Nuestro Rey de España ha recibido una educación exquisita, y Felipe VI está consiguiendo algo que muchos no esperaban: recuperar la confianza en la monarquía. Sí, las polémicas que ha sufrido la Casa Real a lo largo de los últimos años, han dañado mucho la imagen de la Corona.
Pero Felipe VI está consiguiendo darle la vuelta a las tornas. Sí, pese al caso Urdangarín, las polémicas de su padre y otros problemas que han hecho que la corona española no pase por su mejor momento, el marido de Letizia está haciendo que el pueblo vuelva a confiar en ellos. ¿Su secreto? Una lealtad indiscutible hacia España y una educación exquisita.
Felipe VI mantiene la compostura
La paciencia tiene un límite, y estamos a la espera de descubrir dónde está la del Rey Felipe VI. Gracias a la educación que ha recibido, jamás le veremos gritar o alzar la voz a la Reina Letizia, pero lo cierto es que motivos no le faltan.
El vídeo del suceso en la misa de Pascua corrió por las redes como la pólvora. Y es que la reina emérita intentó hacerse una foto con sus dos nietas. Fue entonces cuando Letizia se interpuso entre estas y las cámaras para evitarlo, a la vez que Leonor le quitó la mano a su abuela de mala gana.
La paciencia del Rey Felipe VI se puso a prueba en ese momento, se acercó a Letizia para pedirle por favor, que lo dejara estar. Un momento de lo más tenso en el que apaciguó los ánimos de la mejor forma posible.
El momento más duro para la Familia Real

Felipe VI no lo ha tenido nada fácil desde un principio. Uno los momentos que más le afectó fue cuando su hermana, la infanta Cristina y su cuñado, fueron imputados por el caso Nóos.
Los hermanos siempre han estado muy unidos, hasta que el Rey descubrió lo que fue un duro golpe. Debido a ello, su relación quedó herida de muerte, y desde entonces, no han vuelto a cruzar miradas.
Es más, la infanta Cristina no ha vuelto a visitar la Zarzuela, pues no es bienvenida, sobre todo por parte de la Reina Letizia. Esto acabó por separar a la familia, pero el Rey demostró su lealtad a su país.
Felipe VI se mantuvo firme ante la peor crisis

De nuevo, el Rey Felipe VI tuvo que lidiar con una situación que mantuvo en vilo a todo el país, por la cual fue muy criticado. Muchos incluso, llegaron a preguntarse para qué estaba el rey.
Cuando sucedió la crisis por el separatismo de Cataluña, se vio en serios problemas. Y es que tras el referéndum, el cual se celebró de forma ilegal, se opinó que el rey debería haber intervenido en él.
A la Casa Real le perjudicó que el Rey no interviniera en primera instancia, pero lo cierto es que el hecho de haberse mantenido al margen fue una muestra de su fidelidad al país. Pues cuanto menos visibilidad se le diera a la situación, mejor.
El enfrentamiento en la Casa Real

La Casa Real trata de mostrar a toda costa que son una familia con una relación idílica. Pero si una persona llana, y con pareja, se lleva mal con sus suegra, ¿por qué iba a ser diferente entre la reina emérita y la reina consorte?
Muchos pensaron, en un lejano pasado, que la relación entre Sofía y Letizia era sana, pero nada más lejos de la realidad, y es que no se pueden ni ver las caras.
La Reina Letizia no le tiene lo que se dice, un gran aprecio a Doña Sofía. Según se ha contado, no tiene ninguna intención de parecerse a la madre del Rey Felipe VI, quien en medio del conflicto, trata de poner paz, haciendo gala de su gran educación. Su mujer, por el contrario, se niega a seguir sus pasos, y es por lo que su relación es de todo, menos buena. Es más, al parecer, le tiene prohibido ver a sus hijas, algo que ya pudimos comprobar en el suceso de la misa de Pascua.
Crisis desde el minuto uno
Que Juan Carlos I cediera el trono tan pronto a su hijo, nada tuvo que ver con sus ganas por jubilarse. Y es que en sus últimos años de reinado, se descubrieron una serie de trapos sucios con los que su hijo tuvo que lidiar. Empezando con las amantes, hasta el más terrible de todos, una ilegalidad que le puso al país entero en su contra.
Según se supo, Juan Carlos I gastó una millonada para poder ir a cazar elefantes, una práctica que ya se sabe que está prohibida. Esto se descubrió en el 2012, cuando tuvo que ser trasladado de urgencia desde Botsuana tras romperse la cadera, lo cual le sucedió cazando.
El mundo se horrorizó ante tal noticia, lo que trajo severas consecuencias contra La corona. Por ello, poco después cedió el trono a su hijo.
La educación de sus hijas

Es indudable el cariño que los reyes sienten un gran cariño por sus hijas, pero no por ello no iban a imponer cierta disciplina. Claro está, son mucho más serios con la educación de Leonor, ya que ella es Princesa. La joven recibirá una formación militar, al igual que su padre, desde abajo.
El resto de las normas, son más bien cosa de la Reina Letizia, pues se sabe que Felipe VI es más consentidor, y le encanta pasar tiempo con sus hijas.
Algunas de las normas son acostarse a las nueve de la noche en los días de diario, para así madrugar más. La televisión está prohibida, excepto los fines de semana, y con supervisión, al igual que el Internet. Los dulces, la comida rebozada y los móviles están totalmente prohibidos.
La mejor preparación, demostrada

A diferencia de su padre, el Rey Felipe VI no protagonizará jamás algún gesto espontáneo como un día hizo Juan Carlos I. Un claro ejemplo fue su mítica frase: “¿por qué no te callas?”.
Es difícil que el rey se salga de sus casillas, y nunca comete alguna acción que pueda comprometer el protocolo o las relaciones diplomáticas.
Es cierto que su padre recibió una buena educación, pero la de Felipe VI fue aún mejor, es más, posiblemente sea el más preparado de Europa para ejercer su puesto. Desde los nueve años habla a la perfección el inglés y el francés, tiene formación militar, universitaria, y un máster realizado en Estados Unidos.
Las aficiones polémicas no están en su agenda

Se sabe que Juan Carlos I es aficionado a los toros y a la caza, cosa que no comparte su hijo, el Rey Felipe VI. Lo que sí les une es su pasión por la vela, pero por suerte, el actual rey no es aficionado a malas prácticas como su padre.
Practica esquí, el squash, juega al golf y le gusta la música clásica. Además de haber heredado la filantropía de su madre, y la conciencia ecológica.
No le gustan los toros, es más, las únicas veces que ha ido ha sido a corridas benéficas, o para sustituir a su padre.























































