El equipo de Anza —la compañía que mantiene el cliente validador Agave, el más usado en Solana— ha presentado Constellation, la primera propuesta formal de proponentes concurrentes múltiples (MCP, por sus siglas en inglés) para una blockchain en producción, según ha detallado en el artículo técnico publicado por Helius. Se trata de un rediseño estructural que busca eliminar de raíz el monopolio temporal que tiene cada validador cuando le toca producir un bloque, y con él, la fuente principal del valor extraíble máximo (MEV): esa ganancia que se obtiene reordenando, adelantando o excluyendo transacciones.
La idea es ambiciosa y, de implementarse, cambiaría por completo la forma en la que se construyen los bloques en Solana. Frente a modelos que aceptan el MEV y lo redistribuyen —como el motor de Jito o el sistema de subastas de Ethereum—, Constellation pretende hacer imposible que un líder censure transacciones sin ser detectado. Es un enfoque de mercado justo, por decirlo de forma sencilla.
Qué problema resuelve Constellation
Hoy, en Solana, la producción de bloques rota según un calendario de líderes. Durante su ventana, un único validador —el líder— recibe las transacciones, decide cuáles incluye y en qué orden. Ese poder es absoluto y, aunque en condiciones normales no se abusa, abre la puerta a prácticas como frontrunning, sandwich attacks o censura selectiva. La ausencia de un mempool público agrava la asimetría: las transacciones van directas al líder, que las ve antes que nadie.
El MEV, ese beneficio extraíble de manipular el orden, no es nuevo. En Ethereum se gestiona con el modelo de separación proponente-constructor (PBS), donde constructores especializados pujan por el bloque más rentable y el proponente elige. El problema de fondo, sin embargo, sigue intacto: la extracción existe, solo se reparten las ganancias. Constellation da un paso más y se pregunta: ¿y si el líder no pudiera excluir transacciones aunque quisiera?
La respuesta está en romper el monopolio simultáneamente, no por turnos. Eso es lo que proponen los proponentes múltiples concurrentes. En lugar de un solo líder, varios nodos proponen transacciones a la vez, y un registro criptográfico obliga al ensamblador final a respetar lo que ya está atestado. Si una transacción ha sido vista por suficientes proponentes y atestiguada por un cuórum, el líder no puede ignorarla sin producir un bloque inválido.
Los engranajes de Constellation: roles, ciclos y latencias
Para lograrlo, Constellation introduce dos nuevos actores en la red: los proposers (proponentes) y los attesters (atestiguadores). En cada ciclo de 50 milisegundos, aproximadamente 16 proponentes trabajan en paralelo. Cada uno toma un lote de transacciones, lo divide en fragmentos codificados con corrección de errores —lo que Anza llama pslices— y los distribuye a 256 attesters. Esos attesters generan un registro criptográfico que ata las manos del validador que actuará como líder en ese ciclo.
El resultado es una propiedad que el equipo denomina resistencia selectiva a la censura: o bien todas las transacciones competitivas en comisiones se incluyen, o no se incluye ninguna. Un líder no puede elegir excluir una y quedarse con otra del mismo grupo. Es una garantía fuerte que ningún protocolo en producción había ofrecido hasta ahora.
No todo es color de rosa. El diseño incrementa la latencia de secuencia: el tiempo total hasta que una transacción se considera confirmada en el bloque. La ronda de atestación, el ensamblado de lotes y la coordinación añaden milisegundos que hoy no existen en el camino directo a la TPU del líder. Eso sí, la latencia de inclusión —el tiempo desde que se envía hasta que el protocolo garantiza que entrará— mejora notablemente, sobre todo para transacciones que antes quedaban a discreción de un líder poco cooperativo.
Constellation no acepta el MEV como inevitable; rediseña el mercado para que la censura sea detectable y sancionable por el propio protocolo.
Lo que Constellation no resuelve (y por qué importa)
El propio documento técnico de Anza es transparente sobre los límites. Los ataques de ordenación visible por contenido siguen abiertos: como los proponentes ven la transacción entera, un actor malicioso podría leer órdenes de compra y reaccionar antes. Tampoco se solucionan los ataques de manipulación temporal, esos juegos de retrasar transacciones para obtener ventaja. En realidad la arquitectura de múltiples proponentes podría ampliar estas superficies de ataque al exponer la transacción a más nodos desde el principio.
Otro punto delicado es la falta de benchmarks empíricos. No existen simulaciones con condiciones de red reales. La comunidad debate sobre latencias de 200 milisegundos (ms) por slot, pero sin datos comparativos entre el protocolo actual y el que vendría con Constellation. Hasta que Anza publique esas cifras, estamos ante un intercambio de opiniones sin la herramienta más básica para decidir: números.
Además, el sistema hereda la selección ponderada por participación (stake-weighted). Esto significa que los validadores con más SOL delegado tendrán más peso como proponentes y attesters, trasladando las dinámicas de concentración actuales al nuevo modelo. La democratización tiene matices; no es un borrón y cuenta nueva.
Un giro filosófico para Solana
Este análisis de Constellation tiene algo de histórico. Es la primera vez que un equipo de desarrollo de cliente propone un cambio de esta envergadura para atacar el MEV desde la raíz del protocolo, no desde fuera. Y lo hace sobre una blockchain de alto rendimiento donde cada milisegundo cuenta. La decisión de Anza de hacer incompatible el diseño con cualquier esquema de separación proponente-constructor (PBS) es toda una declaración de principios: aquí no se trata de repartir el botín del MEV, sino de eliminar el propio monopolio que lo genera.
El despliegue de Constellation depende de Alpenglow, la actualización de consenso prevista para el tercer trimestre de 2026. Si esa fecha se cumple —y el historial de Solana invita a la cautela—, la SIMD que concrete los parámetros económicos y operativos aún tendrá que pasar por la gobernanza comunitaria. El camino es largo y lleno de preguntas sin responder, pero la dirección apunta a una Solana donde los usuarios no tengan que confiar en la buena voluntad de un validador para que su transacción entre en el bloque.
Yo, al menos, no recuerdo una propuesta que haya removido tantos cimientos a la vez. Lo de Constellation es, en el buen sentido, un terremoto controlado. Ahora falta ver si el terreno aguanta.




