de caja y la credibilidad ante los accionistas que siguen siendo pilares fundamentales de esta historia. Además, el cambio se está demostrando en puntos clave donde la atención es máxima.
Siguiendo esta línea, la limpieza del mercado favorece a Nike en la recuperación de los márgenes a medida que la composición de su cartera de productos se normaliza. Y, en último lugar, los expertos de Jefferies hacen hincapié en que la valoración aún refleja escepticismo, lo que crea asimetría si la tendencia alcista persiste.
Fuente: Nike
Asimismo, los últimos resultados del segundo trimestre fiscal de Nike confirman que la recuperación de la compañía deportiva está dando frutos, y el regreso al crecimiento de las ventas en Norteamérica es una prueba clave.
Con el mercado prácticamente reestructurado y el exceso de inventario liquidado, los expertos prevén que Nike se centrará más en su estrategia de venta directa al consumidor, allanando el camino para un retorno sostenido a las ventas a precio completo en los próximos trimestres.
NIKE BUSCA UN CRECIMIENTO ACELERADO
La compañía de retail deportivo Nike relanza oficialmente All Conditions Gear (ACG) como una marca dedicada al rendimiento en actividades al aire libre, integrando Trail en ACG y centrándose en el trail running, el senderismo y la exploración. Un relanzamiento como una marca independiente de alto rendimiento para atletas que disfrutan de la naturaleza.
Sin ir más lejos, Nike Trail se integra en ACG, y la marca amplía su departamento All Conditions Racing, busca colaboraciones con carreras de trail y abre su primera tienda ACG «Base Camp» en Pekín. Los productos destacan su enfoque en el rendimiento, como por ejemplo, las zapatillas ACG Ultrafly y Zegama; la camiseta Radical AirFlow y la chaqueta Lava Loft.
Relanzamiento ACG. Fuente: Nike
Los expertos de Jefferies creen que este relanzamiento «se trata de una jugada inteligente y potencialmente significativa. Nike está dando a la ropa para actividades al aire libre un lugar más definido y una narrativa centrada en el rendimiento, justo donde la participación y la percepción de calidad son más fuertes».
Si ACG logra ofrecer un producto técnico fiable (ajuste, durabilidad, protección contra la intemperie) y construir una comunidad a través de carreras y experiencias, puede convertirse en un importante motor de crecimiento y un referente para la división de running de la firma deportiva.
La situación de Uber Eats sigue siendo complicada. La empresa es una de las más importantes dentro del sector del delivery en España, y el anuncio de que ha dado el paso de trabajar con repartidores contratados ha sido suficiente para generar un pequeño terremoto en la industria, pues elimina, al menos en teoría, la presencia de los repartidores autónomos en el mercado español.
Sin embargo, ha generado un problema millonario para la empresa de entregas. Y es que los trabajadores dados de alta por la plataforma y las empresas que manejan las flotas con las que operan tienen años de antigüedad, pues la ley obliga a que se tome en cuenta su tiempo operando como autónomos a la hora de calcular sueldos y también las retenciones de la Seguridad Social. Este último dato se traduce en una deuda de unos 110 millones de euros por los supuestos «falsos autónomos».
«Lo hemos dicho muchas veces: una persona con una bicicleta y una mochila no es un autónomo. Ninguna empresa está por encima de la ley”, ha dicho en Bluesky Yolanda Díaz. Por su parte, un portavoz de Uber dice: “Reafirmamos nuestro compromiso con el cumplimiento de las obligaciones que nos correspondan y seguiremos trabajando con repartidores, sindicatos y el Gobierno para garantizar un proceso justo para todos”.
De momento, el reclamo, realizado por la Inspección de Trabajo, se queda en un problema extra para Uber, que tiene que lidiar con lo que la experiencia de Glovo demuestra que puede ser un proceso complicado. Lo cierto es que, al ser la última plataforma del sector en tomar la decisión de trabajar con riders bajo contrato, es de esperar que queden bajo la lupa del Ministerio de Trabajo, sobre todo porque Yolanda Díaz ha hecho de la «Ley Rider» un punto de honor.
UBER EATS RECONOCE LA LABORALIDAD DE LOS RIDERS DESDE 2022
En cualquier caso, desde Uber Eats se ha reconocido la laboralidad de los riders desde 2022 en adelante. Esto según un comunicado interno repartido por Comisiones Obreras (CC.OO.). «Uber Eats ha reconocido la laboralidad del conjunto de sus trabajadores y trabajadoras desde 2022 en adelante, ya que los periodos anteriores fueron liquidados tras el despido colectivo de 4.400 personas trabajadoras tras acuerdo en la Audiencia Nacional», explican según ha recogido El País.
«Cada caso es particular”, agrega el sindicato, “y en función del tiempo trabajado, los periodos en los que se ha efectuado reparto o no, se han dado más o menos altas en uno o distintos periodos. También verás el cálculo de días totales cotizados para cada periodo de alta. Muchos de esos cálculos de días son erróneos y deberán corregirse para tener el total de días real de todos los periodos cotizados».
Fuente: Uber Eats
«El reconocimiento de la laboralidad conlleva una serie de derechos legales añadidos (reclamación de cantidades o vacaciones, por ejemplo) que puedes consultarnos”, añaden, recordando que el monto total que tendrá que pagar Uber Eats puede ser mayor que los 110 millones que de momento está pidiendo la Inspección de Trabajo.
“La Ley Rider no admite escapatorias y garantiza derechos laborales», agregan en el Ministerio de Trabajo. “Y, desde luego, la Inspección continuará con su ejemplar labor de garantizar que los empleos del siglo XXI no impliquen las condiciones de trabajo del siglo XIX”, concluyen.
EL ERE DE GLOVO OCURRE AL MISMO TIEMPO
En cualquier caso, este aviso para Uber Eats llega mientras que Glovo atraviesa un ERE de sus repartidores en algunas de las zonas con menos demanda. Es otro aviso tanto para los repartidores como para las plataformas del sector, pues su modelo de negocio no necesariamente está diseñado para el nuevo modelo de empleabilidad. De momento, la decisión del unicornio español dejará unos 750 repartidores sin empleo, un problema complicado de asumir incluso con las protecciones para el desempleo presentes en el marco legal.
De todos modos, la situación de los riders es igual de complicada que siempre. No es solo la sensación, desde la aprobación de la «Ley Rider«, de que sus condiciones de trabajo han empeorado, sino que además ahora sienten que la empresa está más dispuesta a prescindir de ellos. Además, algunas opciones para trabajar con la empresa, como las cuentas subarrendadas, han desaparecido con el nuevo modelo.
Las redes privadas virtuales se han consolidado como una herramienta esencial en la protección de la privacidad, el cifrado de las comunicaciones y el acceso seguro a entornos corporativos. Sin embargo, el uso creciente de VPN también ha generado tensiones en ámbitos como los derechos de autor y el acceso a contenidos restringidos.
En España, determinadas decisiones judiciales recientes han reabierto el debate sobre las implicaciones de limitar este tipo de tecnología.
El uso de VPN se disparó durante la pandemia, impulsado por el teletrabajo y la necesidad de acceder a sistemas empresariales desde redes domésticas. Según diversos informes del sector, más del 30% de los trabajadores remotos en Europa utilizan este tipo de herramientas de forma habitual, lo que evidencia su papel estructural en el ecosistema digital actual.
El conflicto entre control y seguridad
La restricción de VPN plantea un dilema relevante: cómo equilibrar la lucha contra actividades ilícitas sin comprometer la seguridad global de usuarios y empresas. En este contexto, la intervención sobre infraestructuras tecnológicas ampliamente utilizadas puede generar efectos secundarios que van más allá del objetivo inicial.
“Una tecnología diseñada para proteger al usuario pasa a situarse en el centro de un conflicto entre derechos, intereses económicos y control del acceso a la información”, explica Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security. “Lo que debe analizarse desde una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta sus implicaciones sobre la seguridad digital”, añade.
Sobrebloqueo y afectación a servicios legítimos
Uno de los principales riesgos es el denominado sobrebloqueo. Las VPN operan sobre infraestructuras compartidas, donde múltiples servicios utilizan las mismas direcciones IP. Limitar el acceso a determinadas IP puede provocar la interrupción de servicios completamente legales.
Esto afecta a plataformas digitales, herramientas empresariales o incluso sistemas de pago, generando fallos inesperados y pérdida de operatividad. Además, dificulta la trazabilidad de incidencias, ya que los equipos técnicos pueden tardar más en identificar si el origen del problema es interno o externo.
Impacto en el teletrabajo y la actividad empresarial
El uso de VPN es clave para garantizar conexiones seguras en entornos corporativos. Muchas organizaciones dependen de estas soluciones para acceder a redes internas, aplicaciones críticas o bases de datos sensibles.
Restringir su funcionamiento puede generar ralentizaciones, bloqueos o interrupciones que afectan directamente a la productividad. Sectores como la banca, los seguros o la tecnología, con una alta dependencia digital, son especialmente vulnerables a este tipo de limitaciones.
Además, en equipos distribuidos internacionalmente, cualquier barrera geográfica puede complicar la coordinación y afectar a la continuidad del negocio.
Desplazamiento hacia soluciones menos seguras
Cuando se limita el acceso a VPN fiables, algunos usuarios optan por alternativas de menor calidad, como proxies gratuitos o servicios sin garantías. Este cambio puede resultar contraproducente desde el punto de vista de la ciberseguridad.
“En lugar de reforzar la protección, se incentiva el uso de herramientas que pueden carecer de cifrado robusto o políticas claras de privacidad”, advierte Lambert. Esto incrementa el riesgo de interceptación de datos, robo de credenciales o infecciones por malware.
Bloquear VPN tiene sus riesgos y debes conocerlos.
Riesgos para la privacidad y la protección de datos
Las VPN actúan como una capa adicional de protección, especialmente en redes públicas como aeropuertos, hoteles o cafeterías. Limitar su uso puede dejar a los usuarios más expuestos a ataques y a la vigilancia de terceros.
En entornos profesionales, como el periodismo o la consultoría, el uso de estas herramientas resulta fundamental para garantizar la confidencialidad de la información. Reducir su disponibilidad puede comprometer la seguridad de datos sensibles y aumentar la vulnerabilidad frente a amenazas.
Fragmentación del ecosistema digital
La aplicación de bloqueos selectivos puede generar una fragmentación del entorno digital. Cuando el acceso a servicios depende de la ubicación o de decisiones regulatorias, se crean experiencias desiguales para usuarios y empresas.
Esto obliga a las compañías tecnológicas a adaptar sus sistemas a múltiples escenarios, incrementando la complejidad operativa y el coste de implementación. A largo plazo, puede ralentizar la innovación y afectar a la competitividad del mercado digital europeo.
Efectos indirectos en la detección de amenazas
La intervención sobre tecnologías como VPN también puede alterar los sistemas de monitorización de ciberseguridad. Muchas herramientas se basan en el análisis de tráfico y patrones de comportamiento para detectar incidentes.
“Cuando se introducen interferencias en capas de red ampliamente utilizadas, estos patrones pueden distorsionarse”, señala Lambert. Esto puede generar falsos positivos, dificultar la detección de amenazas reales y reducir la visibilidad sobre el tráfico digital.
Además, si los usuarios migran hacia soluciones menos transparentes, el control sobre los datos y la capacidad de respuesta ante incidentes se ve comprometida.
El mercado de los snacks de PepsiCo, Mondelez, Grefusa y Frit Ravich continúa aumentando en valor, pero dentro de las ventas totales, las subcategorías individuales también están experimentando un sólido crecimiento a medida que la categoría experimenta una mayor segmentación las marcas se basan en nichos de tendencia para fidelizar al consumidor y mantener las ventas.
En este sentido, PepsiCo, Mondelez y Frit Ravich, entre otras, son las marcas clave que están conectando con los consumidores creando experiencias de snacks de alta calidad. A esto, se le suma el creciente papel del ‘snacking’, en la satisfacción de necesidades emocionales. Asimismo, los snacks pueden brindar bienestar y generar sentimientos de felicidad.
«Vemos que las marcas están aprovechando estas emociones, creando experiencias multisensoriales o añadiendo una sensación de lujo y calidad a la ocasión. Las macrofuerzas que están transformando el mercado global de snacks incluyen el coste de la vida, la salud, las preocupaciones medioambientales y las nuevas tecnologías«, apuntan desde Innova Markets Insights.
Fuente: Frit Ravich
PEPSICO, MONDELEZ Y FRIT RAVICH SE ACERCAN A LA ‘NUEVA ERA’ DE LOS SNACKS
En este contexto, el aumento del coste de vida está impulsando a consumir snacks premium en casa como alternativa a comer fuera; eso sí, mientras otros consumidores optan por opciones más económicas. Si bien, lo que tienen en común los clientes es la salud personal como prioridad fundamental, por lo que los consumidores buscan snacks salados más saludables, con menos grasa y con ingredientes más limpios.
Las preocupaciones por la salud ahora representan una barrera para algunos consumidores, quienes evalúan con más cuidado los beneficios y las desventajas de los snacks antes de comprarlos, considerando tanto el bienestar como el costo. A pesar de esto, los snacks aún desempeñan un papel claro como caprichos y pequeñas recompensas, ofreciendo momentos de felicidad asequibles.
LAS MARCAS CON CAPACIDAD DE ADAPTARSE COMO PEPSICO REINARÁN LA CATEGORÍA DE SNACKS
Siguiendo esta línea, las principales marcas de snacks y comestibles lideran la innovación global, como PepsiCo, Intersnack, Calbee y Kellanova. Las marcas minoristas también muestran una gran actividad. La innovación en sabores sigue siendo fundamental en la mayoría de las estrategias de marca, y el desarrollo de nuevos productos.
Asimismo, los snacks están sustituyendo las comidas, lo que influye en un mayor consumo. Como resultado, los consumidores buscan mayor variedad y snacks que se adapten a su estilo de vida diario, no solo por comodidad, sino también por razones de salud. Las tendencias en snacks muestran que las generaciones más jóvenes suelen sustituir las comidas por snacks, y el 58% de la Generación Z lo hace con regularidad.
La innovación en snacks más saludables puede ir más allá y verse como una ventaja para la retención del consumidor en la categoría. En ciertos aspectos, el gusto por la salud es un tema que impulsa el desarrollo de nuevos productos en snacks, con un aumento en la penetración de los productos ricos en proteínas y fibra, pero la reducción de ingredientes perjudiciales sigue siendo un área de atención.
Fuente: Mondelez
Por otro lado, el consumidor cada vez se fija más en las etiquetas. Concretamente, las marcas deben esforzarse por aumentar el atractivo nutricional. Las afirmaciones de etiqueta limpia se encuentran entre las principales en la mayoría de las regiones, mientras que las afirmaciones nutricionales positivas, como las de proteínas, también son un foco de atención.
LAS INNOVACIONES DE PEPSICO RESPONDEN A LA DEMANDA DEL CONSUMIDOR
Las preferencias de los consumidores en snacks salados abarcan un espectro que va desde los suaves y sencillos hasta los fuertes, intensos y con múltiples sabores. En lugar de un perfil de sabor dominante, el mercado refleja diversas expectativas de sabor, creando espacio tanto para ofertas sutiles como audaces.
A nivel mundial, las marcas están utilizando sabores contundentes y distintivos para destacar dentro de la amplia categoría de snacks. PepsiCo, por ejemplo, ha lanzado una gama de frutos secos recubiertos con diversos sabores inspirados en sus marcas de snacks, como Walkers Salt & Vinegar y Smoky Bacon, Doritos Chilli Heatwave y Flamin’ Hot, Wotsits Really Cheesy y Walkers Max Paprika.
Fuente: PepsiCo
Sin ir más lejos, dado que los consumidores aumentan su consumo de snacks, principalmente por la mayor novedad y variedad, PepsiCo, Mondelez, Grefusa y Frit Ravichvan ampliando sus gamas y desarrollando nuevos productos, eso sí dirigidos a nichos específicos que deberían descubrir el apetito del consumidor por productos nuevos.
Asimismo, PepsiCo, Mondelez, Grefusa y Frit Ravich están desarrollando experiencias de snacks más completas, a medida que los snacks se vuelven más premium y reemplazan con frecuencia las comidas tradicionales. Las colaboraciones y el co-branding entre marcas icónicas están en aumento, y la innovación en sabores ahora se inspira en una mayor variedad de categorías. Simultáneamente, las marcas están adoptando nuevas tecnologías y herramientas de interacción para profundizar la conexión con los consumidores.
Para CAF la nueva licitación de Renfe se ha convertido en una oportunidad. El fabricante de trenes del País Vasco es uno de los más grandes del sector en Europa, y ha decidido competir también por la licitación de 1.777 millones de euros que ha presentado la empresa pública para la entrega de hasta 40 trenes para sus servicios de alta velocidad, que espera que puedan operar a 350 km/h.
Es una oportunidad para que una de las apuestas clave del fabricante vasco, su Oaris, entre finalmente al mercado. El prototipo de la serie Oaris, que además de poder ser adaptado para las nuevas exigencias de velocidad de la empresa, tiene la capacidad de funcionar en vías de ancho variable —como las que tienen las rutas del norte del país—, lo que los transformaría en uno de los pocos trenes que pueden funcionar en todo el sistema español de transporte de pasajeros.
Lo cierto es que CAF apuesta por que el éxito de esta plataforma sea suficiente para validar uno de sus prototipos. Desde hace unos años, uno de los modelos opera en Noruega y en España ya tiene permiso para circular a 300 km/h, aunque el modelo está preparado, sin ninguna modificación, para operar a unos 320 km/h.
Aunque la empresa es una opción clara y, dados los problemas de puntualidad de Talgo para la entrega de trenes, bien puede ser la empresa española con mejores opciones para conseguir el contrato, la competencia es complicada. Siemens, Hitachi y Alstom también se barajan entre las opciones, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, tiene ya meses coqueteando con la empresa pública china CRRC, incluso si esta ya ha sido investigada por Europa por el posible uso de fondos públicos.
En esta situación, la apuesta de CAF puede ser difícil. Según ha reportado El Diario Vasco, aunque la empresa ha mostrado interés, ven necesario moverse con cautela, pues un retraso en las entregas puede acarrear sanciones millonarias, como lo ha experimentado la propia Renfe. No es una realidad que puedan ignorar, sobre todo porque la empresa pública ha señalado que la capacidad de entregar los trenes en el tiempo previsto de contrato es uno de los puntos clave para decidir quién puede quedarse con el nuevo contrato.
CAF Y EL SISTEMA ESPAÑOL
Lo cierto es que en este momento ninguna de las tres operadoras de la alta velocidad española usa trenes hechos por CAF. Actualmente, Renfe utiliza trenes de Talgo tanto para el AVE como para su servicio de bajo coste, el AVLO; la italiana Iryo usa trenes de la empresa japonesa Hitachi, y Ouigo, la empresa francesa, utiliza trenes de Alstom. Es uno de los grandes retos de la empresa vasca: convencer al operador público de que sus trenes pueden funcionar de forma apropiada en el sistema.
Lo cierto es que el modelo Oaris ha sido uno de los estudiados por los rivales de Renfe para dar el paso de sumarse a la segunda etapa de la liberalización del sistema —la que incluye las rutas con dirección a Galicia—, pero de momento no se ha hecho una propuesta formal. Por tanto, si llegase a ganar esta licitación, sería la llegada de sus trenes al sistema de alta velocidad actual.
UNA APUESTA ESPAÑOLA
La gran ventaja que puede tener la empresa del País Vasco es que sigue siendo la gran candidata española para esta licitación, considerando los problemas de puntualidad en la entrega de los trenes que complican la posición de Talgo y la posibilidad de que CAF cumpla con los tiempos de entrega exigidos.
Sin embargo, a pesar de esta ventaja, el reto de CAF sigue siendo complicado de superar. De momento, el Oaris es un prototipo, y aumentar la capacidad de producción de este modelo para adaptarse a la solicitud de Renfe puede no entrar en los planes inmediatos de la empresa, a pesar de lo valioso que es el contrato ofrecido por la empresa pública. En esta situación, el riesgo financiero es un factor determinante.
LA PRESIÓN SOBRE ADIF
En cualquier caso, aunque Renfe reabra el proceso para realizar el pedido de estos trenes, las vías deben estar listas para recibirlos. Es un punto que queda bajo la responsabilidad de Adif, que sigue en el proceso de revisión del sistema con el objetivo de evitar que se repita una situación como la del accidente de principios de año. Es un punto clave a tomar en cuenta en el futuro inmediato.
No es el único punto clave dentro del panorama de la alta velocidad en el país. La empresa también había planteado la segunda etapa de la liberalización de la alta velocidad en el país, un paso clave sobre todo para abrir las rutas en dirección a Galicia, pero que de momento parece haberse retrasado por la necesidad de las revisiones tras el accidente en Adamuz.
Inmobiliaria Colonial presentará una guía detallada para 2026-2028 en el CMD el 4 de junio. Un camino transparente hacia un LTV (Loan to Value) del 40% y un marco limpio de asignación de capital deberían ayudar a mejorar la historia. Esto último requiere una simplificación después de dos años de complejidad percibida, explican en Jefferies.
Por el contrario, cualquier giro hacia la expansión o una historia complicada de fusiones y adquisiciones antes de que se restablezca el balance, en nuestra opinión, limitaría la reasignación y mantendría las acciones vinculadas a los debates sobre macro y demanda de oficina.
Pierre-Emmanuel Clouard, de Jefferies, considera que el programa de enajenación de 500 millones de euros es un paso en la dirección correcta, y cree que los ingresos deberían destinarse plenamente a reducir el apalancamiento en lugar de sembrar nuevas clases de activos o países. Incluso con un 45,4% EPRA LTV pro forma de las ventas recientes (frente al 47% informado), el apalancamiento sigue siendo elevado para una cartera con mucho espacio de oficinas en un contexto macro aún incierto.
En nuestra opinión, aclara, un camino creíble hacia aproximadamente el 40% de LTV es apropiado dado que (i) las tensiones geopolíticas mantienen la trayectoria de tasas volátil, (ii) potenciales eficiencias espaciales habilitadas por IA a mediano plazo que podrían afectar la demanda estructural de oficinas, y (iii) los indicadores blandos del mercado francés, con las recientes lecturas de Immostat todavía «ligeras».
Por otro lado, la nota de Jefferies señala que “hemos leído positivamente la señal de que la gerencia solo tiene en mente aproximadamente 200 millones de euros de transacciones potenciales y que una adquisición transformacional a gran escala está descartada”.
Para 2026, Colonial apunta a un beneficio neto recurrente por acción entre 0,34 y 0,35 euros Imagen: Colonial
Permanecer dentro de las competencias y geografías básicas y evitar agregar nuevos países o clases de activos no esenciales probablemente mejorará el costo implícito del capital de la empresa.
Además, el mercado acogió con satisfacción la decisión de la empresa de lanzar una recompra de acciones (50 millones de euros), un movimiento de asignación de capital directamente en los intereses de los accionistas.
Colonial y un costo de deuda competitivo
Colonial todavía se beneficia de un costo promedio de deuda muy competitivo de aproximadamente el 1,9%, que sustenta la resiliencia de las ganancias. Si bien esperamos que el costo marginal sea más alto en la próxima refinanciación, el perfil de cobertura y la escalera existentes deberían permitir a la empresa cruzar hacia 2026-2028 con solo un modesto viento en contra.
Para 2026, Colonial apunta a un beneficio neto recurrente por acción entre 0,34 y 0,35 euros (estimación de 0,344 euros de Jefferies y 0,338 euros del consenso). Prevemos un EPS de 0,364 euros para 2028 (en comparación con el consenso de 0,379 euros).
En cuanto a los múltiplos, la nota de Clouard apunta que Colonial cotiza a unas 15 veces P/FFO 2026E frente a unas 10 veces para Gecina, a pesar de un apalancamiento más alto (EPRA LTV 45,4% frente al 40% para Gecina), gracias principalmente a su cartera más central.
El rendimiento implícito es del 5% (frente al 6% para Gecina) y el rendimiento del dividendo sobre el 6,3% (frente al 8,3% para Gecina). En nuestra opinión, un camino más rápido y claro hacia una LTV de aproximadamente el 40% y una historia de equidad más simple son prerrequisitos para una redistribución sostenida.
Tesis de inversión en Colonial
Colonial tiene una cartera de oficinas súper prime principalmente invertidas en París y, en menor medida, en Madrid y Barcelona. Se suponía que la compañía se beneficiaría de la polarización de los mercados de las oficinas de París y Madrid, pero Colonial ha ido difuminando progresivamente su mensaje al invertir en activos de menor calidad, en viviendas o en nuevas ubicaciones.
La Unión Europea lleva años aplicando sanciones económicas contra Rusia, especialmente en el ámbito energético, con el objetivo de reducir sus ingresos y presionar políticamente a Moscú por la guerra de Ucrania. No obstante, la realidad ha cambiado con la escalada de tensiones en Oriente Medio con el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha provocado una fuerte subida de los precios del petróleo y un riesgo real de escasez energética a nivel global.
En ese escenario, se han introducido excepciones puntuales que permiten la entrada o comercialización de petróleo ruso en determinadas condiciones. No es un levantamiento total de sanciones, sino de una flexibilización temporal para evitar un colapso energético o un encarecimiento aún mayor de los precios. No obstante, a la vez, la Unión Europea cuenta con la Directiva 2024/1226 que introduce un régimen sancionador más estricto, que establece como delito penal la vulneración de las sanciones internacionales, que se debe trasladar a los estados miembros afectando tanto a personas físicas como jurídicas. Esta contradicción puede producir que empresas como Naturgy, que tiene acuerdos de suministro de gas ruso con la energética Yamal, se encuentren en un limbo legal.
A esto se le suma la nueva sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que introduce un criterio clave en materia de sanciones al establecer que la posesión del 50% de una empresa por parte de una persona sancionada genera una presunción de control, lo que puede dar pie a una congelación de los fondos de dicha sociedad. No obstante, se trata de proceso preventivo, pero no automático ni absoluto que permite a las empresas rebatir y abrir ligios.
Bajo este panorama más complejo en materia regulatoria con un asunto tan delicado como la energía, María Barbancho, CEO de Barbancho Legal y experta en derecho penal económico y cumplimiento normativo, explica en Merca2 las consecuencias de estas medidas a priori contradictorias.
Entre la flexibilidad y el endurecimiento de las sanciones: una contradicción peligrosa
En cuanto a la excepción hacia la recompra del petróleo ruso, ¿esta situación hace que las sanciones sean más políticas que jurídicas?
Las sanciones siempre han tenido una dimensión política, eso es inevitable: son instrumentos de política exterior, no de política criminal. Lo que ocurre con las excepciones energéticas es que esa tensión se hace visible de un modo incómodo. La excepción al oleoducto dejó de aplicarse a Polonia y Alemania en 2023, y a Chequia en julio de 2025, lo que significa que durante años hemos tenido un régimen a dos velocidades dentro de la propia UE.
Desde el punto de vista jurídico, esto no invalida las sanciones (tienen base legal sólida en el Derecho europeo), pero sí erosiona su credibilidad como instrumento disuasorio. Como ha escrito Daniel Calleja Crespo, director del Servicio Jurídico de la Comisión Europea, las sanciones son “uno de los instrumentos jurídicos más eficaces para afrontar la agresión rusa a Ucrania, pero también uno de los más complejos, pues su diseño, aprobación y ejecución suscitan numerosos desafíos jurídicos”. Y yo añadiría: esa complejidad jurídica es precisamente la que abre la puerta a la negociación política de las excepciones. Un régimen sancionador que tiene más excepciones que prohibiciones reales no es un régimen sancionador, es un mensaje político con letra pequeña.
¿Hasta qué punto estas excepciones pueden debilitar la credibilidad del régimen sancionador europeo?
La debilitan enormemente, y el daño no es solo reputacional. Desde una perspectiva de defensa penal, estas excepciones crean zonas grises que los operadores económicos explotan legítimamente. Si la UE permite que diez Estados miembros sigan importando gas ruso durante años bajo regímenes transitorios distintos, la línea entre cumplimiento e incumplimiento se vuelve borrosa.
Redes energéticas ucranianas. Fuente: Merca2
En el primer semestre de 2025, la dependencia energética de la UE respecto a Rusia había caído del 45% al 13%, pero las importaciones seguían ascendiendo a 10.000 millones de euros, con España entre los países que seguían recibiendo GNL ruso a través de transbordos. Eso es exactamente el tipo de situación que un fiscal puede interpretar de forma muy distinta a como lo hace la empresa. La inseguridad jurídica que generan las excepciones es el caldo de cultivo de las futuras investigaciones.
¿Cómo afecta esta excepción a las empresas? ¿Qué mensaje se transmite a aquellas empresas que han cumplido a rajatabla las sanciones?
El mensaje es terrible, y lo digo con toda claridad. El cumplimiento riguroso tiene un coste económico, operativo, competitivo. Las empresas que lo asumieron desde 2022 se encontraron con que competidores europeos en otros Estados miembros seguían operando bajo excepciones durante años. Eso genera un problema serio de igualdad de condiciones dentro del mercado único.
Para el empresario español que opera en sectores de energía, logística, materias primas o tecnología, el mapa de riesgos penales es hoy incomparablemente más complejo que hace tres años
Y desde el punto de vista del compliance, el mensaje que se transmite es el peor posible: que el rigor no se premia y la excepción se negocia. Esto tiene consecuencias directas en los programas de cumplimiento normativo de las empresas, que dejan de ver las sanciones como una línea roja fija y empiezan a verlas como un espacio de gestión.
Tampoco hay que olvidar lo que dijo la propia Comisión: en palabras de Alina Nedea, jefa de Gabinete Adjunta de la vicepresidenta ejecutiva, Teresa Ribera, “con las sanciones a Rusia no nos podíamos pegar un tiro en el pie. O quizá en el pie sí, pero no en la rodilla, que nos impidiera seguir caminando”. Esa fórmula resume perfectamente la lógica de las excepciones: son el precio del consenso político necesario para que el sistema funcione.
¿Cómo afecta a empresas que tenían acuerdos previos a la guerra con Rusia y aún se siguen beneficiando de ello? Pienso en Naturgy con Yamal en el caso del gas.
Es el caso más complejo jurídicamente de los que existen en España. Naturgy mantiene desde 2013 un contrato take-or-pay con el consorcio Yamal LNG (participado por Novatek, TotalEnergies, CNPC y Silk Road Fund) con vigencia hasta 2041, por un volumen de unos 3.000 millones de metros cúbicos de GNL al año, lo que representa aproximadamente el 17% de su aprovisionamiento global. Repsol tiene un acuerdo similar con Novatek hasta 2038.
María Barbancho, CEO de Barbancho Legal y experta en Derecho penal económico y cumplimiento normativo. Fuente: María Barbancho.
Lo que ha hecho la Comisión Europea es un movimiento jurídicamente muy hábil pero comercialmente difícil: argumenta que la prohibición legislativa permite invocar fuerza mayor para rescindir los contratos sin incumplir sus cláusulas. Naturgy deberá invocar formalmente esa cláusula a partir del 1 de enero de 2027 si la guerra no ha terminado antes.
Pero la Comisión da por hecho que los socios rusos plantearán un litigio arbitral. La pregunta que cualquier directivo de estas empresas debería hacerse ahora mismo es: ¿estoy preparado para un arbitraje internacional de miles de millones contra una entidad rusa, con jurisdicción incierta y en un contexto geopolítico en evolución constante? Esa fecha es un clímax jurídico y económico que se acerca deprisa y que muchos no han calibrado todavía.
Con la nueva Directiva europea, ¿una empresa puede enfrentarse a responsabilidad penal por interpretar mal una sanción? ¿Cómo influye esta Directiva con las excepciones al petróleo ruso?
Sí, y esto es lo más importante que hay que entender. La Directiva 2024/1226 criminaliza la vulneración de sanciones europeas y establece responsabilidad penal tanto para personas físicas como jurídicas, incluyendo la negligencia grave. España fue expedientada por la Comisión Europea en julio de 2025, junto a otros 17 Estados miembros, por no haberla transpuesto en plazo.
«el banco prefiere perder el cliente a asumir el riesgo regulatorio»
La paradoja que usted apunta es real: tenemos un régimen penal que criminaliza la violación de sanciones mientras convivimos con excepciones energéticas que permiten seguir operando con entidades rusas bajo determinadas condiciones. El problema está en dónde termina la excepción y dónde empieza la infracción. Una empresa que cree estar amparada por una excepción energética pero que en realidad ha rebasado sus límites puede encontrarse con una investigación penal. Y dado que España aún no ha completado la transposición, existe además incertidumbre sobre cuál será exactamente el estándar de negligencia que se aplicará.
En cuanto a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ¿el criterio del 50% introduce más inseguridad que certidumbre?
El TJUE ha establecido recientemente que el control de una sociedad se presume cuando una persona incluida en la lista de sanciones posee el 50% o más del capital. Como regla, el umbral del 50% da claridad: es un criterio objetivable. El problema es que es una presunción, y las presunciones en Derecho penal son siempre problemáticas desde el punto de vista de las garantías. Crea una responsabilidad objetiva de facto: si tu socio en una joint venture supera ese umbral y es sancionado, tu empresa puede verse congelada aunque tú no hayas cometido ninguna irregularidad.
Bandera de la Unión Europea. Fuente: Merca2
Para muchas empresas españolas con socios o participadas en terceros países —no solo en Rusia, también en otros regímenes de sanciones como Irán o Bielorrusia— esto es una amenaza directa que exige revisar las estructuras societarias de forma inmediata. Y, como recordaba el letrado del TJUE Juan Ignacio Signes de Mesa en diciembre de 2025, “todos los actos de poder en la Unión Europea de las instituciones están sometidos al control del juez”; pero ese control llega necesariamente tarde para quien ya tiene sus cuentas bloqueadas.
¿Puede esta presunción derivar en congelaciones de activos excesivas o preventivas por parte de entidades financieras?
Ya está ocurriendo. Los bancos europeos, ante la incertidumbre sobre quién controla realmente determinadas estructuras societarias, aplican el criterio más restrictivo posible para no exponerse a responsabilidad. El resultado es que empresas perfectamente legales, con accionistas que solo de forma indirecta o marginal tienen vinculación con personas sancionadas, se encuentran con cuentas bloqueadas, transferencias rechazadas y líneas de crédito cortadas. Es el fenómeno que los anglosajones llaman de-risking: el banco prefiere perder el cliente a asumir el riesgo regulatorio. Y para una empresa mediana española eso puede ser letal. La responsabilidad del abogado penal aquí es fundamental: hay que actuar antes de que el banco bloquee, no después.
¿Esta sentencia podría obligar a revisar las estructuras societarias de las empresas?
Obliga. No es una cuestión optativa para ninguna empresa con accionistas, filiales o socios en jurisdicciones con regímenes de sanciones activos. La UE ha introducido además nuevas modificaciones en mayo de 2025 dirigidas específicamente a dificultar que las personas y entidades sancionadas eludan las restricciones mediante modificaciones en su estructura de propiedad o actividades comerciales.
Es decir: el legislador europeo ya anticipó que los sancionados iban a intentar reorganizarse, y ha cerrado esa vía. Eso tiene una implicación directa para cualquier empresa que haya aceptado como socio a alguien cuya exposición sancionadora no ha verificado adecuadamente. Un due diligence de sanciones ya no es una formalidad: es una obligación que tiene consecuencias penales si se hace mal.
Mi consejo es siempre el mismo: cuando el Derecho penal y el Derecho regulatorio convergen, la única estrategia es anticiparse
Con el compendio de estas medidas, parece una contradicción el aumento de la flexibilidad con los asuntos energéticos mientras se es restrictivo con las sanciones en general ¿Hay una situación de inseguridad jurídica?
Sí, y de las más complejas que he visto en mi carrera. Tenemos un régimen sancionador que se endurece mes a mes —el 19º paquete de sanciones introduce un veto prácticamente total al gas ruso, con el GNL prohibido desde abril de 2026 y el gasoducto desde septiembre de 2027—, pero que convive con excepciones negociadas políticamente que no han desaparecido. Al mismo tiempo, una Directiva penal que criminaliza las infracciones con penas de cárcel todavía no está completamente transpuesta en España. Y el TJUE introduce presunciones de control que los bancos aplican con criterio propio.
Calleja Crespo, en su análisis desde la perspectiva de la Comisión, lo dice con precisión académica: las sanciones requieren unanimidad en el Consejo conforme al artículo 29 del TUE. Esa unanimidad es la madre de todas las excepciones. Cada Estado miembro tiene poder de veto, y el precio del voto favorable de Hungría, Eslovaquia o cualquier otro país dependiente energéticamente ha sido, sistemáticamente, una excepción negociada. La inseguridad jurídica que padecen hoy las empresas no es un fallo del sistema: es el sistema.
Para el empresario español que opera en sectores de energía, logística, materias primas o tecnología, el mapa de riesgos penales es hoy incomparablemente más complejo que hace tres años, y la mayoría no lo sabe. Mi consejo es siempre el mismo: cuando el Derecho penal y el Derecho regulatorio convergen, la única estrategia es anticiparse. Quien espera a que llegue la investigación para llamar a un abogado ya ha perdido la mitad de la batalla.
Ana Rosa Quintana sigue siendo, con permiso de Jorge Javier Vázquez, la última gran estrella activa de Telecinco. Y lo es no tanto por su brillo actual como por la inercia de un modelo que ella misma ayudó a construir y que durante dos décadas definió las mañanas televisivas en España. Pero esa condición de penúltima estrella tiene algo de crepúsculo, especialmente por su incapacidad a aceptar que el ecosistema mediático ya no gira a su alrededor y sus audiencias no son las de antaño.
A la reina emérita de las mañanas le cuesta admitir, por ejemplo, que Silvia Intxaurrondo la barre a diario y que Alfonso Arús le gana la partida con una propuesta alternativa a los tonos afectados de la mañana. Tampoco ha digerido del todo el fracaso de su aventura vespertina con TardeAR, que evidenció que su producto funciona en un contexto muy concreto y que, fuera de él, pierde nervio y se vuelve anodino.
Con todo, sería injusto negar que El programa de Ana Rosa sigue siendo el más competitivo de un Telecinco en horas bajas. Su mezcla de política, sucesos, corazón e investigación creó un híbrido que durante años fue imbatible. Era televisión total: un ministro podía sentarse en su mesa y, minutos después, el programa podía virar hacia un crimen o un culebrón sentimental sin que chirriara demasiado. Esa capacidad camaleónica fue la gran virtud de la comunicadora.
Otro problema es que su modelo de magazine, que en su origen resultaba innovador, ha ido derivando hacia un tono cada vez más amarillista. El tratamiento de la crónica negra más morbosa, la simplificación del debate político y una cierta inclinación hacia discursos próximos a la ultraderecha en sus desafinados editoriales han erosionado su prestigio.
Paradójicamente, el paso del tiempo juega a favor de AR en un sentido inesperado. La irrupción de nuevos perfiles en Mediaset cercanos a Vox, como Iker Jiménez o Nacho Abad, con estilos aún más marcados —tras provenir del misterio o el suceso puro—, ha relativizado el tono de Ana Rosa. Frente a ellos, su propuesta parece casi moderada.
Pese a lo cual, hay que reconocer que, en muchas ocasiones, sus tertulias presentan una mayor diversidad de opiniones que las que moderan sus rivales
DESGASTE
Ana Rosa, que durante años fue casi impermeable a escándalos que habrían acabado con la carrera de otros —desde el sonado caso de plagio literario hasta las polémicas vinculaciones de su entorno con Villarejo—, ya no conserva intacta esa coraza. La percepción pública ha cambiado: donde antes había respeto profesional, ahora despierta escepticismo en algunos ámbitos de la sociedad.
Sea como fuere, la ex reina matinal ha sabido hacer dinero como pocas figuras de la televisión española.Su productora, Unicorn Content, se ha convertido en una máquina de generar horas de emisión. Incluso algunos rankings aseguran que es la compañía productora que más horas realiza para la televisión, obviando los monstruos de varias cabezas Banijay y Mediapro. La empresaria también ha diversificado en el ladrillo, consolidando una posición económica envidiable.
Pero ese músculo empresarial no está exento de incertidumbres. El nuevo director de contenidos de Mediaset España, Alberto Carullo, no parece confiar plenamente en sus productos. Y no es difícil entender por qué: más allá de pequeños ajustes, lo que ofrece Unicorn tiende a ser variaciones sobre el mismo esquema. Los recortes a Fiesta y Vamos a ver, y las dudas sobre el futuro de El tiempo justo, que podría ser relevado por una nueva versión de Mujeres y hombres y viceversa, complican a la compañía dirigida por Xelo Montesinos.
Ana Rosa Quintana. Foto: Mediaset.
Eso sí, este desgaste en Mediaset podría ser compensado por los medios controlados por el PP, que está encantado con la obsesiva campaña antiprogresista de la comunicadora y su incapacidad para ver ningún escándalo en Isabel Díaz Ayuso o en Alberto Núñez Feijóo.
Los canales públicos Telemadrid y À Punt contratan a Unicorn Content, que podría reinar en RTVE, donde el presidente José Pablo López se niega a comprarles ningún producto, si la unión de derecha y ultraderecha españolas suman mayoría tras las elecciones de verano de 2027.
MARÍA TERESA SALE GANANDO
La comparación de AR con la inventora de la televisión matinal con permiso de Jesús Hermida, María Teresa Campos, resulta inevitable. Campos representaba una televisión matinal más blanca, menos dependiente del suceso y del enfrentamiento político. Su estilo, más clásico aunque ella se enfadaba porque decían que hacía un espacio «para marujas», evitaba el amarillismo que ahora impregna buena parte de algunos espacios matinales. Y es que la Campos promovía pluralidad en política, respeto en la crónica negra y tolerancia en la prensa rosa.
Tampoco sale bien parada de la comparativa otra futura aspirante al trono de la reina madre, Sonsoles Ónega, que es una comunicadora correcta e incluso eficaz en determinados registros, pero carece del carisma que convirtió a la Campos o AR en referentes.
Las irregulares audiencias de Ónega, ahora encharcada por la cobertura sobre la muerte de Noelia Castillo, también impiden que la presentadora más cuidada por Atresmedia se convierta en una primera espada.
A menos de dos meses de las elecciones andaluzas previstas para el 17 de mayo, la crisis de la vivienda vuelve a poner en evidencia las contradicciones y omisiones de la Junta de Andalucía, liderada por Juanma Moreno.
La tensión social se intensifica a medida que familias enteras son expulsadas de sus hogares, mientras el gobierno autonómico parece mirar hacia otro lado. Hace apenas unos días, 62 familias de la localidad de Manilva (Málaga) fueron desalojadas de sus viviendas en un operativo que arrancó a las 7 de la mañana, con despliegue de la Guardia Civil y orden judicial del Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Estepona.
El fondo buitre Spv Reoco 3 S.L., que adquirió los pisos a apenas 14.800 euros por unidad, ejecutó el desahucio pese a que muchos contratos de alquiler estaban vigentes y sin retrasos en los pagos. La escena se repetía, invariable, ante el enfado de personas mayores, niños, enfermos y vecinos en situación de vulnerabilidad.
Tras la expulsión, las familias se manifestaron frente al Ayuntamiento de Manilva para exigir soluciones inmediatas. Sin embargo, ni la administración local ni la Junta han ofrecido alternativas habitacionales.
ACUSAN AL PP DE LEGISLAR EN FAVOR DE LOS FONDOS DE INVERSIÓN
La proximidad de las elecciones parece haber acelerado la campaña de Moreno, quien se presenta ante los medios como garante de la propiedad privada y defensor del orden, mientras los desahucios se multiplican. Las críticas no se hacen esperar: colectivos sociales y sindicatos como Comisiones Obreras y Cáritas denuncian que la política habitacional de la Junta favorece a promotores privados y fondos de inversión por encima del derecho a una vivienda digna.
62 desahucios han golpeado a Juanma Moreno antes de las elecciones. Foto: Redes sociales.
Según el informe ‘Exclusión y desarrollo social en Andalucía 2025’ de la Fundación FOESSA, 23 de cada 100 personas en la comunidad viven en riesgo de pobreza o exclusión social, un problema que se agrava con la falta de acceso a viviendas asequibles y con la escalada de los precios del alquiler y la compraventa.
Los datos del mercado inmobiliario en Andalucía reflejan la gravedad de la situación: el precio medio de compraventa ronda los 2.817 euros por metro cuadrado, con un incremento del 1,2 % respecto a enero de 2026 y del 20,2 % respecto a febrero de 2025. En el caso del alquiler, el precio medio se sitúa en 13,3 euros por metro cuadrado, con un aumento del 1,4 % frente a enero de 2026, y del 9,3 % en comparación con febrero de 2025.
Frente a esta presión, la Junta no solo ha rechazado medidas que limiten los precios del alquiler en zonas tensionadas, sino que tampoco ha articulado políticas de protección efectiva frente a los desahucios. CCOO denuncia que la normativa andaluza «mira más por los intereses de los promotores privados que por los de una mayoría social».
En la práctica, esto deja a los inquilinos sin protección y alimenta el poder de los fondos buitre, que encuentran en la Justicia y en la administración aliados para ejecutar desalojos sin control social. El caso de Manilva es solo la punta del iceberg.
La estrategia de Moreno parece clara: garantizar la inversión inmobiliaria y mantener la estabilidad de los mercados, aun a costa de la seguridad de cientos de familias andaluzas. Los datos reflejan que el acceso a la vivienda no es uniforme: mientras provincias como Jaén, Córdoba y Almería mantienen precios relativamente bajos, Málaga, Sevilla y Cádiz concentran los mayores incrementos, con consecuencias directas sobre el coste de vida y la desigualdad social.
El debate sobre vivienda se convierte así en un tema electoral central. La población se enfrenta a la contradicción entre la necesidad de protección social y la defensa política del mercado libre de Moreno.
Alba Cardalda, psicóloga y neuropsicóloga, advierte que “el impacto de las redes sociales en la salud mental es brutal; es una bomba” para la ciudadanía y, según diversos especialistas, principalmente para los jóvenes. Sus palabras no solo apuntan al entorno digital, sino también a cómo nos comunicamos en lo cotidiano.
En ese escenario, emerge un concepto cada vez más frecuente en los consultorios: el “sincericidio”. Decir lo que se piensa sin filtro, sin contexto y sin empatía puede generar más daño que beneficio, aunque sea en la redes sociales.
El “sincericidio”: cuando decir la verdad sin empatía también puede hacer daño
La idea de que “ser sincero siempre es bueno” empieza a mostrar grietas. Según explica Alba Cardalda, la sinceridad sin empatía puede convertirse en una forma de agresión encubierta. No se trata de mentir, sino de entender cómo, cuándo y por qué decir algo.
El problema aparece cuando esa sinceridad no es solicitada. Opiniones lanzadas sin contexto, críticas innecesarias o comentarios impulsivos pueden impactar de lleno en la autoestimadel otro. Este fenómeno, conocido como sincericidio, es cada vez más habitual en entornos digitales, donde las redes sociales amplifican cualquier mensaje.
Las palabras, insiste Cardalda, tienen un poder “brutal”. Pueden construir o destruir. En muchos casos, incluso dejan una huella más profunda que una agresión física. En la infancia, por ejemplo, un comentario negativo reiterado puede marcar la identidad de una persona durante años.
Aquí aparece una de las claves de la comunicación asertiva: no se trata solo de lo que se dice, sino de cómo se dice. El tono, el momento y la intención son determinantes. En un contexto dominado por las redes sociales, donde la inmediatez prima sobre la reflexión, este equilibrio se vuelve cada vez más difícil de sostener.
Opiniones sin filtro y críticas impulsivas: el efecto amplificador de las redes sociales
Fuente: IA.
El otro gran eje que plantea Cardaldatiene que ver con el impacto directo de las redes sociales en el cerebro. No es una metáfora: hay un correlato biológico. Cada “like” o interacción activa circuitos de recompensa vinculados a la dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación.
El problema es la sobreexposición. Las redes sociales generan una necesidad constante de validación externa. Esa búsqueda permanente de aprobación se convierte en un ciclo adictivo. Cuanto más reconocimiento se recibe, más se necesita.
Pero el efecto no es solo positivo. Cuando aparecen críticas o comentarios negativos —el llamado “hate”— el cerebro responde de manera opuesta. En lugar de dopamina, se liberan hormonas como el cortisol, vinculadas al estrés. Este vaivén químico impacta directamente en el estado de ánimo.
En este sentido, las redes sociales funcionan como un amplificador emocional. No solo intensifican lo bueno, sino también lo negativo. La comparación constante, los estándares irreales y la exposición permanente deterioran la autoestima, especialmente en jóvenes.
Los datos refuerzan esta preocupación. La depresión afecta al 3,8% de la población mundial y su incidencia sigue en aumento. En paralelo, el uso intensivo de redes sociales se consolida como uno de los factores que más inciden en el malestar psicológico contemporáneo.
A esto se suma otro elemento estructural: la falta de recursos. Cardalda señala que los sistemas de salud no están preparados para responder a esta demanda. Las listas de espera y la escasez de profesionales dificultan el acceso a tratamiento, mientras el problema crece.
Sin embargo, no todo recae en lo institucional. También hay una responsabilidad individual y colectiva. Aprender a comunicarse mejor, pedir permiso antes de opinar y desarrollar empatía son herramientas para reducir el impacto del sincericidio.
Del mismo modo, revisar el uso de las redes sociales se vuelve imprescindible. No se trata de eliminarlas, sino de establecer límites. Reducir el tiempo de exposición, evitar la comparación constante y priorizar las relaciones reales son pasos concretos hacia un mayor bienestar. Porque, como concluye Cardalda, la calidad de nuestras relaciones sigue siendo el principal indicador de felicidad. Y en ese terreno, las palabras —dichas o escritas— tienen un peso decisivo.
¿Alguna vez ha entrado en una habitación y ha olvidado por completo qué iba a buscar? O quizás, tras un ruido fuerte e inesperado, ha sentido que su corazón tarda una eternidad en recuperar su ritmo habitual. Estas situaciones, que a menudo atribuimos al despiste o al cansancio, tienen un protagonista biológico silencioso pero omnipresente: el nervio vago.
Antonio Valenzuela, fisioterapeuta con más de dos décadas de experiencia y experto en psiconeuroinmunología clínica, advierte que hemos olvidado este nervio en nuestra ecuación de salud. Sin embargo, su papel es determinante: es el puente que conecta nuestro cerebro con casi todos los órganos internos y el responsable directo de devolvernos la calma tras la tormenta del estrés.
El nervio vago: el interruptor biológico que apaga el estrés
Fuente: IA
El nervio vago no es un concepto abstracto ni una moda reciente. Se trata de una estructura real que conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones o el intestino. Su función principal es clara: devolver al cuerpo a la calma tras un episodio de estrés.
Cuando este sistema funciona correctamente, libera acetilcolina, una sustancia que reduce la frecuencia cardíaca, relaja la musculatura y favorece la digestión. En otras palabras, permite salir del estado de alerta. El problema aparece cuando el estrés se vuelve crónico y ese mecanismo deja de activarse con normalidad.
Valenzuela insiste en que el cuerpo está diseñado para alternar entre activación y recuperación. Sin embargo, en la vida actual, muchas personas quedan atrapadas en una activación constante. Ese desequilibrio impide que el nervio vago haga su trabajo y prolonga el impacto del estrés más allá de lo necesario.
Las consecuencias no tardan en aparecer. Desde problemas digestivos hasta dificultades para dormir o concentrarse, pasando por una sensación persistente de fatiga. Incluso fallos cotidianos como olvidar por qué se ha entrado a una habitación pueden estar relacionados con ese exceso de estrés sostenido en el tiempo.
Cuando el cuerpo no logra bajar revoluciones: señales y consecuencias
Fuente: agencias
Uno de los aspectos más relevantes que señala el especialista es la relación entre el estrés y la inflamación. Cada vez que el organismo percibe una amenaza, activa mecanismos defensivos. Entre ellos, la inflamación. El problema es que, si el estrés no cesa, el cuerpo tampoco desactiva esa respuesta.
Este proceso puede estar detrás de múltiples patologías. Valenzuelamenciona enfermedades autoinmunes, infecciones recurrentes y dolor muscular sin causa aparente. En consulta, asegura ver con frecuencia pacientes que acumulan tensión en cuello y mandíbula, con dolores persistentes que no responden a una lesión concreta, sino a un estado continuo de estrés.
El vínculo con el sistema digestivo es otro punto clave. El nervio vago actúa como un puente entre intestino y cerebro. Cuando el primero está alterado, el segundo lo percibe. Por eso, molestias intestinales suelen ir acompañadas de malestar emocional. Y viceversa.
Además, la postura corporal juega un papel más importante del que parece. Una posición encorvada o una tensión constante en el cuello pueden dificultar la acción del nervio vago. Se genera así un círculo vicioso: el estrés provoca tensión física y esa tensión impide que el cuerpo recupere la calma.
Frente a este escenario, el especialista plantea que no basta con cuidar la alimentación o hacer ejercicio si el estrés sigue dominando el sistema nervioso. La regulación emocional es el primer paso. Sin ella, cualquier otra estrategia pierde eficacia.
En la práctica, esto implica recuperar hábitos básicos que muchas veces se han perdido. Dormir mejor, reducir la exposición a estímulos constantes o introducir pequeñas rutinas de relajación pueden ayudar a reactivar el nervio vago. Incluso gestos simples como la respiración controlada o el contacto físico consciente, como un masaje facial, pueden tener efectos significativos.
El mensaje de fondo no es eliminar el estrés, algo imposible, sino aprender a salir de él. El bienestar, concluye Valenzuela, no depende de evitar los estímulos externos, sino de la capacidad del cuerpo para volver al equilibrio. Y en ese proceso, el nervio vago deja de ser un concepto desconocido para convertirse en un aliado imprescindible.
Grasa no es solo lo que comes… es cómo responde tu cuerpo. Hay frases que se nos quedan grabadas casi sin darnos cuenta. “Come menos y muévete más”. La hemos oído tantas veces que parece una verdad absoluta. Pero, si te paras a pensarlo un momento… ¿por qué entonces tanta gente lo intenta y no le funciona a largo plazo?
Eso es justo lo que pone sobre la mesa Mark Romera. Y no lo hace desde la teoría, sino desde algo que, en el fondo, todos hemos vivido: esa sensación de hacer “todo bien”… y aun así no avanzar.
Cuando haces todo bien… y aun así no funciona
El cuerpo responde a mucho más que calorías y ejercicio. Fuente: IA
Reducir calorías funciona. Sí. Pero solo durante un tiempo. Luego algo cambia. El cuerpo empieza a resistirse. Aparece más hambre, menos energía… y ese progreso que parecía tan claro se frena.
No es falta de disciplina. Es biología.
Romera lo explica de forma bastante directa: el cuerpo no está diseñado para perder grasa porque sí. Está diseñado para sobrevivir. Y cuando detecta que la energía baja durante demasiado tiempo, activa alarmas.
El cerebro, ese “jefe” que decide por ti
El equilibrio interno marca la diferencia en la pérdida de grasa. Fuente: IA
Aquí entra en juego algo que solemos olvidar: el cerebro manda. Y mucho.
El hipotálamo —que suena técnico, pero no deja de ser una especie de centro de control— actúa como un gestor que vigila tus reservas.
Si percibe que hay escasez, ajusta todo: menos gasto, más hambre, más ahorro. Y claro, luchar contra eso no es solo cuestión de fuerza de voluntad. Es nadar contra corriente.
El estrés: ese invitado que nadie ve, pero lo cambia todo
Y luego está el estrés. Ese que muchas veces normalizamos. El que llevamos encima sin darnos cuenta.
El cortisol, la hormona que lo acompaña, tiene un efecto bastante traicionero. Favorece que acumules grasa —sobre todo en la zona abdominal— y hace más difícil perderla.
Y lo más curioso es que puedes estar comiendo “perfecto”… y aun así no ver resultados. Porque, al final, no solo importa lo que comes, sino en qué estado está tu cuerpo cuando lo hace.
Romera lo resume bien: puedes estar delgada… pero no definida. Y eso desconcierta. Mucho.
La fuerza: el punto de partida que muchos pasan por alto
El entrenamiento de fuerza es clave para una salud metabólica real. Fuente: IA
Durante años nos han vendido el cardio como la solución. Correr, sudar, quemar. Y sí, tiene su lugar. Pero quizá no es la base.
El entrenamiento de fuerza, dice Romera, es innegociable. No solo por estética, sino por salud. Ayuda a mantener el músculo, mejora cómo el cuerpo usa la energía y, de paso, te protege a largo plazo.
Y aquí es donde muchos se sorprenden. Porque cambiar el enfoque cuesta.
Cuando el cuerpo se bloquea… y la solución no es apretar más
El descanso y el estrés influyen más de lo que parece en el resultado. Fuente: IA
Ese momento en el que te estancas. Lo has hecho todo. Has recortado comida, has entrenado más… y nada.
La reacción lógica es apretar aún más. Pero aquí viene el giro.
Romera propone hacer justo lo contrario: parar. Comer suficiente durante un tiempo, sin déficit. Darle al cuerpo una señal de seguridad.
Suena raro. Pero tiene sentido. Porque si el cuerpo deja de percibir amenaza, vuelve a “soltar”. Y entonces, poco a poco, todo se desbloquea.
Dormir, vivir… y dejar de luchar contra tu cuerpo
Y luego están esas cosas que sabemos… pero que dejamos para mañana. Dormir bien. Exponernos a la luz natural. Cuidar lo que comemos sin obsesionarnos.
Dormir mal, por ejemplo, puede tirar por tierra cualquier esfuerzo. Así de simple. Y así de olvidado.
Incluso la microbiota influye más de lo que creemos. Todo está conectado. Más de lo que nos gustaría admitir.
No va de castigarte… va de entenderte
Al final, todo esto lleva a un punto bastante claro. No puedes construir algo duradero desde el castigo.
Dietas restrictivas, culpa, “me porto bien” o “me porto mal”… eso no se sostiene. Romera lo dice sin rodeos: no somos animales que funcionen a base de premios y castigos.
Y, sinceramente, tiene lógica.
Porque esto no va solo de perder grasa. Va de cómo te sientes. De cómo vives. De si puedes mantenerlo en el tiempo sin que te pese.
Se trata de dejar de pelearte con tu cuerpo… y empezar a ir de su lado.
Salud es mucho más que no estar enfermo. Hay veces que el cambio no llega con un gran susto, sino con algo más cotidiano… y, quizá por eso, más desconcertante. Un dolor de cabeza que no se va. Días y días. Pruebas, consultas… y ninguna respuesta clara. Fue justo ahí donde el Dr. Neil Paulvin empezó a cuestionarse todo lo que creía saber.
Después de años ejerciendo dentro de la medicina tradicional, decidió mirar más allá. No porque quisiera, sino porque lo necesitaba. Porque cuando lo vives en primera persona, ya no basta con lo de siempre. Y lo que empezó como una búsqueda personal terminó convirtiéndose en una forma distinta de entender la salud.
“Fue mi experiencia personal y realmente me salvó”, cuenta. Y, claro, cuando algo te cambia así… es difícil no querer compartirlo.
Cuando estar “normal” no significa estar bien
La búsqueda de una salud óptima empieza en lo cotidiano. Fuente: IA
Aquí está uno de los puntos que más llama la atención de su enfoque. La medicina tradicional —dice— está pensada para cuando ya estás enfermo, no para cuando quieres estar mejor que bien.
Y tiene sentido si lo piensas. Muchas decisiones médicas se basan en valores “normales”. Pero… ¿quién decide qué es normal? ¿Y si ese “normal” es simplemente sobrevivir, no vivir al máximo?
Paulvin lo explica bastante claro: no cree en los moldes únicos. Cada persona es distinta, y tratar a todos igual es, en cierto modo, quedarse corto.
Por eso, en su consulta, va un poco más allá de lo habitual. No solo mira análisis básicos. Se fija en cosas que, a veces, ni se mencionan: cómo respiras, tu capacidad física real, cómo responde tu cerebro… detalles que, sumados, dibujan una imagen mucho más completa.
Porque no se trata solo de no estar enfermo. Se trata de sentirse bien de verdad.
Cuatro cosas que parecen simples… pero lo cambian todo
Dormir, moverse y alimentarse bien siguen siendo la base de todo. Fuente: IA
Y aquí viene algo curioso. Porque, con todo lo avanzado que suena su enfoque, hay una parte que es casi… de sentido común.
Antes de hablar de tratamientos complejos, Paulvin vuelve siempre a lo básico: dormir bien, moverse, comer mejor y gestionar el estrés. Cuatro pilares que suenan sencillos, pero que no siempre cumplimos.
¿Cuántas veces sabemos lo que deberíamos hacer… y aun así no lo hacemos? Dormir mejor, por ejemplo. Parece fácil. Pero no lo es tanto.
De hecho, él lo tiene claro: dormir bien es probablemente lo que más cambia el cuerpo… incluso más que muchas terapias avanzadas. Y, sin embargo, es lo primero que sacrificamos.
Más allá de lo básico: nuevas herramientas para el cuerpo
Cada cuerpo responde de forma distinta a los mismos estímulos. Fuente: IA
Eso no significa que deje de lado la innovación. Al contrario. En su práctica, utiliza terapias más avanzadas, como los péptidos, que están ganando cada vez más protagonismo.
Algunos, como el BPC-157, los describe casi como un punto de partida. Ayudan a recuperarse, a reducir inflamación, a mejorar diferentes funciones del cuerpo. “Hace tantas cosas que los pacientes lo notan rápido”, comenta.
Luego están combinaciones más específicas para lesiones o compuestos dirigidos a mejorar la grasa interna o incluso el funcionamiento del cerebro.
Pero aquí insiste en algo importante: no hay fórmulas universales. Lo que funciona para uno, no tiene por qué servir para otro. Y por eso prefiere ajustar cada tratamiento de forma individual, sin recetas estándar.
El futuro avanza… pero no sustituye a la persona
La medicina evoluciona, pero sigue necesitando un enfoque humano. Fuente: IA
Mirando hacia adelante, se muestra optimista. Habla de nuevas terapias, de avances que pueden mejorar cómo envejecemos, cómo dormimos, cómo nos sentimos.
Pero también lanza una advertencia que, en estos tiempos, suena bastante necesaria.
La inteligencia artificial, dice, puede ayudar. Pero no sustituir. “No entiende los matices”, explica. Y es verdad. Porque la medicina no es solo datos. Es contexto. Es escuchar. Es interpretar.
Es, en el fondo, tratar con personas.
Y quizá ahí está la clave de todo.
Que, por muy avanzada que sea la tecnología, la salud sigue siendo algo profundamente personal. Algo que no encaja en una plantilla. Algo que necesita tiempo, atención… y esa mirada que entiende que cada historia es distinta.
Hay conciertos que se sienten especiales incluso antes de empezar. Todo está preparado, la gente esperando, esa energía en el aire que se nota nada más entrar. Y, sin embargo, a veces todo se rompe en cuestión de minutos. Eso fue exactamente lo que pasó en Milán.
Rosalía tuvo que suspender su concierto en el Unipol Forum, dentro de su ‘Lux Tour’, tras sufrir un problema de salud que la dejó sin fuerzas para continuar. Lo intentó —y eso es lo que más llama la atención—, pero no pudo.
Salir al escenario cuando el cuerpo ya no responde
Una noche que comenzó con energía… y terminó de forma inesperada. Fuente: IA
Lo que ocurrió tiene algo de duro… y también de muy humano. Porque, aun encontrándose mal, decidió salir igualmente. Empezó el concierto, trató de mantener el ritmo, de seguir adelante como si nada. Pero el cuerpo, a veces, no negocia.
Fue ella misma quien lo explicó, sin rodeos. En mitad del directo, visiblemente afectada, se dirigió al público y soltó una frase que lo resumía todo: “Estoy realmente mal”.
Y no era una exageración. Según contaron algunos asistentes y se vio después en vídeos, había estado vomitando en el camerino antes de salir. Aun así, quiso intentarlo.
Pero hay momentos en los que no se puede más.
Mientras cantaba ‘De Madrugá’, terminó reconociendo que no podía seguir. Dijo que se sentía “en el suelo”, pidió perdón… y ahí se paró todo. Lo curioso —o quizá lo bonito— es que el público no reaccionó con enfado. Al contrario. Hubo comprensión, aplausos, apoyo. De esos que no se olvidan.
Un frenazo en mitad de una gira que iba lanzada
El público respondió con apoyo en una situación complicada. Fuente: IA
Hasta ese momento, la gira europea iba rodando. Lyon, París (dos fechas), Zúrich… todo lleno, todo funcionando. Una Rosalía en pleno momento, conectada con el público y con el escenario.
Por eso lo de Milán descoloca un poco. Porque rompe ese ritmo. Porque introduce esa incertidumbre que nadie esperaba.
Y claro, ahora todas las miradas están en lo siguiente.
Madrid, en el aire
El próximo concierto está previsto para el 30 de marzo en el Movistar Arena de Madrid. Una fecha importante, de las que se marcan en el calendario. Pero ahora mismo, la gran pregunta es inevitable: ¿llegará?
De momento, no hay confirmación oficial. Ni cancelación, ni aplazamiento. Nada. Solo esa espera un poco incómoda en la que todo depende de cómo evolucione en los próximos días.
Y esa sensación de estar pendientes.
Cuando parar también es parte del camino
Un concierto que dejó ver el lado más humano del escenario. Fuente: IA
Hay algo que se nos olvida con facilidad. Detrás de los focos, de las giras y de los escenarios llenos, hay personas. Y el cuerpo tiene límites, por mucho que uno quiera ignorarlos.
Nos acostumbramos a ver espectáculos perfectos, artistas que parecen no fallar nunca… y quizá por eso sorprende tanto cuando algo así ocurre. Pero, si lo piensas, es lo más normal del mundo.
Hay algo que resulta casi inevitable: esa imagen de alguien intentando seguir aunque no puede. Todos lo hemos hecho alguna vez, ¿no? Aguantar un poco más, forzar… hasta que ya no hay más.
Y ahí toca parar.
Ahora solo queda eso: esperar a que se recupere, que vuelva poco a poco y que pueda retomar la gira como estaba prevista. Porque si algo ha quedado claro en Milán, es que el vínculo con su público sigue ahí, intacto. Incluso en una noche que no salió como nadie esperaba. A veces, parar también es avanzar.
Hay cosas que hacemos casi en automático. Llega la Pascua y, sin pensarlo demasiado, aparecen los huevos de colores, los conejos, las reuniones en familia… todo encaja como si siempre hubiera estado ahí. Pero, si te paras un momento, surge esa duda que a veces evitamos: ¿de dónde sale todo esto exactamente?
Porque la Pascua, aunque la asociemos directamente con lo cristiano, es bastante más que eso. Es como una especie de collage hecho a lo largo del tiempo. Capas y capas de historia, creencias y símbolos que, al final, han terminado conviviendo sin que nos demos mucha cuenta.
Para empezar, hay algo que suele confundirse. La Semana Santa no es lo mismo que la Pascua. La primera va desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. La Pascua, en cambio, no se queda en un solo día: arranca ahí, sí, pero se alarga durante 50 días, hasta Pentecostés. Es casi como una etapa, un “después” que muchas veces pasamos por alto.
Una historia que viene de mucho antes
El origen de la Pascua mezcla culturas mucho más antiguas de lo que parece. Fuente: IA
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque, aunque hoy todo nos suene a tradición cristiana, la Pascua tiene raíces mucho más antiguas de lo que imaginamos.
De hecho, algunos de sus símbolos más conocidos —como el conejo o los huevos— ni siquiera aparecen en los textos bíblicos. Y, aun así, ahí están. Tan integrados que cuesta imaginar la celebración sin ellos.
¿La razón?: el paso del tiempo. Diferentes culturas fueron aportando sus propias ideas, sus símbolos, sus rituales… y todo eso acabó mezclándose.
En civilizaciones antiguas, el conejo y el huevo ya tenían un significado potente. Representaban la vida, el renacer, ese momento en el que todo vuelve a empezar. Y claro, eso encajaba perfectamente con la idea de la resurrección. Era casi inevitable que terminaran conectando.
El conejo, la luna y algo más profundo
Tradiciones paganas y cristianas se entrelazan en una misma celebración. Fuente: IA
El conejo no está ahí por casualidad, aunque lo parezca. En culturas como la egipcia o la sajona, se le vinculaba con la luna. Y la luna era la que marcaba los ciclos, el calendario… incluso la fecha de la Pascua.
Esa conexión con los ciclos naturales hablaba de cambio, de renovación, de volver a empezar. Y, si lo piensas, tiene todo el sentido del mundo.
Luego aparece otro elemento curioso: la diosa Eostra, en la Alemania del siglo XIII. Una figura asociada a la fertilidad. El conejo, por su capacidad para reproducirse, acabó convirtiéndose en su símbolo. Y poco a poco fue ganando terreno, hasta quedarse como uno de los grandes protagonistas de la Pascua.
El huevo: pequeño, pero lleno de significado
Y luego está el huevo. Que hoy vemos en chocolate, decorado o escondido en jardines, pero que tiene una carga simbólica enorme.
Para los romanos, el universo tenía forma de huevo. Para los persas, ya era tradición intercambiar huevos pintados durante la llegada de la primavera, mucho antes del cristianismo. Era una forma de celebrar el comienzo, el origen.
Cuando el cristianismo adopta este símbolo, lo hace desde esa misma idea: el huevo como representación de una nueva vida que está a punto de surgir. Algo que parece pequeño, pero que guarda dentro todo un significado.
Una leyenda que lo conecta todo
Hay incluso una historia que une directamente al conejo con la resurrección. Dice que un pequeño conejo se quedó atrapado dentro del sepulcro de Jesús… y fue testigo de lo que ocurrió.
Y que, por haber visto algo tan extraordinario, recibió una especie de “misión”: contar esa buena noticia a los niños, llevándoles huevos cada mañana de Pascua.
¿Es verdad? Bueno… probablemente no. Pero tampoco importa tanto. A veces las historias no necesitan ser reales para tener sentido.
Una tradición que sigue viva
La Pascua sigue evolucionando sin perder su esencia más profunda. Fuente: IA
Al final, la Pascua no es algo fijo. No es una única historia ni un solo significado. Es una mezcla, un mosaico que ha ido creciendo con el tiempo.
Una combinación de lo religioso, lo cultural, lo antiguo… y también lo cotidiano.
Y quizá por eso sigue funcionando. Porque, más allá de todo lo que representa, hay una idea que atraviesa todo: la de empezar de nuevo. La de que, incluso cuando algo parece acabado, siempre puede haber un nuevo comienzo.
Y eso es algo que todos, en algún momento, necesitamos recordar.
Hay temas que uno no elige tratar a la ligera. Este es uno de ellos. La Ley de Eutanasia en España, en vigor desde junio de 2021, no solo ha modificado un marco legal… ha abierto un espacio nuevo, incómodo a veces, pero necesario. Porque pone sobre la mesa algo que todos, en algún momento, pensamos aunque no lo digamos en voz alta: ¿hasta dónde llega el derecho a decidir sobre el propio final?
Con su aprobación, se permitió la ayuda médica para morir a personas con enfermedades graves e incurables o con padecimientos crónicos que les generan un sufrimiento constante. Y claro, desde el primer día, no dejó indiferente a nadie. Ni a médicos, ni a familias… ni a quienes viven esa realidad en primera persona.
Para acceder a este derecho, el camino está muy marcado. No basta con pedirlo. Hay que cumplir requisitos estrictos, como ser mayor de edad, tener nacionalidad española o residencia legal y, sobre todo, expresar una voluntad clara, repetida y supervisada por profesionales. Es un proceso garantista, sí, pero también profundamente delicado.
Una evolución que crece… pero sigue siendo mínima
Decidir sobre el final de la vida sigue siendo un proceso complejo y profundamente personal. Fuente: IA
Si miramos los datos, la tendencia es clara: los casos han ido aumentando año tras año.
En 2021, en apenas seis meses, se registraron 75 casos. En 2022, la cifra subió a 288. En 2023, fueron 334. Y en 2024, alcanzó las 426 eutanasias realizadas. En total, desde que entró en vigor la ley, 1.123 personas han accedido a esta prestación en España.
Pero aquí viene el matiz importante. Porque, aunque el número crece, sigue siendo muy pequeño en comparación con el conjunto de la población. Hablamos de menos del 0,0006% en 2023. Es decir, existe… pero está lejos de ser algo generalizado.
Además, no todos los procesos iniciados llegan a completarse. En 2024 se cerraron 929 expedientes, pero muchos quedaron en el camino: personas que fallecieron antes, solicitudes que no fueron aprobadas o decisiones que, simplemente, cambiaron.
Quiénes están detrás de los números
La ley avanza, pero las decisiones siguen siendo únicas en cada caso. Fuente: IA
Porque sí, hablamos de cifras… pero en realidad hablamos de personas. De historias. De decisiones que no se toman de un día para otro.
La mayoría de quienes solicitan la eutanasia padecen enfermedades neurológicas, en torno al 53%. Después aparece el cáncer, con cerca del 30%. También hay casos relacionados con problemas cardiovasculares o respiratorios, y en menor medida situaciones psiquiátricas, donde el proceso es aún más complejo.
Y hay un dato que suele sorprender: los casos en personas jóvenes son muy poco frecuentes. En 2022, solo cuatro menores de 30 años accedieron a este derecho. En 2023, fueron siete.
Un mapa desigual según el territorio
Entre cifras y emociones, el debate sigue abierto en la sociedad. Fuente: IA
No en todas partes se vive igual. La aplicación de la ley varía según la comunidad autónoma, y los datos lo reflejan con claridad.
En 2024, Cataluña lideró los procesos finalizados con 303 casos. Le siguieron Madrid con 129, el País Vasco con 75 y Andalucía con 72. En el otro extremo, Ceuta no registró ninguno, y Melilla apenas uno.
¿Por qué ocurre esto? No hay una única respuesta. Puede influir la organización sanitaria, el acceso a la información o incluso la forma en la que se aborda el tema en cada territorio. Pero lo cierto es que el mapa no es uniforme. Y eso también invita a pensar.
Más allá de los datos, lo que realmente importa
Al final, todo esto no va solo de números. Ni de estadísticas. Va de algo mucho más íntimo.
Hablar de eutanasia es, en el fondo, hablar de cómo queremos vivir… pero también de cómo queremos irnos. Y no es una conversación fácil. A veces incomoda. A veces se evita. Pero está ahí.
Y quizá lo importante no sea tener una respuesta clara —porque probablemente no exista una única—, sino entender que detrás de cada decisión hay una historia, un contexto y un momento vital muy concreto.
Trabajo que cambia el rumbo. Renfe ha abierto una convocatoria para incorporar a 500 nuevos maquinistas, en un momento en el que el sector ferroviario está creciendo con paso firme. Y claro, cuando rascas un poco, te das cuenta de que no es solo una oferta más. Aquí hay algo más.
Porque sí, hablamos de empleo estable, de condiciones competitivas y de una formación que no es precisamente básica. Pero también hablamos de una profesión que, de alguna manera, engancha. Quizá por lo que representa. Quizá por esa sensación de llevar algo importante entre manos.
Y luego está el sueldo, que tampoco es menor: puede llegar a los 3.000 euros mensuales con complementos. Pero lo que más pesa no es eso. Es la estabilidad. En un momento en el que muchos trabajos parecen de usar y tirar, esto suena casi a refugio.
Un perfil que ya no es el de siempre
Una nueva oportunidad laboral que empieza a coger velocidad. Fuente: IA
Aquí viene una de las partes más curiosas. Y es que los aspirantes ya no son solo perfiles “de toda la vida” del mundo ferroviario. Ni mucho menos.
En las últimas convocatorias se ha colado gente de todo tipo: desde personas que trabajaban en marketing hasta quienes llevaban redes sociales o incluso monitores de gimnasio. Gente que, en algún punto, ha pensado: “oye, ¿y si cambio de rumbo?”
También están los de siempre. Los que soñaban con esto desde pequeños. Y ahora, de repente, lo ven posible.
Esa mezcla —entre quienes buscan reinventarse y quienes persiguen una vocación— está creando algo interesante. Aulas más vivas, más diversas. Más reales.
Un proceso que pone a prueba… pero no asusta
El momento de cambiar de rumbo puede llegar sin avisar. Fuente: IA
Eso sí, que nadie piense que esto es apuntarse y listo. Tiene su exigencia. Y la tiene por algo.
Para empezar, hay que pasar un examen teórico y otro práctico. Y además, contar con la validación del Ministerio. No es un trámite, es un filtro serio. Pero también es lógico. Estamos hablando de una profesión donde el margen de error es mínimo.
Una vez dentro, empieza lo bueno. La formación. Y aquí es donde muchos dicen que realmente cambia todo.
Los aspirantes aprenden a manejar distintos tipos de trenes: mercancías, Cercanías, alta velocidad… Es como si te enseñaran a conducir en varios mundos a la vez. Y poco a poco, todo empieza a encajar.
Cuando aprender significa mirar de frente al error
Un sector que crece mientras muchos aún no lo miran. Fuente: IA
Hay una parte de la formación que no deja indiferente. Y es el análisis de accidentes ferroviarios reales.
Puede sonar duro. Lo es un poco. Pero también es tremendamente útil.
Aquí no se mira hacia otro lado. Se estudia lo que pasó, por qué pasó y cómo se actuó. Se revisan decisiones, se cuestionan procedimientos… y se aprende. De verdad.
Porque ser maquinista no es solo mover una máquina. Es estar preparado para lo inesperado. Es saber mantener la calma cuando todo se acelera. Es tomar decisiones en segundos.
Y eso, sinceramente, no se enseña solo con teoría.
Por eso la formación también trabaja algo menos visible, pero igual de importante: la cabeza. La concentración. El control del estrés. Esa responsabilidad silenciosa de saber que llevas vidas contigo o cargas que no pueden fallar.
Mucho más que un trabajo
Al final, todo esto va más allá de una oferta de empleo. Es una puerta. Y no de las pequeñas.
Para algunos será una oportunidad de empezar de nuevo. Para otros, cumplir algo que llevaban años imaginando. Y para muchos, simplemente, encontrar un camino que no esperaban.
Porque, si lo piensas bien… no se trata solo de conducir un tren.
En el periodismo de guerra, la diferencia entre una exclusiva mundial y un obituario suele medirse en granos de arena, en decisiones de último segundo o, simplemente, en cinco minutos de reloj. Raúl Gallego, uno de los documentalistas y reporteros más laureados de España —poseedor de un premio Emmy y el prestigioso Edward Murrow—, es un hombre que ha aprendido a caminar sobre ese finísimo hilo que separa la vida de la muerte.
La trayectoria de Gallego no es la de un buscador de adrenalina convencional; es la de un narrador que, desde sus inicios en la Facultad de Periodismo, sintió una atracción magnética por las historias más potentes que un ser humano puede cubrir. Sin embargo, la teoría universitaria se desmoronó la primera vez que escuchó el silbido de las balas en Palestina.
Cuando la guerra te pone a prueba: del instinto a la supervivencia
El inicio de Raúl Gallego en la guerra no fue progresivo ni amable. En su primera cobertura en Palestina, en plena Segunda Intifada, el sonido de los disparos lo obligó a tirarse bajo un coche. Fue el primer contacto real con un entorno donde el miedo no es opcional, sino una herramienta de supervivencia.
Lejos de abandonar, aquel episodio confirmó su vocación. En la guerra, explica, el miedo no desaparece, pero se transforma en una brújula que ayuda a tomar decisiones. No se trata de valentía inconsciente, sino de saber cuándo avanzar y cuándo detenerse.
Esa lógica se volvió determinante en 2003, durante la invasión de Irak. Instalado en el Hotel Palestina de Bagdad, epicentro de la prensa internacional en la guerra, Gallego decidió abandonar su habitación tras un presentimiento difícil de explicar. Apenas cinco minutos después, un tanque estadounidense disparó contra el edificio. En ese ataque murieron, entre otros, el cámara ucraniano Taras Protsyuk y el periodista español José Couso.
El propio Gallego había estado grabando en ese mismo balcón instantes antes. “Son esos momentos en los que entiendes que una decisión mínima marca la diferencia entre vivir o morir”, ha señalado en varias ocasiones.
La experiencia, lejos de ser aislada, forma parte de lo que en la jerga del reporterismo se conoce como close calls. Episodios donde la guerra deja de ser una historia y se convierte en una amenaza inmediata.
El precio de contar la guerra: entre la vocación y el desgaste emocional
Cubrir una guerra no solo implica riesgo físico. También deja una huella emocional que rara vez se menciona. Gallego reconoce que con el tiempo se desarrolla una coraza. La exposición constante a la violencia termina por normalizar situaciones extremas.
Uno de los momentos más críticos de su carrera tuvo lugar en Georgia. Allí fue detenido por fuerzas especiales rusas que previamente le habían amenazado de muerte. Durante horas, creyó que sería ejecutado. “Pensé en mi madre. No en mí”, recuerda. Finalmente, fue liberado tras una negociación, pero la experiencia dejó una marca difícil de borrar.
Ese tipo de episodios revelan una constante en la guerra: la delgada línea entre el trabajo periodístico y la supervivencia. Aun así, muchos reporteros continúan regresando al terreno. En parte por compromiso, en parte por una inercia difícil de romper.
Sin embargo, con los años, la mirada de Gallego cambió. Dejó de centrarse exclusivamente en la espectacularidad del combate para apostar por historias más humanas. Entendió que la guerra no se comprende a través de explosiones, sino de personas.
Un ejemplo de ese enfoque ocurrió en Bangladesh, lejos del frente armado pero dentro de otra forma de conflicto. Allí conoció a una mujer que lo había perdido todo en unas inundaciones. Cuando le preguntó qué necesitaba para reconstruir su vida, la respuesta fue simple: dos vacas. Gallego decidió comprárselas.
El gesto, aparentemente pequeño, redefinió su manera de entender el periodismo. “A veces es más útil cambiar una vida que contar mil tragedias”, ha reflexionado. Desde entonces, su narrativa busca generar empatía en lugar de saturar con imágenes de guerra.
La experiencia también le llevó a cuestionar el impacto real de la información. Según su visión, el consumo constante de noticias sobre guerra puede generar indiferencia en la audiencia. De ahí su apuesta por relatos más profundos, capaces de conectar emocionalmente con el espectador.
A pesar de todo, Gallego no idealiza su profesión. Reconoce que el ego, la competencia y la adrenalina juegan un papel importante en el reporterismo de guerra. También admite que la vida personal suele quedar en segundo plano, afectada por la distancia y la incertidumbre.
¿Es posible que hayamos vivido la Semana Santa de forma desordenada durante siglos mientras una pequeña ciudad castellana guardaba la clave del relato original? Muchos devotos asumen que el fervor de las grandes avenidas del sur representa el canon máximo, pero lo cierto es que la coherencia narrativa de los Evangelios se fragmenta a menudo en favor del espectáculo visual de las cofradías más populares.
En Medina del Campo, la estructura de las procesiones no responde al azar ni a la antigüedad de sus hermandades, sino a una arquitectura teológica que obliga al espectador a presenciar el drama del Calvario paso a paso. Esta ciudad se convierte cada primavera en un libro abierto donde los capítulos no se pueden leer salteados, desafiando la lógica del turismo de masas que impera en otros rincones de la península.
El origen de la fidelidad histórica en Castilla
La identidad de esta ciudadse forjó entre mercados de lana y testamentos reales, pero fue la espiritualidad franciscana la que impuso un rigor que hoy parece revolucionario. Mientras en otros lugares las imágenes salen según el poderío económico de la cofradía, aquí manda el calendario bíblico por encima de cualquier otro interés social.
Pasear por sus calles durante el Jueves Santo permite comprender que la Semana Santa no es un desfile, sino un rito de paso que requiere una lógica temporal estricta. La ciudad se transforma en un escenario donde cada talla ocupa su lugar exacto en la cronología de la traición, el juicio y la posterior condena de Cristo.
La logística del silencio y el tiempo
Mantener este orden requiere una coordinación que pocas veces se ve en una ciudad de este tamaño, implicando a miles de cofrades que renuncian al lucimiento individual. El respeto por el orden cronológico implica que el espectador puede seguir la narración desde la Última Cena hasta el entierro sin necesidad de consultar un programa de mano.
Esta rigurosidad ha permitido que la ciudad destaque en el mapa del turismo religioso como un destino para puristas que buscan la esencia del siglo XVI. No hay espacio para la improvisación cuando lo que está en juego es la representación fidedigna de los textos que sostienen la fe de toda una comunidad.
Tallas que hablan por sí solas
El patrimonio que atesora esta ciudad es, probablemente, uno de los conjuntos de imaginería renacentista más compactos y coherentes de todo el continente europeo. Las piezas de autores como Juan de Juni o Francisco del Rincón no son solo arte, son herramientas de una pedagogía visual que educa al fiel en la historia sagrada.
Cuando el sol cae sobre la plaza mayor, la ciudad entera parece retroceder cinco siglos para encontrarse con una estética despojada de adornos superfluos. Es en ese momento cuando el realismo castellano alcanza su máxima expresión, permitiendo que las venas hinchadas y las lágrimas de madera narren el sufrimiento con una crudeza sobrecogedora.
El impacto del orden en el espectador moderno
Para el viajero del siglo XXI, acostumbrado al caos de la información fragmentada, visitar esta ciudad supone un ejercicio de atención plena y desconexión digital obligatoria. La narrativa lineal facilita una conexión emocional que a menudo se pierde entre las multitudes de las grandes capitales que han sacrificado el relato por la estética.
Es fascinante observar cómo la ciudad ha logrado proteger este modelo frente a las presiones de la modernidad y la comercialización extrema de las tradiciones. La coherencia histórica se ha convertido en su mayor activo, atrayendo a estudiosos del arte y buscadores de silencio que huyen de los aplausos y las saetas improvisadas.
Elemento Comparativo
Medina del Campo
Grandes Capitales (Sur)
Orden Narrativo
Cronología Bíblica Estricta
Orden de Antigüedad o Barrio
Estética Principal
Realismo Castellano Crudo
Barroco y Neobarroco Ornamental
Ambiente Sonoro
Silencio y Tambor Destemplado
Bandas de Música y Saetas
Patrimonio
Renacimiento de los siglos XVI-XVII
Evolución del Barroco al Siglo XX
Previsiones y el valor de la autenticidad
Los expertos en tendencias de viaje para el próximo año señalan que esta ciudad vivirá un incremento notable de visitantes que buscan experiencias de turismo lento. La recomendación para el visitante es clara: olvide las prisas y dedique tiempo a observar los detalles de las manos y rostros de las imágenes que procesionan.
El mercado de la fe está girando hacia la búsqueda de lo auténtico, y ahí es donde esta ciudad de la meseta tiene todas las de ganar frente a destinos saturados. Apostar por el rigor histórico no solo protege la cultura local, sino que garantiza una experiencia que el algoritmo de las redes sociales todavía no ha podido desvirtuar.
Un legado que sobrevive a la prisa
El cierre de la Pasión en esta ciudad no es solo un acto de fe, sino una declaración de principios sobre cómo una comunidad decide recordar su pasado más sagrado. Al final del recorrido, el visitante entiende que el orden de los factores sí altera el producto cuando hablamos de la profundidad de una vivencia espiritual completa.
Quedarse hasta que la última luz se apaga en la ciudad es la mejor forma de comprender por qué el silencio es, a veces, el grito más potente del patrimonio español. La conservación de los ritos originales es el único camino para que las futuras generaciones comprendan de qué estamos hechos realmente, más allá de las luces de la superficie.
Las palabras poseen un poder que solemos subestimar en el ajetreo de la vida cotidiana. No son meros vehículos de información, sino auténticas herramientas capaces de modelar nuestra biología y determinar cómo enfrentamos los desafíos más complejos.
Para el reconocido Dr. Mario Alonso Puig, la forma en que nos hablamos a nosotros mismos es crucial. El diálogo interno tiene la capacidad de transformar un simple bache en una enfermedad o, por el contrario, convertirse en el motor principal de nuestra sanación.
El poder de las palabras en el origen de la enfermedad
Foto de B. Braun
Lejos de tratarse de una afirmación aislada, la relación entre lenguaje, pensamiento y enfermedad tiene raíces antiguas. Ya en la medicina griega se intuía que la conversación con el paciente podía tener un efecto sanador. Hoy, esa intuición encuentra respaldo en la neurociencia.
Según explica Puig, el pensamiento genera emociones y estas, a través de vías hormonales y nerviosas, impactan en el organismo. De esta manera, una idea repetida en el tiempo puede traducirse en una respuesta física. Cuando alguien se repite que no puede, su cuerpo acaba actuando en consecuencia. Y lo mismo ocurre en sentido inverso.
En este punto, la palabraadquiere un papel determinante. No solo refuerza el pensamiento, sino que lo amplifica. Al verbalizar una idea, el mensaje entra también por el oído y activa con más intensidad los circuitos emocionales. Así, la frontera entre lo psicológico y lo físico se vuelve cada vez más difusa en el desarrollo de una enfermedad.
El especialista sostiene que muchos procesos patológicos tienen, entre sus factores, un componente de ansiedad. Esa ansiedad surge cuando la mente anticipa un problema futuro y genera una respuesta de alerta en el presente. En ese estado, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, que en niveles elevados y sostenidos pueden alterar el sistema inmune y favorecer la aparición de una enfermedad.
Del pensamiento al cuerpo: cómo romper el ciclo
Uno de los aspectos más relevantes de su planteamiento es que no se trata de eliminar los pensamientos negativos, sino de aprender a gestionarlos. Puig lo define como el “arte de elegir”. Es decir, reconocer la presencia de una idea limitante sin dejar que determine la conducta.
Este enfoque tiene implicaciones directas en la evolución de una enfermedad. Cuando una persona queda atrapada en un bucle de pensamientos negativos, su organismo entra en un estado de estrés continuo. Ese estrés, mantenido en el tiempo, deteriora funciones esenciales como la respuesta inmunitaria.
Por el contrario, introducir pequeñas pausas, cambiar el foco mental y cuestionar el discurso interno puede iniciar un proceso de recuperación. No es un cambio inmediato, pero sí progresivo. El primer paso, según el cirujano, es preguntarse qué acción mínima se puede realizar para recuperar la sensación de control.
En este proceso, prácticas como la meditación han demostrado ser útiles. Diversos estudios han observado cambios físicos en el cerebro asociados a una menor reactividad emocional. Esto se traduce en una mayor capacidad para gestionar el miedo y la ansiedad, factores clave en muchas formas de enfermedad.
Otro elemento que gana protagonismo es el papel del intestino. Considerado por algunos expertos como un “segundo cerebro”, su estado influye tanto en la salud física como en el equilibrio emocional. La microbiota intestinal, además, está directamente relacionada con el sistema inmune, lo que refuerza la idea de que múltiples factores convergen en el desarrollo de una enfermedad.
Puig insiste en que este enfoque no pretende sustituir a la medicina tradicional, sino complementarla. Entender cómo el lenguaje interno afecta al cuerpo permite abrir nuevas vías de prevención y tratamiento. En este sentido, la enfermedad deja de ser solo un fenómeno biológico para incluir también una dimensión mental.
La forma en la que una persona se habla a sí misma puede marcar la diferencia entre quedar atrapado en una enfermedad o iniciar el camino hacia la recuperación. No se trata de negar la realidad, sino de construir una narrativa interna que favorezca el equilibrio.
En un contexto donde el estrés y la ansiedad forman parte del día a día, este enfoque invita a revisar algo tan cotidiano como el lenguaje propio. Porque, como concluye Puig, cada palabra tiene un impacto, y en ese impacto puede estar parte del origen o de la solución de una enfermedad.
No hay Semana Santa sin los dulces y platos típicos que se preparan por estas fechas:las torrijas son uno de ellos. Porque pocas recetas están tan ligadas a la Semana Santa como este sabroso postre, y solo basta con pensar en pan, leche, azúcar y canela para que aparezca en la cabeza este manjar tan reconocible de nuestra gastronomía. Ahora bien, aunque la base sea bastante sencilla, es verdad que estamos ante una receta que admite muchísimas versiones.
En ese terreno se mueve José Andrés que ha compartido una forma distinta de preparar este clásico con una propuesta que se aleja un poco de la receta más tradicional, pero sin perder ese aire tan reconocible de las torrijas de toda la vida. En su programa de cocina, el chef muestra cómo elaborar unas torrijas de coco con canela, una alternativa más cremosa y diferente para quienes quieren salir un poco de lo habitual esta Semana Santa.
Los ingredientes que utiliza José Andrés
Además de la leche de coco, esta receta lleva varios ingredientes bastante sencillos y fáciles de encontrar. Incluye una rama de canela y las pieles de naranja y limón, que son las que van a dar aroma a la mezcla, y el pan, que aquí no es cualquier pan. José Andrés recomienda utilizar pan dulce, pan de leche o tipo brioche, precisamente por su textura y por la forma en la que absorbe la mezcla sin deshacerse demasiado.
A esta deliciosa mezcla debemos sumar azúcar moreno, canela en polvo y una bola de helado de vainilla, que sirve para darle a la presentación ese punto goloso y especial.
Pocas recetas representan tan bien la Semana Santa como unas buenas torrijas caseras. Fuente: Canva.
Cómo se preparan paso a paso las torrijas
El primer paso que hace el chef es mezclar en un bol la leche de coco con el azúcar, la rama de canela partida y las pieles de naranja y limón. Aquí introduce un detalle importante: insiste en que las pieles deben ir sin la parte blanca, ya que es precisamente esa zona la que puede aportar un amargor que no interesa en una receta como esta; se recomienda utilizar un pelador para sacar solo la parte exterior.
Una vez preparada esa mezcla, llega el momento de infusionarla; el cocinero vuelve a tirar de practicidad. En lugar de calentarla al fuego, opta por meter el bol en el microondas durante aproximadamente un minuto y medio, el tiempo suficiente para que la leche coja sabor, el azúcar se deshaga y el conjunto quede listo para empapar el pan.
Luego se cortan las rebanadas de brioche o pan dulce y se colocan dentro del bol con la mezcla ya caliente. El siguiente paso es dejarlas reposar, cubiertas con un plato, hasta que hayan absorbido bien toda esa leche aromatizada, y es ahí donde la torrija empieza a coger cuerpo de verdad.
El toque final que marca la diferencia
Cuando el pan ya ha absorbido la mezcla, llega uno de los momentos más apetecibles de la receta, que es espolvorear el azúcar moreno por encima de cada torrija y lo derrite con un soplete, consiguiendo esa capa tostada y caramelizada que le da un acabado mucho más especial.
Otra alternativa bastante sencilla: poner una sartén al fuego fuerte, echar el azúcar y dejar que caramelice con el calor. Porque, el objetivo es el mismo: conseguir esa costra crujiente que contrasta con el interior jugoso del pan.
Y para terminar, añade por encima un poco de piel rallada de naranja y limón y sirve la torrija con una bola de helado de vainilla. Un cierre que le da a la receta un aire más novedoso, pero sin perder del todo la esencia de este postre tan típico de estas fechas.
Jugosas, tiernas y llenas de sabor: así son las torrijas que se degustan en Semana Santa. Fuente: Canva
La irrupción acelerada de la inteligencia artificial ha dejado al descubierto una contradicción difícil de ignorar: mientras el mundo avanza a un ritmo vertiginoso, la escuela parece anclada en otro tiempo. Borja Vilaseca, escritor y referente del autoconocimiento, advierte que la crisis de salud mental no es una anomalía, sino la consecuencia lógica de un sistema que sigue formando para una realidad que ya no existe.
Desde su mirada, el malestar social tiene un origen claro. Nace en un modelo educativo que ha priorizado la acumulación de conocimientos por encima de lo esencial: enseñar a vivir. Porque, según sostiene, sin una relación honesta con uno mismo, cualquier aprendizaje queda incompleto, una carencia que todavía persiste en la mayoría de las escuelas.
La escuela industrial y el origen del malestar
Fuente: agencias
Durante décadas, la escuela ha funcionado bajo un modelo heredado del siglo XIX. Su objetivo original era formar trabajadores para un sistema productivo que hoy ya no existe. Sin embargo, su estructura apenas ha cambiado. Para Vilaseca, este desfase explica por qué tantos jóvenes terminan desorientados al salir de la escuela.
El problema no es únicamente académico. Según explica, el paso por la escuela no potencia la singularidad del individuo, sino que lo adapta a un molde estándar. Se premia la obediencia y la repetición, mientras se deja de lado el pensamiento crítico, la creatividad y, sobre todo, la educación emocional.
Este enfoque tiene consecuencias visibles. Cada vez más personas llegan a la adultez sin saber quiénes son ni qué quieren hacer con su vida. En ese sentido, la escuela no solo transmite contenidos, sino que también condiciona creencias y construye una identidad que muchas veces no responde a la esencia del individuo.
Vilaseca asegura que el sistema educativo no educa, sino que condiciona. Y ese condicionamiento se traduce en vidas vividas en automático, donde el miedo al cambio pesa más que el deseo de autenticidad.
La soledad, el autoconocimiento y el cambio educativo
Uno de los puntos centrales de su discurso es la necesidad de recuperar la solitud. Lejos de la visión negativa que suele asociarse a estar solo, Vilasecaplantea que es en ese espacio donde el ser humano puede encontrarse consigo mismo.
Sin esa conexión interna, afirma, es imposible construir relaciones profundas con los demás. La falta de educación emocional en la escuela deja a las personas sin herramientas para gestionar sus pensamientos, lo que deriva en ansiedad, estrés o depresión.
En este contexto, el autoengaño juega un papel clave. Muchas personas perpetúan estilos de vida insatisfactorios por miedo a cuestionarse. La escuela, lejos de romper este patrón, lo refuerza al fomentar la adaptación en lugar de la introspección.
Frente a este escenario, el autor propone una transformación que va más allá de los contenidos académicos. Considera imprescindible incorporar asignaturas vinculadas al autoconocimiento, la gestión emocional y el desarrollo personal dentro de la escuela.
Este enfoque ya empieza a materializarse en proyectos alternativos que buscan una educación más integral. Espacios donde el alumno no es un número, sino un individuo con talentos únicos. Donde la escuela deja de ser una cadena de montaje para convertirse en un entorno de desarrollo consciente.
La clave, según Vilaseca, no está en eliminar la escuela, sino en redefinir su propósito. Pasar de un modelo centrado en la productividad a uno enfocado en el bienestar y la realización personal.
En conclusión, la discusión sobre la escuela ya no es solo pedagógica, sino social. Entender cómo se forma a las nuevas generaciones implica también cuestionar el tipo de sociedad que se está construyendo. Y en ese proceso, mirar hacia dentro puede ser el primer paso para cambiar lo que ocurre fuera.
España encadena máximos históricos de afiliación a la Seguridad Social, con más de 21,3 millones de cotizantes de media y más de 21,4 millones en los registros diarios a mediados de 2024. Sobre el papel, el mercado laboral vive su mejor momento: más empleo, menos paro y un discurso oficial que convierte cada dato mensual en prueba de éxito del modelo.
Sin embargo, cuando se levanta la alfombra de las estadísticas, aparece la cara B de la historia. Distintos informes apuntan a que, en la última década, el PIB real ha crecido algo más del 20%, mientras que el valor añadido por trabajador apenas se ha movido en torno al 0,5%. Es decir, España crea empleo, pero cada puesto adicional aporta muy poco más de riqueza que el anterior. Es la paradoja de los 21,8 millones: récord de ocupados, productividad en punto muerto.
El espejismo de las cifras: más trabajadores para el mismo valor añadido
El relato triunfal se sostiene en datos difíciles de rebatir. La Seguridad Social ha sumado en un solo año más de 500.000 afiliados, encadena más de cuatro años de crecimiento casi ininterrumpido y ha consolidado el umbral simbólico de los 21 millones de cotizantes. Nunca había habido tanta gente trabajando en España, lo que facilita el mensaje político: el modelo funciona.
Pero la foto cambia cuando la unidad de análisis deja de ser el número de ocupados y pasa a ser la productividad por persona o por hora trabajada. El informe sobre el estado del mercado laboral 2015‑2025 de InfoJobs y Esade muestra que el país ha reducido el paro, sí, pero fundamentalmente a base de sumar empleos de bajo valor añadido. Se trabaja más, pero no necesariamente mejor, ni con un salto apreciable en la riqueza generada por cada puesto. La comparación europea es especialmente incómoda. Según análisis de CaixaBank Research y Eurostat, el PIB por hora trabajada en España ronda el 76% de la media de la eurozona, apenas un par de puntos más que a comienzos de siglo. Veinte años de crecimiento, reformas laborales y ciclos expansivos han servido para crear empleo, pero no para cerrar de forma significativa la brecha de productividad con el núcleo del euro. BBVA Research llega a una conclusión similar: el valor añadido bruto por hora trabajada se mantiene sistemáticamente por debajo del promedio del área del euro, y el déficit se ha ensanchado en la última década pese al auge del empleo. El motor del crecimiento ha sido la cantidad de trabajo, no la calidad ni la eficiencia.
Los sectores de bajo valor: hostelería y servicios tiran del carro
La clave está en qué empleo se crea. Los datos de afiliación revelan que, trimestre tras trimestre, son los servicios (y en particular la hostelería) los que tiran del carro. Temporada alta, refuerzo masivo en hoteles, bares y restauración; temporada baja, parte de esos contratos desaparece. El patrón es bien conocido y apenas ha cambiado, pese a las sucesivas reformas del mercado laboral.
BBVA Research subraya el peso del turismo, el comercio, el transporte y la hostelería como factor central para entender por qué el valor añadido por hora trabajada en España se sitúa entre un 20% y un 25% por debajo de la media del euro. Son ramas intensivas en mano de obra, de márgenes reducidos y con un potencial limitado de escalado tecnológico si se las compara con la industria avanzada o con las actividades intensivas en conocimiento.
El desequilibrio no se limita al turismo de sol y playa. España cuenta con menos empleo relativo en sectores de alta productividad (tecnologías de la información, servicios profesionales avanzados, industria de alto contenido tecnológico) que muchos de sus socios. El resultado es una economía que genera mucho trabajo en segmentos de bajo valor, mientras se queda corta precisamente en los nichos que más tiran de salarios, innovación y productividad en el resto de Europa.
A este sesgo sectorial se añaden debilidades estructurales conocidas: tejido dominado por pymes con escasa capacidad de inversión en tecnología y formación, déficits en capital humano y en calidad de la gestión empresarial, y una cultura empresarial que a menudo compite sobre precios en lugar de hacerlo sobre productividad. La suma de todos estos factores levanta un techo de cristal que ni siquiera el boom de afiliación ha logrado romper.
El reto de 2026: ¿hacia un modelo de precariedad institucionalizada?
Con estos mimbres, la gran pregunta de cara a 2026 no es cuántos afiliados más puede absorber el sistema, sino qué tipo de modelo productivo se está consolidando. El INE, el Banco de España y los servicios de estudios privados empiezan a dibujar un escenario dual: ligera mejora de la productividad por hora desde 2022, pero muy insuficiente para compensar décadas de rezago.
Al mismo tiempo, el Banco de España alerta de que la productividad por ocupado apenas avanzará en 2025, mientras los costes laborales por trabajador y por hora crecen en torno o por encima del 3% anual, según las estadísticas del INE. Si los salarios suben más deprisa que la productividad en una economía volcada en sectores de bajo valor, el margen empresarial se estrecha y el riesgo de que el próximo ajuste vuelva a caer sobre el empleo aumenta.
El informe de InfoJobs y Esade añade una dimensión social al problema: un mercado laboral capaz de crear mucho empleo, pero que mantiene a una generación atrapada en salarios bajos, dificultad para ahorrar y acceso a la vivienda cada vez más restringido. España ha reducido el paro, pero no ha construido todavía un itinerario claro para que la mayoría de los trabajadores vean mejoras sostenidas en su nivel de vida.
El verdadero reto de 2026 no es celebrar el afiliado número 22 millón, sino decidir qué hacer con ese ejército de trabajadores. Reequilibrar el peso de los sectores, acelerar la inversión en capital tecnológico y humano y alinear salarios con ganancias reales de productividad son tres piezas inevitables de la discusión. De lo contrario, la paradoja de los 21,8 millones corre el riesgo de convertirse en algo peor: un modelo de precariedad institucionalizada disfrazado de éxito estadístico.
Empresa detrás de empresa, el “pago a plazos” se ha convertido en un estándar en la experiencia de compra online. Klarna, Afterpay, Clearpay, Cetelem, Facilypay y las propias soluciones de Apple, Amazon o PayPal han convertido el BNPL en un producto de consumo masivo. La fórmula es siempre la misma: elegir el producto, dar un clic en el método de pago fraccionado y firmar la operación en un par de pantallas, sin papeleos, sin entrevista personal y, en muchos casos, sin apenas mención clara de comisiones, intereses moratorios o impacto sobre el historial crediticio.
Hasta hace unos años, esa función era dominio casi exclusivo de la banca y las tarjetas de crédito, que al menos obligaban a solicitar una línea de crédito, evaluar la solvencia y, al menos formalmente, notificar el riesgo. Hoy, el cliente se limita a aceptar los términos en letra pequeña y, muchas veces, sin leerlos, confiando en que “no tiene coste” o en que “son solo 3 cuotas” y, por tanto, no cuentan como deuda real.
El resultado es que empresas que no son bancos se han convertido en los verdaderos bancos de la vida cotidiana de muchas familias. Fraccionan alimentación, ropa, espectáculos, servicios digitales y hasta compras de supermercado. La posibilidad de diluir pequeños gastos en tiempo crea la ilusión de capacidad de pago superior a la real, y alimenta un consumo más reactivo, impulsivo y menos planificado.
El riesgo del microcrédito: cuando la suma de cuotas supera el salario
El problema de base del BNPL se esconde en la escala. Cada operación, por sí sola, parece inofensiva: 20, 30, 50 €, fraccionados en 3 o 4 meses. Pero cuando varias transacciones iguales se acumulan en paralelo, el resultado puede ser fatal para cualquier presupuesto familiar. La diferencia con el crédito tradicional es que, muchas veces, el cliente ni siquiera percibe que está asumiendo más de una deuda: lo que ve es un gasto de 30 € al mes por cada compra, sin una visión global de si todas esas cuotas sumadas exceden de sus ingresos.
La Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) ha advertido en sus memorias recientes de la proliferación de microcréditos de consumo, incluidos los sistemas de pago aplazado, y de su impacto en las familias con menor nivel de renta. Muchos de estos pagos, aunque se venden como “sin interés”, pueden incluir comisiones ocultas, recargos en caso de retraso, penalizaciones por devolución o impacto negativo en la situación crediticia si el cliente no cumple con los plazos.
La burbuja, en el fondo, opera de forma silenciosa. El Banco de España tardó en incorporar adecuadamente estas operaciones de BNPL a sus indicadores de deuda de los hogares, precisamente porque muchas empresas no se registraban como entidades de crédito, y las operaciones se gestionaban fuera de los circuitos tradicionales. El resultado fue que, mientras los analistas miraban las tarjetas de crédito y los préstamos personales, las familias acumulaban una pila de cuotas que no se reflejaba en los datos macro. La deuda real era mayor de lo que se medía, y el riesgo crediticio, más alto.
Regulación inminente: Europa pone el foco en los intereses ocultos
El escenario actual es el típico de un sector que se ha visto sorprendido por su propio éxito. El BNPL ha crecido tan rápido que las autoridades de supervisión han tenido que reaccionar con urgencia. La Unión Europea y distintos bancos centrales han empezado a incluir estos productos en el observatorio de la deuda de los hogares y han puesto sobre la mesa la necesidad de una regulación específica, que obligue a la transparencia total de intereses, comisiones, criterios de evaluación de solvencia y consecuencias en caso de impago.
La idea no es prohibir el “pague ahora y pague después”, sino llevar al mismo nivel de exigencia que a cualquier otro tipo de crédito. Implica que las plataformas de BNPL tendrán que:
Revelar de forma clara el coste real del aplazamiento, incluyendo cualquier comisión o penalización.
Evaluar la capacidad de pago del cliente, y no solo validar un click.
Reportar estas operaciones a los registros de solvencia, de forma que nadie pueda acumular cuotas ocultas sin que aparezcan en su historial.
La transición no será sencilla. Muchos usuarios acostumbrados a la “magia” del pago fraccionado se toparán con la dureza de una nueva regulación, que puede encarecer el producto, limitar su acceso o incluso reducir la cuota máxima permitida. Las empresas que ofrecen BNPL tendrán que decidir si se comportan como verdaderos bancos (con todas las obligaciones y controles, pero también con la seriedad que el cliente merece) o si se limitan a buscar huecos regulatorios y seguir jugando con la percepción de precio cero.
En 2026, la burbuja del BNPL ya no es una moda, sino un escenario estructural del consumo. La clave estará en cómo la regulación logra equilibrar la innovación financiera con la protección de las familias, especialmente de las más vulnerables. Porque lo que empieza como la posibilidad de pagar una camiseta en tres plazos puede terminar convirtiéndose, muy silenciosamente, en la hipoteca de la impulsividad.