Grifols potencia su inversión en Egipto con 180 millones para diversificar el suministro de plasma

La segunda fase, con horizonte en 2029, eleva la inversión total a 460 millones y contempla la apertura de 40 centros de donación y una fábrica con capacidad para tres millones de litros de plasma al año.

Grifols refuerza su presencia en Egipto con una inversión adicional de 180 millones de euros para diversificar el suministro de plasma, reduciendo su dependencia histórica de Estados Unidos.

La segunda fase: 180 millones para integrar toda la cadena

La farmacéutica catalana, a través de la empresa conjunta Grifols Egypt —controlada en un 51% por el Gobierno egipcio y en un 49% por la propia Grifols—, inicia la segunda fase de su plan estratégico en el país africano. En los últimos cinco años ha invertido 280 millones de euros, y ahora añadirá otros 180 millones hasta 2029, con la mira puesta en cerrar el ciclo completo del medicamento plasmático sin que el plasma abandone el territorio.

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El proyecto contempla la apertura de cuatro nuevos centros de extracción este mismo año, hasta sumar 20, y alcanzar los 40 en 2030. Pero la pieza central es la fábrica que se levanta en New Capital, la ciudad administrativa que Egipto construye en el desierto. Cuando esté completamente operativa en 2030 la nueva fábrica tendrá capacidad para procesar tres millones de litros de plasma anuales.

Egipto, el séptimo país autosuficiente gracias a un modelo retribuido

alternativa plasma
FaseInversiónPeríodoPrincipales hitos
1280 millones €2021-202616 centros de donación, arranque del proyecto
2180 millones €2026-202940 centros de donación, planta de procesamiento en New Capital, integración vertical

Actualmente, el millón de litros de plasma que se extraen al año en Egipto viaja en barco hasta la planta de Grifols en Parets del Vallès (Barcelona), donde se fabrican los medicamentos antes de regresar al país africano. El nuevo complejo industrial, que se espera que entre en funcionamiento este otoño, eliminará ese trasiego logístico y permitirá exportar el excedente a África, Oriente Medio e, incluso, a Europa.

El modelo egipcio se apoya en una legislación que permite remunerar económicamente a los donantes, calcada del sistema estadounidense. Cada extracción se compensa con unos 14 dólares (750 libras egipcias), y los donantes pueden realizar hasta 104 donaciones anuales. Con un salario medio de apenas 1.800 dólares al año, los 80.000 donantes habituales obtienen un sobresueldo sustancial por su tiempo y esfuerzo, según defiende Grifols.

Egipto se ha convertido en la llave de Grifols para reducir la dependencia del plasma estadounidense y abrir un nuevo eje de suministro para Europa y Oriente Medio.

La apuesta ya tiene impacto macroeconómico: el año pasado la actividad generó 55 millones de euros para el PIB egipcio y se espera que alcance los 272 millones en 2030. Grifols Egypt emplea directamente a 1.500 trabajadores locales de alta cualificación y sostiene unos 14.000 empleos indirectos. Además, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) certificó en diciembre pasado la cadena de valor, lo que abre la puerta a que los medicamentos elaborados en la nueva planta puedan comprarse en cualquier país europeo.

El encaje estratégico de la diversificación del plasma

La iniciativa de Grifols no es solo un movimiento de expansión geográfica; es una respuesta estructural al mapa global del plasma. Estados Unidos suministra el 65% de las necesidades mundiales, una concentración que preocupa a los sistemas sanitarios europeos. La mayoría de países de la UE, incluido España, prohíbe pagar por donaciones de plasma, lo que lastra la autosuficiencia y explica que el 40% del plasma europeo cruce el Atlántico. Egipto, al flexibilizar su normativa, se ha convertido en un hub alternativo que puede aliviar ese cuello de botella.

Para Grifols, que compite con gigantes como CSL o Takeda, diversificar las fuentes de plasma mitiga riesgos regulatorios y logísticos, a la vez que posiciona a la compañía en el mercado de hemoderivados de alto crecimiento en África y Oriente Medio. Con una inversión acumulada de 460 millones de euros, la joint venture egipto-catalana aspira a ser autosuficiente y generadora de divisas para el país africano, aportando también un nuevo vector de margen para el grupo farmacéutico.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La puesta en marcha de la planta de New Capital en otoño de 2026 y la evolución del número de donantes, claves para que la fábrica alcance su capacidad de tres millones de litros en 2030.
  • Reacción del valor: El mercado descuenta ya la diversificación geográfica como un factor positivo, pero la materialización de las exportaciones a Europa tras la certificación de la EMA podría impulsar la cotización si se traducen en márgenes adicionales.
  • Precedente sectorial: La dependencia del plasma estadounidense es una preocupación compartida por el sector; el modelo egipcio de Grifols podría ser replicado por otros grandes actores como CSL o Takeda si demuestra ser rentable y regulatoriamente sólido.

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