No hay tema del que se hable más en las últimas semanas. El coronavirus ha hecho saltar las alarmas a nivel mundial desde que se descubriera el primer brote. A pesar de que se descubrió en los años 60 y su origen aún es desconocido, ha hecho escribir ríos de tinta en este último mes.
Sus consecuencias son diversas. Puede quedarse en un resfriado hasta provocar un síndrome respiratorio grave. Es decir, una forma grave de neumonía, palabra que en la actualidad sigue asustando a la mayoría de la población.
Aunque gran parte de los coronavirus no son peligrosos y se pueden tratar de forma eficaz, desde el primer momento en el que se comunicó que ha habido fallecidos, las alarmas no tardaron en propagarse desde China al resto del mundo. Descubre cómo se contagia este tipo de virus y qué puedes hacer para protegerte.
Cómo se contagia el coronavirus

El coronavirus se transmite de forma limitada entre seres humanos. Sin embargo, aún hoy en día su origen es desconocido. Sí que es cierto que se conoce que ciertos animales, como los murciélagos, pueden ser reservorios.
El contagio, al igual que sucede con otro tipo de virus que también causan neumonía, viene a través de la vía respiratoria. Esto suele darse ente los seres humanos, por lo que hay que tener cuidado.
La transmisión es a través de las gotitas respiratorias que los humanos producimos en el momento en el que estornudamos y tosemos, e incluso tan solo cuando hablamos.
Origen desconocido

A día de hoy, su origen es desconocido. El nuevo coronavirus, y el que más preocupa en este momento, el COVID-19, más conocido como «de Wuhan», parece tener una procedencia animal. Los primeros casos estuvieron relacionados con un mercado de animales vivos en la ciudad de Wuhan, China.
Si hablamos de otro tipo, como el MERS, los camellos pueden ser un reservorio importante, así como una de las fuentes animales principales relacionadas con la infección en los seres humanos. Así lo afirma, de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS).
No obstante, aún es desconocida también la función que cumplen los camellos en la transmisión de dicho virus, así como las rutas que puede seguir la enfermedad para contagiarse a los humanos.
Qué es el coronavirus

Si hablamos de su origen, el coronavirus MERS-CoV se define como un virus zoonótico que es transmitido de los animales hacia los humanos.
Una vez analizados sus genomas, se puede pensar que el virus se originó en los murciélagos y que estos lo transmitieron a los camellos en un pasado ya lejano.
El coronavirus del SRAS podría tener su origen en los murciélagos, pasando más tarde a otro tipo de pequeño mamífero, como puede ser la civeta. En última instancia, llegó a los humanos, provocando la preocupación mundial.
Síntomas principales

Los síntomas principales relacionados con este tipo de infección son los siguientes: tos; secreción y goteo nasal; dolor de cabeza y garganta; fatiga general; fiebre; disnea (dificultad respiratoria); y escalofríos.
A la hora de diagnosticarlo, según el paciente y el cuadro clínico puede darse una total ausencia de síntomas, así como síntomas respiratorios considerados graves o agudos.
Es bastante frecuente que desemboque en neumonía. En el caso del coronavirus MERS, otro de los síntomas más frecuentes son los gastrointestinales, como la diarrea.
Grupos de riesgo

Al igual que sucede cada año con virus como la gripe, existen varios grupos de la población que están más expuestos a contagiarse.
Estos son las personas mayores; los individuos con inmunodepresión o enfermedades crónicas, como puede ser la diabetes; pacientes con algún tipo de cáncer; o con enfermedades pulmonares crónicas.
En esos grupos los síntomas serán más graves y también es mayor la tasa de mortalidad. En los casos más extremos puede ocasionar insuficiencia respiratoria, por lo que hay que saber cómo prevenir.
Cómo prevenirlo

En este momento, aún no se ha descubierto ningún tipo de vacuna o tratamiento que pueda ayudar a combatir la infección del coronavirus.
Por ello, la mejor forma de prevenir es mantener una buena higiene básica, sobre todo en los lugares donde existe mayor riesgo de infección. Es decir, las zonas donde ya hay casos registrados.
Es recomendable lavarse las manos de forma frecuente y no mantener contacto con pacientes infectados. Si algo debemos proteger de forma especial son los ojos, la nariz y la boca. Es aconsejable el uso de mascarillas y pañuelos para cubrir estas dos últimas si vamos a estar en contacto con pacientes enfermos, al toser y al estornudar.
Precauciones a tener en cuenta

Los productos de origen animal que han sido procesados debidamente a través de la cocción o la pasteurización, no suponen ningún tipo de riesgo ni son fuente de infección. Sin embargo, sí hay que manipularlos de forma cuidadosa, evitando que se contaminen con los productos crudos.
Después de la pasteurización, cocción, etc., tanto la carne como la leche de camello se pueden continuar consumiendo. No obstante, hay que descartar el consumo de estos productos en crudo.
Las precauciones deben tenerlas más en cuenta aquellos que padezcan diabetes; neumopatía crónica; insuficiencia renal o inmunodepresión. Estos pacientes tienen un riesgo mayor de infectarse por el virus.
Tratamiento del coronavirus

Si hablamos de un tratamiento específico contra el coronavirus, lo cierto es que no existe. Tampoco una vacuna que lo erradique. Los casos considerados más leves se pueden superar siempre que el paciente siga los pasos para curar un catarro común.
No es necesaria la intervención médica y las recomendaciones principales son lavarse las manos a menudo; beber mucho líquidos y guardar reposo. Con estas pautas, los síntomas deben desaparecer en pocos días.
Además, para aliviar dolores de cabeza, garganta o fiebre, es recomendable tomar algunos analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno. Es decir, tratarlo como un resfriado.
Casos específicos para coronavirus grave

Si se dan casos de coronavirus más graves como SRAS, MERS CoV o COVID-19, es muy conveniente el ingreso hospitalario del paciente. En el hospital les serán administrados antivirales; soporte respiratorio a través de oxígeno; y altas dosis de esteroides con el fin de reducir la inflamación pulmonar.
En algunas ocasiones incluso se puede precisar de antibióticos. Sin embargo, esto solo sucede en caso de que haya infecciones bacterianas sobrevenidas, también conocidas como sobreinfección.
Los tratamientos se adaptan dependiendo de la gravedad del paciente. Hay casos en los que se producen manifestaciones leves y otros más graves, como los que derivan en neumonía.














